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Lo siento! XO Realmente me demoro demasiado... Y-Y pero esta vez me demore porque me fui a nadar y en la noche me dolía todo el cuerpo! como si Levi Love me hubiera dado una paliza con todo su amor (?) ;w; ademas que mis musas se habían largado de vacaciones y se les ocurre regresar cuando mis vacaciones ya ha terminado ._.

Bueno como siempre... Gracias por los reviews! y a mi hermosa beta ;D


Ansiedad. Eso describía totalmente su estado actual.

Hoy acompañaría a su madre a recoger los resultados de los exámenes médicos, ya que no tenía clases en la universidad. Lo cómico de la situación era que ella estaba más tranquila que él.

—Levi, relájate. —dijo su madre, sentada en el sillón y cansada de ver a su hijo caminar de un lado a otro. —Si no lo haces, llamaré a Hanji para que venga.

—Está bien. —se detuvo y se sentó al lado de su madre.

—No tienes por qué alterarte, cariño. Es mejor la calma que la desesperación.

—Eso ya lo sé, pero...

—Todo estará bien, —lo miró fijamente y sonrió confiada— tu hermosa madre es indestructible.

"Hierba mala nunca muere." pensó, recordando lo dura que podía ser su madre. Su mal carácter la ayudaba hacerle frente a la adversidad; igual que él.

Su madre quizás era el único ser humano en la Tierra capaz de calmarlo cuando estaba ansioso o enojado, y alegrarlo cuando estaba triste. Siempre agradecía que su madre estuviera a su lado, no como el mal nacido de su padre. Incluso ahora recordándolo, le hervía la sangre.

—¿Sucede algo? —le preguntó— Estabas ansioso, luego calmado y ahora enojado.

—No es nada.

—Recodaste a la escoria que tienes como padre, ¿no?

—Qué bien me conoces...

—Soy tu madre, ¡te conozco como la palma de mi mano! —exclamó orgullosa.

—Mejor vamos yendo al hospital.

El camino al hospital era corto, pero para ellos se volvió casi eterno. Cuando llego el turno de su madre, ella le permitió acompañarla. Ambos entraron al consultorio donde los esperaba la doctora, que les pido que se sentaran y del cajón de su escritorio extrajo un folder que colocó sobre la mesa.

—¿Ahí están los resultados? —preguntó Rivaille sin quitarle la vista al folder.

—Sí. —la doctora notó lo tenso que los dos estaban— Leeré los resultados cuando ambos se relajen.

—¿Enserio nos pide eso?

—Sí.

Rivaille y su madre se miraron tratando de transmitirse calma, él le ofreció su mano a su madre y ella sin dudarlo la tomo. La doctora los observó, tomó la carpeta y lo abrió para poder leerlo ella.

—¿No dijo que si nos calmábamos nos diría los resultados?

—Así es. —Cerró el folder y lo puso de nuevo en el escritorio, pero esta vez más cerca de su paciente— Pueden leerlo.

Su madre movió el folder para que estuviera en medio de los dos y lo abrió, ambos comenzando a leerlo, sin lograr entender siquiera la mitad del texto.

—Señora Sarah, usted tiene leucemia.

Sintió como su madre le sujetaba fuertemente de la mano, pero la expresión de su rostro estaba indiferente. En cambio, él parecía como si le hubieran dado una sentencia de muerte.

—¿Cómo es posible? —decidió romper el silencio que se había formado— Nadie en la familia-

—No es necesariamente genético, el caso de la señora es por inmunodeficiencia.

—¿En qué etapa? ¿Es demasiado avanzado?

—Está en una etapa que aún es tratable. La voy a transferir a Hematología para que lleve el tratamiento que le corresponde. Necesito hablar con la señora Sarah a solas.

—Está bien. —respondió con algo de duda— Te esperaré afuera.

Se retiró del consultorio, guardando silencio y dejando a las dos mujeres.

—Sarah, ¿cómo se siente?

—Neutral.

—¿De verdad?

—¿Usted se pregunta porque no me he puesto a llorar como una magdalena?

—Bueno... sí.

—No puedo mostrarme débil.

—¿Por qué?

—Si me desmorono, solo haría que él se sintiera peor.

—Pero no puede guardase para si misma todo lo que está sintiendo.

—Puedo. —Su mirada era firme— Y lo haré, estaré firme hasta el final.

Sin decir más, tomó sus resultados y salió del consultorio. Afuera le esperaba su hijo, al cual le sonrió, emprendiendo el camino de regreso a casa.

—No iré a trabajar hoy. —Después de lo que sucedió no tenía ganas de ir al trabajo; quería quedarse en casa con ella.

—¿Por qué? —le pregunto— Si es por mi… no tiene por qué preocuparte; puedo cuidarme sola.

—No es eso, es que...

—No vas a faltar al trabajo. Si lo haces, no me bañaré por una semana y te abrazaré a cada momento para huelas a rosas al igual que yo, ¡lo juro!

—¡Está bien, tú ganas; iré al trabajo!

Ella sonrió con suficiencia y respondió:

—Siempre gano.

Luego de cocinar el almuerzo, se despidió de su madre y se fue al trabajo. Como hoy no tenía clases Reiner debía recogerlo en otro lado; la avenida principal.

En la hora exacta el auto apareció. Subió y comenzó a cambiarse. Esta vez no tenía ganas de hablar con Nanaba, mejor dicho, no tenía ganas de nada. Llegaron a la casa de los Jaeger y comenzaron con sus deberes.

—¡Hola, Levi!

Eren lo abrazo por detrás, pero no recibió algún golpe por haberlo abrazado sin permiso.

—¿Levi?

—Ah, Eren. —Giró en si para estar frente a él— Bienvenido.

Su semblante era el de siempre, pero su mirada estaba perdida.

—¿Estás bien?

—Sí...

Él sabía que Levi estaba mintiendo, y que no le contaría que le había pasado. Entonces tuvo una idea. Tomó la mano de Levi y lo llevó arrastrando hasta el cuarto de los utensilios de limpieza, encerrando a ambos allí.

—¿Por qué me has traído hasta aquí...?

—Bueno… pensé que así te sentirías más cómodo para hablar. —Levi lo observó fijamente y suspiró.

—Ya puedes soltar mi mano.

—¿Eh? —se dio cuenta que aún la sujetaba y la soltó de inmediato— ¡Lo siento!

Se quedaron en silencio, Levi sentado en sus rodillas y Eren a su lado.

—Oye, Eren.

—¿Sí?

Sentía una presión en el pecho; una necesidad de hablar de lo que había ocurrido ese día. Su madre siempre le decía que cuando uno tiene momentos fuertes siente que debe hablar de eso, pero nunca se le contaba a cualquiera, sino a aquel que sabemos que nos dará su apoyo. Ahora se preguntaba por qué Eren y por qué no Hanji, quien era más cercana.

—Mi madre...

—¿Le sucedió algo a la señora Sarah?

—Ella tiene leucemia.

La presión desapareció, y en cambio sintió como era rodeado por los brazos de Eren. Levantó la vista sorprendido.

—Todo va estar bien, todo va estar bien…

—... —Guardó silencio.

"Mocoso… pareces un perrito tratando de animar a su dueño"

Se quedaron en esa posición hasta que Levi le dijo que se sentía mejor, y que Eren debía cambiarse el uniforme del colegio. Este lo soltó a regañadientes y le dijo que cuando estuviese listo le haría compañía todo el día.


Gracias por leer! :3