Hola! Ha pasado… bastante tiempo jejeje en verdad lo siento creo que ya saben: estudiar, tareas, pasar los exámenes y que las p**** musas nunca están cuando se les necesita e_e

Bueno aquí está el cap! Es corto lo sé, hice mi mejor esfuerzo! D:

Como siempre gracias a mi beta Sora por corregir el capítulo. Y a todos ustedes por su increíble paciencia!

Gracias por los reviews anteriores!


Sus clases habían terminado y se sentía lo suficientemente cansado como para implorarle a los Dioses y todos sus productos de limpieza que llegaran las vacaciones para poder descansar y relajarse, aunque seguramente adelantaría cursos y buscaría un trabajo, así tendría dinero y en el siguiente ciclo tiempo libre para estudiar y trabajo de medio tiempo. Poniéndolo así el jamás podría descansar, trabajo, dinero y estudios, ese era su mundo. Y claro, su madre; cuando su madre se recuperase definitivamente descansaría, dormiría todo el día pero hasta entonces, ¡A esforzarse se ha dicho!

―¡Levi! ―lo abrazó por detrás―. ¿Cómo está mi buen amigo?

―Quítate de encima, Hanji ―se liberó y comenzó a guardar sus cosas en su morral.

―¿Sigues molesto por la visita que te hice?

Dirigió su mirada a ella y frunció el ceño. Seguía enojado con ella, aparecer de la nada en la casa de los Jaeger y para colmo que conociera a Eren. Casi lo hecha todo a perder. Además no la quería tener cerca ahora, aún buscaba la manera de decirle acerca de su orientación sexual y sus sentimientos por Eren. Era la persona más cercana a él después de su madre, tenía que decirle, pero con la mayor delicadeza posible y también elegir un lugar adecuado, si se lo dijera en la universidad entonces ella lo gritaría a los cuatro vientos y todo el mundo se enteraría.

―No que va, eres mi mejor amiga. ¿Cómo podría enojarme contigo? ―ya guardadas sus cosas, tomó su morral y salió del aula, con Hanji detrás.

―Oh, vamos Levi, no te enojes. Te hace ver más viejo.

―Déjame en paz.

Ya debía irse, era la hora del trabajo y definitivamente no quería que ella le siguiera. Llegando al final de corredor bajaría por las escaleras y se iría tranquilo, pero cuando estaba a punto de hacerlo vio a Irvin recostado en la pared. Se sobresaltó, retrocedió y se ocultó. Su día no podía ponerse peor, primero Hanji y ahora Irvin. Se había percatado de que el profesor Smith tenía un interés en él, pero a él le gustaba Eren. Genial ahora tenía un triángulo amoroso como esas novelas para adolescentes.

―¿Qué pasa? ―Hanji se asomó y vio a Irvin―. Oh, es tu lindo acosador.

―Cierra la boca, no tiene nada de lindo.

―Él es lindo ―recalcó. Levi la miró extrañado―. ¿Qué? No vas a negar que es atractivo, pero tranquilo no me interesa.

"Mierda. Y ahora, ¿qué hago?"

―Hanji.

―¿Dime?

―Quieres que te perdone, ¿no? ―le preguntó y ella asintió―. Bien, deshazte de Irvin y te perdonaré.

―¡Bien!

Hanji sonrió victoriosa, deshacerse del rubio sería cosa fácil para ella. Bajó las escaleras y donde Irvin, lo saludó animadamente. Él lo devolvió, no tan efusivo, pero seguía siendo un saludo cordial.

―¿Esperas a Levi?

―Sí, quiero invitarlo a almorzar.

―¡Qué pena! Ya se fue.

―Qué extraño; no lo vi irse…

―Tú sabes, como es bajito uno lo pierde de vista fácilmente.

"¡¿A quién diablos le dices bajito?!" pensó enojado, luego le daría su merecido por haberlo llamado de esa manera.

―Tienes razón, si es algo bajito.

―¿Qué tal si vamos a la cafetería por algo? ―le ofreció viendo que no parecía tener intenciones de moverse de ahí, y para que no pudiera rechazar su oferta lo remató con un: ―de paso te puedo contar algunas cositas sobre Levi.

―Está bien, vamos.

Ambos bajaron y se fueron a la cafetería. Ahora el camino estaba libre. Levi bajó y se dirigió a la entrada, de seguro ya le estaban esperando, y si seguía así le sacaría canas verdes a Nanaba, pero ahora eso era lo de menos. ¿Qué tipo de información le estaría dando Hanji a Irvin? Sabía que le daría información verdadera, Hanji no mentía ni era buena haciéndolo, sólo esperaba que no fuera nada vergonzoso.

Ya afuera de la universidad, vio el auto y subió de prisa, adentro Nanaba lo miraba con enojo que él ignoró y comenzó a cambiarse. Mientras lo hacía pensaba en cómo se encontraría con Eren, desde la última vez que lo vio, cuando lo besó. Sentía un gran alivio al saber que Eren estaba prácticamente inconsciente; moriría de vergüenza si lo supiera. O eso pensaba él. No podría verle la cara además de que su tierna hermana seguro le haría la vida miserable.

―Rivaille, reacciona, ya llegamos ―lo llamó Nanaba afuera del auto, estaba sosteniendo la puerta del auto―. Vamos, entremos.

Salió del auto y fueron hacia la casa. Cuando ambos entraron vieron a la señora Jaeger con una vestimenta que indicaba que saldría. Notó sus presencias.

―Buenas tardes ―saludaron ambos.

―Bienvenidos ―saludó Carla―. Mi esposo tuvo que salir a una reunión, Mikasa tiene clases de piano, Eren aún está en la escuela y yo voy a salir de compras. Nanaba, acompáñame.

―Sí, señora.

―Levi, encárgate de la habitación de mis hijos. Están en temporada de exámenes así que de seguro el cuarto de Eren es un basurero.

―Lo haré enseguida.

―Gracias ―sonrió―. ¡Vámonos! Hay mucho que hacer.

Nanaba abrió la puerta para la señora Carla, ella salió primero y Nanaba aprovechó para mandar un mensaje a Rivaille antes de cerrar la puerta. "Has tu trabajo y no lo arruines."

Después que se fueran, se dirigió a la cocina para dejar sus cosas donde siempre, topándose con Connie quien parecía preparar un postre. De seguro Eren se lo había pedido, ese niño amaba los dulces. Ya listo subió al segundo piso a limpiar las habitaciones de los chicos.

"Mejor empiezo con el cuarto de la sociópata, no quiero encontrarme con ella luego."

Fue al cuarto de Mikasa el cual era bastante ordenado y no lucía muy femenino, pero no sería trabajoso limpiarlo. Se quedó impresionado por el enorme librero que tenía y sin poder evitarlo tomó uno de los libros, su título era: Como mandar a la gente al carajo. Jamás esperó espero encontrar un libro así. Lo regresó a su lugar para proceder a limpiar todo con suma delicadeza.

"Tenemos algo en común, nos gusta leer" pensó Rivaille y recordó a Eren, él era algo que tenían en común lo querían. Mucho.

Mientras limpiaba pensaba si era correcto decirle a Eren lo que sentía, porque era como una pila de dominós y si uno cae todos los demás también. Si le confesaba que sentía algo por él, luego tendría que decirle que no es una chica (¿estaba bien ese orden? ¿No sería mejor que fuera al revés?) y suponiendo que no se lo dijera a nadie, no lo despedirían. Seguiría trabajando y obteniendo el dinero para todos los gastos. Quiso golpearse; estar con su madre le estaba contagiando su optimismo a prueba de todo.

"Joder, ¿por qué me pongo a pensar en eso justo ahora?"

Terminó con el librero. Ahora debía limpiar los demás muebles. ¿Debería decirle? O debería hacer como esa mujer de aquella novela y pasar toda la maldita vida guardando lo que siente, y ahí va la increíble necesidad de hablar con alguien sobre el tema, sus opciones eran limitadas así que la única a quien podría recurrir era a su madre.

―Pero hoy va al hospital...

Aún así no perdía nada con intentar. Le envió un mensaje porque no hablaría sobre eso en voz alta, solo esperaba que su madre recordase como responder un mensaje.

*Madre ¿estás ahí?

*No, soy el fantasma de tu madre Jajaja dime bebé ¿Qué pasa?

*¿Recuerdas de lo que hablamos?

*¿Qué estas enamorado de Eren? ¡Claro!

*¿Debo decirle lo que siento?

*¡Por supuesto!

*¿Y si me despiden?

*Creo que te despedirían por hacerte pasar por una chica más que por haberte enamorado de su querido hijo. No temas eso, eres mil oficios como tu increíble madre, en esta situación lo peor que puede pasar es que le de un infarto de la impresión.

*Está bien, gracias madre, necesitaba hablarlo con alguien.

*Siempre puedes contar conmigo, cariño. ¡Casi me olvidaba! Ya les dije a mis amigas y quieren que nos acompañes para ir un día de compras.

*Absolutamente no. Nos vemos. Cuídate.

Bien, ahora ya estaba más tranquilo. Debía terminar de una buena vez con la habitación de Mikasa, para así pasar a la de Eren y con suerte lograr encontrase con él, así le diría todo. Pero por si acaso tendría el número de emergencia a la mano. La habitación había quedado impecable, cómo se enorgullecía de su trabajo. Ahora debía asear la habitación de al lado ―o sea la de Eren―. Cuando entró estaba oscuro, buscó el interruptor y encendió las luces. Retrocedió al ver la habitación, la ropa estaba tirada en la cama y el piso, también algunos libros, podía ver debajo de la cama una caja de pizza junto a muchos zapatos.

"De puta madre" limpiar ese lugar sería una hazaña épica.

Un trapo y una escoba no serían suficientes, así que fue al armario de limpieza; iba a necesitar todo un arsenal. Regresó a la habitación de Eren con un desinfectante, aromatizantes y todo lo que fuera necesario para dejar ese lugar decente y claro muchas bolsas de basura.

―Bien, allá voy.

Barrió el piso, quitó el polvo de los estantes, sacó todo la basura, llevó la ropa sucia a la lavadora, dobló la ropa limpia y puso todo en su lugar. Se sentía tan cansado que se tiró en la cama, regañaría a Eren por ser tan desordenado. Ahora le sentaría bien una siesta, una larga siesta, pero no podía dormir porque 1) estaba en el trabajo y 2) no era su cama.

Por un momento cerró los ojos e imaginó a Eren durmiendo ahí a su lado, estando los dos tan cerca.

―¿Qué es este lugar…?

Reconoció la voz y de un solo movimiento se levanto de la cama.

―Eren, lo siento, no debí.

―No pasa nada, de seguro te cansaste por limpiar mi madriguera ―dejó su mochila en el piso―. No reconocí mi habitación…

―Por supuesto que no. ¡Este lugar era horrible!

Eren rió nervioso, tenía razón; pero era temporada de exámenes. En todo ese tiempo solo existe una cosa: pasar las materias. Aunque fuera el fin del mundo lo tenía que lograr o Mikasa lo regañaría y sus padres lo castigarían.

―Oye, lamento el susto de la otra vez

―No me hagas recordar, casi te matas.

Después del accidente, Armin se aseguró que no tuviera ningún moretón o raspadura, y también lo cubrió cuando Mikasa los interrogó a ambos.

"Debo decirle ahora. Estamos solos, es ahora o nunca."

―Eren ―lo llamó, determinado.

―Dime.

―Tengo algo importante que decirte.

―Entonces dilo ―se sentó al borde de la cama e hizo un ademan para que Rivaille se sentara a su lado―. Vamos dilo, somos amigos, puedes confiar en mí.

Se sentía tan nervioso, ni siquiera en el examen de admisión para la universidad se había sentido de esa manera, respiro hondo y miró a los ojos a Eren, exhalando y respondiendo con suavidad:

―Eren, me he enamorado de ti.

¡Lo dijo! Al fin lo había dicho. Esperaba una respuesta de Eren, pero este tenía una expresión afligida. Eso preocupó a Rivaille.

―Lo siento, pero no me gustan las chicas ―habló despacio―. Me encanta tu forma de ser, pero yo no…

Rivaille lo miró sorprendido y sonrió interiormente. Joder, a veces adoraba la ironía de la vida.

―Bueno... Soy feliz de escuchar eso.

―¡¿Cómo puedes ser feliz?! Te estoy rechazando ―lo miró sorprendido, se sentía mal; le estaba rompiendo el corazón a una chica.

―Eren... soy hombre ―desprendió rápidamente los primeros botones de su blusa y la bajó hasta los hombros, mostrando su pecho.

Ambos se quedaron en silencio, él con su rostro un poco sonrojado por haberse bajado la blusa, y Eren estaba con una expresión de shock. Viendo como estaban las cosas hubiese sido mejor no haber dicho nada. Nueva nota mental: no escuchar los consejos de su madre. Ahora probablemente sería cuestión de segundos que Eren explotara.

Tres.

Dos.

Uno.

Eren gritó.

Resonó en toda la casa y tuvo que taparse los oídos por la potencia del sonido. Ahora si lo había jodido todo. El mundo se fue al diablo. Se abotonó la blusa y se paró de golpe. Eren ya se había callado y no se había movido de la cama. La puerta de la habitación fue abierta abruptamente por Mikasa quien se veía preocupada, observando a Eren sorprendido y a Rivaille con una expresión de culpa.

―Eren, dime, ¿qué pasa? ―se acercó a su hermano y le tomo el rostro con su manos― ¿Estás bien? ¿Te duele algo?

Rivaille aprovechó la distracción de Mikasa y salió de la habitación, directo a buscar sus cosas, se cambió y se fue lo más rápido posible, debía alejarse de esa casa, no espero esa reacción de Eren, y menos que Mikasa apareciera. Todo estaba mal, muy mal. Lo despedirían y no volvería a ver a Eren jamás, se sentía como un idiota. Definitivamente haberle dicho a Eren lo que sentía y su verdadero género, era la peor decisión que había tomado en la vida.


Gracias por leer! *-*

Hay un link en mi perfil creo que es una imagen que les gustara :D