Capítulo 6: Malas decisiones.

La noche del primer día se cernía sobre la mansión. Un somnoliento muchacho se encontraba en su habitación, realizando los ejercicios encomendados anteriormente por Ram y repasando los acontecimientos por venir a futuro.

"En este punto acababa de darme cuenta algo muy importante. El culto de la bruja, como se hacían llamar, había llegado un día antes de lo planeado en mi último intento. No soy consciente de como funcionen las reglas de los viajes en el tiempo, pero estoy seguro de que la historia no puede alterarse de esa manera a no ser que alguien intervenga. Lo más probable sería que hubiese alguien en el pueblo que avisara de mí intento de ayuda a las personas que allí viven."

Habiendo terminado dificultosamente las 30 flexiones diarias, Adrian saco el libro de su mesa de noche y se dispuso a analizar meticulosamente sus primeras dos páginas. Allí se encontraban de forma simbólica los acontecimientos que ocurrirían en los días venideros. Su atención de centro en el dibujo del lobo en la primera página y sobre lo que dijo Emilia en cuanto se detuvo a escuchar su conversación con Puck.

-Adrian: Siff el caballero lobo…así que ese es su nombre…Debería preguntarle a Emilia sobre esto…aunque será difícil sacarle información.

El muchacho no les había contado a Emilia y Ram sobre lo que estaba por ocurrir. Supuso que sería mejor organizar un plan antes de actuar sin más, por lo que prefirió tomar el primer día para pensar en ello. Por otro lado, también había otro factor externo, Subaru y Rem. Adrian no conocía los conocía lo suficiente como para saber de qué forma reaccionarían, pero de una manera u otra, habría que jugar en torno a una posible desaparición de estos dos. No por desconfianza, sino por asumir el peor de los casos.

"TOC TOC TOC"

-Adrian: Adelante!

La puerta se abrió para revelar a una Ram con un pijama color rosada que resaltaba por ser del mismo color que su cabello. La llegada de la chica no había ocurrido las veces anteriores, por lo que esto sorprendió al muchacho y le hizo replantearse muchas teorías en su mente.

-Adrian: Rem? (Quebrando un poco su voz en este punto) Que haces aquí?

-Ram: Soy Ram, una mejor pregunta sería ¿Qué estás haciendo levantado tan tarde? Acabo de terminar los trabajos de mi hermana…tienes idea de la hora que es?

-Adrian: No puedo dormir…acabo de descubrir algo muy importante. (Una idea surgió en su mente)

-Ram: (bostezando) Tal vez deberías dejarlo para mañana, tu entrenamiento no esperara.

-Adrian: Esperan Ram, esto es serio. La señorita Emilia podría estar en peligro.

-Ram: Peligro? A que te refieres?

-Adrian: (levantando el libro) No es un libro cualquiera, aquí se encuentran escritos acontecimientos importantes que ocurrirán, lo que para ti es el futuro.

-Ram: Ese no es el libro que estaba en blanco?

-Adrian: Como dije, no es un libro cualquiera. Lo sé, es difícil de creer y me costó trabajo entenderlo. Pero es necesario que me ayudes con esto.

La mirada de la sirvienta se frunció un a la vez que cerraba la puerta detrás de sí, tal vez por el cansancio, tal vez por simple desprecio. Tomo lugar detrás de donde se encontraba sentado Adrian y juntos observaron el libro mientras el muchacho explicaba.

-Adrian: Debajo de esta mansión, pasando por una puerta secreta ubicada bajo las escaleras principales, se encuentra esta criatura. (Señalando la imagen del lobo)

-Ram: Una puerta secreta bajo las escaleras? He vivido años aquí y jamás he encontrado semejante estupidez.

-Adrian: Pues yo si lo he hecho. Y no fue una experiencia del todo agradable ser despedazado por esa cosa.

Los ojos de Ram se ensancharon un poco al escuchar tal declaración, para luego volver a fruncir el ceño y proseguir con desconfianza.

-Ram: Supongamos que te creo y que lo que dices no es ningún delirio causado por lo que sea que te esté ocurriendo. En ese caso no esperaras que te acompañe ahí abajo…

-Emilia: No. (Dijo de manera fría) Quiero que me acompañes a preguntarle a la señorita Emilia sobre esto.

-Ram: Y que podría saber ella? Ella vivió aquí casi por tanto tiempo como yo y mi hermana, pero de haber encontrado una entrada bajo las escaleras estoy segura de que no se lo hubiese guardado.

-Adrian: El nombre "Siff el caballero lobo" te es familiar?

-Ram: Siff…de cierta manera creo recordar a alguien llamado así…pero es un recuerdo vago y borroso… (Mantuvo silencio y se lo pensó unos momentos antes de continuar) Escucha, muéstrame la entrada que dijiste y tal vez te ayude.

-Adrian: Bien, vam…

La muchacha lo tomo fuertemente del brazo antes de siquiera poder levantarse y susurro fríamente en su oído la siguiente condena.

-Ram: Pero si esto llega a ser una trampa o algo por el estilo…el único que saldrá lastimado serás tú.

-Adrian: Entiendo.

-Ram: Espero que así sea.

El sonido de sus pisada en medio de la noche alertaron a un ente externo a ellos, pero que de cierta manera, estaba metida profundamente en todo el asunto. Lentamente haciendo presencia detrás de ambos jóvenes bajando las escaleras, Beatrice asoma su cabeza por una de las intercepciones de la casa para espiar bajo el abrigo de la oscuridad protectora. Sus ojos se abrieron y dejo escapar un grito callado por sus manos contra su baca cuando Adrian rompió el papel tapiz para revelar aquella entrada.

-Ram: Entonces si es cierto…Escucha, dejemos esto entre nosotros por ahora. Mañan…

La sirvienta dio un respiro profundo antes de caer de rodillas ante Adrian y ser rápidamente atrapada por este antes de golpear su cara contra piso. Al examinarla más de cerca, logro ver que no estaba herida de ninguna manera, sino que más bien parecía haberse quedado dormida de la nada. Más temprano que tarde sintió como el sueño lo atacaba fuertemente y su conciencia comenzaba a desvanecerse en un mar de eco provocado por las pisadas de una pequeña niña que bajaba las escaleras. Los parpados le pesaron y rápidamente se encontró durmiendo junto a Ram.

-Beatrice: (susurrando) Lo siento…pero no puedo dejarlos hacer eso.

-.-

Los rayos del sol entraron por la ventana golpeando la cara del muchacho que descansaba tranquilamente sobre su cama. Un inmenso dolor de cabeza le provocó llevar rápidamente su mano a su frente y frotar lentamente su entre cejo mientras se levantaba dificultosamente. Tratando de recordar lo que había ocurrido la noche anterior, solo una nube oscura se cernía en sus recuerdos impidiéndole tener una idea del encuentro con Ram. Pero rápidamente esta nube fue despejada al observar su libro abierto en la mesa de noche. Rápidamente lo tomo y corrió fuera de la habitación, solo para ser detenido por una figura de baja estatura y ojos fulminantes.

-Beatrice: Detente.

-Adrian: Que? tú me trajiste hasta aquí? Ósea que viste lo de anoche.

Beatrice guardo silencio mientras avanzaba lentamente dentro de la habitación del muchacho, obligando a este a retroceder.

-Adrian: Lo siento señorita, pero si no es mucha molestia tengo que hablar con…

-Beatrice: No deberías recordárselo. Solo volverá a ocurrir lo mismo.

Adrian unió las piezas en su cabeza y finalmente formo lo que había ocurrido realmente.

-Adrian: Tu hiciste eso verdad?

-Beatrice: Es parte de mi contrato con la familia Roswaal.

-Adrian: Contrato? De que estas…Escucha, es probable que no entienda muchas cosas, pero debes entender que este libro…

-Beatrice: Ese libro solo te causara dolor. (Arrebatándoselo de sus manos) Solo olvídalo, olvida todo lo que sabes de esto, será mejor para ti.

-Adrian: Espera!

El joven se abalanzo sobre la pequeña niña intentando recuperar su libro. Esta no tuvo que hacer más que simplemente reunir el prana del cuerpo de Adrian para paralizarlo en su sitio. Instantáneamente, este cayó al suelo.

-Beatrice: No tengo nada en contra tuya, pero si sigues con esto solo lograras hacerte más daño.

-Adrian: No lo entiendes…Emilia y Ram están en peligro…la gente del pueblo también…necesito eso para ayudarlos.

-Beatrice: Sea cual sea el problema, no necesitas esto. (Tomando rumbo fuera de la habitación)

-Adrian: ESPERA!

Rápidamente pensó en una excusa para convencer a la niña, pero ninguna mentira que pudiese decirle funcionaria con ella. Estaba arrinconado entre las posibilidades de decir la verdad y el destino que pudiese correr al perder el libro. Así que asumió que mentir no sería la solución esta vez.

-Adrian: EL CULTO DE LA BRUJA ATACARA EN DOS DIAS!

Beatrice paro en seco y volteo a ver al muchacho que lentamente levantaba su cuerpo del piso. Su expresión era un de seriedad, no como la de Ram, sino más parecida a una enojada.

-Beatrice: A ver…ven conmigo.

Beatrice y Adrian se movieron fuera de la habitación y la niña cerro lentamente la puerta de esta, solo para volverla a abrir y revelar una biblioteca inmensa, llena de libros de toda forma, letra y color que se esparcían a lo largo y ancho de gigantescos estantes de madera.

-Beatrice: Aquí estaremos más seguros…a veces las paredes oyen sabes? (tomando asiento frente a Adrian) Tienes idea de que se encuentra bajo esa puerta?

-Adrian: (pensando sus palabras meticulosamente) Siff el caballero lobo.

-Beatrice: Error.

La declaración de Beatrice sorprendió a Adrian de tal manera que le provocó una mueca extrañada realizada por pura memoria muscular.

-Beatrice: Ahí abajo se encuentra su tumba. (Suspirando) Siff…pobre Siff. Él era, al igual que tú y Subaru, un hijo de Satella…pero muy distinto a ustedes. Él fue el aliado más leal que pudo tener la señorita Emilia en su infancia…extrañas lenguas decían que había algo más entre ellos. Lamentablemente, su destino seria el peor que hubiese podido desear.

"La historia que me conto Beatrice me demostró que mi situación en ese mundo no era tan benefactora como yo pensaba. Aparentemente estaba metido en más problemas de los que hubiese imaginado."

-Beatrice: Ella no recuerda esto, pero su pueblo fue atacado por el culto. Ella y Siff lograron escapar e internarse en el bosque que luego compraría la familia Roswaal. Siff nunca pudo perdonarse a sí mismo por no ser capaz de proteger a la familia de la chica…la culpa lo carcomió por dentro.

-Adrian: Pero que ocurrió con él? Se suicidó? No se supone que los hijos de Satella no pueden morir?

-Beatrice: Así es…ellos no pueden morir…pero eso está lejos de ser una bendición. Cuando un hijo de Satella pierde las ganas de vivir…se transforma en un saco de piel y huesos sin conciencia…y una vez esto haya ocurrido, son consumidos por la emoción más fuerte que hayan tenido en su vida…

-Adrian: Déjame adivinar…Emilia tubo que asesinarlo cuando lo vio así?

Beatrice asintió con la cabeza antes de continuar.

-Beatrice: Meses antes de este hecho, la familia Roswaal había encontrando a ambos en el bosque en que te encontraron a ti. Mi contrato entonces consto de dos partes. Proteger esta librería y cuidar que nadie se acerque a la tumba del caballero lobo.

-Adrian: Pero hay algo que no cuadra en todo esto…como es que hay un lobo ahí abajo y porque me ataco de esa manera cuando me vio?

-Beatrice: Desconozco los detalles de tu encuentro con la criatura. Pero sé que es…en vida, Siff hizo un trato con un espíritu que juro protegerlo incluso en la muerte. Este constaba en que Siff le brindase un tercio de su sangre, una vez al mes durante la luna llena para saciar su hambre. A cambio, la criatura juro lealtad y protección.

-Adrian: Entonces, eso quiere decir que podría convencer al espíritu de hacer un trato conmigo?

-Beatrice: No escuchaste lo que dije? No puedo permitir que entres ahí abajo, además, ya te mato una vez, no puedes razonar con él.

-Adrian: Por eso espero que hagas una excepción conmigo. Se razonable, si el culto de la bruja llega a este lugar, no solo destruirán la tumba de Siff, sino que además mataran a todos. Además…tu misma lo dijiste, ya me mato una vez, no tienes nada que perder.

Silenciosamente, Beatrice bajo de su asiento y toco delicadamente el vientre del chico. Esperando algún tipo de choque de energía, este cerro sus ojos y espero el impacto, pero este nunca llego.

-Beatrice: Puedes marcharte.

-Adrian: Me ayudaras?

-Beatrice: Jamás dije eso.

Entonces, una fuerza comenzó a jalar al muchacho fuera de la habitación. Era como ser empujado por el viento, solo que este no ejercía ningún tipo de presión más que el mero sentimiento de que algo lo estaba moviendo. Finalmente, la puerta de madera se cerró frente a él, dejándolo fuera del lugar.

-Ram: Al fin te encuentro.

Ram, quien en ese momento se encontraba pasando por el pasillo, se paró de manera exigente detrás de Adrian.

-Ram: Acabas de perder un buen tiempo del entrenamiento, no esperes que te lo perdone. Hoy trabajaras el doble de duro.

"Mis opciones se agotaban con este imprevisto. Por lo que no me quedaba otra que tomar la decisión más simple, pero a la vez más conveniente."

-Adrian: Ram…vayamos con Emilia…

-Ram: Perdon?

-Adrian: Vayamos con Emilia, hay algo que necesito decirles.

-.-

Emilia juntó sus papeles de estudio y los puso dentro de una maleta. Su mirada se posó sobre Adrian con cierto orgullo y confianza debido a la reacción que este ocupo tras contarle su plan.

-Adrian: Llevare esto al carruaje señorita Emilia… (Dijo con una voz apagada)

-Emilia: Esta bien.

A las afueras de la casa, Ram se encontraba sentada sobre la escalera principal, con sus ojos cerrados y usando su clarividencia para observar toda entrada alrededor de la mansión para evitar el espionaje de cualquier persona indeseada. Un ave que surcaba los cielos fue el centinela perfecto para realizar esta tarea. Su visión se distrajo con el chico poniendo el equipaje dentro del vehículo y volviendo rápidamente dentro de la mansión.

-Adrian: Hey, como te encuentras?

-Ram: Estoy bien de momento, puedo aguantar así un rato más.

-Adrian: De igual forma no creo que sea necesario, ya me encargue de las demás maletas…

Los dedos de ambas manos del muchacho se entrelazaron uniendo ambas y formando un "nudo de nervios" como él lo llamaba.

-Ram: Estas nervioso por el viaje?

-Adrian: No…estoy nervioso porque siento que no debería ser de esta manera…es como…estar haciendo algo mal, saberlo y aun así continuar…

-Ram: Si te hace sentir mejor…

-Adrian: No estás de acuerdo con dejar a esta gente a su suerte. Ya me lo dijiste en un intento pasado.

-Ram: Un intento?

-Adrian: Si…es una manera de llamarlo.

-Ram: Te dije alguna otra cosa?

-Adrian: Mas o menos…

La sensación de deja vu se hizo presente en el muchacho antes de continuar.

"Fue ahí cuando me di cuenta de la realidad de que, en cada intento, siempre teníamos la misma charla con Ram. Aunque si bien, no era exactamente la misma, nuestra conversación rondaba siempre el mismo ámbito, por lo que podría decirse que se repetía. Entonces…era esto una señal de que estaba haciendo las cosas mal?"

-Ram: Como sea…saldremos en la mañana. Empaca lo que necesites y estate listo antes de q…que demonios…

-Adrian: Que? qué ocurre?

-Ram: Ba…BALSE?

El chico no entendía las palabras de Ram, hasta que salió junto a ella a las afueras de la mansión y pudo entender lo que decía. Caminando de manera lenta pero constante se acercaba Subaru, con una mirada perdida y cansada de tanto andar. Ante la mirada incrédula de ambos jóvenes, el chico se desmayó de cansancio y fue socorrido por sus dos compañeros.

"¿Que significaba eso que estaba ocurriendo? Mi amigo…eso es el resultado de las malas decisiones…"

Llevaron al muchacho dentro de la mansión y lo pusieron sobre una cama al cuidado de Ram. Llegaron al acuerdo de que esperarían a que Subaru se despertase para marcharse del lugar y en caso de que no lo hiciese a tiempo lo cargarían con ellos.

"Es increíble como las condiciones se dieron perfectamente para impedir nuestra partida la mañana del próximo día. Fue en ese entonces que los nervios comenzaron a atacarme. Decidí quedarme junto a Ram hasta que mi amigo despierte. No voy a mentir, no fue porque me importara lo que le hubiese pasado…sino que fue un intento egoísta por apurar una mala decisión."

El tiempo pasaba, la luz de la mañana entro por la ventana junto con una pregunta que se hacía cada vez más frecuente en la mente de Adrian "donde esta Rem?". Pero lo que más llamo su atención fue que Ram no parecía inquieta ni mucho menos por la ausencia de su hermana.

-Adrian: Oye Rem.

-Ram: Ya te dije que soy Ram.

-Adrian: Bien lo siento, es que quería preguntarse sobre tu hermana, no pareces nerviosa en lo absoluto por ella.

La chica fijo su mirada en el por unos segundos. Nadie dijo nada durante ese periodo de tiempo, lo cual a la larga se volvió incómodo.

-Adrian: Dije algo malo?

-Ram: Mi hermana?

-Adrian: Si, tú hermana, ya sabes la chica de pelo azul que se parece a ti.

Nuevamente el silencio lleno el ambiente, cosa que comenzó a asustar a Adrian.

-Adrian: Porque no respondes? Ella se quedó con Subaru en la casa de la señorita Crusch.

-Ram: No sé de qué hablas…yo no tengo hermana.

Esa última declaración dejo frio a Adrian. Que podía significar esto? Como era posible que esta chica no recordase a su propia hermana?

-Ram: Tal vez el sueño te esté afectando…deberías…

-Adrian: NO…estoy bien, solo…iré a corroborar algo.

Camino lentamente hacia la puerta y luego de cerrarla de manera delicada, corrió por el pasillo abriendo puertas como un loco, buscando a la pequeña niña de pelo rubio.

-Beatrice: que estás haciendo?

La pequeña figura miro al muchacho desde el pasillo mientras esta seguía en su frenesí de abrir y cerrar puertas.

-Adrian: TU! A ti te buscaba, algo ocurrió, algo cambio, no sé muy bien qué, pero esto no debía ocurrir de esta manera.

-Beatrice: Cálmate, no entiendo nada de lo que dices.

-Adrian: Escucha…(respirando hondo) En una línea de tiempo pasada, Rem y Subaru volvían al pueblo, pero Rem lo abandonaba en el pueblo antes de llegar a este. Por lo que ella llegaba aquí en el momento en que el culto de la bruja atacaba.

-Beatrice: Quien es Rem?

-Adrian: Tu tampoco la recuerdas? Vamos niña, la chica de pelo azul idéntica a Ram. Es como ver dobles, son iguales!

-Beatrice: Escucha, Subaru es un hijo de Satella al igual que tú, que no se te olvide. Eso significa que él también puede cambiar el curso de la historia, puedes adjudicarle a él estos cambios. Por otro lado, lo que esa chica, "Rem" como la llamas…es como si hablaras de alguien que fue tragada por la autoridad de la gula.

-Adrian: La autoridad de la gula? Qué significa eso?

-Beatrice: Significa que nadie de este mundo tendrá recuerdos de esa persona y todos los acontecimientos que la hayan involucrado quedaran borrados de la memoria general.

-Adrian: Entonces porque aun puedo recordarla?

-Beatrice: Simple, no perteneces a este mundo, por lo cual su autoridad no tiene poder sobre ti.

-Adrian: Entonces Subaru aun la recuerda.

-Beatrice: Es lo más probable.

Un fuerte golpe resonó a lo largo de todo el pasillo y un muchacho de pelo oscuro salió caminando con una expresión furiosa en su rostro.

-Adrian: Subaru!

El grito de Adrian llego a oídos de Subaru y este volteo rápidamente para encontrarse con su amigo. Un fuerte apretón de manos dio como consiguiente un fuerte abrazo de remordimiento por parte de ambos.

-Subaru: Lo siento…

-Adrian: Esta bien…te entiendo…pero no es momento para esto. Emilia te espera.

-Subaru: No creo que este muy feliz de verme.

-Adrian: Estarás bien, pero debes avisarle que despertaste, debemos marcharnos de aquí lo antes posible.

Subaru dio media vuelta y se encamino a las escaleras, pero entes de eso había algo más que debía preguntar.

-Subaru: Adrian…

-Adrian: Si?

-Subaru: Recuerdas a Rem?

-Adrian: Oh…sobre eso…te explicare en el camino. Ahora ve con Emilia.

Una mano muy pequeña tomo el borde la camisa de Adrian mientras veía a su amigo alejarse por el amplio pasillo. La mirada de Beatrice pasó de ser una desinteresada a reflejar una genuina preocupación. El muchacho comenzó a sentir nuevamente el nerviosismo al ver su expresión.

-Adrian: Que…que ocurre?

-Beatrice: Ven conmigo…

La chica abrió una puerta cualquiera y condujo al chico hacia su biblioteca. Ahí, busco una estantería en concreto, una extensa, larga y alejada de la entrada. Algo empezaba a saberle mal a Adrian mientras caminaba a través de todos esos libros escritos en lenguajes inteligibles para él.

-Bratrice: El libro azul de arriba del todo. Bájalo por mí. (Dijo señalando la punta del estante)

Al entregarle aquel pedazo de conocimiento, Beatrice instintivamente abrió una página que se encontraba marcada con un marcador de cartón.

-Beatrice: Repite después de mi…

La cerró su mano derecha formando un puño e inclinando este hacia abajo mientras extendía su brazo había abajo. Al mismo tiempo, doblo su brazo izquierdo y direcciono su mano hacia la misma dirección mientras levantaba el brazo derecho para chocar ambos y formar una cruz.

-Beatrice: Apréndetela de memoria, te será necesaria.

-Adrian: (aceptando las ordenes de la niña y haciendo el extraño movimiento) Que significa esto?

-Beatrice: Se llama "Señal de luna oscura" no cuestiones, solo ten en cuenta que es de suma importancia que te la aprendas de memoria.

-Adrian: Señorita, estamos pasando por un momento delicado, esto puede esperar.

-Beatrice: NO! NO PUEDE!

El grito de Beatrice liberó una onda expansiva de viento que empujo al muchacho al suelo. Libros cuya existencia se remontaba milenios atrás cayeron sobre el cómo ladrillos. Su contenido extenso hacía del tamaño de estos más grande que el de los libros convencionales que él solía leer.

-Beatrice: Repítelo, te lo ordeno, REPITE LA SEÑAL!

-Adrian: Esta bien, tranquila!

Parándose firmemente, Adrian apunto con su brazo derecho a la pequeña niña mientras que con su otro miembro formaba una cruz a lo largo del primero. La mirada de Beatrice pasó de una de ira, a ser nuevamente neutral.

-Beatrice: Eso era todo…puedes retirarte.

Adrian, confundido por la extraña actitud de la niña, simplemente le dio la espalda y camino a la salida.

-Beatrice: Ah y Adrian…(llamando nuevamente su atención) Deberías…ir a ver que todo esté bien con Subaru y Emilia…

La mirada del muchacho se frunció con cierto aire de confusión mientras abandonaba el lugar. La salida había aparecido a un lado de las escaleras que llevaban a la habitación de Emilia. En un principio, pensó que las palabras de Beatrice no serían más que nerviosismo por la llegada del culto, por lo que decidió ignorarlas. Rápidamente su pensamiento cambio al mirar el resplandor que dejaban pasar las ventanas. Una luz anaranjada, señal del crepúsculo dándole lugar a la noche iluminaba las afueras mientras aquella aterradora calma volvía a cernirse sobre todo el poblado.

-Adrian: No puede ser…PERDIMOS DEMACIADO TIEMPO!

Con suma desesperación subió las escaleras gritando el nombre de Emilia, Ram y Subaru. Repitiendo en su mente que aún tenían tiempo para escapar de ahí, que esta vez sería diferente y no tendría por qué ver a todos…fríos y tiesos…

"Nadie respondió a mi llamado, no hubo una voz que me tranquilizase y sellase mi necesidad de escuchar un "todo pasara". Solo un silencio mordaz, solo una calma engañosa y maléfica."

Las puertas dobles de la habitación de Emilia residían fríamente en el final de aquel pasillo de las pesadillas que parecía interminable. Sin esperar más, Adrian lanzo una patada que abrió de par en par aquella celda en la que residía la elfa de pelo plateado. Pero al encontrarse con aquel paisaje…simplemente se dio cuenta que este no sería más que otro intento fallido.

-Adrian: Su…Subaru…amigo…que has hecho?

Sosteniendo el cuerpo inerte y helado de la candidata al trono se encontraba Subaru, con lágrimas en sus ojos y un inmenso dolor en su pecho, el cual no podía adjudicar a nada, más que a sus meros fallos.

-Subaru: Yo solo le dije la verdad…Yo…no pensé que ocurriría esto…no es mi culpa…no por favor…Emilia-tan…

-.-

El llanto de Subaru rápidamente dio lugar a aquel silencio desgarrador que tanto atormentaba a Adrian. Este último se encontraba en el marco de la puerta, completamente inmóvil y sin intenciones de mover un musculo. Nada podía hacerse ya, la historia estaba condenada a repetirse.

-Beatrice: Bien…supongo que al final paso lo inevitable.

Sobresaltado, Adrian giro para encontrarse de cara con Beatrice en su expresión típica de altanería y desinterés.

-Beatrice: No te preocupes por el culto de la bruja…hay algo mucho peor ahora.

-Adrian: Algo mucho peor?

La niña se acercó a Subaru, no para reprimirlo ni atacarlo por la situación en la que se encontraba, sino más bien, estaba ahí para despedirse. El cristal verde en forma de rombo que Emilia portaba como si fuese un collar se resquebrajo en las manos de Subaru.

-Beatrice: Bien, ahí está. El pacto se ha roto.

-Subaru: Por favor…mátame.

-Beatrice: Yo no soy Roswaal, ya he visto suficiente dolor y muerte…ya lo he visto todo.

La mano de la niña se levantó y en medio de la habitación comenzó a formarse un portal de energía oscura. Adrian rápidamente se aferró al marco de la puerta, lo cual lo salvo de haber sido tragado por semejante despliegue de habilidad mágica. Subaru por su parte, fue tragado por este y en cuanto esto ocurrió se cerró en seco y de nuevo, silencio. Con una triste expresión en su rostro, Beatrice volteo a ver a Adrian.

-Adrian: Que ocurrirá ahora?

-Beatrice: Puck volvió a su forma original en cuanto abandono el pacto de Emilia, lo cual significa que ahora es infinitamente más fuerte que todos aquí presentes.

-Adrian: Pero eso es algo bueno, no es así? Ahora con todo ese poder podrá ayudarnos, podrá vencer al culto de la bruja.

-Beatrice: Las apariencias engañan Adrian. A pesar de que el Puck que conoces es una criatura noble y tierna, su verdadera forma es un ser oscuro y malicioso, la desventaja de esa forma es que usa todo su prana para mantenerlo así. Por otro lado, gracias al contrato que tenía con Emilia…él se encuentra en derecho de congelar el mundo entero hasta que no sea más que una simple bola helada y muerta.

Al mismo tiempo que decía esto, una fuerte nevada comenzó a golpear la mansión. El frio polar tan deprisa que Adrian fue incapaz de percatarse de cuando fue que comenzó a temblar. Las ventanas comenzaban a empañarse, pero algo resaltaba en aquel lúgubre horizonte, un ser gigantesco con forma animal y ojos color oro brillantes como dos faros en medio de aquella noche de tinieblas.

-Adrian: Ese es…

-Beatrice: Puck la bestia del fin.

El frio infernal comenzaba a hacerse cada vez más potente, entumeciendo las arterias de Adrian y congelando la saliva de sus vías respiratorias formando fragmentos de hielo sólido.

-Beatrice: En tu próxima vida…quiero que me cumplas una promesa… (Metiéndose a sí misma en un domo creado con su prana restante para protegerse)

-Adrian: …

El muchacho no pudo responderle, sus cuerdas vocales habían sido completamente congeladas y convertidas en una pieza más del pequeño iglú que antes era su cuerpo entero.

-Beatrice: Libéralo de su tormento eterno, dale la oportunidad de ser libre una vez más…te lo ruego.

Dando un último respiro profundo, Adrian sintió como la vida le era arrancada de su cuerpo y regresaba a ese cálido carruaje donde aquella hermosa sirvienta agitaba su mano frente a su rostro.

-Ram: Hey, estas bien?

"Las ideas se me acababan, ese último intento abrió una puerta en la cual no estaba seguro de querer abrirme paso."

Siguiente el mismo patrón que había tomado la última vez, Adrian espero a que Ram subiese las escaleras principales rumbo a la habitación de Roswaal. Dejo las maletas a un lado de los primeros escalones y con ambas manos rompió el papel tapiz que escondía la entrada secreta a la tumba de aquel pobre y desdichado caballero.

"No sé qué tipo de consecuencias podrán traer mis actos. Pero espero que valgan la pena."