Un brillante presente


Palabra: 44/A. Epílogo: Llegar a la meta y reflexionar sobre las huellas que dejamos por la senda. Uno es lo que es gracias al camino que ha tomado.

Propuesta por Dunnik.


Sora deslizó su mano sobre el cabello de Taichi, desordenándolo más de lo normal. Su novio permanecía dormido sobre su regazo y aunque hubiera querido hablar con él no era algo que le molestara. Sora sabía lo mucho que él había trabajado para que el sueño de todos se hiciera realidad y las barreras entre el mundo humano y el Digimundo se rompieran.

Hubo un tiempo en el que parecía ser un sueño imposible. Sora sentía un escalofrío recorrerla solo de pensar en esos tiempos. Recordar el miedo y la inseguridad que se sintió en esa época era doloroso. La desconfianza entre ambos mundos estuvo cerca de provocar una guerra. Sora había presenciado y experimentado como los humanos y digimon que mantenían un lazo eran considerados traidores por ambos mundos.

Tuvieron que trabajar tanto para borrar el odio. Sora fue testigo de las noches en vela de Taichi trabajando en las relaciones diplomáticas, de Koushiro asegurándose que los portales fueran seguros y de todos y cada uno de los elegidos mostrando que los digimon podían formar parte de sus rutinas sin convertirse en un peligro.

Quizás no fuera el mejor epílogo para una historia pero Sora lo prefería de ese modo. Le gustaba despertarse y ver que todos habían logrado su final feliz, que el odio y el resentimiento formaban parte de una historia que había terminado. Ella solo quería vivir un brillante presente.