En el capítulo anterior, Seiya y Saori se fugaron a un pueblo en las montañas donde existen unas fuentes termales. Pretendiendo ser como dos adolescentesnormales enamorados (con las hormonas a mil) se desvistieron en el auto para salir a la nieve y saltar a la termal.
Este capítulo comienza con una reflexión futura de Saori:
Puedo recordarlo todo claramente.
Dije ¡tres! y antes de saltar fuera del auto tomé una bocanada de aire. Apenas mis pies tocaron la nieve un gritó escapó de mi pecho, aún ahora puedo sentir los copos de nieve derritiéndose en mi lengua, no podía parar de reír.
Sentía como si el viento helado me cortara la piel, pero había fuego dentro de mí.
Segundos antes de sumergirme, noté como cada centímetro de mi cuerpo ansiaba furiosamente abrigarse con las cálidas aguas del Onsen[1], y finalmente cuando se hizo el contacto, mis músculos y huesos parecieron expandirse.
Me sentía más humana que nunca.
Podría parar el tiempo en ese justo momento y nunca dejarlo avanzar…
Pero no pude conformarme.
Quería calmar el cosquilleo que sentía por todo el cuerpo, quería saber que se sentía que las yemas de sus dedos recorrieran mi piel y que sus labios abrasaran los míos…
Podía leerlo en sus ojos también.
No, en ese momento no podía pensar en nada más. Y no, no sospechaba que tan alto era el precio que tendría que pagar.
Pero era inevitable, ¿no es así?
Todos los caminos que tuvimos que recorrer ciegamente…
Nos condujeron al mismo lugar.
…
Saori se mordía nerviosamente el labio, pues era la primera vez que vivía algo así y no sabía muy bien que hacer a continuación, lo mismo Seiya, que aunque había soñado tantas veces con tenerla, la verdad es que tampoco sabía cómo actuar.
Él la veía etérea y completamente hermosa con su pelo flotando sobre el agua y la nieve cayendo sobre sus mejillas encendidas y aún no podía creer que aquello estuviera sucediendo de verdad. Hipnotizado por su belleza, se acercó despacio y deslizó su pulgar sobre los labios de la diosa, deshaciendo ese gesto adorable que delataba su nerviosismo.
Sin pensarlo, tomó aquél rostro con ambas manos y suavemente la besó por unos segundos sintiendo su corazón latir con fuerza, luego buscó en sus ojos la aprobación para continuar, ella contestó inmediatamente con otro beso, aún más intenso, y no tardaron en sucumbir al placer de encontrarse las lenguas y deleitarse el uno al otro ansiosamente.
Al fundirse en un abrazo, Saori sintió las puntas sensibles de sus senos estremecerse ante el contacto con el pecho de Seiya, quien dejó de asirle la cintura y comenzó a deslizar sus manos hacia sus caderas sin dejar de besarla. Ella dejó que la alzara y cerró sus piernas alrededor de él. En esta posición a él le resultaba muy difícil contener su deseo de entrar en ella, pero no quería apresurarse. Rendido ante la suavidad y el aroma de su piel, comenzó a cubrirle de besos el cuello. Saori entonces dejó escapar un suave gemido pero eso solo consiguió llevarlo al límite de su resistencia.
- Lo siento, no puedo…, dijo él de repente
- ¿hice algo mal? Preguntó ella con gesto preocupado
- ¡No! Se apresuró a contestar él, y juntando su frente a la de ella exhaló:
-Saori…
- Shh, ella lo calmó presionando sus labios contra los de él, luego le susurró unas palabras al oído. Tras escucharlas, él la estrechó con fuerza en sus brazos y sintiéndolo intensamente le confesó: "yo también, siempre".
…
El brillante sol de la mañana se colaba por las persianas, esparciendo un polvo dorado sobre la sedosa piel de la diosa que descansaba entre almohadas y sábanas blancas. Su amante observaba extasiado sus suaves curvas y amorosamente acariciaba su cabello, pensando cómo había llegado hasta ese punto. ¿Acaso había estado soñando?, había estado amándola día y noche durante las últimas semanas, refugiados en aquél apartado rincón en las montañas.
Si todo era un sueño pues entonces no quería despertar.
La besó con dulzura en el hombro, pero ella continuaba durmiendo profundamente, así que cuidadosamente se levantó de la cama y fue a darse una ducha, estaba a punto de abrir la llave del agua, cuando sorpresivamente unos brazos lo aprisionaron por la espalda.
- ¡Así que te estabas haciendo la dormida! Reclamó Seiya
- ¡Te asusté, Lo sé!, dijo Saori entre risas, ¡no puedes decirme que no!
- ¿te gusta que te haga reir?, contestó Seiya, pues esto te va a encantar…
- ¡No! Gritó Saori, pero no fue lo suficientemente rápida, él la alcanzó y la aprisionó en sus brazos, haciéndole cosquillas
- ¡Para, para! Suplicaba ella ahogada en risotadas.
La única manera en que consiguió zafarse fue abriendo el agua fría sobre la cabeza de seiya quien ahogó un grito, e inmediatamente la haló junto a él bajo el chorro helado. Saori, gritando, se apresuró a abrir el agua caliente y pronto la temperatura se tornó agradable.
Seiya se quedó viéndola, embelesado con las dulces mareas de sus ojos. Ella sonreía encantada.
- No es justo, te ves adorable, pronunció él.
- ¿Por qué no es justo? Inquirió ella
- Porque no puedo resistirme, respondió él, a milímetros de su boca.
…
En apenas unos días, habían construido un mundo solo para ellos dos, dejándose llevar por lo que les dictaba el corazón y olvidando lo demás. Sin embargo, Saori guardaba una aprensión en su pecho, sabía que en algún momento esa vida paralela le sería arrebatada.
…
Era una noche fría de primavera, Saori caminaba a paso decidido por las callejuelas desiertas entre los pequeños riachuelos formados por la nieve derretida. Finalmente se detuvo a la entrada del onsen donde ella y Seiya se habían confesado su amor por primera vez.
Entonces una voz se escuchó entre los árboles:
- Esta fuente fue descubierta en la más lejana antigüedad por el príncipe Yamatotakeru no mikoto[2], dicen que es capaz de curar todas las enfermedades…
Una figura esbelta comenzó a salir de la oscuridad al tiempo que las nubes descubrían una brillante luna llena
-excepto la enfermedad de amor- concluyó la figura revelándose completamente.
- Afrodita, exclamó Athena.
- ¿cuánto tiempo más creías que podías jugar a ser una humana cualquiera? Reclamó la deidad.
- Dime que es lo que quieres,
- Has cometido demasiadas faltas, pero ésta, tu bien sabes lo que puede acarrear.
- Pero yo no…
- Lo sé, también sé que ahora eres solo una niña y piensas que puedes no tener hijos, pero estás enamorada y crecerás. Va a llegar un día en que querrás tenerlos, porque eso hacen los humanos. Desearás desde el fondo de tus entrañas mezclar tus genes divinos con los de ese mortal y tener en tus brazos una criatura con sus mismos ojos, y ese solo deseo va a ser condenado. Debes saber que Zeus no correrá ni el más mínimo riesgo, él exterminará el problema de raíz.
- Y me dices eso porque, ¿vas a ayudarme de algún modo?
- Solo hay una manera, querida, si no quieres que el matadioses del que te has enamorado sea castigado
- y segun tú que tengo que hacer, inquirió Saori desolada.
- Ahora que aún estás a tiempo, contestó su hermana, debes olvidarte de él, pero más importante aún es que él debe olvidarse de ti, por completo y para siempre.
つづく
[1] 温泉, aguas termales de origen volcánico que se encuentran en Japón.
[2] Este príncipe existe sólo en la mitología japonesa.
Para este capi me base en la mitología, en ese temor de Zeus de que algún hijo que tuviese con Metis (la oceánide madre de Atenea) le arrebatara el poder. Aquí he trasladado ese temor a los hijos que pudiese tener Atenea.
Zeus querrá desaparecer la amenaza de raiz, esto es, exterminar al objeto de afecto de su hija...
Pero aún así no crean que esta historia va por donde parece... ya verán!
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y nuevamente Gracias por leer!
Por último ya se que no les interesa mis gustos musicales pero el título de este capi lo saqué de una canción que se llama la femme parallel de Thievery Corporation
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