Hola n_ñ
Lamento la demora! TT-TT No tenia inspiración! fue horrible xO Bueno... el fic de Levi neko esta listo dentro de estos días :D
Como siempre... Gracias por los reviews!
Después de la conversación que tuvo con Eren, creyó que el mocoso (como había decidido llamarlo), estaría conversando con él todos los días sin parar; pero resulta que casi no lo veía. O cuando él se estaba yendo, Eren recién llegaba de la escuela. Para Rivaille era un alivio, ya que no tenía mucho de que conversar, además de que no se caracterizaba por ser una persona muy habladora.
Por fin pudo salir de clases al terminar su examen, rato antes de la hora a la que normalmente salía. Con ese pequeño lapso de tiempo, decidió ir a la biblioteca a leer antes que llegaran a buscarlo por el trabajo.
"¿Cómo se les ocurre poner la biblioteca tan lejos de la universidad?" pensó molesto; aún le faltaba la mitad del camino.
—Hola, Rivaille.
"Diablos…"
—Buenas tardes, profesor Smith.
—Ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos.
—Sí.
—¿Quieres ir a tomar un café?
—Es extraño que un profesor y un alumno estén juntos después de clases.
—Tienes razón, aún así hay un café cerca de aquí, podemos ir ahí.
—...
—Te dejaré en paz si vas.
—Vamos.
Salieron de la institución y se dirigieron al lugar, pidiendo su café y sentándose.
Silencio.
Irvin solo se dedicaba a sonreír y Rivaille se concentraba en su bebida. Finalmente el rubio habló.
—¿Cómo estás en tu nuevo grupo?
—Bien. Al igual que en el otro, nadie me habla, y si lo hacen es cuando necesitan ayuda. Lo típico.
—Siempre has sido un buen alumno. ¿No extrañas mis clases?
"No querrá decir, ¿me extrañas?"
—Sí, después de todo es uno de los mejores profesores.
—¿Por qué te cambiaste?
—Por asuntos personales.
—El otro día hablé con Hanji y me dijo que trabajas después de la universidad.
"Nota: Hacer que Hanji cierre la boca."
—Eh... sí.
—Debes tener cuidado o descuidarás tus estudios.
—Eso ya lo sé.
Se sentía como si estuviera en un interrogatorio. Era molesto; quería irse pero necesitaba una excusa. Bajó la vista y vio la hora que era en su reloj. Hace diez minutos el auto ya había llegado.
"¡Mierda!"
—¿Sucede algo?
—Me tengo ir. Es una emergencia. —Se levantó, tomo sus cosas y se fue rápidamente, sin darle tiempo a Irvin de responder.
Caminaba velozmente para llegar a la entrada de la universidad, visualizando el auto del trabajo esperándolo allí.
—Al fin llegas —le regañó Nanaba— ¿Sabes la hora que es?
—Sí, y cállate, no me lo recuerdes.
Subió al auto y notó que Irvin había venido detrás de él.
—¡Acelera! —le gritó a Reiner.
—Pero...
—¿Quieres llegar a tiempo o no?
Reiner pisó el pedal y el auto salió disparado, dejando al de ojos celestes atrás, viendo como se alejaban. Para su suerte, lograron llegar a tiempo. Inmediatamente cada uno se encargó de sus labores. Minutos después Carla se retiró y sus hijos llegaron, algo mas temprano.
"Segunda nota: Nunca pedirle a Reiner acelerar." Pensó mientras limpiaba los muebles de la sala y trataba de ignorar el ligero mareo que aún continuaba molestándole.
—Oye.
—Señorita Mikasa, —le resultaba difícil llamarla así— ¿Necesita algo?
—Llévale un postre a Eren. Y también avisa que iré a mis clases de piano.
—Entendido.
Mikasa lo miró fijamente por unos segundos y luego se fue. Rivaille guardó los utensilios de limpieza y fue a la cocina para cumplir con su orden. El postre del día era torta de tres leches.
Tocó la puerta antes de entrar y esta fue abierta por Eren, permitiéndole el paso. Una vez adentro, colocó el plato en el escritorio previamente "ordenado" por el chico.
—Gracias por el postre, y también... lo siento.
—¿Por qué te disculpas?
—Aquella vez te dije que seamos amigos y desde entonces no nos hemos visto por un buen tiempo. Eso es grosero. Realmente me disculpo por eso.
—No te preocupes. —trataba de quitarle la culpa— Más bien, ¿no se supone que está prohibido comer en tu habitación?
—Sí, lo está, pero ni mamá ni Mikasa están aquí. —El chico sonrió sin culpa.
—Ella dijo que iba a ir a su clase de música. Luego me quedó mirando y se fue.
Le molestaba la actitud de esa chica hacia él, le hacía sentir que había hecho algo malo para ganarse su odio, pero, ¿qué hizo? Aparte de ensuciar a su hermano, claro.
—Quizás sea porque estás un poco despeinada. —se cubrió la boca con la mano para evitar que se saliera una risilla.
—¿Eh?
—Yo te ayudo.
Se acercó y con sus manos arreglo el cabello de Rivaille hasta dejarlo como siempre.
— Eh... gracias, no lo había notado.
—De nada. ¿Y cómo te despeinaste?
"Cuando tu chofer condució como maniático homicida."
—Con el viento.
Sin darle mucha importancia a eso, Eren lo invitó a sentarse en la cama, dándole su pastel para que lo probara.
—No puedo, es para ti.
—Nunca has probado los postres de Sasha, ¿no?—antes de recibir una respuesta afirmativa añadió— ¡Vamos, te gustará!
Con algo de duda tomo la cucharita, corto un pequeño pedazo y lo probó.
"Joder, esto es el cielo"
—Está rico.
—Me alegra que te gusta —sonrió— solía estar así con tu mamá.
—¿Así? —probó otro pedazo.
—Sí, me gustaba pasar el tiempo con ella. Es divertida.
—Está loca.
Comenzó a reírse por el comentario de Rivaille y el otro pareció ir en serio.
—Nunca había conocido a alguien que diga que su propia mamá estuviera loca.
—Quizás porque la madre de ellos no está loca.
—A veces conversábamos o ella me contaba sobre su hijo.
—¿Y qué te decía? —dejó de prestarle atención al pastel.
—Como era su apariencia física y su personalidad; decía que era algo serio y callado pero que era una buena persona y que siempre cuidaba de ella.
—Oh...
—Y algo extraño sobre que ponía cara de gato castrado. Eso no lo entendí.
—Yo sí.
"Mamá… como matas los buenos momentos…"
—Me gustaba escucharla, desde que comenzó hablarme de él, sentí admiración y unas grandes ganas de conocerlo.
—¿En serio?
—¡Sí! Es como tener un idol. Cuando puedas… preséntamelo, por favor. —lo miró directo a los ojos, con las mejillas algo rojas pero con una mirada de determinación— Quiero conocerlo.
Sin pensarlo demasiado respondió:
—Está bien.
—¡Gracias! –abrazó a Rivaille, dándose cuenta de lo que acababa de hacer y se separó- Lo siento.
—Tranquilo, discúlpame a mí.
—¿Ah?
—Me terminé tu postre... —le enseñó el platito vacío— Te traeré otro.
Se levantó y recogió la porcelana. Aunque no se notara, en el fondo se sentía algo avergonzado y también, extrañamente feliz.
—Está bien, Levi. Gracias.
—Ahora vuelvo.
Salió de la habitación y fue a la cocina por otro postre. Mientras Sasha lo preparaba, recordó la mirada de Eren. Era como ver a un cachorro intentando imponer respeto mediante su seriedad.
Luego se las arreglaría para que Eren pudiera conocer a su "hermano".
Gracias por leer! :D
