En capítulos anteriores…

Zeus hace presencia advirtiéndole a Athena que ella ya tiene un destino fijado y que no podrá desafiarlo. A su conveniencia provoca que ella pierda al hijo que había concebido. Saori sabiéndose controlada por los dioses, se separa de Seiya para evitar que terminen asesinándolo. Casi un año y medio después Seiya se entera a través de Shun (quien a su vez fue informado por Jabu en algún momento) que Saori estuvo embarazada de él y que lo había perdido. Desesperado va a buscarla al santuario, pero no la encuentra, sin embargo se entera que ha salido a un misterioso viaje con Shaina.

Seiya regresa a Japón abatido, no sin antes visitar a su maestra Marín quien ahora vive con Airoia en Rodorio y tienen bebé. Una semana después Saori también regresa a Tokyo, y se encuentra con Seiya en una fiesta organizada por Shun y june.

¿Podrán al fin estar juntos?

Capítulo 8 – Quédate conmigo

Ludwig[1] tenía todo lo que un hombre pudiera desear, pero de lo que se sentía más orgulloso por sobre todas las cosas, era de su familia. Su encantadora esposa Misha y su alegre niña Sonia, quienes a su vez lo adoraban como el bondadoso esposo y padre que era.

Aquella mañana tenía prisa pues tenía muchas reuniones que atender, estaba caminando hacia la salida pero su querida Misha lo retuvo en el último momento y posando un dulce beso en sus labios le dijo "no olvides tu cita conmigo esta noche" antes de despedirse.

Él era un político que intentaba hacer un verdadero cambio, una ardua tarea que le ocupaba la mayoría de su tiempo. Aquello le pesaba en la conciencia pues su familia merecía más sin duda.

Sin embargo esa noche había planeado algo especial para su amada Misha, la llevaría a aquél concierto al que tanto anhelaba asistir. Sería una velada romántica como no tenían hace mucho tiempo.


- ¿Ustedes son hermanos? Les preguntó alguien en la tienda a Shun y a Shaina que habían ido por más bebidas para la fiesta.

- No, contestaron ellos al unísono, viéndose el uno al otro sin entender porque podría alguien suponer eso

En eso, Shun tocó el hombro de Shaina, pues vio a Saori fuera de la tienda con el casco de la moto de Seiya en la mano, e instantes después ambos presenciaron cómo la pareja se marchaba en el vehículo hasta que les perdieron de vista.

- ¿Me vas a decir que es lo que ha pasado para que Saori haya regresado? ¿Tiene que ver con que hayan estado tanto tiempo desaparecidas?

Shaina sonrió ante la curiosidad de Shun, - es una larga historia e igual si te la cuento ahora, quizá ni la recuerdes mañana, le respondió

- Claro que me acordaré – refutó el otro, echando tres botellas más de vodka en el carrito

Shaina lo miró con suspicacia, vale, le dijo, por ahora solo te diré que la familia psicópata de nuestra diosa ya no tiene por qué interponerse entre esos dos[2].

La mansión estaba completamente silenciosa, pues aparte del personal del servicio que ya estaban descansando, no había nadie, todos estaban en lo de Shun.

Ella lo condujo de la mano por las escaleras hacia el piso de arriba, en aquél momento un pensamiento cruzó la mente de Seiya, y es que él nunca había estado en la habitación de Saori.

Ella abrió la puerta con cuidado de no hacer ruido (no quería que Tatsumi saltara de algún rincón) y le sonrió invitándolo a entrar.

Seiya recorrió el lugar con la mirada, le sorprendió descubrir que no era cómo lo había imaginado, la habitación que veía no estaba llena de lujos ni vanidades, no. Quizá lo había sido antes, cuando Saori era una niña malcriada y soberbia, pero ahora lo que veía era una habitación sencilla y cálida.

Las paredes eran blancas, salvo una que estaba empapelada con un motivo de ramas de árboles, había una cama grande con un cobertor blanco acolchado y muchos cojines de distintos estampados. También algunos cuadros y fotografías, bastantes libros y algunas partituras para piano sobre una mesa.

Saori encendió tan solo la luz de una lámpara cercana a la cama, y unas cuantas velas, creando una atmósfera aún más acogedora. Él se acercó despacio a ella por detrás y la tomó por la cintura, hundiendo su rostro entre su pelo y su hombro, aspirando ese tenue aroma que tanto le gustaba. Ella se sobrecogió y cerró los ojos.

Seiya comenzó a besarla con suavidad en el cuello, haciéndola sentir pequeñas descargas de placer en todo su cuerpo, ella giró su rostro hacía él encontrándose con su ávida boca y lo besó con premura, con el deseo latiendo en su lengua, mientras él la estrechaba contra su cuerpo como si no le bastara esa cercanía, queriendo fundirse con ella. Cayeron sobre la colcha blanca comiéndose la boca, ansiosos, anhelantes. Seiya deslizó su mano por los muslos de Saori y apretó los dedos al llegar en medio de ellos, estremeciéndola. Saori pronunció el nombre de él en un suspiro, con los ojos envueltos en un velo de placer, él la miró con el deseo fulgurando en sus ojos, subiéndole el vestido, sacándoselo por encima de la cabeza.

Cuántas noches habían soñado con tenerse así y ahora por fin estaban juntos. Se enredaron el uno en el otro con la sensibilidad exacerbada, jugando, riendo, acariciándose hasta la extenuación, sintiendo la sangre palpitando en sus venas y el alma que se les derramaba en cada mirada y en cada beso.

En algún momento cayeron de la cama al suelo sobre el mullido tapete, jadeantes. Saori respirando agitada sobre el pecho de Seiya escuchando los latidos de su corazón. Se quedaron así unos minutos mientras su respiración se acompasaba, luego ella rodó hacia un lado y haló el edredón de la cama hacía abajo para envolverse en él. Se sentía terriblemente cansada, después de todo había hecho un largo viaje de Atenas a Tokyo, después había ido a esa fiesta y luego, luego no sabía cuánto tiempo había pasado.

Con él las horas volaban.

-Seiya, dijo ella en un susurro, no quiero cerrar los ojos y dejar de verte.

Aquí voy a estar cuando despiertes, respondió él

Si pero… continuaba ella sintiendo los párpados cada vez más pesados, es que no me quiero perder de nada, ahora que por fin estás conmigo… Saori terminó cerrando completamente los ojos, sin embargo Seiya esperó unos segundos pues sabía lo que ella diría a continuación;

-Mmm, tengo que ir al baño, murmuró Saori frunciendo el ceño con fastidio.

Seiya rió, siempre era lo mismo.

¿Quién golpeaba la puerta a esas horas, qué no continuaba siendo de noche? Todo se seguía viendo oscuro, pero entonces sintió que ella se sentaba en la cama de un salto, alguien estaba girando el picaporte para entrar, - ¡Seiya! Exclamó Saori alarmada, lo próximo que sintió es que lo empujaba de la cama hacia el lado opuesto a la puerta y botaba el cobertor encima de él - ¡no te muevas! Le advirtió en voz baja.

En seguida entró Tatsumi llevando una bandeja con el desayuno y algunos periódicos,

- Buenos días ojou sama,

- Buenos días, respondió ella, anudándose la bata que apenas había alcanzado a ponerse.

- le he subido el desayuno viendo que tardaba en bajar, ya es medio día… continuó diciendo el mayordomo, al tiempo que se dirigía hacia las ventanas para abrir las cortinas.

Saori nerviosa, caminó con él para que no se fijara en el sospechoso bulto que había al lado de su cama. Pero fue lo primero que éste vio.

- Ah, comenzó a decir Saori, es que estaba tendiendo mi cama, por eso está el cobertor en el suelo y… (¿por qué estaba dando explicaciones? ¡No podía ser más evidente!)

Tatsumi se puso muy serio, no era nada tonto, pero tampoco podía hacerle ningún tipo de reclamo a su ojou sama, así que se apresuró a salir de la habitación.

- Con su permiso señorita

Ya estaba por salir del todo cuando se detuvo de repente fijando su vista al suelo. Saori al principio no supo por qué, pero luego vio lo que él veía, un par de jeans y unas Vans que obviamente eran de un muchacho que él conocía muy bien…

No se atrevió a mirarlo a la cara, ¡qué vergüenza!, Tatsumi no dijo nada pero salió con aire indignado de la habitación.

Seiya entonces asomó su cabeza de debajo del cobertor, - creo que ahora si va a tener motivos para odiarme, dijo burlonamente. Pero a Saori no le causó nada de gracia.

Al final tuvo que salir por el balcón a los jardines, y de allí a la calle. No por Tatsumi, pues le importaba un bledo lo que éste pensara o dijera, pero a Saori le preocupaba el viejo mayordomo, y él haría cualquier cosa por ella.

Aquél era un día estupendo, el sol brillaba y los pájaros trinaban entre los árboles que se mecían con la brisa fresca, la gente caminaba por las calles y plazas charlando animada, unos niños jugaban fútbol en un parque, Seiya decidió sentarse un rato a verlos jugar. Sentía que todo parecía ir maravillosamente bien en el mundo, o era simplemente que él estaba inmensamente feliz. Se sentía completo, Saori había regresado con él, ya no había nada que lo preocupara.

Ella por su parte asentía distraída a los reportes de Tatsumi sobre la fundación, mientras sus pensamientos divagaban hacia una única persona en el mundo, Seiya. Sentía ganas de salir corriendo a sus brazos otra vez, pero no podía simplemente desaparecer de la vista del mayordomo y dejarlo con todos los asuntos pendientes.

En ese instante, su celular le anunció un nuevo mensaje de texto, era de él, Saori lo miró con disimulo bajo la mesa, pero lo que leyó le causó tanta gracia que no pudo evitar reir, - lo siento- se disculpó, al sentir la mirada reprochadora de Tatsumi.

- Entonces le anunciaré al chofer que saldremos enseguida, exclamó el mayordomo

- ¿saldremos, a dónde? Preguntó la heredera Kido

- A supervisar las nuevas obras del hospital Graude, resopló el mayordomo exasperado, pues ya se lo había explicado antes

- Ah sí por supuesto, añadió la otra tratando de resarcirse con él.

Durante el trayecto de ida como en el de regreso, Saori no paró de teclear en su celular y sonreía divertida cada vez que su teléfono le anunciaba un nuevo mensaje. Esto por supuesto, no pasó desapercibido por el mayordomo de los Kido, quien se debatía entre odiar a esa persona por osar poner un dedo sobre su princesa, o agradecerle que la hiciera tan feliz. Porque lo cierto es que él nunca la había visto de esa manera, tan ilusionada.

- Por favor, deténgase aquí, le pidió Saori al chofer

- Pero, ¿Por qué nos detenemos aquí, no vamos de vuelta a la mansión?, inquirió el mayordomo.

- Tu si, le contestó Saori, pero yo tengo algo que hacer, así que me quedo aquí…

Tatsumi la miró evidentemente herido, su niña se iba y él no podía hacer nada para evitarlo.

Saori apoyó su mano sobre la de él, y suavemente le preguntó:

- ¿estás enfadado conmigo?

- No, no es eso, se apresuró a contestar él, pero…

Saori le dio un leve beso en la mejilla y le dedicó una inocente mirada,

- No te preocupes voy a estar bien, él me cuida mejor que nadie, lo sabes.

El mayordomo sonrió apenado tras el cándido beso, y no tuvo más remedio que consentir la voluntad de su ama.

-¿Dónde estás? Le preguntó ella al otro lado de la línea

-al lado de un puesto ambulante de hot dogs[3]…

-mmm veo un carrusel, ¿el puesto está cerca al carrusel?

- No, el carrusel está del otro lado, date la vuelta

Apenas lo hizo se encontró frente a frente con él, llevándose un gran susto

- 星矢 の ばか! (Seiya tonto!)

¡Por qué me dices que estás en otro lugar!, replicó Saori mirando hacia los lados, tratando de disimular el susto.

- No te mentí, le contestó Seiya riendo, los hot dogs están aquí al lado, ¿ves?, le dijo señalando inocente el puesto de salchichas.

- Vale, ¿y ahora que hacemos? Preguntó ella cambiando el tema, ansiosa por comenzar a disfrutar de su reciente libertad.

- Tomamos el metro, aunque si lo prefieres podemos ir en taxi, le consultó él

- No!, tomemos el metro, nunca he viajado en metro, contestó ella muy animada

- ¿Qué nunca…? Bueno, no sé de qué me sorprendo, pero la verdad es que no te pierdes de nada…

- Vamos! Propuso ella emocionada halándolo de la mano, Seiya la miraba como bicho raro, - que de verdad no tiene nada de genial- le insistía, pero ella sonreía feliz buscando la entrada a la estación.

-No, mejor vámonos en el siguiente, este está muy lleno, propuso ella con ingenuidad

-Ja ja, no, este está bien, tú no has visto un tren lleno, le explicó sonriente Seiya

- Pero… comenzó a rebatir la chica

- Bienvenida al metro de tokyo Kido Saori, contestó tajante Seiya empujándola hacia la entrada

De pie, dentro del tren, Seiya la mantenía firmemente asida por la cintura, dirigiendo miradas asesinas a ciertos sujetos que pretendían acercarse a ella con otras intenciones. Saori no se daba por enterada, recostada contra el pecho de Seiya, jugueteaba con los cordones de su suéter de capota. Su celoso guardián le daba pequeños besos en la frente de cuando en cuando, mientras contaba las estaciones que hacían falta para llegar. – Nos bajamos en la próxima, le dijo, ella asintió sonriente, le encantaba cuando ponía esa cara tan seria.

Con unas cervezas en la mano, y unos sánduches que compraron en un pequeño supermercado de barrio, se dirigieron a la playa para pasar allí lo que quedaba de la tarde. Caminaron descalzos por la orilla, hablando de todo y de nada. A veces Seiya simplemente se quedaba viéndola hipnotizado por el sonido de su voz y de su risa, ella era lo más hermoso que había visto nunca.

Unas pocas estrellas titilaban tímidamente, opacadas por las luces de la ciudad. Los últimos rayos de sol enmarcaba la esbelta silueta de Saori con las hebras de su cabello ondeando al viento – te ves horrible así - le dijo él muy serio, pero Saori sabía que bromeaba y comenzó a reír.

- Quédate conmigo esta noche, le propuso Seiya, mirándola anhelante

Saori sintió una oleada de calor encendiéndole el rostro, aún después de tanto tiempo él conseguía provocar ese efecto en ella.


Misha miraba su reloj por enésima vez, ¿Dónde se había metido Ludwig? Había prometido llegar puntual, el concierto estaba a punto de comenzar…

Un sujeto pasó presuroso por su lado golpeándola en el hombro. El tipo la miró contrariado, pero no se disculpó, siguió caminando de prisa hacia la salida.

Misha se quedó extrañada, siguiendo con la mirada al sujeto hasta que se perdió de vista, luego volvió a orientar sus pensamientos hacia su esposo - Seguro su reunión se alargó más de la cuenta - pensó mientras volvía a examinar las manecillas de su reloj, sin sospechar que aquello sería lo último que vería, pues segundos después, un ruido ensordecedor estalló y en un instante todo fue oscuridad y silencio.


A la mañana siguiente Saori se levantó compungida, llevaba despierta desde temprano en la madrugada por culpa de una pesadilla horrible que había tenido y luego no había conseguido conciliar el sueño, pues la zozobra perduraba aún en su corazón.

Se levantó con mucho cuidado de no despertar a Seiya y salió de la habitación. Notó que Seika se estaba duchando, así que pensó en preparar un té para las dos. Sin embargo cuando Seika salió del baño y vio a Saori en la cocina le soltó una frase que ésta no se esperaba,

- Ah, con que Seiya ha vuelto a traer chicas al apartamento…

Saori sonrió, era evidente que a Seika no le caía nada bien ver que ellos estaban juntos otra vez.

- ¿Quieres un té? Le preguntó haciendo como si no la hubiera escuchado

- No tengo tiempo, contestó la otra displicente, algunos tenemos que ir trabajar temprano, ¿sabes? Y diciendo esto se encerró en su alcoba[4].

Saori, se encogió de hombros, ya habría tiempo para ganarse la confianza de Seika. Así que tras comprobar que no había leche para preparar el té, decidió salir a comprarla, aunque lo cierto es que jamás había hecho eso, pero ¿Qué tan difícil podía ser? Entró nuevamente al cuarto de Seiya, quien seguía durmiendo como un bebé. Se puso su vestido corto y encima el suéter de capota de Seiya, luego se inclinó sobre su amado durmiente y le dio un beso antes de salir.


Misha tenía que continuar con vida, sí, tenía que ser así, de lo contrario ¿qué sentido tenía todo por lo que él había trabajado?, ¿para que quería un mundo justo y en paz si ella ya no estaba en él? No, ella debía seguir con vida.

Ludwig había pasado la noche entera con los equipos de rescate tratando de hallar sobrevivientes del atentado terrorista entre los escombros del teatro. Algunas personas habían conseguido salir sin mayor daño pues estaban lejos de donde había estallado la bomba. Misha tenía que ser una de ellas, quizás se encontraba en los lavabos al momento de la explosión, y de ese modo estaría en algún lugar bajo las ruinas, inconsciente pero viva.

La esperanza que le mantenía en sus cabales se dilataba con el paso de las horas, como una cuerda tensionada a punto de reventar.


El dependiente se quedó con la boca abierta al ver a esa belleza de largas piernas torneadas entrar a la tienda, sin disimular ni un poco, la siguió con la mirada durante todo su recorrido por los estantes hasta que la chica se plantó frente a él, poniendo una botella de leche sobre la línea de caja.

-Hola, saludó Saori, el chico sólo se le quedó viendo sin moverse ni decir nada

- ¿Estás bien? Preguntó ella insegura

- Ah sí, dijo reaccionado entonces el empleado, son… ehm 73 yenes

Saori entonces le mostró su tarjeta de crédito

- ah.., no, lo siento no puedes pagar eso con tarjeta

- ¿por qué no?

- la compra mínima son 700 yenes

- Ah…

- Pero… no importa, Llévatela

- ¿de verdad?

- Lo puedes llevar, no pasa nada.

Aquél chico la veía de una manera extraña, haciéndola sentir un poco incómoda, por lo que ella decidió salir lo más rápido que pudo de allí no sin antes decirle que regresaría a pagarle en efectivo y entonces, pensándoselo mejor, vendría con Seiya.

Caminó por el muelle las pocas cuadras que le separaban del pequeño apartamento, sintiéndose satisfecha con esa nueva vida sencilla que vivía al lado de él. Pero a pesar de haber recuperado al amor de su vida y que aquél era un día precioso, seguía sintiéndose extraña tras esa pesadilla, con una angustia que no sentía propia.

Estaba subiendo las escaleras cuando de repente un dolor le oprimió el pecho, haciendo que soltara la botella que terminó por estrellarse contra el suelo, derramando todo su contenido. Una tristeza que no era suya consiguió arrancarle varias lágrimas inexplicables, sentía su corazón destrozado sin saber la razón y entonces, percibió como un intenso cosmos maligno se avivaba súbitamente para luego acallarse y quedar oscilante.

Ella podía sentirlo, un nuevo peligro dormía pero no tardaría en despertar.

つづく


[1] Era el nombre humano del que luego se convierte en el dios de la guerra, Mars.

[2] Si algo detuvo bastante tiempo la escritura de este capi es la explicación de cómo Athena ha conseguido quitarse el rastro de los dioses. La idea la tengo clara desde el inicio (¡tengo testigos!) pero es que simplemente no me sale bien escrita, y no conseguía encajarla con lo demás que pasa en este capi. Viendo que pasaban los días y este capítulo nada que veía la luz, he decidido dejar este tema para más adelante. Pero les prometo que sí tendrá una explicación que espero encuentren satisfactoria.

[3] Un detalle tonto, pero al final me decidí por llamarlos por su nombre original en inglés, pues por toda Iberoamérica les llaman de muchas formas distintas.

[4] Esto fue raro, sin proponérmelo Seika me salió así, antipática, es un personaje que se escribió solo, lo juro.


Hola! perdón por haberme tardado tanto en subir el capi, les puse un breve resumen al prinicipio porque se que a veces es confuso recibir un nuevo cap de un fic que no lees hace tiempo y como hasta la mitad te vas enterando de que es que iba la historia...

Este no es el capítulo final (Gracias a Pegaso Seiya y su review hago esta aclaración) aún faltan varios capítulos para terminar de desenredar los nudos de este fic. Saori y Seiya aún tienen más historias humanas que vivir, antes de dedicarse por completo a sus roles de diosa y santo dorado, puesto que a Ludwig le quedan años hasta finalmente convertirse en Mars

MUCHAS GRACIAS a todos los que me leen y dejan sus reviews, y me gustaría que los que no lo hacen se animen a hacerlo, así no sepan muy bien que piensan del fic, con que escriban así muy corto (en cualquier idioma para eso existe google translate) que les gustó, que no, etc, ya me hacen muy feliz.

Por último quiero dedicar este capi a Lunaticamisa por su interés en mi historia, su apoyo, por leer mis borradores y darme su opinión, por las horas de chat dedicadas a hablar de estos personajes de ficción y aún considerarme una persona cuerda, y en definitiva por hacer mucho más entretenido este fandom para mi.

A los que no conocen esta autora se las recomiendo sin duda, escribe precioso

bueno, ya no los aburro más, nuevamente

GRACIAS POR LEER!