Haikyuu! No me pertenece, es propiedad de Furudate Haruichi.
"Hush, it's Ok"
Hajime bebió mucho la noche de bodas, a pesar de estar en un bonito hotel entre sábanas de sedas con una fina copa de espumoso y el mejor ambiente, pese a tener una novia con una belleza superior al promedio de cabellos de luna, de ojos esmeraldas, de labios de algodón, no pudo mantener una erección decente durante la noche.
"Debes estar nervioso Hajime, no pasa nada, tenemos el resto de la vida juntos " dijo mientras recargaba el fino rostro en el pecho del moreno. Hajime respiraba con tranquilidad. La chica besó sus labios y se colocó sobre él, entonces Hajime se dio cuenta que su piel no ardía como con Oikawa, su libido no explotaba, su corazón no latía desenfrenadamente, no temblaba ni pronunciaba su nombre.
No había deseo.
Se levantó de la cama excusándose, fue al baño, se lavó el rostro y observó el tatuaje que llevaba en el pecho. Vio su mano izquierda, ahora llevaba un anillo,
"El resto de la vida juntos" pensó mientras el agua se escurría por el rostro, sale al balcón del hotel, el centro de Tokio brilla intensamente como un corazón que jamás deja de latir, saca un cigarro y piensa que probablemente esto es una mala idea. El aire golpea su mente y Hajime piensa que aún quedan restos del perfume que Oikawa en su piel, la sonrisa de Oikawa resonó en su cabeza, recordó el rostro ruborizado del más alto mientras pronunciaba su nombre al hacer el amor, la delicada forma en la que se arqueaba o como sus dedos se aferraban a él, poco a poco comenzó a fluir su sangre, cada vez más rápido, el recuerdo de las innumerables veces que hicieron el amor era vívido, el aroma de Oikawa llegó a él, su piel se erizó, su virilidad respondía a esos recuerdos, a todas esas sensaciones que quedaron guardadas en su memoria.
"Hajime, amor, te estoy esperando"
Esa noche le hizo el amor lento, despacio, recorrió con decoro cada centímetro de la piel ajena, su cabello no olía como él, su piel no era dulce como la de él, su voz no era mi remotamente parecida a la de Tooru pero Hajime le hizo el amor de forma dulce y delicada como si fuera él, recreó los gestos de Tooru, la forma en la que se mordía sus labios a la hora del clímax. Trató de ver su estrella favorita en la cama de ese hotel.
Despertó al día siguiente por el tacto femenino en su rostro, la chica sonreía de manera amable. Hajime devolvió el gesto, todo parecía tan surreal, estaba casado con una bella mujer, jamás en su vida, ni en su más loca fantasía adolescente se había pensado de esa forma, su noche de bodas no la había pasado con Oikawa, ni había compartido la cama con él. se tocó las sienes con algo de fuerza, la resaca poco a poco comenzaba a aparecer, tomó dos aspirinas y un café sin azúcar, después del desayuno se sintió un poco mejor.
"Maldito hijo de puta, como se atrevió a verse tan bien el muy cabrón." pensó mientras recordaba la figura de Oikawa la noche anterior, estaba perfecto, hermoso, brillante, sus ojos lo siguieron durante toda la noche, ebrio como una cuba.
"Hajime el vuelo sale, a las dos de la tarde" era la voz de Elisa la que lo sacó de sus pensamientos, pasarían unos días en la playa. Cerró los ojos con pesadumbre y abrazó a la chica que se había acomodado en su regazo.
"Lo sé, no llegaremos tarde". Lo intentaría, definitivamente lo haría, viviría de recuerdos, de la suavidad que tanto necesitaba, del calor que sólo el castaño podía darle.
"Nunca pensé que accederías a tomar la luna de miel fuera del país, ¿No era ese sitio el que visitaste durante la universidad con Tooru?" Entonces el pecho de Hajime se oprimió, Oikawa bastardo, Oikawa y su maldita obsesión con el cielo, Oikawa le había arrastrado a un país desconocido tan solo para ver una aurora boreal. Jamás lo olvidaría.
"Whitehorse" Dijo Hajime con un inglés rústico. "Ahí es donde fui con Tooru" El recuerdo de los largos dedos de Oikawa sujetando su mano vino a su mente de forma fugaz. ¿Cuántos años habían pasado? Al parecer habían sido más de cinco, el recuerdo vívido de las mejillas ruborizadas de Tooru a menos dieciocho grados reapareció en su mente. "Nosotros vamos a Québec, queda muy lejos de ahí" añadió bajando un poco la mirada.
"¿Podremos ver una aurora boreal?"
"No es temporada aún" Mintió Hajime mientras revisaba por quinta ves su pasaporte y su pasaje. Tras esperar dos horas en el aeropuerto internacional de Narita abordaron el avión que los llevaría a Londres, harían un trasbordo a Montreal donde se quedarían una semana y otra más en Quebec, para gusto de Hajime el viaje había sido duro, el jetlag lo azotó con violencia y los primeros dos días en América la pasó dormitando.
Observó la espalda de Alisa mientras le tomaba fotos, suspiró profundamente. La familia Iwaizumi era lo suficientemente cerrada como para aceptar una pareja homosexual, ni que decir cuando se enteraron que la prometida de Hajime era de origen francés. El ser el hijo único de una familia conservadora y de renombre le pasaba la factura, el apellido Hajime tenía que perpetuarse "Aunque sea con una extranjera" escuchó de los labios de su madre alguna vez después de conocer a Alisa.
Sin embargo entre más pensaba las cosas más dolía, le costaba trabajo el aceptar que se había rendido tan fácil, que dio por finalizado las cosas sin haberlo intentado un poco, había sido lo que siempre había odiado, una persona incapaz de proteger lo que amaba, ¿De haber defendido a Tooru de su familia habría cambiado algo? Entre más lo pensaba más ira se acumulaba en su pecho y con ello el desprecio a su propio ser iba en aumento.
El camino de Tooru era una línea paralela que jamás se interceptaría con la suya nuevamente.
