Capítulo 1: Un cuervo en el bosque.

La noche comienza a caer sobre el bosque de la inmensa mansión Roswaal. Dos siluetas recorrían los verdes caminos en busca de su amiga. Rem no había regresado después de su última lucha contra los Juggernauts. La chica había tomado por cuenta propia la misión de salvar a Natsuki Subaru de la maldición de estas criaturas. El chico y su hermana Ram salieron en su búsqueda horas más tarde.

-Ram: Espera…

Ambos se detuvieron mientras la chica de pelo rosado usaba su habilidad para sincronizar su visión con la de las criaturas a su alrededor. Las orugas en los árboles, un halcón en medio del cielo…un cuervo gigante sobrevolando a este último.

-Ram: Balse, nos están viendo!

-Subaru: Que? don…

Antes de poder completar su pregunta, una de esas mortales bestias salto directo a su garganta, siendo detenida por el ataque de viendo de la chica que corto por la mitad a la criatura. Dos más salieron de entre los arbustos, encontrándose con el mismo destino al ser rápidamente neutralizadas por el ataque de prana de la chica. Sin más vacilar y afrontando la posibilidad de que su hermana estuviese cerca, la chica continuó su camino.

-Subaru: OYE, no te vayas sin mí!

El chico, volviendo en si después de tal intenta fallido contra su vida, corrió detrás de Ram. Esta última no se percató del inmenso espíritu que rondaba sobre ellos. El cuervo de Satella, creado por ella para servir a sus hijos vigilaba sigilosamente a ambos jóvenes mientras cargaba en sus garras a un inquieto chico.

-Adrian: Woooh, maldita sea sí que estamos alto…

La pacifica ave giro sobre sí mismo, poniendo nervioso al chico y tomando vuelo a través de las vastas hojas de los árboles. Con un rápido movimiento soltó a Adrian, quien callo rodando rápidamente a través de las ramas e impacto en el suelo a los pies de ambos jóvenes. Para su suerte, había caído sobre el escudo otorgado por el moribundo caballero de Astora. Este instrumento había absorbido gran parte del impacto, que si bien, no ayuda demasiado aterrizar sobre una placa de hierro, es mejor que caer en seco sobre puntiagudas rocas.

-Adrian: (quejándose adolorido) Ge…genial, perdido y solo en medio de un bos…(percatándose de ambos chicos que lo miraban con desconfianza y confusión)…que.

Velozmente la chica preparo su prana para rebanar el cuello de Adrian, hasta que vio el símbolo en su escudo.

-Ram: el símbolo de la familia Astora…ALTO, no muevas un musculo!

-Adrian: Disculpe señorita, no era mi intención interrumpirla a usted y su pareja…solo dígame hacia donde es la salida y felizmente yo…

-Ram: Cállate. Has un movimiento en falso y no dudare y cortarte la garganta.

El chico levanto sus manos a la altura de su cabeza. Las palabras de la chica lo habían asustado en gran medida. En cualquier otro momento, no dudaría en salir corriendo a toda velocidad de ahí, pero teniendo en cuenta lo vivido hace algunas horas, con aquella criatura que su mente jamás habría asumido la posibilidad su existencia, lo más sensato parecía hacer caso a la chica que apuntaba con su mano abierta en su contra.

-Subaru: Oye Ram, la ropa de este sujeto se me hace conocida…

-Ram: AGACHATE! (Gritando)

Sin dudarlo, Adrian se lanzó al piso a la vez que un monstruo con forma de lobo pasaba sobre él. La chica usando su técnica de viento corto a la mitad a la criatura, provocando que una gran cantidad de sangre callera sobre el ahora más nervioso que nunca Adrian.

-Adrian: AAAAH MALDITA SEA!

La sangre había bañado por completo al joven, tornando su camisa de rallas blancas y negras en rojo en negro. Invadido por los nervios y conteniéndose lo máximo posible, Adrian pregunto.

-Adrian: Que…que quieren de mí?

-Ram: Levántate y síguenos, si intentas cualquier cosa…ten en cuenta que el único que saldrá lastimado serás tú.

-Adrian: Bien…bien, entiendo.

Comenzaron a caminar por el bosque casi consumido por la oscuridad. Adrian, caminando detrás de ellos venía como ocasionalmente compartían murmullos. De un momento a otro aquel chico, Subaru, ralentizo su paso para ponerse a su lado.

-Subaru: Mucho gusto, mi nombre es Natsuki Subaru.

-Adrian: eh…es un gusto? Solo dime Adrian…

-Subaru: Debes estar confuso, yo también lo estaba cuando llegue, pero tranquilo. Todo saldrá bien (dijo con una sonrisa en su rostro).

-Adrian: Ósea que tampoco eres de aquí? Cómo llegamos? O mejor dicho quién nos trajo?

-Subaru: Eso…no lo sé. Pero ahora tienes otras cosas de que preocuparte.

-Ram: (Deteniendo su paso) Sabes usar esas armas?

-Adrian: qué?

-Ram: El escudo y espada, supongo que sabrás usarlos.

-Adrian: (Tomando el escudo con ambas manos) No voy a mentirte, me lo entregaron para que me defienda, pero no tengo la menor idea de cómo usarlos.

-Ram: Bien…entonces levanta tus manos (dijo apuntando con su mano) Balse, quítale la espada.

El chico obedeció a la sirvienta de pelo rosado y levanto ambos brazos, posicionando sobre su cabeza al escudo mientras Subaru le quitaba la espada de su cinturón.

-Subaru: No puedo llevar dos, úsala tu Ram (lanzándole el arma)

-Ram: La espada de la familia Astora…Quien te la entrego?

-Adrian: Fue un tal Aldo de Astora…Lo conoces?

La chica puso la espada sobre su hombre y reanudo el paso sin decir otra palabra. Subaru no parecía muy contento con la actitud de la chica, pero no podía decir demasiado sobre ello.

-Subaru: Tranquilo, siempre es así.

-Adrian: Oye…

-Subaru: Si?

-Adrian: Aquel sujeto, Aldo de Astora…menciono algo sobre los hijos de una bruja o algo así…y que tenían la capacidad de regresar de la…

Antes de siquiera poder terminar de decir la oración, un fuerte dolor golpeo el pecho tanto de Adrian como de Subaru provocando que ambos cayeran al suelo de rodillas. Al mismo tiempo, un olor fétido y nauseabundo invadió la nariz de la chica. Instantáneamente volvió a usar la sincronización de su visión para ver a su alrededor. Decenas de aquellas criaturas, los Juggernauts, se acercaban rápidamente a su encuentro.

-Ram: QUE HAS HECHO?

-Adrian: Yo…NO FUI, LO JURO!

-Subaru: Él dice la verdad Ram, yo sé lo que ocurrió, no lo lastimes por favor.

Rápidamente un Juggernaut salto al ataque en dirección a Ram. Con su magia, rápidamente pudo repeler el ataque. Más de esos monstruos saltaron desde la maleza, la chica se defendía de manera esplendida, pero Subaru y Adrian no tenían mayor defensa que una espada y un escudo. Adrian velozmente se levantó y empuño el escudo con ambas manos para aturdir a una de las criaturas que salto en busca de Subaru. Este último de una rápida estocada atravesó en cuello del animal, haciendo que caiga muerto al instante.

-Ram: Más vale que sepas lo que haces Balse.

-Subaru: Escucha, esas cosas hueles el olor a la bruja verdad? Entonces si logramos atraerlas hacia aquí también atraeremos a Rem. (Respiro hondo antes de gritar) PUEDO REGRESAR DE LA…

Una vez más, el intenso dolor golpeo el pecho de ambos jóvenes. Las criaturas aullaron con ira en respuesta a esto y saltaron al ataque. Una de ellas derribo a Adrian y se puso sobre el intentando destrozar su cuello. Este con su escudo logro bloquear fácilmente sus ataques, pero las garras del monstruo rasgaron su camisa y causaron heridas menores en él. Subaru respondió blandiendo su espada y cortando la cabeza de la criatura mientras Ram seguía limpiando el paso con su magia de viento. Subaru extendió la mano a Adrian para levantarlo y este respondió a la invitación.

-Subaru: Vamos arriba.

Las criaturas comenzaron a acumularse alrededor de la sirvienta. Esta lanzo un fuerte grito seguido de una explosión a su alrededor.

-Ram: EL FURA!

La onda expansiva afecto a Subaru y Adrian, lanzándolos al piso mientras una nube de polvo se juntaba a su alrededor. Su vista se nublo, el pulso le temblaba y sentía como perdía el control de sus piernas, Ram había usado demasiado prana para mantenerse a salvo y ahora como consecuencia su cuerpo se debilitaba. Cayó fuertemente al suelo mientras los 3 Juggernauts restantes se agrupaban a su alrededor, dispuestos a devorar. Se lanzaron al ataque, pero a su vez uno de ellos fue derribado por el impacto de un escudo. Seguido a esto, el chico lanzo el escudo contra una de las mabestias alejándola de Ram mientras Subaru demarcaba el terreno de la restante con su espada. Rápidamente Adrian tomo el arma que la chica le había arrebatado y se colocó en una pose erguida.

-Subaru: Creí que no sabías usar eso.

-Adrian: Hay una primera vez para todo verdad?

Dos Juggernauts saltaron en dirección a Subaru. Ambos jóvenes con un movimiento rápido de espadas lograron bloquear el ataque las bestias. El restante, habiendo quedado fuera del campo de visión de Adrian aprovecho para atacar por la espalda a este, sin embargo una técnica de viento basto para acabar con las 3 criaturas.

-Ram: Que te quede claro…no confió en ti, pero no tengo de otra…

-Adrian: Ese es el espíritu. Ven, deja que te levantemos.

Adrian ayudo a Ram a subir a la espalda de Subaru. Seguido a esto, el chico prosiguió a recoger su escudo. En la distancia se oyeron rápidas pisadas de perros, junto con ladridos estridentes que hacían erizar la piel de los jóvenes. Rápidamente comenzaron a correr en dirección opuesta, dejando atrás la pila de cadáveres descuartizados y decapitados de los Juggernauts.

-Adrian: A dónde vamos?

-Subaru: A donde sea menos con esas cosas.

El jadeo agitado de los monstruos se escuchaba cada vez más cerca. El golpear de sus garras contra el suelo y su insaciable sed de sangre hacia que aquella persecución pareciese sacada de una película de horror. La persecución llevo a los jóvenes a la caída ciega de una elevación. Oculta entre la maleza, Adrian y Subaru simplemente cayeron a lo largo de aquella estructura de tierra y rocas. Subaru fue rápido y uso su espada para detener la caída, mientras que Adrian uso el escudo para minimizar los daños al resbalar por la pared. Una de las rocas detuvo el corte de la espada de Subaru, enganchándose entre esta y la pared y provocando el quiebre de la hoja. Por otro lado, Adrian logro sostenerse de una de las salientes de aquel acantilado, quedando sostenido a la mitad de la caída.

Subaru y Ram cayeron sin control una distancia peligrosamente alta. Afortunadamente la chica uso la poca magia de viento que le quedaba para amortiguar el impacto.

-Subaru: Ram…OYE RAM?

Como consecuencia, la chica quedo inconsciente y a merced de las mabestias que se amontonaban alrededor de Subaru.

-Adrian: Esto no se ve bien…Desearía poder hacer algo…

Ante los ojos del impotente chico, una figura con cabello azul bajo en picada, aterrizando sobre uno lo aquellos monstruos que acechaban a la pelo rosada sirvienta y a su amigo.

-Subaru: REM! (Dijo con felicidad y alivio)

La mirada de la chica se posó sobre Subaru, reflejando una falta de emoción y entendimiento hacia este, más el chico no pareció entenderlo. Rem levanto una cadena con un mazo en su extremo y lo lanzo hacia el chico y su hermana, fallando el golpe por poco pero lastimando el brazo de Subaru.

-Subaru: Rem vamos soy yo, Subaru…siempre les causo problemas a ti y a Ram, el molesto chico, ya sabes.

La chica preparo otro ataque, más los Juggernauts a su alrededor comenzaron a desviar su atención hacia ella, por lo que esta reacciono de la misma manera. Aprovechando esto, Subaru se movió dirección opuesta a la chica ciega de ira en un mar de sangre.

-Subaru: Que le pasa? Porque nos ataca?

-Ram: No puede oírte…

-Subaru: Ram! Despertaste!

-Ram: Ha pasado mucho tiempo en la forma demoniaca…debemos golpearla en su cuerno para hacerla reaccionar.

-Subaru: Es más fácil decirlo que hacerlo…pero tengo una idea…Ram que estarías dispuesta a hacer por tu hermana?

-Ram: Es mi hermana…haría lo que fuese por ella…

-Subaru: Bien…OYE REM! ESCUCHA BIEN! PUEDO REGRESAR DE LA…

Nuevamente un fuerte dolo en el pecho ataco a ambos jóvenes y tanto los Juggernauts como Rem centraron toda su atención en Subaru lanzando un rugido de ira y odio. Rem se acercó rápidamente golpeando a las bestias a su lado, rompiendo huesos, sacando viseras y aplastando cabezas. Era una verdadera dama de la muerte.

-Subaru: AHÍ VAS! A VOLAR!

El chico tomo de los pies a Ram y la lanzo con todas sus fuerzas en dirección a su hermana. Está volviendo momentáneamente en sí, atrapo a la chica en medio del aire. Rápidamente Subaru apareció tras esta y blandió su espada en dirección al cuerno de Rem. Sin embargo con un rápido movimiento, esta fue capaz de esquivarlo sin demasiados problemas.

-Subaru: MALDICION…NO ME ATREVI A DAR EL ULTIMO PASO!

Pero el cuerno si fue impactado. Es más, el impacto fue tan fuerte y tan repentino que una pequeña parte de esta se vio fracturada y callo en medio de la tierra, junto con el cuerpo magullado y golpeado de un chico. Momentos antes de que Subaru intentase golpear a la chica, Adrian se lanzó desde la cornisa y empuñando su escudo en ambas manos golpeo con todas sus fuerzas el brillante cuerno de la demonio. Sin embargo, nadie detuvo su caída, por lo cual el impacto lo dejo herido e inconsciente…y además, sin ningún tipo de defensa contra las mabestias que comenzaban a reagruparse.

-.-

"Tuve un sueño muy extraño. Estaba en medio de un campo, como el que mis padres solían llevarme para que juegue cuando era más pequeño. Era de noche, pero podía verse perfectamente por el reflejo de la luna sobre el basto pastizal. Ante mí, postrada sobre una roca se encontraba la silueta oscura de una mujer…estaba completamente sumida en las sombras, pero sus ojos…esos ojos estaban llenos de…miedo."

Con un fuerte dolor de cabeza, el chico despertó. Atado en una silla de manos y pies, se vio sumergido en la penumbra de la habitación, solo iluminada por una inmensa ventana que revelaba un hombre pálido, de pelo azulado y que sostenía la espada y escudo de Astora.

-Roswaal: Oh, veo que despertaste, permíteme me presento. Soy Roswaal , el dueño de este lugar.

Adrian forcejeo unos instantes tratando de escapar del destino incierto que le esperaba.

-Roswaal: Tranquilo chico, no tengo intenciones de lastimarte…a no ser que tus intenciones no sean las que aparentas. (Poniendo su atención en las armas) La familia Astora…Un linaje ligado a la nobleza, conocido por gran parte del territorio de Luginica por ser los defensores del asilo de los condenados…

Rápidamente lanzo un corte hacia adelante en dirección al indefenso chico. Este cerró los ojos esperando el inmenso dolor de una herida abierta…pero esta nunca llego. El ataque había caído unos centímetros lejos de él, incrustándose en el suelo.

-Roswaal: Y también por ser los poseedores de uno de los metales más resistentes del reino. Un título extra que no resta valor, pero que tampoco suma en mi humilde opinión.

-Adrian: (con cierto nerviosismo en su voz) Señor Roswaal…

-Roswaal: Dime pequeño.

-Adrian: Yo…solo quiero volver a casa, no entiendo la mayoría de cosas que usted dice…por favor no me lastime.

El hombre rio fuertemente antes de continuar.

-Roswaal: Oh por favor, por supuesto que no entiendes lo que digo. Eres un hijo de Satella después de todo, no eres de aquí. Por otro lado, no tengo intenciones de lastimarte como ya dije. Como podría herir a alguien que ayudo a mis queridas sirvientas? Por otro lado chico déjame decirte algo que tal vez te desaliente…estas muy lejos de volver a casa.

-Adrian: (esta vez con un poco más de valor) Aldo de Astora dijo que buscase a Satella, dijo que ella me ayudaría a regresar.

-Roswaal: Es una creencia vaga la que dice que la bruja de los celos sigue con vida. Yo no apostaría por ello.

-Adrian: Entonces…que puedo hacer? (con gran desaliento)

-Roswaal: (extendiendo su mano) No tienes un lugar a donde ir…no tienes familia, ni amigos. Yo te ofrezco una salida fácil, pero a un gran costo.

El chico sintió un escalofrió recorrer su espalda mientras levantaba la mirada para mirar a los ojos al siniestro hombre que sonreía alegremente.

-Roswaal: Se mi caballero. Hay personas dispuestas a matar por tener a un hijo de Satella como su caballero personal. La mayoría les temen, los ven con odio y pena, pero yo veo el potencial en ellos…y sobre todo en ti hijo.

-Adrian: Que es un hijo de Satella?

-Roswaal: Me alegra que preguntes. Por mucho tiempo se creyó que eran un mito. Pero rápidamente comenzaron a aparecer individuos con conocimientos prácticamente imposibles. Ellos sabían hechos terribles que ocurrirían momentos más tarde, catástrofes, cosas imposibles de predecir para alguien promedio. Era como si ya lo hubiesen vivido.

Todo comenzaba a encajar en la cabeza del chico a medida que hablaba. Lo ocurrido en aquella prisión, como Aldo no lo reconoció cuando lo vio por segunda vez y como se repitieron los sucesos.

-Adrian: Yo puedo…regresar de entre…

Un fuerte puntazo en su pecho provoco que el chico se inclinara hacia adelante por el dolor. Y Roswaal asintió con la cabeza.

-Roswaal: Ram tenía razón…si eres uno de ellos.

El hombre prosiguió a desatar al chico. Este rápidamente se froto las muñecas en reacción al dolor que sentía debido a la presión que estas provocaban.

-Roswaal: Escucha, si quieres buscar a Satella eres dueño de hacerlo. Pero no duraras mucho ahí afuera sin absolutamente nada. Entonces qué me dices chico, aceptas mi propuesta o no? Vamos mi tiempo es oro.

Nuevamente el hombre extendió su mano nuevamente hacia el chico esperando un apretón que cerrase su trato. Que más podía hacer Adrian? Esta oportunidad parecía extrañamente engañosa, pero no tenía más opciones. Lentamente levanto su mano y dio un fuerte apretón a Roswaal, quien sin quitarle la sonrisa, formo una frase fría y siniestra que helo la sangre del chico.

-Roswaal: Tu entrenamiento empieza mañana…disfruta tu estadía, caballero Adrian.

"Ese día un trato se selló. Una conveniencia mutua no siempre es justa para ambas facciones…en ese momento no lo sabía, pero ese día había nacido…el caballero esclavo."