Hola n_n
Disculpen la tardanza pero como ya dije no pude usar la pc y no me salía una escena como yo quería...u_u9
Aclaraciones (del capitulo anterior que olvide hacer) : Con respecto a la enfermedad de Sarah, toda la información que tengo lo he sacado de internet, ya que no poseo ningún libro especifico sobre el tema, existen tipos de leucemia cada una con su respectivo tratamiento pero yo lo generalizare al igual que el tratamiento, para que sea mas fácil de entender y a la vez no pasarme un capitulo entero explicando cada detalle.
Aclaraciones (de este capitulo) : Eren tiene la segurísima idea que la adolescencia es divertirse, hacer bromas y estar feliz todo el tiempo, en cambio Rivaille que ya paso por ella, recordemos que aquí tiene 24 años, para el fue un montón de personas súper hormonadas y que hacen una y mil pendejadas.
Bueno eso es todo... ¡Gracias por los reviews! y a mi beta que me tiene una tremenda paciencia owo
Y comenzaba otro día de trabajo más. Hoy estaba más tranquilo que la última vez, si debía admitir. Eren había logrado aliviarlo y darle su apoyo, lo cual le hacía sentir la necesidad de agradecerle, pero no sabía cómo. Quizás ser más amable con él era una buena opción.
Miró el reloj; ya era hora de que Eren y su hermana llegaran.
"Iré a darle la bienvenida, de seguro se alegrara por eso." Pensó yendo a la puerta principal, escuchando al auto llegar.
En unos instantes la puerta fue abierta bruscamente y antes que pudiera decir algo, Eren pasó un lado ignorándolo por completo, subiendo las escaleras a toda prisa y luego escuchándose un portazo. Rivaille se quedó parado ahí, reaccionando recién cuando vio a entrar a Mikasa.
—Bienvenida.
—¿A dónde se fue Eren?
—A su habitación. —Al escuchar eso, Mikasa ya estaba subiendo las escaleras.
—No te quedes ahí parada, regresa a tus que deberes. —Le dijo antes de subir al segundo piso.
Irritante.
Cerró la puerta y se dirigió a la cocina. Se preguntaba si aún seguía molesta con él y por eso lo trataba así. Esa chica debía agradecer que tuviera una gran paciencia y que fuera hija de sus jefes, o sino ya le hubiera llamado la atención hace tiempo.
—¿Qué ocurrió? —preguntó Sasha.
—El niñato llegó molesto y se encerró en su habitación.
—¿Se habrá peleado con Mikasa?
—No lo sé.
—Quizás alguien le rompió el corazón. —dijo Conny dramáticamente mientras pelaba unas zanahorias— Eso siempre duele.
—No vengas con tus cursilerías.
Sasha comenzó a reírse de Conny y él le lanzo una zanahoria para que se callara, ambos guardando silencio en cuanto notaron la presencia de cierta pelinegra entrando al lugar.
—Sasha.
—¿Sí, señorita Mikasa?
—Quiero hablar contigo. Vamos al patio trasero.
Ella aprovechó para tomar dos cupcakes y se fue junto con Mikasa.
—¿Está en problemas? —preguntó Rivaille.
—No, es amiga de la señorita y cuando necesita hablar con alguien la busca.
—Ah, creí que la reprendería por estar comiéndose algunos postres.
—¡Sabía que era ella!
—Bueno, iré a ver cómo está el mocoso.
—¡Ah, espera! —lo detuvo— Toma esto.
—¿Qué es? —cogió el vaso.
—Jugo de manzana; es bueno para calmar a las personas y las manda a dormir por un rato.
Asintió a Conny y fue hasta la habitación de Eren. Tocó la puerta no recibió respuesta, así que decidió entrar, haciendo el menor ruido posible. Ya adentro se encontró con la mochila de Eren tirada en el piso junto con sus cuadernos y libros, y al chico metido en la cama.
—Eren. —Se acercó a la cama— Eren, levántate.
—Ahora no, Levi.
—Te traje jugo.
Lentamente Eren salió de la cama mostrando que seguía puesto su uniforme. Con cuidado tomó el vaso y de un sólo sorbo lo bebió, dejándolo vacío en la mesita de noche.
—Gracias. Siento haberte ignorado en la entrada.
"Ahora es mi turno de apoyarte."
—Descuida. —Se sentó al borde de la cama junto a Eren— ¿Qué ocurrió?
—¡Ah, mi vida es una tortura!
—¿Enserio? No lo parece.
—No lo comprendes, ¡es demasiada presión! Mikasa puede lidiar con esto, pero yo no. Quisiera ser como los demás.
—¿Quiénes?
—¡Como los demás adolescentes!
—¿Un idiota?
—¡No! Alguien común, poder a los lugares que quiera, ¡y no tener más de diecisiete cursos en la escuela! También dejar las clases de piano.
—No puedes dejar todo eso, tus padres te lo dan porque quieren lo mejor para ti.
—Lo sé, pero lo mejor sería si pensaran en lo que yo quiero antes que ellos. Ah...
—¿Eren?
—¿Tienes una adolescencia normal?
"Ah, cierto, aquí soy una adolescente. Se sorprendería si le digo mi verdadera edad."
—Podría decirse que sí.
—Entonces sabes de lo que hablo. ¡Ayúdame hacer estupideces adolescentes!
"Señores Jaeger, ya perdieron a su hijo..."
—Estupideces no, pero locuras quizá. —Y ahí se dio cuenta de lo que había dicho. Estaba a punto de retractarse, pero Eren lo abrazó.
—¡Gracias, Levi!
—Ah, —suspiro resignado— sólo no te mueras; si mueres perderé el empleo.
—E iras a la cárcel. —Bromeó y soltó a Rivaille.
—Eso también.
Eren bostezó, cubriéndose la boca con su mano. El pelinegro supo que el jugo estaba surgiendo efecto. Echó a Eren en la cama y lo cubrió con las mantas.
—Levi, eres una buena amiga. —Luchaba por mantener los ojos abiertos— Gracias.
—Descansa. Cuando despiertes no le causes problemas a tus padres, y habla con tu hermana.
—Está bien. —Dicho esto, el castaño cerró sus ojos y cayó dormido.
Tomo el vaso, apagó las luces y cerró lentamente la puerta. Regresó a la cocina, donde solo estaba Conny. Al parecer Sasha y Mikasa seguían platicando. Dejó el vaso en donde los trastes sucios y continuó con sus deberes.
Ya habiendo terminado, se dispuso a cambiarse. Recordó que Hanji le había dicho para tomar un café hoy después que el terminara su trabajo, pero también estaba la cita de su madre en el hospital. Por razones obvias, decidió ir con su madre. Iba a llamar a Hanji para avisarle que no iría cuando su celular comenzó a sonar. Era su madre.
—Mamá.
—Levi, hijo mío. Sabes que hoy es mi cita ¿verdad?
—Sí, voy enseguida a la casa.
—Tú no vas a venir, porque irás donde Hanji.
—¿Ah? ¿Cómo sabes lo de Hanji?
—Digamos que por una inexplicable razón entré a tu cuarto cuando no estabas y revise tu agenda.
—No entres a mi cuarto y revises mis cosas sin permiso.
—Tengo derecho entrar a tu cuarto, soy tu madre. Regresando al tema, vas a ir con Hanji.
—Pero...
—Sal a divertirte, a relajarte, pásala bien con tu amiga.
—Está bien, pero si necesitas algo llámame e iré enseguida.
—Ok.
Cortó la llamada, terminó de cambiarse y se fue a su encuentro con Hanji en un café que estaba cerca de su casa. Cuando llegó pudo ver a Hanji sentada, que al parecer no lo había visto. Se acercó donde estaba ella y se dio cuenta que no estaba sola.
—¡Levi, llegaste! —Lo llamó. Ya era muy tarde para dar media vuelta y regresar por donde vino. —Ven con nosotros.
Se acercó de mala gana, realmente ahora no quería estar ahí; mejor hubiera ido con su madre.
—Hola, Hanji. —saludó a su amiga— Buenas noches, profesor Smith.
—Rivaille, no estamos en la universidad, puedes llamarme Irvin.
—Prefiero llamarlo como siempre lo he hecho.
Silencio incómodo.
—Eh... bueno, iré a pedir los cafés.
Hanji se levantó y se fue al mostrador. Maldijo internamente a su amiga por haberlo dejado sólo con la persona que tanto le irritaba.
—Te debes estar preguntado por qué estoy aquí —. Habló Irvin— Hanji me llamó pidiéndome una asesoría para redactar un informe y como estaba cerca de aquí vine.
"Que horrible coincidencia, ¡Hanji, tú y tu maldita letra que es peor que la de un doctor!"
—Descuide, no me molesta su presencia.
—¿De verdad? Te noto algo incómodo.
—No se confunda, estoy cansado por mi trabajo.
—¿Ese en el que un auto viene por ti?
Rayos, realmente lo había visto. De seguro le preguntaría sobre su trabajo y él claro, no respondería o mentiría, pero Irvin podía ser una persona muy persuasiva.
—¡Ya regresé! —gritó Hanji, trayendo en una bandeja las tres tazas de café— Disculpen la demora.
—No te preocupes, Rivaille y yo hemos estado teniendo una agradable conversación.
—Hanji, dame mi café. —Ella le pasó la taza junto con los sobres de azúcar.
—Me alegro que hayan tenido una buena charla.
-Yo n- también.
Rivaille se pasó toda la reunión bebiendo su café, mientras Hanji e Irvin hablaban sobre esa asesoría y asuntos triviales. Realmente prefería no participar, aunque a veces su amiga mencionaban algo acerca de él y se ganaba un punta pie por debajo de la mesa de parte del pelinegro para que no hablara de más.
—Fue una agradable velada. —Dijo Irvin sonriendo suavemente— Puedo llevarlos en mi auto.
—Vivimos cerca y caminar es saludable. —Respondió Rivaille rápidamente para que Hanji no aceptara la oferta.
—Está bien, nos vemos.
—¡Adiós!
Se despidió mientras veían que Irvin se subía a su auto y se iba. Cuando por fin estuvieron solos, Rivaille le dio un golpe en la cabeza a Hanji.
—¡Eh! ¡¿Por qué me golpeas?!
—Por traer a Irvin. —Le gruñó— Sabes que no me agrada.
—Cuando estabas en los primeros años si te agradaba... era tu profesor favorito.
—Tú lo haz dicho; era. Ahora sólo me molesta.
Comenzó a caminar con dirección a su casa y Hanji lo siguió a paso rápido para alcanzarlo.
—Si tanto te molesta, ¿por qué no se lo dices? Te dejaría en paz.
—Sabes cómo es el, no entiende con palabras.
—¿Entonces?
—Lo haría entender a golpes.
—Sabes que...
—Que hay un maldito reglamento que prohíbe faltarle el respeto y violentar a un profesor, lo sé.
Paró de caminar y Hanji también, su amigo no se movía. Pensó que quizás estaba pensando cómo hacer para que Irvin dejara de insinuársele.
—¿Levi?
—¿Qué esperas? Vete a tu casa.
—¿Ah? —se dio cuenta que habían llegado al edificio donde vivía Rivaille— Pero ya es tarde, ¿puedo quedarme en tu casa?
—No. —Entró y comenzó a subir las escaleras seguido por Hanji— He dicho que no.
—Pero ya es tarde. Imagínalo: yo, una delicada dama en la oscura y tenebrosa noche, vagan-
Antes de que Hanji siguiera con sus dramas y toda una historia con un final trágico que involucraba gigantes con cara de retraso mental, respondió:
—Olvídalo, sube.
Hanji saltaba de la felicidad, ¡hace tanto tiempo que no dormía en casa de Rivaille!
Fueron recibidos por la madre de su amigo. Ella se alegró al saber que Hanji se quedaría, ambas dijeron que sería una noche de chicas. A Rivaille sólo le importaba que no hicieran mucho escándalo, estaba cansado y quería dormir; aunque ya sabía que igual lo harían.
Cuando Sarah fue hasta el baño, vio la oportunidad para contarle a Hanji sobre lo de su enfermedad. Era su amiga, tenía derecho a saberlo.
Rivaille se lo contó lo más resumidamente posible, mientras Hanji sorprendida le daba su apoyo. Lo dicho por su amigo la motivó a hacer que esa noche fuera súper divertida para la madre de él como para ella.
Al final Rivaille no pudo dormir.
Gracias por leer! X3
