Reinaba un completo silencio desde la recámara de la diosa hasta la primera de las doce casas. Más allá, el mundo cobraba un significado distinto entre los humanos comunes y corrientes. Había pasado más de un año desde que Saori se había marchado a Grecia, y ahora él estaba de vuelta, buscándola.

Puso un pie sobre la empolvada escalera en dirección a la casa de Aries, indeciso, sabía que no era bienvenido en el santuario, pero tenía que hablar con ella ahora que se había enterado, aunque fuera demasiado tarde.

Un joven pronunció su nombre sacándolo de sus pensamientos. Se encontraba escaleras arriba desde donde venía la luz del sol por lo que no pudo distinguir su rostro.

- Lo siento, pero no deberías estar aquí, pronunció el joven bajando algunos escalones hacia la sombra

- ¿Kiki? Preguntó Seiya vacilante, si, eres tú Kiki!, exclamó reconociéndolo al fin, wow cuánto tiempo ha pasado

El chico esbozó una leve sonrisa, - cerca de 7 años, contestó sin estar muy seguro de continuar la charla, ¿Cómo están Shiryu y los demás? resolvió preguntar al fin

- Bien, todos están muy bien, cada uno en lo suyo… pero Kiki… ¿desde cuando llevas una armadura dorada?, inquirió Seiya.

- Hace unos meses, Athena me nombró como guardián de la casa de Aries.

Seiya cambió su expresión al escuchar hablar de su diosa, y a riesgo de sonar desesperado, soltó de una vez lo que realmente quería saber, - Tengo que verla, ¿vas a dejarme pasar?

- Seiya…

- Lo sé, contestó éste, sé que mi presencia aquí está vetada pero en verdad necesito…

- Athena no está en el santuario, interrumpió el otro

- ¿Qué no está en el santuario, pero donde está entonces?

- No puedo darte esa información…

- Vamos Kiki…

- Porque no la tengo, continuó el ariano. Athena estuvo un tiempo aquí, si, pero un buen día resolvió irse sin consultarlo con sus guardianes dorados.

- Como puede ser eso posible… murmuró Seiya confundido

- Solo nos hizo saber a través de su cosmos que estaba bien, dijo Kiki, pero no sabemos a dónde fue ni cuándo volverá.

No podía más que sentirse frustrado, había viajado desde tan lejos para poder hablar con ella, y ahora no tenía ni idea donde buscarla…

- Lo mejor es que regreses a Japón, recomendó el nuevo santo de Aries

"yo decidiré que es lo mejor para mi" pensó Seiya, y notó como el ariano fruncía el ceño, como si lo hubiera escuchado.

- Tienes razón, resolvió por decir, dándose cuenta que discutir con él no lo llevaría a ningún lado, yo… volveré por donde vine

Kiki asintió con la cabeza y luego añadió - fue bueno verte otra vez-

Seiya dirigió una última mirada al ahora santo dorado y respondió, - lo mismo digo, y semi-esbozando una sonrisa dio media vuelta y se marchó.

Sabía que Marín vivía en Rodorio, lo que no sabía es que su antigua maestra ahora era madre de un pequeño niño. También le costó acostumbrarse a que no llevara la máscara, pero tras un rato de estar hablando con ella ya no reparó en ese detalle. Lo cierto es que él nunca la había visto tan feliz como lo era ahora.

- Seiya, es todo lo que sé, ojalá pudiera decirte algo más, se excusó la ex santo de águila

- Al menos ahora sé que no se marchó sola, respondió Seiya, pero no entiendo por qué eligió a Shaina …

- ¿y no a otro santo más poderoso? Interrumpió Marín

- No, no me refería a eso, sabes que Shaina me ha pateado el trasero más veces que nadie

- Ah, sí es cierto

- No, es solo que no entiendo por qué confió solo en ella y no en sus demás santos que se supone que están para cuidarla

Marín puso su mano sobre la de Seiya y tratando de consolarlo le dijo,

- Si ella estuviera en peligro, todo el santuario lo sentiría, tú lo sentirías.

Eso era cierto, pero no podía dejar de pensar que toda esa situación era muy extraña.

En ese momento, el bebé que hasta ese momento dormía se despertó y Marín tuvo que ir a verlo. Seiya se quedó solo terminándose la bebida que le había ofrecido su maestra, cuando la puerta de entrada se abrió y entonces apareció Aioria .

El que había sido el santo de la casa de Leo, no pudo ocultar su sorpresa al ver a Seiya en medio de su sala de estar, éste por su parte se quedó ahí sentado sin saber que decir.

¿Pero qué les pasa a ustedes dos? - Exclamó Marín al salir de la habitación con el bebé en brazos.

Seiya se rascó la cabeza pensando lo absurda de su reacción,- lo siento - dijo, ¿Aioria cómo estás? (a quien otro imaginaba que sería el padre del bebé sino él, pensó)

Bien, contestó el otro también apenado por haberse quedado mudo antes, - bueno ahora más que bien – agregó, acercándose a su esposa e hijo para darles un beso.

Seiya no pudo dejar de notar lo felices que estaban juntos al fin como familia, verlos así le hizo pensar lo que él nunca tendría.

- ¿Vienes a quedarte un tiempo en Grecia? Preguntó Aioria ya más relajado

- No, contestó Seiya, solo por esta noche… mañana volveré a Japón.


- ¿Seiya estás dormido?

Era evidente que si, su respiración acompasada y la serenidad de su semblante se lo decían. Saori acercó su rostro al de él con cuidado, solo para sentir la tibieza de su aliento, pero al hacerlo, sin querer, consiguió sacarlo del sueño.

-Mmm que pasa, ¿no puedes dormir? Musitó Seiya, somnoliento

-Lo siento, Se disculpó ella, no quería despertarte…

Él la aprisionó entre sus brazos de repente, manteniéndola cautiva contra su pecho. Ella sonrió e intento conciliar el sueño en esa posición, pero no aguantó más que un par de minutos, pues en realidad resultaba muy incómoda. Con dificultad trató de reacomodarse, pero los brazos de Seiya, quien se había vuelto a quedar dormido, eran muy pesados para ella.

Al fin con esfuerzo consiguió zafarse, se quedó sentada sobre la cama viéndolo dormir. ¡Como envidiaba la facilidad con que salía de un sueño y entraba en otro!, ella por su parte le costaba muchísimo una vez que se despertaba de madrugada. Sin más remedio decidió levantarse, tanteó en la penumbra por una pieza de ropa ya que no llevaba nada puesto y dio con la camiseta de Seiya, la cual, ahora que él era más alto y grande que ella, le quedaba perfectamente holgada.

- Hey ¿a dónde vas? Le susurró éste en la oscuridad

- Pensé que dormías dijo ella…

- Ven acá… susurró él halándole la camiseta y trayéndole de vuelta a la cama


- Athena!

La santo de plata la llamó sacándola de su ensimismamiento, desvaneciendo aquél bonito recuerdo de su mente. Ya no se encontraba en una cómoda cama riendo bajo las caricias de Seiya, sino en un acantilado árido y rocoso a miles de kilómetros de él (o al menos eso creía). Sus brazos y piernas lucían cortaduras y moretones, y aunque estaba exhausta no podía sentirse más que victoriosa, pues tras una larga travesía había conseguido algo que había creído imposible.

- El santuario está cerca, profirió la guerrera de ofiuco

Saori puso su mano sobre su frente para hacerse sombra, podía ver como no muy lejos estaba la villa de Rodorio, y un poco más allá, aunque imperceptible para el ojo común, el santuario.

- Aún falta un buen tramo, dijo Saori, anudándose el cabello en una coleta, quizá tengamos que quedarnos en el pueblo.

- Podemos ir donde Marin y Aorioa, propuso Shaina

- No lo sé, cuando me vean así seguro harán preguntas…

- ¿No crees que ya todos en el santuario lo hacen?

Saori solo se limitó a suspirar y se cubrió nuevamente la cabeza con un chal de lino blanco,

- está bien, dijo entonces y reanudó la marcha seguida por la amazona.

En la villa, unos niños jugaban en la plazoleta, sus risas alegraban la silenciosa tarde estival. Shaina vio de reojo como la diosa sonreía al ver a los pequeños, y pudo suponer lo que pasaba por su mente.

- Es por aquí, anunció la santo de plata, doblando por una calle angosta

Comenzaron a escuchar los acordes de una guitarra que provenían de algún balcón en aquél túnel de fachadas por el que caminaban, -que melodía más triste - pensó Saori, algo en esas notas hacía que se le encogiera el corazón…

"I cry for anyone who's living this life in complete emptiness .

I cry for all those dreams forgotten anywhere…

/Me lamento por los que viven esta vida en un completo vacío, por aquellos sueños olvidados en cualquier parte…/

- Shaina espera, pronunció Saori deteniéndose en seco.

... It's sad to run away, to waste your life, to lose a child.

It's hard to say goodbye, to leave a friend, to miss someone…

/ Es triste escapar, desperdiciar tu vida, perder un hijo. Es difícil decir adiós, abandonar a un amigo, extrañar a alguien/

Saori se había quedado de piedra, aquella voz era…

….Don't leave this pain over me, I need to find you.

This world is so fuckin' gone but I'm still feeling love"

/No me dejes con este dolor, necesito encontrarte. Este mundo está jodidamente perdido pero yo aún puedo sentir amor/

- No podemos quedarnos

- ¿Qué es lo que pasa? Interrogó la Cobra

- Es Seiya, pronunció Saori en un susurro, está aquí.

- Vaya que estás melancólico,

Seiya dejó de tocar la guitarra y alzó la vista hacia Airoia quien salía al balcón con dos cervezas en la mano.

- Ya se me pasará, supongo, respondió Seiya forzando una sonrisa

Aioria le alargó la mano con la botella, el otro apartó su guitarra para recibírsela, bebió un largo trago fijando su vista hacia el final de la calle, dos figuras femeninas caminaban deprisa alejándose, una con una capucha parda, la otra cubierta con un manto blanco…

- También vi esa mirada en ella, dijo Aioria,

Las mujeres doblaban la esquina, perdiéndose de vista…

- ¿Hablaste con ella?, cuestionó Seiya, aun mirando hacia el frente.

- Si, cuando Marín y yo decidimos dejar la orden e irnos del santuario. Estaba feliz por nosotros, pero por momentos ponía esa misma mirada que tienes tú ahora…

- Si, así es Saori, siempre procurando que todos estemos felices, aunque ella lo pase mal, contestó Seiya con un dejo de amargura en su voz

Marin se asomó al balcón anunciándoles que la cena ya estaba lista, y luego volvió a entrar.

- Mmm Marin cocinó la cena? Preguntó seiya un tanto preocupado

- Nah no te preocupes, respondió Aioria, sabiendo a que se refería, pedimos un domicilio

Los dos se echaron a reir, Aioria le dio una palmada amistosa en la espalda y ambos se terminaron su cerveza viendo cómo se ponía el sol en el horizonte.

Ya solo quedaba una línea anaranjada en el cielo que se iba extinguiendo lentamente, atrás quedaban las casitas de la villa que una a una comenzaban a encender sus luces.

-¿Pero por qué Seiya ha venido Grecia? Exclamó Shaina sentándose en muro derruido para acomodarse las botas.

-Porque ya lo sabe, contestó Saori con voz fría

-¿Qué cosa?

Saori no tuvo que decir nada, con solo verla a los ojos la amazona comprendió de qué hablaba.

-¿Cómo sabes que lo sabe? Inquirió Shaina,

- La canción… respondió Saori, hablaba de pérdida...

La parte alta del cielo ya estaba de color púrpura, y algunas estrellas comenzaban a surgir. Saori elevó su mirada hacia ellas y la amazona notó que unas lágrimas silenciosas caían por las mejillas de la chica que había nacido para ser Athena.

- pronto podrás quitarte el rastro y serás invisible para los dioses, le dijo Shaina tratando de animarla, ahora sabemos dónde está esa fuente…

Saori le dedicó una amplia sonrisa a quien se había convertido en la mejor amiga que nunca pensó tener.

- Si, tienes razón, contestó ella limpiándose las lágrimas, es solo que… él se escuchaba tan triste

- Con suerte en poco tiempo los dos dejarán de estarlo, sentenció la santo de ofiuco. Bueno vamos,- añadió poniéndose de pie- no quiero dormir otra vez a la intemperie.

Saori asintió con mejor semblante, aún les faltaba camino que recorrer.

En Tokyo, Seiya terminaba su jornada en Tsukiji , el mercado de pescado más grande de la ciudad, había pasado una semana desde su viaje a Grecia y ya completaba un año y medio sin tener noticias de ella.

A diferencia de sus hermanos, él prefirió continuar con su vida independiente, encargándose de sus gastos sin recurrir a la fortuna Kido. Como usualmente hacía, caminó por toda la bahía hasta su apartamento puesto que no quedaba muy lejos, al llegar vio que una persona lo esperaba en el muelle.

- Hola Shun, qué haces ahí sentado,

- Nada, solo te esperaba, respondió éste poniéndose de pie

- ¿para qué? Preguntó Seiya caminando hacia su apartamento, buscando las llaves en su bolsillo

- ¿Ya comiste algo? Indagó Shun siguiéndole el paso

- No, contestó secamente el otro

- Vamos, te invito…

- ¿Qué pasa Shun? dijo Seiya algo exasperado, volviéndose hacia su hermano

- Nada, solo quería ver como estabas, desde que llegaste de Grecia has estado algo… alejado.

- Estoy bien, ahora solo quiero dormir, estoy muy cansado,

- Vale pero… ¿vendrás a la fiesta esta noche?

- ¿Qué fiesta? Preguntó Seiya mientras trataba de abrir la puerta

- De inauguración, June y yo encontramos un sitio donde vivir y queremos celebrarlo con todos, también… cumplí años la semana pasada.

- Ah cierto, feliz cumpleaños Shun, dijo Seiya entrando a la casa. El otro en cambio se quedó en la puerta

- ¿Irás? Le insistió

Seiya se dejó caer en el sofá, y se frotó las manos por la cara en señal de cansancio

- Te llamo más tarde, ¿vale?

Shun no dijo nada, pero no le gustaba nada lo que veía.

- te envío la dirección en un mensaje, le dijo, y… come algo

Seiya asintió con la cabeza, Shun se despidió con la mano y cerró la puerta tras de sí.

¡Como se arrepentía de haberle contado a Seiya lo que Jabu le había confesado unos días atrás!, le había contado que Saori si había estado esperando un hijo suyo y lo había perdido y ahora su amigo estaba más inconsolable que nunca.

Su teléfono vibraba sobre la mesa de noche, la habitación estaba oscura, habían pasado ya varias horas y él seguía profundamente dormido. A la tercera llamada tomó el aparato instintivamente sin estar despierto del todo y balbuceó un saludo,

-¿Seiya? Pronunció una chica al otro lado de la línea, soy yo...

Él murmuró algo e inconscientemente colgó.

Que extraño, pensó entre dormido y despierto unos segundos después, esa voz… ¿la había soñado? Aunque eso no sería nada raro…

La duda lo hizo volver agarrar el teléfono, aún soñoliento revisó sus llamadas, se despertó por completo tras comprobar que sí había recibido una llamada de su número.

Con dedos temblorosos le marcó de vuelta, alguien contestó, había un ruido tremendo al otro lado de la línea.

- ¿hola? Dijo él con el corazón a mil, ¿Saori eres tú?

¿Seiya? ¡Seiya no te escucho!

- ¿Dónde estás? Preguntó él saltando de la cama, no podía creer que sí era ella, ¿pero como?

No puedo oírte nada, espera… ¡estoy intentando salir pero hay demasiada gente aquí!, no puedo saber si me escuchas, vendrás a lo de Shun? Él me dijo que estarías aquí

- Si, voy para allá ahora mismo

¿Qué?

ESPÉRAME

El bullicio que salía del apartamento de Shun y June se podía escuchar desde el primer piso, Cuando llegó arriba, apenas si pudo pasar por la puerta, pues aparte de que el apartamento era extremadamente pequeño había gente en cada rincón ¿de dónde conocía Shun a tantas personas? Con dificultad se fue adentrando en el sitio pero no la veía a ella por ninguna parte, de hecho no veía a ninguno de sus amigos, ¿estaba en la dirección correcta? Estaba por pensar que se había equivocado cuando por fin vio un rostro conocido,

- Hyoga!

- Hey! Contestó el otro muy animado al verlo, aunque lo más probable es que su entusiasmo se debiera a otro motivo.

- ¿Saori, la has visto? Preguntó casi gritando

- Si! ¿Puedes creer que esté de vuelta?, no ha hecho más sino preguntar por ti

- Pero dónde está? Insistió Seiya,

En ese momento una chica rubia saltó entre los dos y le plantó un beso a su amigo, quien, olvidando que Seiya estaba parado ahí al frente, comenzó a besarla apasionadamente. Completamente ignorado, Seiya no tuvo más remedio que abrirse paso en otra dirección. Había comenzado a hartarse de dar vueltas sin sentido cuando entonces,

El tiempo se detuvo,

Vio su cabello lavanda deslizarse por los espacios entre la gente, y antes de perderla de vista alcanzó su mano,

Sus brillantes ojos azules lo miraron con sorpresa por un breve momento, y luego se empañaron de emoción

- Estás aquí, dijo ella

- Al fin te encontré, dijo él

つづく


1. Si, digamos que Aiolia fue revivido por Athena en ND

2. La canción es I cry de Lam Rim y pueden escucharla en youtube

3. El mercado de Tsukiji abre casi todos los dias a las 3am, excepto feriados y domingos. Es por eso que Seiya tenía tanto sueño... como trabaja el mushasho!


Hola!

Espero que les haya gustado el capi, posteriormente explicaré a que misión misteriosa se fueron Shaina y Saori y de que trata esa "fuente" para perder el rastro de los dioses, pues esa es la razón por la que Saori pudo volver con Seiya.

La chica rubia que salta sobre Hyoga, quien creen que sea?

un saludo muy especial a Lunaticamisa que me anima siempre a continuar y me regala sus valiosas opiniones!

y un beso a todos los que me leen... anímense a dejar un review!

GRACIAS!