Capítulo 7: El caballero caído.

El sonido de fuertes pisadas y garras impactando contra el piso resonaba por todo el subsuelo de la mansión. Ocasionalmente el silencio acudía para dar lugar a un leve goteo de sangre proveniente de un pobre muchacho mal herido y cansado.

-Adrian: 7…

Rápidamente el gigantesco animal se abalanza ferozmente sobre Adrian, blandiendo la espada en su hocicó y dando un corte de 180% para rebanar limpiamente su carne y dividir su cuerpo en dos partes. Seguido a esto, y ya cansado por el combate, prosigue a beber la sangre que emana del cuerpo para reponer fuerzas luego de tantísimo tiempo.

-Ram: Hey, estas…

-Adrian: (interrumpiendo) Bien, si estoy de maravilla.

La mirada confusa de la sirvienta se posó sobre el muchacho mientras tomaba las maletas de Emilia y caminaba rumbo a su habitación.

"Siete veces…siete veces había caído ante las afiladas garras de aquella bestia bajo el suelo de este mundo de dolor al cual podría llamar "mi nuevo hogar". Habiendo llegado tan lejos, sería algo estúpido detenerme ahora. Es pensar en que he enloquecido y todo esto no es más que un cruel sueño es fácil, lo difícil será encontrar la manera de escapar de el."

Habiendo perdido la percepción real del tiempo, Adrian repasaba meticulosamente los movimientos y ataques de aquella criatura. Habiendo caído tantas veces ya, descubrió una realidad bastante interesante. Si bien la masa muscular que ganaba con los ejercicio de Ram se perdía cada vez que regresaba, la memoria muscular creada por sus movimientos se mantenía intacta. Los reflejos adquiridos actuaban como un musculo adicional de su cerebro. A diferencia de esa cosa, el muchacho poseía algo más fuerte que cualquier arma u magia que pudiese utilizar y eso sería su mero intelecto. Solo debía encontrar el momento justo para atacar y todo estaría hecho…sin embargo, su intención no era lastimar al pobre espíritu.

Un fuerte sonido retumba a través del amplio pasillo sacando de su concentración a Adrian y haciéndolo voltear rápidamente. Descansando a sus pies, tieso y frio como una roca se encontraba aquel oscuro y maligno libro azulado que de manera un tanto inútil intentaba ayudarlo. Lentamente el muchacho se extiende para levantarlo, dejando a un lado las maletas de Emilia y tomándose un tiempo para inspeccionar nuevamente sus páginas. Sus ojos se posan sobre el amarillento papel que tantos años había aguardado para su llegada, este comienza a dibujar una frase de forma lenta pero clara.

"La luna oscura se alza, las llamas de la verdad se apagan y el guerrero emerge de entre las sombras para vencer a la luz cegadora."

-Adrian: Wow, gracias libro…eso es muy útil…

Lanzando aquel comentario en voz alta de manera sarcástica, el joven tomo el libro y lo coloco con aires de odio en su abrigo. Seguido a esto, el muchacho se resignó a llevar las valijas a la habitación de Emilia y desde ahí partió a la habitación de Roswaal para tomar el escudo y espada de Astora. El metal de sus armas rebotaba con su espalda a la vez que caminaba lentamente por los pasillos y bajaba las escaleras haciendo que estos resuenen todavía más.

"3…2…1…"

-Ram: Eh, debo preguntar?

-Adrian: Sobre el escudo y espada? Tenía en mente que podría practicar un poco con ellos como lo hice con Wilhelm en la capital.

-Ram: Qué sentido tendría practicar esgrima si no podrás mover la espada con libertad? Primero entrena tu cuerpo y luego aprende a usar tu arma.

-Adrian: No es una espada muy pesada, puedo blandirla con bastante facilidad. Vamos, solo unos intentos.

La chica de pelo rozado clavo su mirada inexpresiva en Adrian mientras cambiaba su expresión a una más pensativa. Suspirando, dio unos pasos hacia adelante encaminándose a las afueras de la mansión.

-Ram: Hay algunos espanta pájaros que te servirán de muñecos de practica en el cobertizo…iré a instalarlos…

Poniendo una sonrisa falsa, Adrian agradeció a la sirvienta mientras esta se retiraba de mal humor y caminaba rumbo a la estructura antigua del cobertizo.

-Adrian: Bien, tengo unos 15 minutos. (Se dijo a si mismo)

Velozmente se levantó y troto hacia la entrada bajo las escaleras.

-Beatrice: DETENTE AHORA MISMO!

La voz de Beatrice dejo paralizado al muchacho, quien no esperaba de ninguna manera de aparición en ese momento. Esto no había pasado en los intentos anteriores y sabía lo que esto significaba. Lentamente giro su cabeza para descubrir a la pequeña pero mortal niña mirándolo con exigencia y aires de decepción.

-Beatrice: Se puede saber qué demonios estabas por hacer?

-Adrian: Yo…

El chico ya se encontraba sosteniendo el papel tapiz arrancado de la pared y mostrando parte de la entrada. No había manera de que pudiese convencer a Beatrice de que no estaba haciendo nada.

-Adrian: Puedo explicarlo…

-Beatrice: Intentaste luchar contra el verdad?

-Adrian: (soltando el papel y restándose la nuca en señal de vergüenza) Solo…un par de veces…

-Beatrice: No entiendo como hiciste para convencerme en alguna de tus…como quieras llamarlo ¿Vidas pasadas?

-Adrian: El termino, "pasado" es más sutil.

-Beatrice: Da igual, el punto es que por algún motivo tengo un trato contigo que te permito el paso a la tumba de Siff. Un trato con un espíritu no aparece de la nada, así que supongo que habrá sido obra tuya en "el pasado" como lo llamas.

-Adrian: Solo tocaste mi ropa y la habitación me empujó hacia el exterior. Y luego me mostraste un extraño baile de la luna de sombras o no sé qué…

-Beatrice: Se dice "Luna oscura" y no es un baile. Es una señal antigua, es para demostrar respeto e identidad.

-Adrian: Bienes a detenerme?

-Beatrice: Me temo que no puedo hacerlo, el trato está hecho y de romperlo las consecuencias serían terribles para mí. Solo dime, que esperas lograr haciendo esto? Nunca podrás vencer a Heimdal de esta manera.

-Adrian: Quiero hacer un contrato con él.

-Beatrice: Un contrato?

La niña levanto sus cejas sorprendida por la inesperada declaración.

-Beatrice: Sabes las consecuencias que podría tener hacer o romper uno verdad?

-Adrian: Las viví en carne propia de mano del amigo Puck.

-Beatrice: Así que Puck…ya veo a dónde quieres llegar. Un futuro oscuro se avecina y crees que podrás evitarlo con ayuda de Heimdal.

-Adrian: Mi plan es luchar con él hasta lograr cansarlo y hacer que escuche lo que tengo para decirle.

-Beatrice: Lo que dices carece totalmente de sentido. Heimdal es conocido por luchar por días completos sin cansarse y tú apenas puedes completar las tareas que te da Ram.

-Adrian: Bien, entonces que recomiendas?

-Beatrice: Evita la confrontación y demuéstrale que eres de confianza.

-Adrian: (suspirando) Podrías ser más específica? Solo intento ayudar…

-Beatrice: Podría pero estaría rompiendo mi contrato. Depende de tu comprensión.

-Adrian: Genial…y hasta cuando dura nuestro trato?

-Beatrice: Hasta que consigas tu objetivo.

Haciendo una mueca extraña, el muchacho abandono sus armas y se deslizo por el tobogán que daba paso a la inmensa y oscura habitación donde se encontraba la criatura. Rodó al caer para minimizar el daño y se posiciono mirando al espacio de oscuridad donde se encontraba su objetivo. Los ojos del lobo brillaron entre las sombras y su gruñido se hizo nuevamente presente.

-Adrian: Bien, intento numero 8…no quiero hacerte daño pequeño.

Instantáneamente luego de oír esto el lobo salto y lanzo un corte con la espada que tenía entre sus mandíbulas. A sabiendas de esto, Adrian salto hacia adelante y rodo en medio del aire esquivando el sablazo y pego su cuerpo a tierra al caer para esquivar el segundo. El lobo salto hacia atrás para reposicionarse frente a él y comenzó a rodearlo lentamente mientras gruñía como un depredador que asecha a su presa.

"Aunque no fuese la primera vez, el gruñido de Heimdal era grave e intimidante lo cual me ponía la piel de gallina cada vez que lo oía. A partir del tercer intento, comencé a contar sus pisadas…3…4…5"

A la quinta pisada, un estridente sonido de garras rasgando el sueño dio lugar a otro ataque del lobo que fue esquivado por Adrian pegándose a tierra y rodando en dirección opuesta al ataque. Cada una de estas acciones parecía hacer enfurecer cada vez más al espíritu. Lanzando un ladrido y dejando caer su espada, la criatura cargo en dirección a Adrian con su mandíbula abierta. El corrió lo más rápido que pudo en su misma dirección y derrapo bajo las patas del lobo, esquivando la mordida que impacto contra el suelo, clavando sus colmillos y destruyendo parte de la estructura. Usando su mano como agarre, Adrian se reposiciono en su lugar esperando al consecuente ataque del espíritu que, ahora más que nunca, gruñía con ira y desprecio.

-Heimdal: No puedes esquivar para siempre. Da lo mismo a que hayas venido, no dejare que perturbes el descanso de Siff. Sean cual sean tus intenciones, no saldrás de aquí vivo.

Una sonrisa se dibujó en la cara de Adrian mientras escuchaba por primera vez la estridente y profunda voz de aquel monstruo y se apretaba un costado por el dolor del derrape. Nunca había llegado tan lejos hasta ahora, sentía que estaba cada vez más cerca de lograrlo y esto puso muy feliz al muchacho. Mas esta sonrisa fue borrada al darse cuenta que el dolor que sentía no solo no desaparecía, sino que se hacía cada vez más fuerte. Levanto su mano para tomar uno de los rayos de luz que entraban por la abertura y pudo apreciar que esta estaba bañada en sangre.

-Heimdal: Como puedes ver, ya no tienes esperanza. Nunca la tuviste desde que entraste aquí. Pero está bien, tu sangre servirá como un buen alimento hasta que otros insensatos vengan a intentando profanar el lugar de descanso de mi compañero.

Lentamente el sonido de las pisadas de Heimdal comenzó a escucharse más y más cerca de Adrian. La intención de este no era acabarlo rápido, sino, hacerlo sufrir, hacer que tenga miedo e intente escapar. De manera nerviosa y lenta, Adrian movía sus pies hacia atrás, intentando ganar un poco de tiempo para pensar en algo, pero esto era inútil. La tensión del momento hacia que pensar en cualquier cosa fuese imposible para él.

-Adrian: Es-Espera…solo trato de ayudarte…gen-gente mala vendrá para intentar…dañar este lugar…

-Heimdal: (interrumpiendo) Pues al igual que tú, ellos caerán ante la autoridad de la luna oscura.

-Adrian: La luna oscura?

"Fue ahí cuando las palabras de Beatrice comenzaron a cobrar sentido. No tenía mucho tiempo, pero si esto no funcionaba, ya nada lo haría."

Parándose lo más firme que podía extendió un brazo, lo levanto lentamente hacia Heimdal mientras con el otro terminaba de formar una cruz. Las pisadas se detuvieron y comenzó a recitar las palabras que había leído esa misma mañana en su libro.

-Adrian: La luna oscura se alza, las llamas de la verdad se apagan y el guerrero emerge de entre las sombras…

-Heimdal: Para vencer a la luz cegadora…(su voz se escuchó más calmada en este punto) Solo un miembro de la luna oscura puede conocer esa danza y ese cantico. Quien eres y que quieres?

Dificultosamente y ya mareado por la pérdida de sangre, Adrian explico la situación lo más rápido que pudo al espíritu. Y este escucho en silencio mientras permanecía en la oscuridad.

-Heimdal: El culto de la bruja…esos bastardos.

-Adrian: Vine aquí buscando tu ayuda, eres el único que puede evitar el horrible destino que nos espera a todos…por favor, debes ayudarme…incluso si no es por mí, la señoría Emilia sigue con vida…me contaron que era muy cercana Siff…por favor…

Adrian callo de rodillas, dejando de lado todo orgullo que pudiese tener e implorando por la ayuda del solitario lobo.

-Heimdal: Lo siento. No puedo abandonar esta lugar, es parte de mi contrato con Siff. El sigue vivo, atrapado en un bucle entre la vida y la muerte, moviéndose a través de las líneas del tiempo y la culpa que suponía perder a todos los que fueron amados alguna vez por él.

-Adrian: debe haber algo que podamos hacer…

Heimdal rodeo al muchacho nuevamente, observando como a pesar del dolor y la pérdida de sangre este se mantenía firme y buscando una salida a todo esto. Chasqueo sus colmillos a la vez que dejaba salir una risa apagada.

-Heimdal: Eres realmente interesante muchacho…te propongo lo siguiente.

Curare tus heridas e intentare ayudarte contra el culto de la bruja, pero solo si tu tomas el contrato de Siff y lo liberas de su tormento eterno.

-Adrian: Bien…solo dime hasta cuando durara el contrato?

-Heimdal: Digamos que…no vivirás para verlo terminado. Aceptas? (dijo sentándose y extendiendo una de sus pata)

-Adrian: Si acepto (apretando su pata y sellando finalmente aquel tratado de paz entre el y la criatura)

La sangre que emano de su cuerpo y ahora se encontraba esparcida por el suelo comenzó a levantarse y a crear un vórtice que acababa en la boca de Heimdal. Este último trago cada gota del fluido carmesí mientras la herida en el costado del muchacho se cerraba y era reemplazada con el símbolo de una luna perfectamente circular, decorada con diversos garabatos atreves de todo su tatuado.

-Heimdal: Bien, ya está hecho. Tu y yo ahora…eh? Espera, no te…

"Su voz se hizo cada vez más distante, como un susurro en la distancia. Mi cuerpo perdió totalmente su fuerza y caí a los pies de Heimdal mientras este seguía con su discurso…o eso creo. Lo último que pude ver, fue como las antorchas de aquel oscuro cuarto se encendían y dejaba ver la verdadera naturaleza de aquella antigua tumba."

Ese lugar no era solo el lugar de descanso de Siff el caballero lobo, además era también algo muy parecido a una prisión. Un lugar creado para retener al pobre Siff en un limbo infinito de existencia, condenado a estar ahí hasta que alguien lo saque de tan horrible destino.

-.-

"En este lugar, no hay vida ni muerte, solo existes, consciente de lo que hiciste e incapaz de hacer nada para cambiarlo."

Sus ojos se abrieron y pudo observar ante el un bosque profundo, lleno de sonidos familiares. Las aves cantando, el sonido de la copa de los arboles rasgando el viento, niños jugando en la lejanía. Lo más extraño de todo era sin duda, era su visión. Esta hacia parecer a todo de un color marrón y negro, con distintas tonalidades de estos últimos dos, pero siempre repitiéndose.

-Adrian: Holaaaa?

Grito esperando la respuesta de alguien, pero todo aquel mundo parecía ignorarlo. Comenzó a caminar, mientras los sonidos comenzaban a callarse hasta quedar sumergido en un silencio mortal. Un pequeño pueblo podía distinguirse entre los árboles, lleno de personas de largas orejas y aspectos imposibles para unos simples humanos.

-¿?: Señorita Emilia, le repito que esto no es…apropiado…

De entre las casas, una figura joven de cabello largo y plateado salía arrastrando con su mano a un muchacho vestido con una armadura plateada y una bufanda azul oscuro.

-Adrian: Señorita Emilia? Que es este lu…

-Emilia: Siff esa armadura te queda increíble, porque no quieres que la gente te vea así?

-Siff: Es que…no es la armadura…

-Adrian: Emilia?

Nuevamente las palabras del chico fueron ignoradas tanto por la chica como por todos ahí presentes.

-Emilia: Entonces cual es el problema?

-Siff: Es que…tengo miedo que malentiendan nuestra relación al portar tan costoso regalo…

-Emilia: (abrazándolo rápidamente) Siff…

-Siff: EH SEÑORITA EMILIA!...le pido que se detenga, esto…es inapropiado para una dama de su…

-Emilia: Siff si no te callas hare que tengas que dormir con la armadura puesta.

Las palabras del joven se detuvieron a la vez que expresaba cierta exaltación por las acciones de Emilia…y a su vez, cierto agrado.

-Emilia: Tal vez no sea apropiado…tal vez no sea debido y sea mal visto por todos…pero esto es lo que quiero Siff…

Lentamente los brazos del caballero se posaron de manera dudosa alrededor de la joven elfo a la vez que la presionaba fuertemente contra su pecho.

-Siff: No me malentienda…he deseado eso desde el día que la conocí…pero es un amor imposible. Si las demás personas se enteras de que un hijo de Satella y una elfo están juntos…

-Emilia: Si es lo que quieres…porque te importa lo que piensen los demás…porque estas tan preocupado por lo que puedan decir personas que no conoces…

La voz de la muchacha comenzó a quebrarse mientras abrazaba cada vez más fuerte la armadura del caballero.

-Siff: Temo por usted…mi señora. Le temo a lo que futuro incierto e inmisericorde pueda hacerle a…

-Emilia: Siff…

El caballero dejo de sostener momentáneamente a la chica y retiro rápidamente su casco, dejando ver una cabellera larga y oscura y un rostro lleno de cicatrices.

-Siff: A la mujer que amo.

Los ojos de ambos se llenaron de lágrimas al mismo tiempo que unían sus labios formando un largo beso lleno de pasión y sentimiento. Seguido a esto, ambos reanudaron su abrazo y Emilia continuo.

-Emilia: Prométeme que siempre estarás conmigo…

-Siff: (acariciando su cabello) Lo prometo…

Ante los ojos de Adrian, el tiempo menso a acelerarse, mostrando ante el cada acontecimiento que ocurría en el pueblo como una rápida transición sacada de alguna película de viajes en el tiempo. Todo se detuvo en un momento muy preciso.

"Las casas a mi alrededor eran consumidas por un fuego incesante que además arrasaba con la vida de las personas con la mala fortuna de estar dentro. Ríos de sangre emergían de las entradas, dagas forjadas con una misma base eran incrustadas sin piedad en la piel de personas inocentes por desalmados vestidos con capuchas y trajes carmesí."

Siff el orgulloso caballero, lanzaba ataques incesantes contra los integrantes de aquel oscuro culto. Los atacados simplemente esquivaban y contraatacaban con todo tipo de magia y maleficios, pero el joven seguía firme. Una rápida lanza de hielo a travesó a varios ocultistas que estaban a punto de atacarlo por sorpresa.

-Emilia: SIFF! POR AQUÍ!

-Siff: Señorita Emilia!

El encuentro se dio de manera muy distinta a los que Adrian había leído en sus libros de historias. Lo que debía ser un encuentro romántico y heroico, estaba siendo una pelea entre la supervivencia y el deber.

-Emilia: NO PODEMOS ABANDONAR A ESTA GENTE!

-Siff: SI NOS QUEDAMOS, MORIREMOS AL IGUAL QUE ELLOS, NO PODEMOS HACER NADA!

Puck al igual que Emilia, usaba su magia destructiva para defenderse de los ocultistas que poco a poco comenzaban a rodear a los jóvenes. En un acto de desesperación, Siff tomo por el brazo a Emilia y tiro de ella para llevarla sobre la espalda de Heimdal, quien esperaba impaciente.

-Emilia: SUELTAME, NO ME IRE DE AQUÍ, SIFF ES UNA ORDEN! DEJAME!

El caballero presiono su mano en señal de frustración y rabia por lo que estaba obligado a hacer.

-Siff: Mi misión…es protegerla…y lo hare sea cual sea el costo!

"Mis ojos se abrieron como platos al ver como Siff, en un intento de ayudar a Emilia, golpeo con todas sus fuerzas a esta con su escudo, dejándola inconsciente. Nadie ahí parecía notar mi existencia y lo que yo hiciera por alguna razón no tenía importancia alguna, por lo que no pude hacer más que mirar como con su armadura rota y una gran rabia e impotencia en su interior, Siff subía a Emilia a espaldas del gigantesco lobo y salía a toda velocidad de aquel pueblo en ruinas."

Las llamas comenzaron a apagarse y el entorno perdió poco a poco su color hasta quedar transformado en una simple hoja en blanco carente de vida. Y entre todo ese paisaje blanco como la nieve y vacío como el desierto, un caballero, un resquicio de lo que alguna vez fue un hombre, descansaba en medio de su lamento.

-Siff: Quien…quién eres?

Al ver que había sido finalmente notado, Adrian se acercó lentamente al caballero con una mirada de respeto a su vez que pena.

-Adrian: Soy amigo de Emilia.

-Siff: Emilia? La…la señorita Emilia? Ella está bien?

-Adrian: Lo está y aun se acuerda de ti.

-Siff: Oh…ha pasado…tanto tiempo…

Un leve sollozo pudo oírse mientras Siff llevaba sus manos a su rostro.

-Siff: Todo es por mi culpa…si hubiese sido más fuerte…si hubiese acallado el llamar de mi estúpido corazón…nada de eso habría pasado…ella seguiría con su familia y yo…yo al menos estaría con ella…

-Adrian: Nada de eso fue tu culpa. El culto de la bruja buscaba un cuerpo nuevo para regresar a la vida a la bruja de los celos. Tus actos no tuvieron importancia en lo más mínimo.

-Siff: Que? per…

Siff se sorprendió al ver como el muchacho le extendía su mano en señal de presentación.

-Adrian: Soy Adrian, mucho gusto. Tu amigo lobo me mando aquí.

-Siff: Heimdal? Él está bien?

-Adrian: Cuida tu…"tumba". Ha estado ahí desde que…bueno, no conozco los detalles, pero tú seguramente sí.

-Siff: A qué has venido?

-Adrian: He venido para liberar tu espíritu, como encomienda de Heimdal…y de Beatrice, se podría decir.

-Siff: Beatrice…(rio unos momento para sí mismo) Hace mucho no oía ese nombre…Entonces…esto fue para nada…ja…jaja…JAJAJA!

La risa de aquel caballero resonó por todos lados y el mundo a su alrededor comenzó poco a poco a desvanecerse en oscuridad. Como cuando un sueño termina, es hora de despertar.

-Siff: Adrian yo…no te conozco de nada, pero puedo confiar en que eres un hombre de bien. (Miro su mano y pudo apreciar como esta comenzaba a desaparecer) Puedo pedirte un favor? Si no es mucha molestia.

-Adrian: Si…lo que quiera.

-Siff: Cuida bien de ellos… Y dile a Emilia… ek elska þik.

-Adrian: Que?

-Siff: Ella lo entenderá…

Las últimas chispas del mundo comenzaban a evaporarse y el piso bajo los pies de ambos jóvenes había desaparecido casi por completo.

-Siff: Tal vez algún día volvamos a vernos…amada mía…hasta entonces…estaré esperando.

Siff el caballero lobo, amante y sirviente eterno de Emilia. Guerrero de corazón dorado y armadura plateada…había dejado de existir.

"Abrí mis ojos para contemplar cuatro figuras. Una elfo de pelo plateado, una sirvienta peli-rosada, una pequeña niña con risos dorados y un lobo blanco. Todos ahí discutían sobre lo ocurrido hasta que vieron que me levantaba dificultosamente. Hubieron reproches de parte de Ram, preguntas nerviosas de Emilia y una pequeña sonrisa por parte de Beatrice."

Ignorando todo lo que las chicas decían, Adrian miro a Emilia directamente a los ojos y dijo.

-Adrian: Hable con Siff…dijo que…ek elska þik.

Los ojos de la chica se llenaron de lágrimas y una inmensa sonrisa de felicidad se dibujó en su rostro mientras usaba ambas manos para disimular el hecho de que estaba llorando.

-Heimdal: Has actuado bien chico, ahora tenemos un contrato ¿Qué prosigue?

Mientras esto ocurría…en la distancia, en medio de la fría y oscura noche, una figura gigantesca era confrontada por un determinado chico y una enamorada demonio de pelo azul. La alarma del celular de Subaru sonó, anunciando el inicio de la batalla.

-Crusch: Tropas! En guardia!

Una ballena gigante, con ojos brillantes como el fuego del infierno surcaba los cielos, esperando al ataque de las tropas lideradas por Subaru y Crusch.