Capítulo 3: El libro.

Un rojizo carruaje se posaba en la entrada de la inmensa mansión. De su interior surgieron dos personas. Una figura humanoide con orejas de gato y vestido de mujer y un hombre mayor con cara de pocos amigos.

-Felix: Señor Wilhelm, usted espere aquí, yo iré adentro.

Asintiendo con la cabeza, el hombre de edad pronunciada vio cómo su amigo entraba al antiquísimo edificio. En su interior residían Emilia y Subaru que rápidamente fueron interrumpidos por Ram.

-Ram: Un emisario de la capital vino a visitarla.

La chica no esperaba visitas de ningún tipo por lo cual esto la sorprendió. De manera un tanto grosera, la chica se alejó de Subaru y fue a recibir a su invitado. El chico se retiró del lugar sin más opción. Su atención fue captada por el carruaje en la salida. Rápidamente el chica salió de manera un tanto disimulada portando una bandeja con el mejor te de la mansión. A las afueras de esta se encontraba un cansado Adrian, realizando los trabajos encargados por la peli rosada sirvienta. Este último miraba de manera interesada al chico. Momentos antes había visto como por la misma puerta entraba una aparente mujer con facciones felinas. Vasillo unos momentos antes de acercarse lentamente a su joven amigo y a aquel anciano.

-Subaru: Es él te más costoso de la mansión. Si la sirvienta de pelo rosa se entera, se pondrá de mil colores.

-Wilhelm: Y qué esperas conseguir con esto?

-Adrian: Solo me interesa la razón de la visita.

-Wilhelm: Y a tu amigo espiando al otro lado del carruaje también?

Al ser descubierto, lentamente el chico camino para encontrarse con el anciano hombre. Cordialmente saludo extendiendo su mano.

-Adrian: Creo que me descubrieron. Mucho gusto, soy Adrian, futuro caballero del señor Roswaal.

-Wilhelm: Wilhelm Van Astrea, mayordomo de la señorita Crusch un gusto conocerlo. (Bebiendo otro sorbo de te mientras pensaba sus palabras) no los conozco suficiente como para decirles nuestro motivo, sin embargo vi que eres bastante cercado a la señorita Emilia (mirando a Subaru)

-Subaru: PARECE QUE LAS COSAS VAN EN SERIO CON EMILIA-TAN? (dando unos giros demasiado exagerados)

-Wilhelm: Tan?

-Adrian: Si, yo tampoco lo entiendo…

-Wilhelm: Pues está recorriendo un camino difícil, después de todo esa chica podría ser la próxima reina de Lugunica.

-Adrian/Subaru: QUEEEE?

La aclaración tomo por sorpresa a ambos chicos que lanzaron un grito con todo el aire en sus pulmones.

-Subaru: (reincorporándose en el lugar) Bien bien bien…parece que la balanza está en mi contra, sin embargo no me daré por vencido tan fácilmente. Aunque algo parezca imposible hay que esforzarse al máximo, y más si se trata de Emilia-Tan.

-Adrian: Hermano eres todo un romántico. Yo por mi parte tengo mi vista puesto en una sirvienta peli rosada con bastante mal carácter.

-Subaru: EH? Si sabes que es la que casi te mata con trabajo verdad?

-Adrian: Que puedo decir? Es simplemente encantadora.

-Felix: Ya volví viejo Wil!

La figura de aquella persona/gato se posó detrás de ambos jóvenes. Subaru analizo con sus ojos su cuerpo, mientras que rápidamente Adrian se percató de un detalle que lo dejo un poco perturbado.

-Felix: Espero que no se halla aburrido esperando aquí.

-Wilhelm: Para nada, estuve conversando con estos chicos.

Maullando de una manera bastante provocativa, Felix registro a Subaru mientras Adrian miraba atónito lo que estaba ocurriendo. Al terminar con Subaru, miro en dirección al nervioso chico quien rápidamente negó con ambas manos mientras retrocedía.

-Felix: Oh ya veo, deben ser quienes menciono la señorita Emilia Nya. (Acercándose) Tiene mucho que aprender si quiere ser un verdadero caballero, querido Adrian.

No hace falta mencionar que la actuación de Felix incomodaba bastante al chico. Habiendo acabado esto y sin siquiera presentarse, ambas personas subieron al carruaje y tomaron rumbo nuevamente hacia la capital. Una vez realizada su partida, Adrian se acercó rápidamente a Subaru.

-Adrian: Amigo…ese sujeto es muy raro, me perturba demasiado…

-Subaru: Solo es una chica un tanto exagerada, porque te pones así?

-Adrian: PORQUE ES UN HOMBRE!

-Subaru: QUE?

-Adrian: Subaru, compañero, estoy completamente seguro de esto…Esa caderas no son de mujer.

-Subaru: AAAAA CALLATE, ESO NO ES IMPORTANTE AHORA! (Poniéndose serio) Emilia…es candidata para el trono del reino. Eso significa muchas cosas y no todas son buenas.

-Adrian: hmmm (de manera pensativa, responde) porque no vamos adentro? Seguramente la señorita Emilia tenga algo que decirnos sobre ello.

Que gran acierto el del chico. Emilia había sido convocada para una reunión con las demás candidatas y estaba obligada a ir a la capital del país. Subaru por su parte, no tenía intenciones de quedarse atrás. La idea de acompañarla no le terminaba de agradar a la elfo de cabello plateado, pero la palabra del duque Roswaal pudo más. Este último logro convencerla de que llevase a Subaru con ella para sanar su puerta de prana con Felix. Escuchando la conversación se encontraba Adrian, quien por su parte no tenía muchos alientos de acompañarlos.

-Roswaal: No este tan distante señor Adrian, usted vendrá con nosotros.

-Adrian: Que? con todo respeto señor, es un asunto que no me incumbe de ninguna manera. No preferiría que mejor me quede aquí?

-Roswaal: De ninguna manera. No podemos dejarlo aquí solo caballero…además, conociste al anciano que vino con el invitado?

-Adrian: Eh si, Wilhelm, creo que ese era su nombre.

-Roswaal: Él es conocido por haberse casado con una "Santa de la espada", un título que solo se le entrega a expertos espadachines. Sin embargo el no queda de lado, logro rápidamente superar las habilidades de su esposa y recibir el título de "Demonio de la espada".

-Adrian: Usted intenta decirme que hable con un sujeto que podría haberme matado unas 15 veces antes que me dice cuenta?

-Roswaal: Efectivamente. Supongo que te interesa entablar una conversación más profesional con él…quien sabe, tal vez te enseñe algunos trucos.

Los ojos del chico se iluminaron al oír esa declaración. Rápidamente ocultando su emoción tras una expresión seria, el chico declaró.

-Adrian: (suspiro) Bien, será un viaje largo y aburrido…y podremos quejarnos como ancianos. Bien, cuando salimos?

-.-

La inmensa ciudad se alzaba a lo largo y ancho con inmensos edificios que, a sus pies, resguardaba un mercado repleto tanto de "gente común", como seres humanoides con facciones de múltiples animales. Como un niño pequeño, Adrian miraba con una sonrisa en su rostro a cada una de estas personas, lo cual desemboco en la vergüenza de Ram y la risa de Roswaal.

"Ese lugar me recordaba a las historias que nuestros padres nos contaban a mis hermanos y a mí. Si me hubiesen preguntado sobre vivir ahí en cualquier momento, mi respuesta probablemente hubiese sido una afirmativa. Pero mi situación hacia difícil el centrarme completamente en el lugar. Tenía que idear una manera para convencer a aquel anciano de que me enseñe algo de su maestría."

-Ram: Señor Roswaal…

-Roswaal: Si, me percate de ello.

La mirada de ambos se tornó fría a medida que el carruaje avanzaba por toda la ciudad. Los ojos de Ram giraban en todas las direcciones posibles, buscando algo…o más bien a alguien.

-Adrian: Eh, pasa algo?

-Roswaal: Nos están siguiendo. Detente aquí.

Roswaal bajo rápidamente del vehículo y comenzó a correr hacia los puestos de venta. Mientras se alejaba, el lanzo una mirada hacia nosotros y dijo:

-Roswaal: Ram, llévalo al destino, yo llegare por cuenta propia!

La mirada de Ram bajo mientras guiaba el curso del carruaje. En ese momento Adrian pudo ver a alguien corriendo sobre las casas. Alguien vestido únicamente por una túnica gris y desgastada. Volvió su mirada a la sirvienta para percatarse de que esta estaba sangrando de un ojo. No era una herida, sino más bien como si llorase sangre.

-Adrian: Rem! Que te pasa? Estas bien?

-Ram: Soy Ram…Solo mantente atento, dime si ves algo fuera de lo común.

-Adrian: Estas sangrando de un ojo y hay alguien en los techos.

Las venas en la cabeza de la chica comenzaron a marcarse fuertemente, latían al compás de su corazón, acelerado por la situación, reclamando su importancia y su dominación en ella misma. Ella forzó un rápido desvió hacia una calle lateral, retrasando el avance de su perseguidor. A medida que el tiempo avanzaba sus piernas comenzaron a moverse de manera completamente descontrolada, como si estuviese sufriendo una convulsión y su ojo expulsaba una gran cantidad de sangre.

-Ram: No puedo verlo con mi clarividencia…Adrian ves algo?

En la distancia, ganando terreno rápidamente, aquella persona sobre los techos se movilizo hacia el carruaje. Este no podía ir más rápido, a la velocidad que iban ya era muy difícil mantener el control y al estar dentro de una ciudad el peligro era demasiado. Por su parte, Ram estaba sufriendo en gran medida por aquella habilidad que debía mantener activa.

-Adrian: Ram deja de hacer lo que sea que estés haciendo, vas a lastimarte!

-Ram: Un poco más…solo un poco más, debemos llegar con…

En una fracción de segundo, una sobra, una persona moviéndose a gran velocidad hizo su aparición por uno de los laterales del carruaje. El corazón de ambos jóvenes, latiendo a una gran velocidad, se estremeció. El tiempo parecía ralentizado, la adrenalina bombeada a todo el cuerpo como si fuese una droga dio la impresión de que aquel momento fuese eterno. En su mano aquella persona agito un objeto, imperceptible para la visión de ambos jóvenes. Momentos antes de poder lanzar dicho instrumento, Adrian salto en dirección a su amiga para intentar detener el ataque. Ram por su parte hizo un movimiento brusco para intentar cambiar nuevamente la dirección del vehículo. La velocidad del viaje, sumado al movimiento brusco de la chica hizo que el carruaje volcara y rodase rápidamente en aquella dirección. La criatura que estaba atada a este fue jalada hacia adelante y descuartizada por el impacto de la madera y el asfalto. Ram y Adrian salieron disparados en dirección contraria. El chico había tomado a la sirvienta y los había empujado fuera del carruaje momentos antes del vuelco de este. El estridente sonido de la madera y el metal impactando y resquebrajándose inundo el ambiente. Lo que antes era un carruaje ahora era una masa amorfa de muchos materiales esparcidos a lo largo de una casa aparentemente de clase alta. Por otro lado, Ram y Adrian rodaron a gran velocidad hasta impactar de espaldas contra un puesto de venta uno sobre el otro.

-Adrian: (quejándose fuertemente por el dolor) Ese…sí que fue un viaje…

-Ram: ...

Finalmente, Ram cedió al uso de su clarividencia, cayendo exhausta e inconsciente mientras la gente se agotaba alrededor de ellos y destruido carruaje. Caminando tranquilamente entre la multitud, con una sonrisa en su rostro, se asomó el duque Roswaal Mathers. Arrodillándose a los pies de ambos jóvenes, dijo al chico.

-Roswaal: Buena atrapada.

-.-

Las manos de Felix pasaron alrededor del cuerpo del chico. De manera incomoda este trataba de desviar sus pensamientos mientras la magia curadora del felino curaba sus heridas.

-Roswaal: Sean quien sean los que nos seguían, no encontraron lo que buscaban.

-Emilia: Probablemente me buscaban a mí.

Ram había sido curada momentos antes por Emilia, quien en entonces se encontraba conversando con Roswaal sobre lo ocurrido. Subaru se acercó al muchacho con una sonrisa un tanto nerviosa.

-Subaru: Hey Adrian…como te encuentras?

-Adrian: Extrañamente bien, no entiendo cómo funciona esto de la magia pero debo decir que es una maravilla.

-Felix: Nya, eres un sujeto bastante resistente. Te rompiste 4 costillas y te fracturaste la columna en 5 parte y seguiste consiente.

-Adrian: En serio?

-Felix: En realidad no, apenas si te lastimaste. Solo unos moretones de nada.

-Adrian: Maldito gato travesti.

-Felix: Hey…que es esto?

De la parte trasera de su saco sobresalía un libro azulado con detalles en negro. Adrian tomo este con sumo cuidado, debido a su aparente antigüedad. "The Wolf Knight" eran las palabras que en su portada yacían escritas a mano.

-Adrian: Esto no es mío, dudo que alguno de ustedes me lo haya puesto en modo broma.

-Wilhelm: Déjame verlo.

El anciano, cuya atención había sido captada por dicho libro, entro rápidamente y arrebato el pedazo de papel de las manos del chico. Su mirada se torcía a la vez que abría su interior y admiraba con sus ojos su contenido.

-Wilhelm: Me lo llevare.

-Adrian: Espera porque?

-Subaru: No puedes llevarte algo así como así, al menos explíquenos que es.

-Wilhelm: No puedo hacerlo, hice un juramento.

-¿?: Señor Wil!

La sala entera se tornó en silencio cuando una figura femenina, vestida con ropajes azules entro. En su mirada podía verse una seriedad sin igual a la vez que mantenía su femineidad.

-Crusch: Que ocurre? Porque está actuando de esa manera tan ajena a sí mismo?

Aquel hombre tomo su tiempo para sentarse a un lado de sus invitados y comenzar a narrar.

-Wilhelm: En mis tiempos en la guardia real, nos mandaron a buscar todos y cada uno de estos libros. Nunca nos dijeron su contenido. Decían que eran profanos debido a su letra inteligible.

-Subaru: Espera…es verdad, el titulo está escrito en inglés!

-Wilhelm: Ingles?

-Adrian: Es un idioma muy común en nuestro mun…

Subaru tapo con su mano la boca del chico antes de terminar hablar.

-Subaru: Si, es muy común en nuestras familias…porque ellos...NUESTRAS FAMILIAS, se dedicaban a estudiar mucho estas cosas. Es muy simple una vez lo entiendes.

-Crusch: Señor Subaru. El aire de las mentiras gira a su alrededor. No intente engañar a un mentiroso…

Roswaal, viendo el peligro de la situación intervino.

-Roswaal: De cualquier forma, le pido por favor que devuelva el libro al señor Adrian. Ya que puede entender su contenido, será mejor que él lo lleve…yo lidiare con cualquier problema que pueda haber de por medio.

-Crusch: Devolverle un libro que no sabe de dónde salió y que extrañamente solo sus hombres pueden leer? Eso me parece muy extraño señor Roswaal…le tengo otro propuesta. Descubra que dice ese libro y compártalo con nosotros y dejaremos esto como una pequeña alianza. Que le parece?

-Roswaal: Señorita Crusch, tan manipuladora como siempre…bien, es un trato.

-Felix: Bien, con eso debe bastar nya.

El chico se levantó de su silla y cortes mente pregunto a Crusch el lugar donde Ram se encontraba. Tranquilamente subió las escaleras para encontrarse de cara con Emilia. Esta lo detuvo.

-Emilia: Antes que nada, ten cuidado con lo que dices…

-Adrian: Porque? Tan mal esta?

-Emilia: No físicamente…

Confundido vio como la elfo de pelo plateado se alejaba por las escaleras. Vacilo unos momentos antes de abrir la puerta, mas esta se abrió por si sola. Ante él, una demonio peli azul con mirada un tanto confundida.

-Rem: Oh Adrian, no esperaba que vinieras.

-Adrian: Vengo a ver a la Ram de pelo rosado si no es mucha molestia.

-Rem: Eh…solo hay una Ram y es de cabello rosado…supondré que te equivocaste de nombres, así que pasa.

Con una sonrisa en su rostro el chico se encontró cara a cara con Ram. Por otro lado, la joven sirvienta no tenía muchas intenciones de intercambiar palabras con él. Al verlo, simplemente giro su cabeza, mirando directamente por la ventana mientras ignoraba a Adrian.

-Adrian: (sentándose a su lado) Como esta mi maestra favorita?

No hubo respuesta de su parte. Al ver lo que ocurría, Rem pensó si pedirle a Adrian que se retire sería una buena idea. Después de todo, aquel chico había salvado a su hermana y a pesar de esto ella no quería saber nada de su existencia.

-Rem: Hermana…los dejare a solas unos momentos.

La habitación quedo sumida en total silencio. De un lado de la cama se encontraba la incómoda y molesta muchacha y sentado en una silla a su lado el paciente Adrian que esperaba una respuesta, como mínimo grosera, a su mera existencia en ese lugar.

-Adrian: Eres muy distinta a tu hermana…

-Ram: (volteando rápidamente) No me compares con mi hermana!

Sus ojos se encontraron momentáneamente. Unos llenos de ira y tristeza y otros faltos de comprensión y entendimiento.

-Adrian: Sabes, me preocupaste mucho cuando caíste de esa manera del carruaje.

-Ram: (alejándose un poco) No deberías haberme ayudado, yo podía salir de esa por mí misma. De cualquier forma, no entiendo porque lo hiciste…

-Adrian: No hubiese sido humano dejarte a tu suerte ahí. Porque no dejaste de usar la clarividencia cuando comenzaste a ponerte mal?

-Ram: Estaba siguiendo el paso del señor Roswaal, el perseguía a dos más de ellos y planeaba llevarnos hacia él.

-Adrian: Bueno, lo importante es que estamos bien.

La mirada de Ram se frunció nuevamente al ver la optimista expresión del muchacho que la veía con ojos de felicidad.

-Ram: Tu y Subaru…Porque son así?

-Adrian: A que te refieres?

-Ram: …Olvídalo. Solo déjame sola. Quiero descansar un poco más…

"En sus ojos podía sentir un dolor inmenso, pero no podía saber el porqué de esto y ella no parecía con intenciones de decírmelo. Es una chica complicada, muy diferente a su hermana que por lo visto, es más abierta para con la gente y se expresa con mayor facilidad. Tendré que esforzarme al máximo si quiero conocer a la verdadera Ram"

-.-

Wilhelm: 1,2, 3, 1, 2, 3…

Finalmente Emilia pudo convencer a Wilhelm de que enseñe, por lo menos, lo básico en combate a Adrian. Esto no sería tarea sencilla, pues la manera de enseñar de Wilhelm era, por decirlo de alguna manera, a los golpes.

Blandiendo su espada de madera de izquierda a derecha, Adrian trataba de golpear al experto espadachín quien ni siquiera necesitaba usar su arma para defenderse. Cada vez que el chico fallaba, el anciano propiciaba un fuerte golpe en alguna parte de su cuerpo.

-Wilhelm: No, no, no, estas yendo demasiado a la ofensiva, dejas muchos puntos abiertos para un contraataque. El esgrima es como un baile, usa todo tu cuerpo…o sino (golpeando fuertemente su pie y derribándolo) cae.

-Adrian: (escupiendo un poco sangre) Creo que estamos yendo demasiado rápido, no podemos empezar más liviano?

-Wilhelm: Y que es "liviano" para ti? En una batalla real no habrá enemigos que busquen lo fácil joven Adrian…así que levántese.

Extendiendo su mano el anciano ofreció una ayuda para levantarse al muchacho. De manera desconfiada, este acepto el brazo del hombre. Rápidamente la espada de madera de Wilhelm se movió fuertemente en su dirección, pero fue esquivada por un rápido movimiento de Adrian.

-Wilhelm: hmmm aprendes rápido.

-Adrian: Se veía venir bastante.

-Wilhelm: Si…tal vez. Yendo a otro tema, has leído un poco del libro?

-Adrian: En realidad no, no hice demasiado anoche. Tome ese tiempo para entrenar un poco antes de ir a dormir. Ya sabes, para no quedarme atrás.

-Wilhelm: Es una gran dedicación la que tiene joven Adrian.

-Adrian: Bueno, es porque necesito encontrar a alguien lo antes posible.

-Wilhelm: hmmm entiendo. Le interesaría leer un poco ahora? Digo, solo usted y el señor Subaru pueden hacerlo y serviría como una especie de pago a mis enseñanzas.

-Adrian: Bueno, si puede traer al señor mitad gato, mitad travesti, para que me cure, yo estaría más que feliz de leer un poco de ese libro.

Lentamente, Wilhelm camino dentro de la casa y trajo el libro junto con algunos vendajes para las heridas del muchacho. El chico levanto la tapa del objeto azulado, revelando una hoja en blanco decolorada por el tiempo y el polvo. De la manera más delicada posible para intentar no romperlo movió a la siguiente página. Blanco, la siguiente también y la próxima y la próxima.

-Adrian: estoy viendo mal o están las páginas en blanco?

-Wilhelm: Es un libro antiguo, seguramente sus páginas se habrán borrado debido a esto. Bueno, es una pena.

Adrian pasó rápidamente las páginas observando cualquier tipo de marca o escrito que pudiese simbolizar algo. Una pequeña hoja de papel salió disparada de entre todas las demás, muy diferente a ellas por si sola. Esta era totalmente blanca como la nieve, resaltando el hecho de que era más nueva que las demás.

-Wilhelm: Y eso?

-Adrian No lo sé…

"El estadio, eran las únicas palabras que citaba aquel pedazo de papel. Un escalofrió recorrió toda mi espalda al leer esas palabras. La incertidumbre nublo mi mente y mis acciones"

-Adrian: Señor Wilhelm, que es el coliseo?

-Wilhelm: Es una arena donde se juzga a quienes han cometido un crimen contra el reino.

-Adrian: Se juzgan?

-Wilhelm: Luchan a muerte con espadas contra los caballeros del reino.

-Adrian: LLEVAME AHÍ, AHORA!

Wilhelm guio al chico a través de la ciudad hasta una inmensa arena donde se disputaba un duelo entre un caballero de una de las candidatas a reina y un sirviente de otra de ellas. A la vez que llegaban, Emilia apareció junto a otros caballeros. Las puertas traseras se abrieron y ambos jóvenes corrieron a toda velocidad. En toda la arena podían escucharse los impactos de una espada de madera contra la piel de uno de los sujetos.

-Emilia: SUBARUUU!

La chica lanzo un grito a la vez que veía a su amigo recibir una paliza sin posibilidad alguna de defenderse contra un caballero con pelo morado y mirada de odio.

-Subaru: SHAMAC!

Una nube negra lleno el estadio a la vez que el chico arremetía contra el caballero con intención de propiciar algunos golpes. Más este estaba en otro nivel. Sin mucho esfuerzo, el sujeto limpio la nube y blandió su espada de madera a lo largo del vientre de Subaru, lanzándolo al piso inconsciente.

-Adrian/Emilia: SUBARU!

Adrian trepo la reja que separaba del estadio y salto para ayudar a su amigo, solo para ser rápidamente atrapado por los guardias antes de poder alcanzarlo.

-Adrian: Suéltenme maldita sea! Déjenme ayudarlo! Esta herido, que demonios les pasa?

El caballero de cabello morado se acercó a Adrian mientras lanzaba su espada al piso.

-¿?: Tu amigo acaba de aprender lo que ocurre cuando faltas el respeto a mi señora. Desiste de tu actitud a no ser que quieras correr su misma suerte.

-Adrian: Cobarde…SUBARU NO TENIA MANERA DE DEFENDERSE CONTRA ALGUIEN COMO TU! QUE CLASE DE CABALLERO ARREGLA UNA PELEA?

-¿?: No fue una pelea arreglada, tu amigo eligió esto. Si tienes algun problema con ello, bien puedes acompañarlo.

El muchacho presiono los dientes con ira ante la realidad de que no podía hacer nada contra aquel sujeto.

-Adrian: Tu nombre. Tengo que saberlo…

-Julius: Julius Juukulius.

-Adrian: Recuerda bien mis palabras Julius…cuando nos volvamos a ver, te hare pagar esto. Así que anota bien este nombre…Adrian Mercery.

-Julius: (sonriendo) Bien Adrian, acepto tu desafío a futuro. Estaré esperándote.

"Partimos de regreso a la mansión de Roswaal. Solo 3 de nosotros, para ser exactos. Subaru y Rem se quedaron en casa de Crusch como parte de su contrato con Emilia para curar su puerta de prana. Sentí cierta incomodidad al ver a Emilia. Su mirada parecía perdida en un mar de emociones, insensible de lo que pasase a su alrededor. La chica estaba completamente perdida en sus pensamientos. Me pregunto, de que habrán hablado con Subaru antes de partir…"

Roswaal bajo unos pueblos antes de llegar a la mansión. Explicando sus razones, el sujeto aclaro que debía pasar unos días lejos de casa por una importante reunión. Ante los ojos de todos ahí presentes, el hombre se elevó por los aires y salió impulsado en dirección opuesto al carruaje.

-Adrian: Hey yo también quiero aprender a hacer eso…

-Ram: Suerte con ellos, el señor Roswaal es el hechicero más poderoso de todo Lugunica y de igual manera le costó años aprender a volar correctamente.

-Adrian: Bueno, nada que sangre sudor y lágrimas no puedan solucionar.

Entre sus manos, el chico portaba aquel azulado libro antiguo. Las dudas sobre este eran demasiadas, por lo que decidió llevarlo a la mansión para estudiarlo. Delicadamente abrió la tapa de este. Unas letras tenues, apenas legibles resaltaban en la primera página. Él hubiese jurado que no estaban la primera vez que lo vio, pero podría haberlas ignorado tranquilamente.

"Solo aquel que vive entre las sombras valora brillo del sol. Una frase corta, pero claramente simbólica."

La mansión brillaba junto a los rayos del sol. Emilia bajo del carruaje con la mirada clavada en el piso.

-Adrian: Señorita Emilia? Si necesita hablar o algo, estamos aquí para ayudarla.

-Emilia: Gracias pero prefiero estar sola en estos momentos…

La chica subió escaleras camino a su habitación. Ram comenzó a desempacar el equipaje del vehículo acompañada por Adrian.

-Ram: Sube eso a la habitación de la señorita Emilia, yo guardare las cosas del señor Roswaal.

Sosteniendo con ambas manos una gran cantidad de equipaje Adrian subió las escaleras. Se tambaleo unos momentos al pisar en falso pero rápidamente se estabilizo nuevamente dando un pisotón. Esto provocó la caída de su libro, habiéndose de par en par en el proceso. Quejándose un poco, el muchacho dejo las cosas a las afueras del cuarto de Emilia para no molestarla y volvió para recuperar su antiquísimo instrumento. Noto algo extraño al levantar este. Una figura se dibujaba tenuemente entre las manchas creadas por la humedad y el tiempo. Unas pequeñas líneas? unas cajas? Unas escaleras…y una puerta bajo esta. Una vaga idea paso por su mente. Su mirada se centró en una pequeña grieta que yacía entre el papel tapiz y la pared debajo de las escaleras de la mansión. Rasgo un poco este, apenas visible por la luz que provenía del exterior, pero perceptible por sus ojos pudo ver que aquella grieta se extendía de manera horizontal hacia abajo y hacia los lados, formando un especie de pasaje secreto.

-Adrian: Oye Rem!

Grito el joven para llamar la atención de su amiga, pero no hubo respuesta. Ese libro tenía algo extraño en su interior y a aquel chico le encantaba lo raro, por lo que rasgo perfectamente el papel para formar por completo la entrada. Le traería problemas, pero estaba decidido a saber que era ese lugar.

"Dicen que la curiosidad mato al gato. Jamás pensé que debería tomar en serio ese viejo dicho."

Aquella entrada lo llevo a unas escaleras lo suficientemente estrechas para caber apenas gateando. En la recta final, se encontró de cara con un tobogán que lo llevo de cabeza a una caída suficientemente dura como para lastimar un poco su hombro. A las afueras, la sirvienta peli rosada había escuchado su grito y acudió pensativa.

-Ram: Hola? Mi hermana no está en casa… (Dijo al aire sin percatarse de la entrada trampa)

El chico se levantó con moderada facilidad. Y observo a su alrededor la inmensa oscuridad del ambiente, solo iluminado por la penumbra proveniente de la entrada que el mismo abrió.

-Adrian: Bueno, no fue para tanto.

Unos ojos azules, brillantes como dos luciérnagas se hicieron notar en la oscuridad. Seguido de un leve gruñido. El corazón del chico se aceleró, rápidamente miro a la abertura en el techo, ahora imposible de alcanzar debido a su altura. El rasguñar de unas garras en el piso, seguido de aquellas dos luces aproximándose provocó el salto en diagonal de Adrian. De repente, sintió un dolor inmenso en sus piernas mientras caía derribado al piso. La luz ilumino a su atacante. Adrian lanzo un grito desgarrador mientras veía a aquella bellísima criatura. Un lobo gris que doblaba el tamaño del chico, portando una espada no más grande que el mismo, ahora bañada en sangre. El muchacho intento levantarse, pero sus piernas no respondieron. Hasta que vio a los pies del animal, para percatarse de que ya no formaban parte de su cuerpo. La desesperación lo invadió, su corazón latía como loco mientras el lobo dejaba la espada en el suelo para acercarse lentamente a él.

"Ese día experimente no solo el miedo en carne propia, no solo lo que es estar realmente arrinconado, no solo el filo de la muerte por primera vez mientras ese monstruo arrancaba cada segmento de mi con sus afilados dientes sino, la verdadera naturaleza de ese mundo…y entonces, silencio"