Hola! :3 esta vez no me tarde mucho! yupi!

Soy una tremenda olvidadiza! xO ... me olvide agradecer por la ayuda en el anterior cap. a Fredo Godofredo y Curlies. Gracias chicas! me salvaron u_u.

Gracias también a mi hermosa beta :3 que realmente es muy rápida... o_o ... pero están kawaii ;D


Llegó a su casa, agitado, por haber prácticamente corrido desde la casa de los Jaeger hasta el departamento. Entró y se llevó una sorpresa al encontrar a Hanji tomando un café en la sala junto a su madre.

—Hola, cariño. —le saludo su madre— Te ves agitado, ¿quieres un poco de agua?

—Si. —Su madre lo miraba como si esperara algo— Por favor.

—Ahora regreso.

—Hola, corazón. —dijo Hanji, tratando (erróneamente) de imitar a la madre de Rivaille y logrando enojarlo.

—Cállate, Hanji.

—Levi, esa no es manera de tratar a las visitas. Además, Hanji es tu mejor amiga. —dijo entrando con un vaso de agua en la mano.

—¡Si, tu mejor amiga!

—La única. Si tuviera otra, la dejaría.

—Con esa actitud dudo que consigas más... —le dio el vaso con agua, que Rivaille se tomó de un solo sorbo— Hanji es una chica alegre, agradable, tranquila; es un pan de Dios.

"Un pan de Dios no hace volar un salón de clases…"

—Bien. ¿Qué haces aquí?

—Yo la llamé. Tu dijiste que por cualquier cosa la llamara. —Contestó su madre.

—Pero pudiste llamarme primero.

—No quería interrumpirte en tu primer día del trabajo. Siempre se debe empezar bien.

"Oh… mi primer día…" recordó lo que había sucedido con Eren.

—Tenemos que ir al hospital.

—¡Vamos!

—Tu no.

—¡Pero quiero ir!

—Dije que no.

Su madre lo miró fijamente, hasta que al final contestó con resignación:

—Está bien.

—¡Sí! Mamá de Levi, hablaremos todo el camino sobre su hijito.

—Quiero saber cómo le va en el colegio…

—Universidad. —la corrigió.

—En la universidad a mi pequeño.

Con solo escuchar la palabra "pequeño" Hanji tuvo unas ganas tremendas de reírse, pero se contuvo. La mirada de Rivaille decía ríete y te asesino. Durante el trayecto no pararon de hablar. Como era costumbre en ellas, el tema principal de la conversación era el pelinegro. Para su alegría por fin llegaron al hospital, pero la felicidad duró poco, ya que seguían hablando. La pregunta era, ¿cómo llegaron a la conclusión de que él no crecería más?

—No hagan mucho ruido, por favor. —les pidió una enferma acercándose a ellas.

—Oh, ya no podremos hablar… -dijo Hanji resoplando en resignación.

"Ah... que alivio..."

—Y cariño, ¿cómo te fue en tu trabajo?

—Bien.

—Me alegro por ti.

"Si por bien te refieres a que ensucie al hijo de mi jefa, sí, me fue de maravilla" se dijo a si mismo.

—Paciente Nº20. —llamó la enfermara.

—Aquí. —Habló Rivaille, poniéndose de pie junto a su madre— Hanji, te quedas afuera.

Entraron al consultorio y cerró la puerta despacio. Allí los esperaba una doctora sentada frente a un escritorio.

—Buenas tardes, tomen asiento. —hicieron caso— Bien, usted debe ser la señora Sarah. ¿En qué puedo ayudarla?

—Mi madre se a sentido mal en estas últimas semanas…

—Hijo mío, no soy muda.

—Entonces no te quedes callada.

—No me hables así, soy tu madre.

—Por favor, retírese y déjeme a solas con la paciente.

Rivaille la miró perplejo y se señaló a si mismo.

—¿Yo?

—Sí, usted.

Se sintió como un niño al que sacan del lugar por estar causando problemas. Sin decir más, salió del consultorio y se encontró con Hanji, quien lo miro confundida.

—¿Qué paso?

—Nada. No me hables. —se fue asentar a su lado.

Paso media hora hasta que su madre salió. Ambos se pararon y fueron hacia ella.

—¿Qué te dijo? —preguntó Rivaille.

—Tengo que venir mañana temprano por unos análisis de sangre.

—¿A qué hora exactamente? Para poder acompañarte.

—Puedo ir sola.

—Per-

—Nada de peros, voy sola y punto, no estoy lisiada.

Después de la conversación, Hanji se despidió y se fue a su casa. Mientras, ellos continuaron su camino de regreso al departamento.

Al día siguiente, su madre salió temprano para sus análisis mientras él seguía supuestamente dormido. Pasó casi todo el tiempo pensando si lo despedirían por lo de Eren, que no le prestó atención a las clases.

...

De nuevo estaba frente a esa enorme casa. Comenzó con sus deberes haciendo como si nada hubiese pasado el día anterior.

Ya era la hora de la merienda, pero esta vez solo para Eren; Mikasa había salido. Tocó la puerta antes de entrar, recibiendo un "adelante". Abrió la puerta y se fijó que no hubiese nada en el piso, no quería tropezar de nuevo. Eren estaba sentado en un gran sillón con un libro en las manos.

—Aquí está. —puso la taza de té y el pastel de cerezas en la mesita al lado del sillón— Que lo disfrute.

—Espera, lo de ayer…

—Me disculpo nuevamente, no fue mi intención.

—¡No te lo estoy reclamando! Discúlpame a mí. Por mi culpa te caíste, y Mikasa debe odiarte. —Se levantó del sillón, dejado el libro a un lado, y se puso frente a Rivaille.

"Así que fue tu culpa ¡maldito mocoso!"

—Ah, no se preocupe. —tenía ganas de pegarle con la bandeja que tenía en las manos.

—Igual lo lamento, soy un idiota.

"Evidentemente."

—-No diga eso...

—No le he mencionado nada a mi mamá y Mikasa prometió guardar silencio.

—Bueno... me tengo que retirar, me necesitan en la cocina.

—Claro, ve.

Salió lo mas rápido posible de ahí, sintiéndose aliviado de saber que ya no corría peligro de ser despedido. Pero sabía que la chica esa no lo dejaría en paz por un buen tiempo. Fue a la cocina para dejar la bandeja. Y ahora le tocaba ir a limpiar la biblioteca donde estaba Eren. Fue con el plumero y con los demás utensilios de limpieza, tocó la puerta y pasó. Eren aún seguía leyendo, mientras el comenzaba su labor.

—Y… ¿Cómo está tu mamá? —Eren rompió el silencio que había entre ambos.

—Bien.

—Que bueno. ¿Y tú hermano?

—Está bien… —se sentía extraño hablar sí mismo

—-¿Cuántos años tiene?

—Veinticuatro.

—Ah… es mayor… debe ser muy alto.

—Sí, mide 1.80 —mintió.

—¿Estudia? ¿A quién se parece? ¿Tiene novia? ¿Es virgen?

—¡Y a ti que mierda te importa eso! —comenzó a pegarle con el plumero en la cabeza.

—¡Lo siento!

Eren trataba de cubrirse con los brazos para protegerse. Rivaille se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se detuvo.

—Disculpe mi vocabulario. —Dijo haciendo una reverencia.

—Me lo merecía por curioso. —rió algo nervioso. El pelinegro se incorporó.

"Y por hacer preguntas estúpidas"

—¿Por qué te interesa mi hermano?

—Tu mamá siempre hablaba de él… lo llamaba Levi, pero tú te llamas Levi…

—Es un apodo, y como yo me fui al extranjero… era una manera de tenerme presente.

—¿Sabes? Eres la sirvienta más joven que contrata mi madre.

—Ah, ¿si?

—Sí, siempre contrata personas mayores como tu madre. —Eren suspiró y continuó— Se que es algo sorpresivo de mi parte, pero me gustaría que fuéramos amigos…

—¿Eh? ¿Por qué?

—Casi siempre Mikasa y yo estamos solos, sería bueno tener una amiga más con quién hablar.

—Está bien, pero no me causes problemas. Eren sonrió.

—Nunca haría eso.


Gracias por leer! n_n

He puesto los links de los vestidos en mi perfil... :D