CAPITULO 2

--

-El también me golpeo, Catnip a mí me conoces de años, y por quien te preocupas es por el estúpido panadero???-

-No es un estúpido, y sí, me preocupo por él, es por qué lo quiero- volteo a ver a Peeta y veo que intenta sonreír, pero no lo logra, se queda inconsciente.

-Peeta, Peeta!!!!- no responde, quiero que alguien me ayude, pero todos lo toman como un espectáculo, no les interesa en lo más mínimo.

-Preciosa??, que hacen aquí??, que le paso al chico??- me pregunta Haymitch mientras toma a Peeta entre sus brazos -Vamos a tu casa, tu madre, ella sabrá que hacer-

Y así lo hacemos, corremos hasta la aldea de los vencedores y Haymitch deja a Peeta en mi casa y va a avisarles a los Mellark en donde esta Peeta, yo me quedo con mi madre y Peeta inconsciente.

-Katniss, pásame el alcohol, y unas vendas- corro al botiquín y saco lo que me ha pedido mi madre -Bien hija, ahora necesito que busques unas cosas...- mi madre se queda pensativa - mejor ayúdame limpiándole la sangre a Peeta, yo busco lo demás-

Que bueno que no me mando a mí, no sabría ni siquiera donde están sus cosas de curandera, la que siempre le ayuda es Prim, poso mis manos sobre la cara de Peeta, lo acaricio dulcemente limpiándole todas las heridas, Gale lo golpeo muy fuerte, o lo golpeo con algo, ya empieza a reaccionar y se lleva mi mano a sus labios sonriéndome, sonrió como idiota otra vez, debo hacer una nota mental de nunca volver a hacer eso, es muy raro y confuso.

-Cómo estás??- le pregunto

-Que paso??- solo sonríe tímidamente y cierra los ojos mientras frunce el ceño.

-Tu amigo Gale, que no debería ni llamarlo amigo, estuvo diciendo que yo no te quiero y que solo te utilice durante los juegos- abre ligeramente los ojos y está enojado, pero veo algo en su mirada que me hace que pensar que trama algo.

-Pues no sé porque diría eso- me mira fijamente y sonríe.

-Tal vez alguien no le ha dicho exactamente qué es lo que paso en la arena-

Lo miro y me da miedo, pero si es cierto, no le he dicho a Gale lo que en realidad paso, que solo era una actuación para poder salir vivos de esos malditos juegos, pero porque no se lo he dicho??, es mi mejor amigo, se supone nos contamos todo.

-Pues no le he platicado nada porque no le debo explicaciones a nadie, además solo lo sabemos tú, Haymitch y yo, no es así??- en ese momento entra mi madre

-Oh Peeta que bueno que ya has despertado, tomaté este pequeño té, te hará bien, te quitara el dolor de los golpes, que fue lo que paso, quien te hizo esto??-

Peeta me mira, pero no puedo descifrar su mirada, tocan a la puerta y salgo corriendo a abrirla, me encuentro al otro lado con los padres de Peeta, su padre me ve y sonríe, pero su madre ni siquiera se digna a mirarme.

-Peeta??, que es lo que paso??, porque estás aquí??, que te hizo esa estúpida niña???- mi madre solo ve al padre de Peeta y levanta las cejas, veo como Peeta intenta levantarse de la mesa en donde lo recostamos pero corro a detenerlo.

-No te puedes levantar así como así, debes quedarte quieto, tienes muchos golpes en la cabeza, te puede hacer daño levantarte- logro convencerlo a no levantarse, pero no puedo hacer nada para que quite la mirada asesina de encima de su madre.

-Por qué me miras así??, Peeta, que te hicieron en esos juegos para que te comportes así, tú no eres así??- le dice la madre de Peeta empujándome de su lado.

-No tienes ningún derecho de tratar así a Katniss, ella no te ha hecho nada, además desde siempre tu nunca me has tratado bien, siempre te he respetado, pero no voy a dejar que hables así de la persona que más quiero-

Peeta me voltea a ver y yo me pongo como un tomate, no sé lo que me pasa, pero este no es momento para ponerse como un tomate, contrólate Katniss, me digo a mi misma, pero sé que es imposible cada que Peeta está cerca.

-Señora Mellark, no es bueno que Peeta tenga tensiones ahora, no hasta que lo revise totalmente, hágame el favor de salir de la casa de mi hija- le dice mi madre con una mirada fuerte.

-Si eso es lo que quieren, Peeta, si estas mujeres te tienen aquí, pues aquí te quedas y no regresaras a casa hoy, pues ya no quiero que estés ahí si estas tan decidido a poner a esa niña antes que a tu propia familia-

-Usted no tiene ningún derecho a hablarle así- grito como una histérica en la cara de la madre de Peeta.

-Está bien, pero yo no he vuelto a su casa desde que regrese de los juegos, y si no mal recuerdo, tu eres la que vive en mi casa, pero si te molesta tanto, quédatela, puedo vivir con Haymitch…-

-O conmigo- me quedo totalmente blanca por lo que he dicho, ni siquiera yo creo haberlo dicho; aunque nadie lo cuestiona Peeta se pone un poco rojo.

-Y dónde dormiras??, acaso no notasrnque estas casas solo tienen 3 recamaras, aquí una la ocupa la señora, otra la cría rubia y otra la otra es de esa niña, donde te quedarías en la sala???, teniendo un buen hogar enfrente??-

-Dormiría conmigo- digo al instante, creo que mi madre no pondrá objeción alguna mientras la madre de Peeta este aquí, pero sé que me regañara porque ella dice que soy muy joven para tener novio, aunque ella no sabe nada de que fue un estrategia en los juegos, hasta yo misma no quisiera que fuera verdad, quisiera que mi relación con Peeta hubiera iniciado de manera diferente.

-Bien, ya déjense de rodeos, aquí vive la familia Everdeen, allá la familia Mellark, y la preciosa y el chico vivirán conmigo, son tres habitaciones y somos tres personas, creo que así quedamos mejor, no??- dice Haymitch intentando calmar la tensión en el ambiente.

-Yo creo que lo mejor es que los dejemos solos, la Señora Everdeen está curando a Peeta y la están interrumpiendo con todos estos gritos- dice mirando a su esposa

-Creo que mejor nos vamos, cuídate Peeta, vendré a verte en la noche y hablaremos de lo que paso, gracias por cuidarlo- se retira llevándose a su esposa.

--

Segundo capítulo.

Gracias.