Capítulo 3: Revuelo
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—…Kyoko-chan, lo siento…Ehm…Tenemos que irnos…
El manager miró nervioso a las dos mujeres que parecían furiosas, pero de repente una cambio de expresión. Sus ojos se agrandaron de la impresión, pero luego ella puso en solo instante una expresión de indiferencia.
Él frunció el ceño, tal vez solo fue su imaginación.
— Ah…Yashiro-san —Kyoko se acercó y esbozó una sonrisa — No, yo lo siento —Dijo dando una pequeña reverencia — Vámonos, Kotonami-san tiene otros asuntos por atender.
Kanae suspiró, agarró su cartera y salió silenciosamente de la sala.
Yashiro miró a Kyoko, y se preparó para lo que se vendría en tres, dos, uno…
— ¡Yashiro-san! ¡¿Qué hago?! ¡Moko-san! ¡Moko-san! ¡Ella!... ¡Ella no me considera su amigaaaaaaa! —Terminó tirándose al piso mientras un torrente de lágrimas salían de sus ojos.
Yashiro quitó un pañuelo del bolsillo interior de su chaqueta, se agachó y le ofreció a la joven que empezaba a hipar.
— Kyoko-chan, tranquila...Tal vez solo la has malinterpretado
— ¿Tú crees? —Contestaba ella con tono esperanzador, mientras se limpiaba unas lágrimas.
— Sí — Afirmó con una sonrisa — Ven, levántate, me contarás todo en el camino.
Kyoko miró la mano tendida en el aire que le ofrecía el manager. Sus mejillas se tiñeron de un sutil sonrojo, le paso la mano, y él la estiro con cuidado para levantarla.
— Bien —Dijo él, irguiéndose firmemente — ¡También tenemos un gran misterio por resolver!
— ¡¿Misterio?! — Los ojos de Kyoko brillaron, mirándolo con muchas expectativas.
Yashiro la observó, sonrió, y asintió con la cabeza — Así es, te lo contaré después de que me cuentes lo tuyo.
— ¡Sí! — Exclamó Kyoko entusiasta.
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Se llevó una mano en la tela que cubría su cuello. Sus fríos dedos sintieron como esa parte de su piel parecía aún palpitar, ardía, recordando esa tarde llena de calor y suspiros. De gemidos de placer al sentir su hábil boca succionar esa parte sensible de su cuello. De sus fuertes manos tentar y tocar impudorosos su pecho. De sus dientes, de sus fuertes mordidas, que le provocaban muy por dentro un excitante dolor. Su imponente voz contra su oído, su cálido aliento chocando sobre su piel, susurrándole, ordenándole a que se quede quieto, a que diga su nombre, a que se deje llevar, a que lo disfrute y…
El crujido de las hojas, le volvió a la realidad.
Bajó su mano a su costado, y alzó presuroso su rostro. Sus mejillas fueron invadidas por el rojo que insistía en alborotar todo su rostro. Con su actuación se mostró sereno. Se forzó a no mostrar cualquier rastro de ansiedad ante esa persona. No debía dejarlo saber sus sentimientos.
Se preparó para saludarlo inmediatamente, pero oyó una voz femenina a lo lejos.
— ¡Yashiro-san! ¡Espérame!
Vio como él giraba y le dedicaba una sonrisa a esa mujer.
— Kikyo-chan ven más rápido que Ren nos está esperando.
Ambos se acercaban a él, mientras hablaban amenamente.
No pudo evitarlo.
Una sonrisa peligrosamente radiante aparecía.
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Estaba esperando sentado en el sofá.
Habían pasado ya unos diez minutos de la hora acordada, y eso era muy, muy extraño viniendo de su manager.
Suspiró profundamente y agarró su bolso. Sería mejor que esperará abajo, a que tardará después unos minutos en bajar.
Ya recientemente había intentado llamarlo, pero este dio como ocupado. Llamó también al número de ella, pero como en algunas muy conocidas ocasiones no le contestaba.
— Tal vez lo tiene de nuevo en silencio —Pensó riendo entre dientes.
Salió de su apartamento, se dirigió al ascensor, y una vez adentro, una sonrisa floreció en su rostro.
Faltaba poco para verla.
Al llegar al subsuelo, buscó con la vista entre la tenue luz del aparcamiento. Sus ojos divisaron al auto a unos metros hacia la derecha. Ese era el lugar que prefería su manager, dado la cercanía y la facilidad en la que se encontraba para retroceder de nuevo.
Se acercó con pasos largos, preguntándose por qué no le había avisado de su llegada. Diez minutos eran demasiado, además ella estaba con él. Si es que habría surgido cualquier inconveniente ella pudo haberlo llamado, o al menos contestado su llamada.
Estuvo a solo cinco pasos más, y de repente se detuvo.
Sus ojos se ampliaron al ver esa escena. El parabrisas tal vez no le podía dejar ver bien, pero dando un paso más aún podía verlo.
Kyoko estaba sosteniendo con su mano la mejilla del manager mientras éste la miraba. Su mano casi lo soltó, pero él la agarró con la suya rápidamente, manteniéndola fija.
Esto no podía ser verdad…
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N/A:
Y por alguna razón me está gustando hacer la fanfic yaoi…XD Ya lo he cambiado a M.
Espero que les haya intrigado y gustado este capítulo :D
