N/A: Cuando haya escenas retrospectivas, en medio estará indicado, diciendo FlashBack, desde ahora no la pondré en cursiva para no confundir. En cuanto a la fanfic de Mose-chan, irá como siempre en cursiva y centrado.
Capítulo 12: Dos hombres en una cama
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El día era lindo, luego de despertar e ir a abrir la ventana, los primeros rayos de sol iluminaron la habitación. Un viento fresco acarició sus mejillas; el frío estaba por acabar y la primavera hacía su aparición: los ciruelos florecían y los cerezos también lo harían a unas semanas.
Mientras miraba por la ventana, sonreía, pero luego se ponía seria. La plática que había tenido con el que alegaba no estar borracho, venía a su mente.
::::::Flashback::::::
— Hay un punto, para mí es el más importante, y eso es que no sabes lo buena que eres.
— ¿Lo buena…que soy? —preguntó sin comprender.
— Sí, la sección Love me está para aquellos quienes han perdido la capacidad de amar… Bueno, en tu caso, Kyoko-chan, creo que se refiere más al romance, con el amor de la amistad tú no tienes problemas, ¿verdad?
— Sí…
— Hoy dos chicos se te confesaron, y eso fue algo que tú nunca lo hubieras imaginado. Bien, el que haya sucedido eso, te hace dar cuenta que los hombres también pueden enamorarse de ti. Pero, ¿dime que piensas de ti? ¿Qué crees que ellos vieron en ti?
— No lo sé —dijo con el ceño fruncido— No entiendo porque se fijarían en alguien como yo. Tal vez solo se confundieron…
— Lo ves —dijo él entre risas—Te falta confianza —exclamó— Debes saber lo buena que eres, la confianza y el amor por ti misma marcará la diferencia.
Kyoko pensó durante un rato. Dejó el vaso en la mesa, y preguntó.
— ¿Pero eso como se relaciona con eso…del ro..romance?
— Es fácil, si te tienes la confianza suficiente, te darás cuenta de muchas cosas que hasta ahora ignoras. Mientras te pongas en lo bajo, no sabrás ver lo que realmente pasa frente a tus ojos….Si te sientes en confianza contigo misma, te sientes segura y bella, sabrás ver cuando un hombre no merece de tu atención, porque ante todo te verás a ti primero… Si es que ese alguien del que te enamoras, no sabe apreciar, ni valorar tu amor, sabrás que ya no debes seguir intentando.
—… ¿Es así? —dijo mirando abajo.
— El amor puede doler, Kyoko-chan, pero si solo lo retienes dolerá aún más. Si le das una oportunidad al romance, si aprendes a tenerte confianza y a conocer lo bella que eres, darás un gran paso como persona, como actriz y como mujer…. Me es algo complicado de explicar, pero espero que lo entiendas…Y bueno que piensas de—
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Sus recuerdos fueron interrumpidos, cuando escuchó el timbre de su celular. Contestó la llamada y, asombrada, escuchó a Yashiro decir que se preparará para salir. Al parecer algo imprevisto había ocurrido con Tsuruga-san.
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Eran las seis y cuarenta de la mañana cuando un manager despertó.
La espalda y la cabeza le dolieron de una forma horrible. Levantó su cabeza de la mesa, y pestañeó tratando de acostumbrarse a la luz de la mañana que brindaba las ventanas descubiertas de sus persianas. Se restregó la cara con la mano, y luego buscó sus lentes. Con ellos ya puestos, vio las hojas desordenadas sobre su mesa. Lanzó un suspiró y se rió. Siempre e igual en su condición de borracho, el trabajo parecía ser lo primero.
Con la cabeza ahora lucida, recordar lo de ayer era algo abrumador, pero no se arrepentía, gracias a lo sucedido, pudo elegir algo importante que tenía al pendiente como manager.
Una llamada lo sacó de su ensimismamiento. Se sorprendió de recibir a esa hora una llamada de uno de sus amigos de la prensa rosa.
Lo primero que oyó fueron las pavorosas palabras sobre unas fotos comprometedoras e íntimas de dos hombres. Oírlo insinuar sobre ello, hizo que el estómago diese un vuelco, y la bilis subiera a su garganta. Trató de tragar saliva, pero la sequedad de su boca no le permitía. Mientras se frotaba el puente de su nariz bajo sus lentes, trató de ser paciente, y pidió que dejará la demora, exigiendo que dijera de una vez de quienes se trataban.
La tranquilidad surcó en él al saber que no se trataba de lo que pensaba. Se sentó, relajado en el sofá, pero entonces, sus palabras hicieron eco en su cabeza, haciendo que se irguiera y se levantará de un sopetón.
Colgando después, llamó de inmediato a Ren. Éste no contestaba, y al hacerse de cuentas de la situación que se presentaba, decidió dejarlo así para ir directo a su departamento.
No teniendo tiempo para ir más tarde a recoger a Kyoko, decidió llamarla para decirle que se preparará para salir.
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Cuando Yashiro le contó sobre lo ocurrido con Tsuruga Ren, el asombro e incredulidad, la llevó a indagar por las fotos.
Un vistazo a ellos hizo a Kyoko sonrojarse: Un brazo rodeaba de los hombros de su senpai, mientras que una mano tocaba de su pierna, muy cerca de su muslo. El conocido rostro estaba demasiado cerca al de él, mirándolo con sensualidad explicita en sus ojos. Y él, Tsuruga-san, también lo miraba, aunque un tanto indiferente, con un vaso en la mano que parecía estar agitando.
Su corazón se aceleraba y no entendía porque tal foto podría causarle esa clase de reacción. Por alguna razón la imagen de esos dos hombres, con una cercanía que expresaba sensualidad, causaba un pensamiento que le era completamente extraño: Ellos se veían bien juntos.
— Kyoko-chan. Ya llegamos.
La voz que llegó súbitamente a sus oídos, hizo que diera un respingo, y alzará su rostro de las fotos que estaba mirando en su celular. Sonrojada, le vio a su manager afuera, bajó y le siguió después a las puertas.
— ¿Crees que algo le habrá ocurrido a Tsuruga-san? —preguntó ella mientras entraban en el ascensor— No contesta su celular, y ayer cuando le devolví la llamada que me mencionaste tampoco respondió.
— No lo creo… —repuso serio— Tal vez solo sea algún problema con su celular…se extravió o está en silencio.
Salieron serios del ascensor y luego se dirigieron a la puerta del susodicho. Yukihito tocó el timbre varias veces, pero éste nunca abrió durante largos minutos. En medio del silencio, ambos interiormente se imaginaban una que otras escenas: Un trágico accidente en auto; un ahogamiento mientras se acostaba boca arriba y se asfixiaba con su vomito después de haber tomado; o tal vez un desmayo que le causó un golpe en la cabeza. Todo resultaba a ser un exagerado incidente en sus pensamientos, y cuando más pasaban los segundos sus caras empalidecían, encontrándose desesperados.
— N-no está abriendo… —dijo la joven con un deje de inquietud.
— Te-tengo la llave en caso de emergencia…—respondió él con fingida calma, que no lo supo actuar—V-voy a abrirla.
Insertó la llave tarjeta, y abrió lentamente la puerta.
La oscuridad los recibió, y Yashiro prendió las luces, mientras Kyoko entraba y se cambiaba con rapidez sus zapatos por unas zapatillas.
Se adentraron, y encontraron la sala con algunas botellas vacías en el suelo. En la mesa de centro, había un paquete rosa, que resaltaba con el sobrio interior que era la sala, y el departamento en sí.
Lo llamaron, pero él no respondió.
— Kyoko-chan, buscaré en su habitación —dijo rápidamente Yashiro—Busca en la cocina o en el gimnasio.
Ordenando esto, él se fue directo al lugar. Kyoko quedó observando el paquete femenino decorado con brillantinas y lazo de un rosa más oscuro. Sacudió su cabeza, y se dirigió de prisa a la cocina, pero antes de siquiera entrar, escuchó un grito.
Cambio de rumbo, y fue a la habitación en dónde el grito de su manager se oyó.
Estuvo por entrar, pero un agitado Yashiro se interpuso en medio.
— ¡No, no entres! ¡No…no mires!
Kyoko vio por encima de su hombro, y atisbó que la sabana dejaba al descubierto, no solo un par de pies, sino dos que se entrelazaban.
Cubrió su boca con las manos, y abrió grande los ojos.
— ¡No es lo que piensas! —exclamó el manager— ¡Es-espera afuera!
La agarró de los hombros y la giró, pero de repente escucharon un ronco gemido. Ambos se paralizaron, y giraron después pausadamente.
Yashiro se acercó a la cama, mientras Kyoko iba tras él, mirando tras su espalda.
Se miraron uno al otro al ver lo que vieron. La sábana cubría sus rostros, pero percibieron un par de cabelleras masculinas que se dejaba apenas a la vista.
Sin estar seguro de lo que hacía, Yashiro agarró la sábana con sus dedos y lo alzó.
— Oh cielos… — musitó al ver que ellos se encontraban abrazados y con el torso desnudo, más abajo no se atrevió a ver, y entonces solo dejó caer la sábana hasta sus cuellos.
Kyoko tenía los ojos pegados en los hombres que estaban en posición de cuchara, uno abrazando al otro, y por lo que vio bajo la sábana, su senpai le agarraba de la mano pegándolo junto a su pecho.
— No…no es lo que crees… — dijo Yashiro tartamudeando al verla ruborizada— No…no puede ser que… —se puso pálido mientras sudaba y miraba de nuevo hacia ellos.
— Uhmmm —un gemido se volvió a escuchar, y los dos miraron sorprendidos como Ren sonreía con los ojos aun cerrados, bajo la sábana parecía que su brazo se movía alrededor de la mano que le tocaba del pecho— Kyo…
Yashiro pegó la cara de él a tiempo, tenía los ojos desorbitados, dándose cuenta que el actor estuvo por pronunciar un nombre. Tal vez andaba soñando con la chica que estaba en frente.
Un gemido de molestia esta vez se escapó del actor. Su mano fue a su cabeza que parecía estar sufriendo las consecuencias del alcohol. El otro que estaba a su lado, se dio la vuelta y se desperezó lentamente, hasta que de repente gimió por la migraña que también sufría.
Los parpados de Ren se abrían y cerraban lentamente, hasta que pudo divisar confusamente las caras que no creía ver después de despertar.
— Ehmm… Ren… Buen día —dijo su manager titubeante.
El actor entrecerró los ojos aun con confusión, miró a su lado a la mujer de sus sueños, y el entrecejo se frunció aún más. Como un golpe seco, la realidad llegó de súbito a su cerebro, ocasionándole un gran dolor de cabeza. Cerró los ojos y se tapó la cara con la sábana.
— ¿Qué hacen aquí? —farfulló Ren, maldiciendo interiormente.
— Ay, carajo, me duelen las caderas —murmuraba el hombre a su lado. Cuando giró y vio a los dos presentes mirarles estupefactos, sus cejas se alzaron con los ojos muy amplios. Al instante, solo esbozó una sonrisa— Oh, Yashiro-san —dijo indiferente— Kyoko-chan, verte al solo despertar me dice que hoy será un buen día.
Ambos, no contestaron nada, aun congelados.
— Nosotros —dijo Yukihito después de largos segundos— Nosotros esperaremos afuera…Ren, Kijima-kun…tenemos que hablar…Yo…y Kyoko-chan nos retiramos.
Dio media vuelta y caminó, pero dándose cuenta que ella aún seguía congelada, retrocedió y le tocó del hombro para que reaccionase. Kyoko lo miró, y entonces asintió tardamente, saliendo junto a él de la habitación.
— Creo que piensan que dormimos juntos —dijo Hidehito masajeándose la cabeza— Aunque si lo hicimos —miró hacia la puerta que había cerrado el manager — Pero no tuvimos sexo —expresó ofendido— Hey, Ren —ladeó la cabeza y miró que él apartaba la sábana de su cabeza y se erguía tapándose con una mano los ojos— ¿Qué pasa? ¿Algo mal con tu vista?
— Nada —respondió deslizando sus pies hasta el piso, para quedar sentado en la cama— ¿Cuándo es que viniste aquí?
— Después de haber caído tantas veces de la cama, no sé cómo habré llegado a la tuya —repuso meneando la cabeza— Supongo que después de ir al baño, me habré colado en tu habitación.
Le vio levantarse, y dirigirse sospechosamente al baño. Parecía esconder algo de su cara.
Kijima entrecerró los ojos y silenciosamente salió de la cama.
— ¡¿Eh?! ¡No sabía que guardabas videos porno en tu repisa!
Ren giró inmediatamente su cabeza, y Kijima escrutó su rostro. Sus ojos se abrieron grandes al descubrir lo que escondía.
— ¿Tienes…ojos verdes?
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Yashiro reía fingidamente al encontrarse ellos solos en la sala.
— Vi-videos por…—miró a la joven que parecía aun congelada, y se frotó la nuca— Por… ¿por qué a Kijima-kun le gusta bromear tanto? —su risa se fue apagando hasta que quedaron en completo silencio— De-deberíamos esperar sentados…—dijo nervioso, bajando al sofá y viendo repentinamente en la mesa de centro un caja rosa. Frunció el ceño, y miró a Kyoko de reojo, queriendo saber si se percató de eso.
— Yo iré a hacer el desayuno para ellos.
— ¿Eh?
Él la vio irse a la cocina. Se quedó solo, y mirando a ambos lados, se acercó a la caja, y lo agarró. Lo agitó cuidadosamente cerca de su oreja, pero no supo descubrir su contenido. Lanzando un suspiro, lo dejó de nuevo en la mesa, y se levantó.
— Kyoko-chan, ¿te ayudo en algo? —vociferó yendo a la cocina.
Cuando la encontró, se sobresaltó de verla moverse tan rígidamente como un robot.
— Lo que vimos —objetó él golpeando su pecho con el puño— Te garantizo que no es lo que piensas. Ren no es…no batea para ese lado…— murmuró de repente inseguro— No, no, Ren ama a las mujeres —de su sien cayó una gota de sudor, mientras ella lo miraba fijamente.
— Su-supongo…—contestó después y desvió su mirada, yendo a quitar las verduras de la heladera.
El silencio se extendió, mientras ella se dedicaba a cortar las verduras. Yashiro la observó absorta en sus pensamientos. El repiqueteo de la cuchara siendo golpeado sobre el borde de la olla, hacía ritmo con el movimiento de sus dedos nerviosos golpeando la mesada. Kyoko lo miró y ladeó la cabeza a un costado, golpeó la cuchara unas cuantas veces, produciendo una rima musical, él volvió a golpear los dedos sobre la mesada, y entonces, rieron al mismo tiempo.
Yashiro se quitó la chaqueta y arremangó las mangas de su camisa.
— Te puedo ayudar con eso —dijo agarrando del cuchillo que dejó sobre la tabla mientras ella mezclaba en una olla.
— No, no hace falta. Vas a ensuciar tu camisa —repuso acercándose a él para quitarle el cuchillo.
— Kyoko-chan —la miró con el entrecejo fruncido— Estoy en contra de que hagas todo tu sola mientras yo te miró sin hacer nada. También puedo cocinar, no dudes de que tenga las capacidades básicas para hacerlo.
La joven sonrió y asintió.
— Esta bien…Yukihito-san.
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N/A: La profecía de la sinopsis se está cumpliendo! XD
Muchísimas gracias a quienes me comentaron.
