Hola a todos. Sí, lo sé. Eh tardado y un montón. Disculpen por eso. La universidad comenzó y será una dura batalla, además que han ocurrido ciertas cosas que me han afectado mucho... Mi gatita falleció hace unos días, pero debo recuperarme o todo se vendrá abajo.
Y como siempre gracias a mi linda Beta por corregir y hacer entendible todo lo que yo escribo. Mil gracias Sora c:
Y gracias por los reviews!
Hacía una hora desde que trataba de terminar un libro y no podía concentrarse. Eso le irritaba, más si obligatoriamente debía hacerlo, ya que era para una tarea. Nunca había tenido este tipo de problemas, y era molesto, mucho. Trató de cambiar de ambiente: leer en su habitación, la sala, la cocina, el armario e incluso el baño pero nada. A este paso tiraría el maldito libro por la ventana.
—¿Sucede algo, cariño? —preguntó su madre, sentada en el sillón—. No es normal que hagas un tour por toda la casa.
—No puedo leer en paz.
—¡Oh, Dios! Es señal del Apocalipsis —dijo de forma dramática.
—Gracias —respondió con sarcasmo.
—De nada, cariño. ¿Y se puede saber porque no puedes leer?
La razón por la que no podía concentrarse era porque seguía pensando en lo que había dicho Hanji sobre el interés, el maldito interés. Y claro, el mocoso.
Él no podía tener interés en Eren, ni Eren en él. Eran hombres, y a él no le gustaban los hombres.
—Por nada.
—¿Seguro?
"¡Di que sí!"
—No.
"Mierda."
—Madre, ¿cómo sabes que alguien te gusta?
Ella lo miró sorprendida y a la vez maravillada, le indicó que se sentara a su lado y así lo hizo. Sujetó sus manos y lo miró sonriente.
—¡Siempre quise que preguntaras eso!
—¿Eh?
—Nunca creí que llegaría este día —le soltó las manos y le jaló los cachetes—. Mi bebé está enamorado.
—¡Suéltame! ¡Ya no soy un bebé!
—Aunque tengas ochenta años tu siempre vas a ser mi bebé —dejó su rostro en paz— con cara de gato castrado.
Realmente no esperó esa reacción de su madre, a veces ella lograba tener el espíritu de una mujer joven llena de energía. Era raro, Sarah lucía de menor edad. En cambio a él siempre le ponían una cifra bastante alta.
—Cuando te gusta alguien es una sensación abrumadora y a la vez fascinante, pero es algo maravilloso. El amor te da la misma sensación pero lo que lo hace diferente es que sientes que no puedes pasar ni un segundo sin esa persona, se necesitan, se complementan, se aman.
—¿Y la otra persona? ¿Cómo puedes saber que siente lo mismo?
—Porque te da algo que no se lo da a cualquiera. Una sonrisa, un gesto, una caricia, solo es algo entre ustedes.
Ella lo había explicado de una forma tan profunda, nunca había visto ese lado de su madre, ella estaba con esa sonrisa que transmitía calma, la hacía lucir... tan hermosa y perfecta.
Ahora lograba entender mejor esas palabras que desconocía, entendía lo que sentía ahora pero seguía confundido por la parte que la otra persona sea un chico.
—Si no es lo tradicional, o sea, no es lo común —le estaba constando explicar ese punto—, lo que quiero decir es...
—Tu no eliges, lo hace tu corazón.
En su mente se estaba diciendo a sí mismo como un disco rayado "No soy gay", pero su corazón eligió. Debía aceptar lo que sentía y sus preferencias, el primer paso sería contárselo a alguien. No tenía muchas personas, pero su madre encabezaba la lista.
—Madre —habló firme.
—¿Si?
—Soy gay.
—¿Seme o uke? Aunque depende quien sea el otro chico, pero yo te veo con cara de uke tsundere, el hijo de mi amiga es seme...
—¡Mamá, acabo de confesarte algo importante!
Como siempre su madre tenía una actitud relajada para todo, él debatiendo consigo mismo sobre lo que siente para luego aceptarlo y confesar su orientación sexual y su madre hablando de cosas extrañas.
—Lo sé, cariño. Pero yo lo veía venir. No me molesta, no me siento decepcionada; al contrario. Todas mis amigas tienen un pariente gay, yo también quería uno.
"A veces me pregunto porque no puedo tener una madre normal…"
—Eres increíble.
—¡Nunca lo dudes!
"No necesito a alguien normal, la necesito a ella."
Ella le dio un beso en la frente y lo abrazó con cariño, el correspondió el abrazo, para él su madre era mejor del mundo, no quería perderla.
—Y bien, ¿quién es el pobre diablo? —se separaron y lo miró con picardía.
—Sobre eso...
—Oh, vamos, tengo derecho a saberlo.
"No pasa nada, sólo dilo"
—Eren es el pobre diablo.
La cara de su madre era un poema, no hacia movimiento alguno. Él estaba comenzando a preocuparse, quizás fue mala idea decirle.
—¡Te estas tirando al hijo de mi querida amiga!
—¡No!
—Oh, Dios... ¡El hijo de mi querida amiga se está tirando a mi hijo!
—¡No! Madre sigo siendo virgen —habló bajo—. Y deja de gritar.
Él estaba sonrojado y avergonzado, su madre sorprendida. Rivaille rogó que nadie haya escuchado los gritos de su progenitora, sería muy difícil tratar de explicar porqué decía esas cosas.
—Así que aún no lo han hecho —habló más tranquila.
—Ni siquiera le he dicho lo que siento.
El silencio reinó en la sala por unos minutos. Ambos se miraban fijamente esperando que el otro dijera algo, entonces el celular de Rivaille indicó que había llegado un mensaje. Era de Eren.
—¿Ocurre algo?
—¿Cómo Eren tiene mi numero?
—Ah, yo se lo di —respondió algo tímida—. El otro día llamó y como no estabas se lo di, en mi defensa es un chico bastante persistente.
—...voy a salir.
Se levantó del sillón y se fue a su habitación, debía ponerse su ropa de siempre o usar algo diferente para que Eren notara el cambio. Aún estaba el asunto que el mocoso seguía creyendo que él era una chica. Era irritante lo despistado que lograba ser, tendría que decirle la verdad y luego confesar lo que siente.
"Joder, ahora no debo pensar en eso. Ya llegará el momento."
Se puso unos jeans negros y un sudadera gris holgada, ya estaba comenzando el invierno y no tenía intensión de enfermarse. Satisfecho, caminó a la sala donde su madre leía el nuevo libro que compró; lucia muy concentrada.
—Madre, ya regreso.
—Espera, déjame mirarte —lo escaneó de pies a cabeza—. Nada fuera de lo común…
—¿Querías verme diferente?
—Bueno, después de nuestra charla creí que te vestirías como esos chicos gays de Glee —rió con ganas mientras su hijo la observaba con seriedad—. Era broma, tranquilo.
—Ya me voy —avisó yendo a la puerta.
—¡Diviértete! ¡Y aún no quiero nietos!
A punto de salir escuchó la risa de su madre, a veces lograba ser increíblemente jodida. Ya afuera debía ir donde Eren. Bueno, en sí no tenía que hacerlo, era su día libre. Pero quería ir, quería, no, necesitaba verlo. El mensaje de texto ponía:
Levi t necesito ahora! Ven al parque d la avenida q esta x tu casa :) eren.
Tenía la sensación que el día no acabaría para nada bien, pero trataría de que no fuera así. Llegó al parque, él no solía ir ahí. Como ahora los niños de la zona ya eran adolescentes habían construido un área para ellos donde podían hacer Skateboarding u otro deporte. De seguro encontraría a Eren ahí, así que se encaminó, encontrando a muchos mocosos con sus skates.
—¡Levi!
Escuchó la voz de Eren, giró y lo vio; venía corriendo hacia él. Llevaba puesta ropa casual y parecía feliz. Nuevamente esa sonrisa logró que Rivaille se sonrojara.
—Qué bueno que llegaste —lo abrazó con fuerza—. Te necesito, mucho.
—Hola... ¿En serio? ¿Para qué?
—Ya lo veras, sígueme.
Eren lo llevó a la zona donde estaban las rampas, ahí habían otros chicos que se deslizaban por la estructura y otros observaban.
—Voy a deslizarme desde ahí —señaló la rampa más grande—, y será genial.
—Te vas a matar.
—Nop, no lo haré. He practicado, Mikasa me empujaba de a poquito en la casa —recordó como jugaba con su hermana por el pasillo—. Te necesito aquí porque me siento seguro contigo.
Después de que Eren dijo eso, a Rivaille se le esfumaron los argumentos de porque es una muy mala idea deslizarse desde esa rampa por las nubes. Maldijo para sí mismo, ya no podía darle la contra.
—¿Y lo haces por…?
—Siempre he querido hacer algo sin la supervisión de mis padres y Mikasa. No te preocupes, no pasará nada —lo tomó de la mano—. Ven, te presentaré a mis amigos.
Lo llevó hasta un grupo de chicos que parecían tener la misma edad de Eren, todos lo observaban y él se sentía extraño, esos chicos parecían más atentos que el castaño, quizás ya se dieron cuenta de que es un chico.
—Ellos son mis amigos —le soltó la mano—. Marco, Annie, Armin y el idiota de Jean.
—¡Oye! —protestó el último.
—Chicos y Annie, ella es Levi.
La observaron fijamente, sí esos mocoso abrían la boca se acababa todo, lo despedirían y no tendría el ingreso extra, y lo peor: Eren lo odiaría por mentirle.
—Eren —lo llamó Annie—, es un chico.
"Carajo."
—¡Eh! ¿Qué dices? Levi es una chica.
—Armin, dile —ella se dirigió al chico rubio de ojos azules.
"Se jodió todo."
—Eren tiene razón, sólo es una chica andrógina —afirmó.
—¿Ven? Gracias Armin, por eso eres mi mejor amigo.
Ese chico le había salvado, después haber dicho eso todos se relajaron, al parecer confiaban en el juicio de aquel rubio. Por alguna razón se le hacía familiar... Ah, ya lo recordó. Aquella vez que Hanji fue a su casa para ver un anime con su madre de Boku No algo.
Ya era el gran momento, Eren se deslizaría por la rampa. Rivaille le regañó por no usar casco. En su defensa el chico dijo que no se vería cool, pero recibió un jalón de oreja por eso. Estaba nervioso, no se perdonaría si algo malo le pasara, Eren se deslizó algo desequilibrado pero luego tuvo estabilidad y logró hacer algunas piruetas. Cuando terminó fue donde Rivaille y lo abrazó.
—¡Lo logré! —gritó emocionado—. ¿Ves? No tenías por qué preocuparte.
—Creí que te caerías y te lastimarías.
—Pero no pasó nada.
—Eren idiota, no está mal para un novato— Jean se acercó a ellos—. Oye, tu amiga es muy pequeña.
Con su mano desordenó el cabello de Rivaille y le dio unas palmadas en la cabeza, hasta que Eren le apartó de un manotazo.
—No le hagas eso —dijo enojado—. Ella no es nada tuyo como para tomarte esas libertades, ahora discúlpate.
Todos se sorprendieron por la reacción de su amigo, él generalmente no era agresivo. Ahora Jean también lucía enfadado.
—¿Por qué lo haría? ¿Te molestó que hiciera eso? —Y sin siquiera pensarlo jaló a Rivaille del hombro y lo pego a él, ganándose una mirada totalmente furiosa del castaño.
Él podría ser bajito pero no era un debilucho, además todo el asunto ya empezaba a estresarlo. Rodando los ojos le dio un codazo en las costillas, causando que Jean se doblara del dolor, pero no contó con que el idiota lo mirara con odio y lo empujara al suelo en un rápido movimiento, resistiendo la caída en sus rodillas y sus manos.
—¡Levi! —Eren se acercó y le extendió su mano—. ¿Estás bien?
—Sí, no te preocupes —se puso de pie aceptando la ayuda y sin soltarlo le advirtió—. Déjalo, no te metas en problemas innecesarios.
—Eren, bastardo, ¡¿quieres pelea?! —habló Jean que también era sujetado por ese chico llamado Marco.
Eren parecía no tener intensión de calmarse, tal que se zafó del agarre de Rivaille y se fue contra Jean, quien también se soltó. Todos observaban; algunos los animaban, otros les pedían que paren.
"Joder. Debo parar a esos dos, pero si lo hago me estaría delatando, ¡maldición!"
—¡Eren, para de una maldita vez! —le gritó Rivaille, pero el chico parecía no escucharlo.
"Mierda..."
En un rápido movimiento Annie los golpeó a ambos y terminaron el suelo, atrayendo todas las miradas sorprendidas hacia ella. Rivaille fue donde Eren, su rostro se veía magullado y su labio estaba roto.
—Ustedes, ¡imbéciles! Dejen de pelear —demandó Annie para luego irse.
—¡Eren, idiota! —le dio un golpe recriminatorio en el estómago al pobre chico que se retorció de dolor.
—No lo golpees más —pidió Armin que estaba al lado de Eren—. Ya llamé para que vengan por mí; lo llevaré a mi casa para curarlo y evitar que en la suya le reclamen.
No le agradaba la idea de que ese niño se llevara a Eren, pero no tenía otra opción, estaba considerablemente lastimado, lo cual le hacía sentir una extraña sensación de rabia hacia Jean por golpearlo, a Eren por seguir la pelea y a sí mismo por no haber sido capaz de separarlos antes de llegar a ese punto.
Finalmente el auto arribó, y Rivaille y Armin lo metieron en el asiento de atrás.
—Levi —murmuró—. Soy un idiota.
—Dime algo que no sepa.
—Pero soy un idiota que está dispuesto a defenderte —sonrió débilmente.
—Tu hermana va a matarme.
—Ella no sabe nada y tampoco lo sabrá. ¿Verdad, Armin?
Armin lo miró fijamente para luego asentir y subir al asiento del copiloto. Eren decidió cerrar sus ojos para descansarlos un momento. Y sin pensarlo ni poder evitarlo, Rivaille apartó los mechones de cabello de su frente dulcemente y con su dedo pulgar borró el rastro de sangre seca, plantándole luego un beso rápido para cerrar la puerta del auto e irse a paso rápido, susurrando un adiós bañado en vergüenza.
"¡Idiota! ¿Por qué hiciste eso?" pensó Rivaille, cubriéndose la boca con una mano mientras la otra estaba en su pecho. Su corazón latía muy rápido, y su rostro parecía un tomate.
"Levi, ¿por qué? Yo no puedo..." Eren dejó sus pensamientos inconclusos al sentir la inevitable necesidad de cubrir su rostro caliente.
Apenas un roce de labios había bastado para causar una revolución en ambos.
Armin, espectador desde el principio, observó con curiosidad la acción de su amigo y sólo dio un gran suspiro para luego sonreír. A pesar de la sorpresa del asunto, tenía la sensación de que algo inesperado se aproximaba.
Gracias por leer! :D
Solo quiero decirles que por mis estudios no actualizare el fanfic ni podre subir el especial de Mi lindo gato gruñón hasta la primera semana de Abril.
Disculpen las molestias y gracias por su comprensión.
