Hola! :D si, ya sé me demoro como siempre e_eU estaba en exámenes u_u pero estoy aprovechando la semana libre para poder avanza todos los caps que pueda n_ñ

Bueno este cap tiene parte de mis clases de química xD joder tanta lata le he dado a química... e_e

Gracias a mi linda beta -w- su soramagia es genial xD :)

Gracias por los reviews.


Sus clases habían acabado temprano, así que se dirigió a la biblioteca a leer un poco en paz. Hasta que se cruzó con Hanji. Ella se alegró de verlo ya que necesitaba a alguien para que le ayude con un experimento, pero Rivaille sabiendo qué clases de experimentos eran la ignoró y siguió por su camino. Hanji, notando que su amigo no cambiaría de idea, no le quedó más que quitarle sus libros y salir corriendo, siendo perseguida por el otro, que molesto intentaba darle alcance.

—Gracias por ayudarme —dijo Hanji, feliz—. Eres un buen amigo.

—Me quitaste mis cosas, yo sólo te perseguí para recuperarlas y termine aquí —gruñó al ver que se encontraba en el salón de los experimentos de Hanji.

—Oh, pero Levi, ¡enserio necesito tu ayuda!

—¿Para qué?

—Vigilar el goteo de una piseta mientras avanzo otro experimento.

—¿Sólo eso?

—Sip.

—¿No es peligroso? —–Eso era lo que más le importaba; su seguridad. Y claro, que Hanji no termine matando a todos.

—Eh... define peligro.

—Está bien —suspiró—. Pero, jamás, jamás, vuelvas a invitar a Irvin a salir con nosotros.

—¡Prometido!

Lo llevó hasta una mesa donde estaba una pequeña botella de vidrio oscuro, una piseta sostenida en un soporte universal, un vaso precipitado y tubos de ensayos puestos en una rejilla. Le dio a Rivaille un guardapolvo que le quedó algo grande y unos guantes de látex.

—Levi, lo único que tienes que hacer es verter un poco del líquido de la botella en el vaso precipitado, contar cinco gotas del líquido de la piseta y finalmente verterlo en un tubo de ensayo.

—Suena fácil.

—Sí, pero no pierdas la cuenta de las gotas ¿okey?

Después de darle las instrucciones, Hanji se fue a otra mesa para seguir su otro experimento mientras Rivaille contaba las gotas hasta la cantidad deseada y vertía la sustancia en el tubo de ensayo.

"Esto es muy fácil," pensó mientras observaba caer las gotas "hasta Conny y Sasha podrían hacerlo."

Se dio cuenta de que al momento en el que las gotas entraban en contacto con el líquido del vaso, estas pasaban de un tono incoloro a tener un color verde, que le recordó los ojos de Eren. Sacudió su cabeza para quitar ese pensamiento, debía estar atento y no perder la cuenta.

"Mierda, no debo distraerme."

El recuerdo de Eren abrazándolo cuando él estaba triste por su madre apareció de la nada, seguido de una extraña sensación en el pecho. Sintió arder su rostro y por reflejo lo cubrió con sus dos manos.

—¿Está todo bien? —preguntó Hanji al observar el comportamiento de su amigo.

—Sí, no te preocupes —le agradeció mentalmente por haberlo sacado de esos pensamientos—. Tú sigue con tu experimento.

A Hanji le extrañó su respuesta, pero confiaba en él, así que siguió con lo suyo. Cuando Rivaille volvió a su anterior tarea se encontró con un pequeño problema.

"Joder, ¿dónde que me quede?" comenzó a desesperarse "Bueno, ya se deben haber cumplido las cinco gotas..."

Vertió el contenido, que era un poco más oscuro que los demás, en un tubo de ensayo.

"Vamos Rivaille, concentrate, no arruines el trabajo de Hanji o no nos dejará en paz nunca."

Puso su máxima atención al siguiente conteo, pero la voz de Eren comenzó a resonar en su cabeza, la imagen de cuando Eren cayo encima de él. Estaba tan cerca...

—Rivaille, Rivaille, ¡Rivaille, reacciona!

Regresó de sus pensamientos algo aturdido, más al ver que esta vez Hanji venia hacia el corriendo. No entendía el porqué, hasta que bajó su mirada y vio que el vaso precipitado está totalmente lleno de espuma verde que caía por los lados.

—Oh, mierda.

—¡Rivaille, rápido, ve buscar en el almacén la botella de color rojo grosella!

—¡Sí!

Fue corriendo al almacén y cuando lo abrió, se dio cuenta que habían tres botellas de color rojo. No sabía cuál escoger, para él todas lucían igual, así que tomó la del medio y regresó a la mesa. Hanji le indicó que vertiera el líquido sobre el vaso precipitado y así lo hizo. Inmediatamente la espuma se detuvo.

—Ah, ¡que alivio! Ya se detuvo... —dijo Hanji, calmada.

—¿Y qué era eso?

—Bueno era-

No pudo concluir su frase ya que el vaso precipitado explotó, y a pesar de ser pequeño género un gran estruendo que alarmo a todos, provocando el miedo hasta el punto de llamar a los bomberos. Cuando llegaron encontraron a Hanji y Rivaille cubiertos de espuma verde, en un estado semi-inconsciente. Los sacaron de ahí y les curaron los pequeños cortes que tenían, mientras recobraban el sentido lentamente.

—¡¿Qué hiciste esta vez, Hanji Zoe?! —gritó una profesora enfurecida— ¡No comenzamos ni el mes y ya arruinaste el salón!

—¡Yo no fui! ¡Y esto no debió pasar! —respondió Hanji exaltada— Levi echó el líquido que estaba en la botella de color rojo grosella ¿verdad?

—Eh, habían tres botellas; yo escogí la del medio.

—¡Esa era rojo claro!

—¡Todas lucían igual! —se defendió— ¡Deberían hacer un inventario!

—Tenemos un inventario —respondieron a la vez la profesora y Hanji.

Rivaille se sentía tonto. Si no hubiera estado pensando en el mocoso, esto no hubiera pasado. Ahora olía a pinesol, de seguro Mikasa se burlaría de él.

—No hubo muchos daños, pero por favor, señorita Hanji. Deje de destruír su escuela —le pidió un bombero—. A este paso terminaremos construyendo una estación aquí.

—¡Yo no fui! ¡¿Por qué todo el mundo cree que yo fui?!

Todos la miraron con sarcasmo, incluso los bomberos, recordando las múltiples veces en que Hanji casi destruye la institución. La única razón por la que aún no había sido expulsada era su increíble capacidad mental para razonar —la cual a veces parecía no existir—.

Rivaille miró la hora; ya era tiempo de ir a trabajar. Tomó sus cosas y se fue. Afuera lo esperaba Nanaba, quien le preguntó por el peculiar aroma que tenía. Ante esto lo miró molesto y luego lo ignoró. Cuando llegó a la casa de los Jaeger agradeció que esta vez, Eren no lo recibiera en la puerta. De seguro lo habría abrazado y sentido su aroma.

—Buenas tardes.

—Buenas tardes, señorita Mikasa.

Giró para saludarla, viendo que aún llevaba su uniforme escolar. Tal vez detrás venía el chico de ojos verdes.

—Si buscas a Eren, el no vendrá —le respondió con voz fría.

—Con su debido respeto, ¿puedo saber el porqué?

—Está castigado en el colegio —suspiró—, todo por hacer una travesura.

Quiso golpear su frente con su mano, recordando que hacer una travesura estaba en la lista de Eren. Sólo rogaba que no haya hecho algo —demasiado— estúpido.

—Oh, de seguro no fue nada grave.

—No lo fue, pero Eren no es así. De seguro se le ocurrió hacer eso por malas juntas.

"Es obvio que eso va para mi"

—Bueno, no puede esperar que un adolescente sea tranquilo, señorita.

Mi Eren, era, mejor dicho, es un chico tranquilo.

"¿Tuyo? Qué posesiva es esta mocosa."

—Él no es tuyo —le respondió, tarde se dio cuenta de lo que dijo. Mikasa lo miraba con ganas de matarlo.

—Es mi hermano, sólo busco su bienestar. No me gusta que una persona llegue y lo corrompa.

Se acercó más a Rivaille y lo miró directo a los ojos, teniendo que agachar su cabeza para poder hacerlo. Eso molestó al chico; estaba a punto de responderle pero Nanaba apareció.

—Señorita Mikasa, su baño está listo —notificó Nanaba acercándose a ellos.

—Enseguida voy —le respondió y le dio su bolso.

Ambos subieron las escaleras en silencio, mientras que Rivaille gruñó molesto por no haber podido dar la última palabra y se fue hacer sus deberes para poder irse pronto a casa.

...

Por fin había terminado sus tareas. Mikasa le había dado trabajo extra, de seguro como una venganza. Iba a ir a cambiarse de ropa, pero antes alguien tocó la puerta y tuvo que dirigirse a abrir.

—¡Levi! —Eren lo abrazó fuertemente— ¡Me alegra que aun estés aquí!

—Hola, Eren. Ya termine mi trabajo así que...

—Oww, qué mal... De saber que me castigarían y no podría verte no hubiera hecho esa travesura.

—No te preocupes, mañana nos veremos —a pesar de que esa confesión lo había sorprendido, se concentró en tratar de alegrarlo.

—Levi~

—Eren... oye.

—¿Sí?

—¿Me puedes soltar?

—¿Ah? —no se había dado cuenta que aun tenia a Rivaille entre sus brazos—. ¡Lo siento! Oh Dios, qué despistado que soy.

Eren rió de una manera tierna, sin saber lo que esto provocaba en el chico de cabellos negros: su corazón latía más deprisa y sus mejillas estaban rojas, pero es que Eren así se veía muy... lindo, y tierno. En determinado momento se dio cuenta de que el menor se le quedó mirando y posó su mano en su mejilla, acercando sus rostros. Levi no pudo evitar sonrojarse aún más.

—Levi.

—¿S-sí?

—Hueles a baño limpio —habló sorprendido mientras no dejaba de oler a Rivaille.

"Mierda, mierda, mierda..."

Ahora Rivaille estaba aún más rojo pero de la vergüenza. Pensó que el olor a pinesol ya se había quitado, pero ahora sólo quería que Eren lo suelte, cambiarse, ir a casa y cuando llegase, mínimo darse tres baños. Aunque estar entre los brazos contrarios no se sentía nada mal... pero ya tendría más oportunidades, tal vez. Y sin olor a pinesol.


Gracias por leer! -w-