¡Les dije que actualizaría pronto! (Al menos eso si pude cumplir ñ_ñ)

¡Muy bien hermosas criaturas a leer!


Había pasado una semana desde que su padre vivía en el departamento, regresaron a su vieja rutina, aunque esta vez sin su madre presente, el hacia los quehaceres de la casa y su padre leía el periódico o algún libro que encontraba a veces Hanji venia un rato para hacerle compañía a Rivaille y luego ambos iban al hospital o se turnaban de esa manera el viejo hombre tenía vigilancia siempre. Al no conocer los antecedentes de su padre el doctor quería asegurarse de que esté limpio de alguna sustancia cuando tuvieron la confirmación se le realizo el análisis de sangre para evaluar la compatibilidad dentro de dos días estarían listos los resultados.

—¿Qué hay de almuerzo? —pregunto entrando a la cocina.

—Curry.

—Hace tiempo que no como curry —tomo la jarra de agua y sirvió un vaso—. El curry de Sara es delicioso.

—Ella es muy buena cocinando —tapo la olla—. Estará listo en quince minutos.

Vio que Alejandro regresaba a la sala con el vaso de agua, ahora así eran sus conversaciones cortas y monótonas no tenía un interés genuino en su padre solo le importaba que hubiera la posibilidad de ser un donador compatible.

—¡Hola, Levi!

—Hanji ¿Cómo entraste?

—Tu padre me dejo entrar creo que ya entendió que paso mucho tiempo en tu casa.

—¿Por qué viniste? —saco tres platos para servir la comida.

—Siempre me gusto almorzar aquí además es bueno cortar la tensión entre ustedes dos.

—Gracias —tomo la espumadera— ¿Cómo lo quieres?

—¡Mas curry menos arroz!

Los tres almorzaron juntos, Hanji en verdad creaba un ambiente ameno era sociable y habladora siempre tenía un tema de conversación; después de comer se alisto para ir al hospital a visitar a su madre esta vez le tocaba a Hanji quedarse a vigilar a Alejandro. Aun no le había dicho a Sara sobre el regreso de su esposo temía que encontrara la forma de salir del hospital para ir al departamento a golpearlo, quizás estaba exagerando lo más realista es que le afectara emocionalmente y eso repercutiera en su ya frágil salud, pero quiera o no tendría que decirle después de todo había una posibilidad de que fuera donante.

—Madre, buenas tardes. —entro a la habitación.

—¿Por qué tan formal? —pregunto— Ven aquí y dame un abrazo.

Era imposible mantener una relación formal madre-hijo, ella era demasiado relajada para ese tipo de tratos.

—¿Cómo estás?

—¡Aburrida y cansada! —refunfuño— Tráeme más libros.

—¿No te entretiene la televisión?

—Me entretienen los libros, además no puedo ver una serie o película porque me quedo dormida al menos con los libros la historia se queda en el mismo lugar donde la deje.

Observo a su madre estaba pálida y a pesar de dormir mucho también había días en que no podía dormir tranquilamente lo que provocaba esas ojeras de bajo de los ojos, había perdido parte de su cabello para cubrir lo que quedaba de cabellera usaba una pañoleta de estampado de flores, ella había cambiado tanto que a veces dolía verla de esa forma.

—Madre.

—Levi.

—No soy compatible contigo.

—Lo sé.

—Hanji tampoco lo es.

—Es muy lindo de su parte haber sido una voluntaria.

—Sí, ella es así.

—¿Qué tienes que decirme? —sonrió— Puedes decirme, cariño.

Inspiro hondo y lo dijo: —Padre regreso hace una semana y pasado mañana sabemos si es compatible contigo.

—¡Ese pedazo de mierda!

Dio un golpe a su cama lo que provoco que jalara las vías de las intravenosas que tenía en el brazo y ella gruño por el dolor.

—No debí decirte —se acercó a su madre para recostarla en las almohadas de la cama—. Estas alterada.

—Tenías que decirme, y no estoy alterada.

Ambos vieron el monitor de los signos vitales en él se indicaba que la frecuencia respiratoria y el pulso arterial había subido bruscamente, Sara respiro profundo, inhala, exhala, inhala, exhala lento y suave para calmarse.

—¿Te sientes mejor?

—Sí. —hablo despacio— ¿Por qué regreso?

—Solo dijo que quería un lugar donde quedarse y luego le pedí ser voluntario hasta ahora sigue en casa, Hanji esta con el justo ahora.

—No confíes en el, Levi.

—Madre, ustedes fueron esposos por casi treinta años.

—Y por eso mismo te digo que no confíes en el —acaricio la mejilla de su hijo—. Así que dentro de dos días veré a mi adorable esposo.

—Sí.

—Entonces dame el día libre mañana debo prepararme para verlo.

—¿Te pondrás guapa? —trato de ser gracioso.

—Debo prepararme para evitar apuñalarlo con la aguja de la intravenosa.

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El día esperado por Rivaille había llegado solo serían los tres Ackerman este día Hanji no vendría con ellos porque es un asunto familiar y no era una gran entusiasta del drama familiar. Para Alejandro era la primera vez que visitaba el hospital a pesar de ser una institución financiada por el estado contaba con una gran infraestructura además de un personal de salud de primera, para hablar con el doctor debían pasar al pabellón de enfermedades oncológicas para Rivaille era normal ver pacientes y sus familiares, pero para Alejandro todo era nuevo incluso ver ese tipo de escenas, siempre había escuchado decir que la enfermedad de un ser amado era suficiente motivo para reunir a una familia dispersa para poder dar apoyo.

—Hablare con el doctor —la voz de su hijo lo saco de sus pensamientos—. Puedes ir a ver a madre mientras tanto.

Por un momento pensó que no era buena idea que vaya solo sobre todo porque él no estaría de mediador de sus padres.

—Está bien nos vemos Rivaille.

Recordó las indicaciones de su hijo para poder llegar a la habitación de su esposa, cuando la encontró con un poco de duda toco la puerta.

—¿Sara?

—Pasa Alejandro. —se escuchó desde dentro de la habitación.

Se sintió nervioso al escuchar la voz de su esposa, giro la perilla y entro. La observo en la camilla recostada en la cabecera con una gran almohada para una mayor comodidad, vio que estaba más delgada, su piel era más clara de lo que recordaba, ahora usaba una pañoleta floreada para cubrir el cabello negro aun lo recordaba era largo, suave y siempre tenía un aroma a jazmín se preguntó si ese cabello seguía siendo el mismo y luego vio su rostro reflejaba cansancio y dolor, un dolor no solo físico sino también emocional. Noto que el brazo estaba conectado a una intravenosa también noto marcas violáceas en ese brazo y el otro, se preguntó ¿Cómo se sentiría tener agujas en las venas? ¿Cómo logra hacerle frente a ese dolor? ¿Cómo se sentiría ver que tu vida se acaba lentamente?

—Acércate que no te hare nada no tengo la fuerza suficiente.

Fue a su lado y se sentó en la silla que estaba cerca a la camilla.

—Ha pasado tiempo, Sara.

—Lo mismo digo —trato de sonreír, pero no podía su sonrisa había dejado de ser para el—. Rompamos esta tensión que es estresante.

Quiso reír aun en esta situación ella era capaz de decir siempre lo que pensaba.

—No cambias.

—Quiero ser yo hasta el final —consiente que lo único que le quedaba era su encantadora personalidad—. Así que serás mi héroe.

—Aun no lo sabemos. —se sintió nervioso al escuchar que el sería un héroe.

—Eso es cierto —susurro—. Escucha Alejandro no sé lo que pasara, pero quiero que te quedes si esto no termina bien para mí.

—¿Qué?

—Eres un terrible padre y esposo, pero Rivaille necesitara un saco de boxeo —sonrió al pensar en su hijo—. Te perdonare casa estupidez que hiciste solo si te quedas.

Ella le tendió la mano para que Alejandro la tomara, ella la mujer de la que se enamoró, caso y dio a luz a su hijo le perdonaba sus errores con la condición de quedarse, pero él no se sintió incapaz de hacerlo de ser el soporte de alguien apenas podía consigo mismo y ahora le pedían esto. Se levantó bruscamente del asiento y retrocedió hasta chocar con la puerta, esa imagen de Sara decayendo en una camilla del hospital y tendiéndole la mano lo abrumo, salió de la habitación y comenzó a caminar rápidamente tenía que salir de ese lugar; su respiración era agitada y también sentía una horrible opresión en el pecho.

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No podía creerlo su padre era compatible con su madre, era de esas sorpresas inesperadas que te da la vida, ahora solo tenía un problema menos podía pagar la intervención en cuotas con su dinero y el Hanji al menos podría pagar la cuota inicial, sentía un gran alivio al fin la situación iba mejorando debía decirle a sus padres; cuando entro a la habitación solo encontró a su madre, ella está sola mirando el ocaso por la ventana.

—¿Y padre?

—Se fue. —respondió fríamente.

—¿A dónde?

—No lo sé, simplemente se fue.


Creo que soy cruel al dejar el capítulo en esta escena cuando la escribí estaba escuchando el OST Revolve y Saya's courage de Blood+ (Tiene una banda sonora preciosa)

Quizás se estén preguntando: ¡¿Dónde carajos esta Eren?!. Pues yo también me lo pregunto :v

Gracias por leer!