Parte I: Amigos

Ella correspondió a su abrazo y una sensación cálida y reconfortante envolvió su corazón. Al menos por aquél breve instante.

-Jabu, prométeme que no se lo dirás a Seiya, susurró.

- Lo prometo, contestó él, besándola sobre su pelo lavanda.

Saori supo que podía confiar en él. Después de todo él siempre había estado ahí para ella.


Horas antes…

Nueva Luxor, con sus caserones rodeados de jardines y silenciosas calles recibía los últimos rayos del sol de la tarde. Jabu trotaba por la empinada colina hacia la mansión Kido con los audífonos puestos, pensaba en llegar a casa y darse una ducha rápida pues había quedado en salir con una chica que había conocido en la universidad. Aminoró la marcha a medida que se acercaba a la reja de entrada, sin sospechar que aquél día terminaría completamente opuesto a lo que había previsto.

Aún escuchaba música a todo volumen por eso no reparó en el grito que venía escaleras arriba, solo fue cuando subió y vio a Saori de rodillas en el suelo que notó que algo sucedía. De inmediato se quitó los audífonos y corrió hacía ella.

Saori estaba encogida y se cubría los ojos con una mano. Jabu tocó su hombro y pudo notar el leve temblor que la recorría, ella alzó su rostro bañado en lágrimas, estaba muy pálida.

Entonces intentó decir algo pero ningún sonido consiguió salir de su boca, acababa de notar como Saori se aferraba el vientre con la otra mano y la sangre que manaba de ella.

Abrió sus ojos aterrado, y en seguida la alzó en sus brazos cuidadosamente

- No te preocupes, te llevaré ahora mismo al hospital

Una de las mucamas subía las escaleras alertada por el grito que había escuchado minutos atrás,

- Jabu, pronunció Saori débilmente, no dejes que nadie me vea, por favor

Él se apresuró a decir "No ha pasado nada, la ojou san está bien, está conmigo", en el tono más natural que pudo, para evitar que la mucama llegara hasta ellos.

La mujer entonces devolvió sus pasos.

"Estarás bien, estás conmigo", repitió Jabu esta vez en su mente para convencerse a sí mismo, y sin perder más tiempo se la llevó de allí.


« -No me importa lo que tenga que arriesgar… yo…. ¡No permitiré que le hagas daño!

Había pronunciado esas palabras dispuesta a todo, a ese punto estaba tan hastiada y llena de cólera que sintió su cosmos arder de una manera descomunal.

Zeus posó su mano sobre su hombro tomándola por sorpresa y exclamó:

-Tu cosmos solía derramar amor y bondad, un amor que rebasaba la tierra y la envolvía en serenidad. Ahora me estás diciendo que ¿te jugarías el destino de todos los mortales por el de uno solo?

Aquella voz resonó en todo su interior como si viniera directamente desde su cabeza…

La mano de su padre acarició con delicadeza su rostro, y continuó diciendo:

-Lo que está escrito sucederá irrevocablemente, no podemos intervenir en el orden natural del universo. »


Unas lágrimas de amargura surcaron sus mejillas al recordar su encuentro con Zeus.

¿Esto es lo que tenía que pasar? Pensó Saori, ¿quien dicta ese orden natural en el universo? ¡somos solo títeres que manejas a conveniencia! la tristeza le agujereaba el alma abriendo resquemores olvidados contra los dioses. Tuvo que hundir su rostro en la almohada para desahogar un grito.

Jabu se encontraba afuera aguardando verla, no conseguía sacar de su mente la expresión dolorosa en su rostro, su llanto ahogado tratando de parecer fuerte, la sangre… cuanta sangre

Estuvo embarazada… de él, pensó Jabu apretando los puños.

Se sintió tentado a llamarlo y recriminárselo, pero Saori le había pedido que no dijera nada a nadie, mucho menos a él.

Sus ojos se humedecieron sin poder evitarlo. ¡Qué sentimientos tan confusos tenía en ese momento!, hacía bastante tiempo que había aceptado que Saori nunca sería para él, pero entonces ¿por qué se sentía traicionado? También sentía rabia, una rabia irrefrenable contra Seiya por hacerla pasar por algo así y ni siquiera estar ahí para ella.

La encontró recostada de medio lado dándole la espalda a la puerta, él rodeó la cama para quedar frente a ella. Saori lo miró con gesto dulce y trató de sonreírle, sin embargo la tristeza no abandonaba su expresión, lucía como una pequeña ave a la que le habían cortado las alas.

Jabu se arrodilló ante ella y tomó su mano, deslizando su pulgar por el dorso a manera de consuelo. Se quedaron así un rato sin decirse nada, hasta que finalmente él se animó a preguntarle cómo se sentía, ella contestó: "estaré bien" con disfrazada tranquilidad.

-Tienes que decírselo-, prorrumpió Jabu sin pensárselo, Saori bajó la mirada, y sacudió la cabeza negándose.

-¿por qué? ¡Él tiene que saberlo! Insistió Jabu

- porque no quiero perderlo a él también, contestó Saori quebrándosele la voz. Sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas.

"Se preocupa más por él que por ella misma" pensó Jabu.

- Perdóname Saori san, profirió arrepentido por haberla indispuesto, es solo que no entiendo…

- Jabu, interrumpió ella con suavidad, perdóname, de verdad siento mucho ponerte en una situación así…

- No pasa nada, somos amigos contestó él, plantando un sentido beso sobre su mano.

Saori sonrió, y el vacío que la socavaba apaciguó por un instante.

"ありがとう (Gracias) Jabu"


Parte II: Despedida

Seiya volvía a estar en esa playa de Grecia cerca al santuario, lo extraño es que hacía unos segundos estaba en su cama de hospital, no recordaba haberse quedado dormido, ¿estaba soñando? Pero todo parecía tan real…

- No puedo recordar como llegué aquí… mi mente está muy confusa ahora, ¿Saori?

Ella estaba sentada justo a su lado, y parecía muy concentrada mirando al cielo. Por un breve momento solo estuvieron allí escuchando el sonido de las olas lamiendo la playa.

Saori comenzó a hablar pero sus labios no se movieron, toda ella estaba tan quieta como antes.

Recuerdo que al llegar ni me miraste, pero yo si te vi y… sentí algo extraño… como si te hubiera encontrado después de mucho tiempo. Quise llamar tu atención, quería que fueras mi amigo…

¡Pero no se me daba bien hacer amigos!, era una niña caprichosa y soberbia. Sé que me odiabas…

He sido una mala persona y ahora también una mala diosa. Por eso, es mejor si me olvidas…

¿Olvidarte? Pronunció Seiya, al tiempo que una certeza lo invadía de repente

- Ya hemos estado aquí antes… tú y yo, y no me refiero solo en esta vida…

Cómo no pude darme cuenta que hay sentimientos prohibidos, y que tú estabas tan cerca…

Seiya la tomó de la mano y por un instante creyó ver el vestido blanco de Saori teñido de sangre, pero aquella visión despareció en un parpadeo.

- Yo no quiero olvidarte Saori

Seiya…

- Yo no te pido nada cuando digo que te amo…no es porque te desee o no pueda tenerte, no tiene nada que ver conmigo. Yo amo lo que eres, lo que haces, cómo te esfuerzas. He visto tu bondad y tu poder. He visto lo mejor y lo peor de ti y entiendo con perfecta claridad quien eres[1].

No quiero ser lo que soy…

- Cientos de años Saori y solo hay una cosa de la que estoy seguro… de ti. Eres una verdadera diosa y la mujer más valiente que he conocido.

Saori tomó el valor para verlo a la cara y se encontró con aquella mirada esplendente y cristalina,

Mereces tener una vida normal Seiya, una familia, y yo no puedo darte eso…

- Así me hagas olvidarte, yo hallaría la manera de encontrarte y hacer todo de nuevo por ti…

Saori sonrió tristemente recordando la frase de su padre: "lo que está escrito sucederá irrevocablemente" y devolviendo su mirada al firmamento exclamó,

Quisiera poder vivir tan libre como esas nubes que ahora surcan este cielo.

Seiya comprendió entonces,

- Sé que no te puedo amar, no de esa forma, solo… no me quites los recuerdos de los que fueron los días más felices de mi vida.

許してください (Lo siento) Seiya

De repente todo se hundió en la negrura y Seiya volvió a estar sentado en su cama de hospital. Ahora entendía que aquello no había sido un sueño. ¿Acaso esa sería la última vez que la vería?, las lágrimas brotaron de sus ojos sin que pudiera evitarlo, y entonces, por un instante pudo sentirla, igual que antes, la tibieza de su piel y de sus labios tan cerca…

Promete que serás feliz, le susurró y luego su presencia se dilató en el espacio.

-¿Se ha ido?

Exclamó Shun sorprendido ante el anuncio de Jabu

- Así es, ella ha decidido recluirse en el santuario por tiempo indefinido, agregó éste.

Shun miró de reojo a Seiya temiendo su reacción, pero éste lucía impasible. Sin embargo sus ojos no lograban esconder lo que en verdad sentía.

- Y qué hay de nosotros, indagó Shun.

- Dejó muy claro que ninguno de nosotros debe volver al santuario - Jabu fijó su vista en Seiya por un segundo - Solo quiere que continuemos nuestras vidas con normalidad.

Días más tarde, Seiya fue dado de alta y regresó al apartamento que compartía con su hermana. Estando allí se dio cuenta que no había tenido la oportunidad de desempacar la maleta de Europa.

- Seiya esa ropa sucia que traías lleva meses guardada, exclamó Seika, ¡Trae acá!

- Déja ya la lavaré, respondió su hermano

- Yo pensaba más bien tirarla… añadió ella, y al levantar la ropa, sin querer arrojó una pequeña caja al suelo

- ¿Y esto? Preguntó a su hermano

- Ah eso… contestó él, la verdad se me había olvidado... es un regalo que ya nunca voy a poder dar… no será para nadie.

Seika tomó la caja y la guardó en un cajón…

- por si acaso, nunca digas nunca.

つづく


1. Esas palabras se las dijo Spike a Buffy la cazavampiros


Al final Saori no pudo borrarle los recuerdos a Seiya como se lo había sugerido Afrodita, aún asi tuvo que alejarse de él para que no le hicieran daño... Saori es la chica más solitaria a mis ojos. Su poder la aisla del resto del mundo

Pero no se preocupen en los próximos capítulos verán muchas mas experiencias humanas que les esperan a estos dos, pues aunque pasará bastante tiempo, volverán a encontrarse :)

nuevamente, Gracias por leer!

dale next si ya hay nuevo capi arriba, pero antes no te olvides de dejarme un review :)