Draco no era el más feliz con aquella noticia. Su madre entre líneas le había dicho lo que había hecho, lo firme que estaba en su decisión. No pudo negarse cuando ella se lo imploro, sentía que le debía todo pese que eso fuera en contra de sus deseos. No había visto a Hermione desde la guerra, y pese a eso solo seguía el recuerdo de ella sobre el suelo de la mansión siendo torturada por su tía.
A veces por las noches cerraba los ojos y podía ver aquellos ojos marrones llenos de dolor y pánico, y entre sueños revivia el momento y se veía ahí parado contemplando todo, estático y con el miedo recorriendo su médula. Lleno de pánico sin hacer nada al respecto, cobarde y al mismo tiempo valiente al no gritar que se estuviese, que la dejará por qué sabía que un indicio de ese calibre sería una muerte aún mas dolorosa de las que Bellatrix estaba acostumbrada a ofrecer a sus víctimas.
Y a pesar de todo, él no deseaba verla muerta. No le importaba mucho ya las rencillas del pasado, ni la sangre pero saber que ahora le debía hasta su libertad era algo que lo consumía frenéticamente.
El día de testificar había llegado, habían armado una treta durante dos días y la había repasado tanto en su mente que parecía genuina, real. No se había sorprendió mucho cuando supo que fue ella la que la elaboró, argumentando que sería mas fácil para ella si era ella misma quién la elaboraba, sino sería como seguir un simple guión y deseaba fuera lo mas genuino del mundo.
Aquella mujer que fungia como jueza la observo con claridad —Comencemos...
Acomodó sus gafas y estando completamente solas las preguntas comenzaron — ¿Tiene una relación sentimental con el señor Draco Lucius Malfoy?
—Sí —afirmó con tranquilidad la chica mientras la mujer no quitaba sus ojos de encima y su pluma escribía rápidamente sobre el papel.
— ¿Dónde se veían?
—En el bosque prohibido, mayormente.
— ¿Hora?
—Unos minutos antes que acabará la cena, otras veces a hurtadillas entrada la madrugada.
— ¿Desde cuándo?
—Antes de la guerra, un par de meses.
— ¿Cómo?
—Discutimos por la pureza de su linaje, lo he retado a basarme... Lo demás es historia.
Las preguntas eran cada vez más profundas y concisas. Desde lo insignificante como el color favorito hasta cosas tan privadas que llegaban a incluir hablar de la ropa íntima del otro. Hermione creía que habían sido un par de horas pero al salir la señora Weasley le dijo que habían sido cuatro horas y que a sus testigos también se les había estado interrogando, todo parecía ir bien.
La señorita Try junto a Narcisa en todo momento se aferraban a la idea de que todo saldría en pro de ellos.
Mientras tanto Draco ya en su celda provisional reflexionaba sobre lo antes ocurrido. Básicamente para salir de un lío se estaba metiendo en otro. Y le resultaba injusto que tuviera que acceder a esto después de todo si se vio involucrado en todo eso fue gracias a su padre que no conforme con meter a su madre en eso le ofreció prácticamente sus servicios a Voldemort. Su madre había dicho que perdonará aquel error pero Draco estaba firme en la idea de no volver a ver a su Lucius Malfoy.
Pero quizás ahora que fuera libre podría plantearse la manera de redimirse, de sanar un poco sus culpas y temores, de matar lo malo en él y buscar algo nuevo, cambiar de piel como las serpientes y empezar de nuevo, aunque el primer año de esa redención tuviera que vivir una fachada junto a Hermione.
