Capítulo 8: Fin de semana.

-Emilia: Con cuidado, llévalo a su cuarto…

Habiendo ya salido de aquella lúgubre tumba, la joven sirvienta cargo a Adrian hasta su habitación. Por su parte, una sonrisa de victoria se dibujaba en su rostro mientras débilmente intentaba caminar por su cuenta.

-Ram: Perdiste una peligrosa cantidad de sangre, espero que tengas claro lo que has hecho.

-Adrian: Es lo de menos, la tendré nueva mañana por la mañana. Ahora tenemos otros problemas de qué preocuparnos…

"En mi mente quería creer que esta vez sería diferente, digo teniendo a Heimdal de nuestro lado y habiendo cumplido las demandas del libro aumentaba mucho nuestras posibilidades de no terminar siendo fríos cadáveres, aunque la verdad es que no estaba muy convencido de como un espíritu lobo ancestral iba a ayudarnos…"

-Adrian: Por cierto, donde está mi nuevo amigo?

-Heimdal: Me llamaban?

Un pequeño lobo del tamaño de una palma salió flotando desde la espalda del joven. Su apariencia era muy parecida a la de Puck solo que este, evidentemente, poseía las características de un canino.

-Adrian: AAAAAA QUIEN ERES? DONDE ESTA MI SUPER LOBO GIGANTE ASESINO?

-Heimdal: Lo estás viendo chico (estirándose y recostándose sobre el hombro de Emilia) oh chica, hace mucho que no estaba en esta forma…había olvidado lo cómodo que era.

Su voz se volvió un poco más aguda de la que tenía cuando estaban en media su pelea, aunque de igual forma seguía siendo en gran medida muy profunda.

"Sep, estamos jodidos…"

-Puck: HEIMDAL!

-Heimdal: PUCK!

De la nada ambos espíritus comenzaron a girar rápidamente alrededor de la Elfo, quien con un rápido movimiento de manos sostuvo a ambos por la parte trasera de sus cabezas.

-Emilia: Oigan, ya vivimos esto demasiadas veces, conténganse!

-Heimdal: Es que el comenzó!

-Puck: No es cierto. Perro malo!

Al notar el evidente nerviosismo de Adrian, Emilia declaro:

-Emilia: No te preocupes, cuando sea necesario el volverá a su forma de combate.

-Heimdal: Así es muchacho, esta forma es mucho más cómoda y tranquila, especial para viajes y descansos largos…por desgracia no es momento de descansar, porque no le dices a la Emilia lo que charlamos?

Habiendo llegado a la habitación del chico, Ram y Emilia dejaron a este último sobre la cama mientras ambas muchachas lo rodeaban y clavaban sus miradas acusadoras y juzgantes. Llevando sus manos a su cara, Adrian denoto una cierta debilidad en sus movimientos, seguido de un ligero dolor de cabeza.

-Heimdal: Tranquilo muchacho, perdiste una gran cantidad de sangre en el contrato.

-Adrian: No es nada que no pueda manejar. Ahora…nuestra situación es demasiado delicada…

-.-

El sol iluminaba la entrada del pueblo, guiando a un grupo de caballeros, encabezados por Subaru a través del antiquísimo camino de tierra. Un grupo formidable, organizado por el muchacho que horas antes había sido estado involucrado en la caída de uno de los espíritus más antiguos y poderosos de aquella tierra. Aunque si bien, en gran medida el no tuvo mucho que ver en la pelea, fue gracias a él que esta tarea pudo llevarse a cabo. Ahora, el muchacho junto con el legendario espadachín Wilhelm se había adelantado al grupo, tomando rumbo hacia la mansión Roswaal, con el fin de evitar un problema inusual.

Por otro lado, Adrian había formado un plan con la señorita Emilia. A sabiendas que si intentaban escapar serian atacados antes de tiempo por el culto, Ram propuso buscar al traidor en el pueblo y desde ahí, escapar al santuario lo antes posible. Más la llegada del grupo conformado por Subaru lo cambio todo. Con una sonrisa en su rostro, Adrian reconoció a su amigo, ahora vestido con una capucha que cubría parcialmente su rostro. Extendiendo su brazo, los jóvenes compartieron un fuerte apretón de reencuentro.

-Adrian: Te ves ridículo.

-Heimdal: Y este quién es?

El pequeño espíritu se posó sobre el hombro derecho del muchacho mientras miraba con desconfianza al anciano y a Subaru.

-Subaru: Podría preguntar lo mismo…

-Adrian: Veo que has estado ocupado.

-Subaru: Y qué decir de ti? Ahora tienes un Puck pero en versión perro.

-Heimdal: HEY! No me compares con esa bola de pelos.

-Wilhelm: Señorita Ram. (Dijo haciendo una reverencia a la sirvienta) Hemos venido a hablar con Emilia…es un poco urgente, así que agradecería que no gastemos el tiempo en charlas triviales (mirando a ambos jóvenes).

-Adrian: Tenemos tiempo de sobra, el problema ahora mismo es otro. Hay un traidor en el pueblo, un infiltrado del culto.

-Subaru: Un infiltrado? Sera mejor decirle al grupo. Señor Wilm! Encargase de que Emilia-tan venga sana y salva, nosotros nos ocupamos de la rata.

-Heimdal: Huele a sangre…

-Adrian: Oh perdón, soy yo, no tuve tiempo de bañarme después de lo de anoche.

-Ram: Ah por cierto, Adrian.

Girando rápidamente por el llamado de la chica, Adrian logra tomar en medio del aire un afilado instrumento de cocina. Una cuchilla de un tamaño compacto, reducido lo suficiente como para ocultarla entre las ropas de cualquiera, pero tan filosa como para rebanar su carne con el solo tacto de su hoja.

-Ram: Bien, tus reflejos han mejorado un poco. Eso te servirá en caso de que necesites defenderte.

-Adrian: No podría simplemente llevar mi espada?

-Ram: No crees que la gente desconfiaría más de ti si te viera con una espada en mano?

-Adrian: Supongo que no puedo discutir con esa lógica. (Guardando el arma entre sus ropajes) Tenemos…mucho de qué hablar cuando esto termine.

-Ram: Tu y yo? Dudo mucho que eso ocurra.

-Adrian: Bueno…ha ocurrido unas cuantas veces…

La mirada de Ram se torció un poco y comenzó a alejarse al escuchar esa última frase.

-Adrian: NO ESPERA, NO ME REFERIA A…

-Subaru: (tomándolo del hombro) YA, después tendrás tiempo para explicar, vámonos.

Mientras ambos muchachos tomaban su camino nuevamente hacia el pueblo, el grupo de Subaru ya había llegado ahí y se encontraban calmando a la multitud que sumada a su inquietud, estaba el hecho de que una siniestra figura alentaba al desorden y el caos.

-Hombre: Quien demonios creen que son? Viniendo como así como si nada, como si todo fuese suyo con armas y soldados a exigirnos que abandonemos nuestras tierras…POR TODO LO QUE HEMOS TRABAJADO?

-Julius: Señor, le pedimos que por favor se calme. Esto es por su bien, se avecinan…

-Hombre: Cállese!

La multitud entera apoyaba al hombre cuyas palabras ardían con odio en dirección a los soldados. Estos últimos simplemente podía mantener la distancia para no crear ningún conflicto mayor con los aldeanos. Rápidamente, Subaru llego para intentar calmarlos. Al ser un gran amigo de estos, era más probable que lo escuchen a él antes que a cualquier otro.

-Subaru: Por favor, escuchen!

El muchacho se paró sobre la fuente de la plaza central, llamando la atención de la gente ahí reunida. Explicando con palabras suaves lo que estaba por acontecer y haciendo uso de su habla, Subaru parecía conectar con las personas ahí presentes, hacer que entren en razón y no se dispongan a revelarse contra quienes quieren ayudarlos.

-Hombre: Puras falacias! Un momento…

Aquel siniestro sujeto miro con desconfianza mientras fruncía el ceño.

-Hombre: Creo que te conozco…ah sí, ya lo recuerdo, eres…

Un rápido movimiento de una persona detrás de hombre logro rasgar su camisa, haciendo que este reaccione saltando hacia adelante y dejando caer un objeto circular de color dorado con una piedra azulada incrustada en su superficie.

-Hombre: Q-QUE DEMONIOS HACES? MALDITO DEMENTE!

-Adrian: Que hago yo no es importante, una mejor pregunta sería porque tienes esto?

El muchacho había usado el cuchillo entregado por Ram para rasgar la camiseta del hombre y dejar caer una daga que tenía guardada entre esta y sus pantalones.

-Adrian: Pude verla al acercarme, quería asegurarme de que no intentases nada raro, pero no pensé que encontraría algo como esto…es una daga del culto de la bruja. (Exclamo a la vez que levantaba el arma a la vista de todos)

El ahora nervioso hombre miraba hacia toda dirección posible a la vez que poco a poco formaba una sonrisa macabra de oreja a oreja.

-Subaru: ADRIAN! CUIDADO!

Rápidamente, el pequeño espíritu escondido detrás del chico voló en dirección al hombre, cambiando de lindo y adorable a la forma del gigante y mortal lobo blanco. El animal mordió el cuello del hombre, desgarrando su yugular y salpicando sangre sobre el muchacho que se encontraba a menos de un metro de él.

-Heimdal: Lo siento…necesitaba hacerlo, él iba a hacer una estupidez.

Al presenciar tal atrocidad, los aldeanos ahí presentes quedaron inmóviles, paralizados ante las acciones de la criatura frente a ellos. Sin esperar un segundo, Subaru volvió a hablarles.

-Subaru: Como pueden ver, no es ningún engaño. El culto de la bruja está en camino, pero no es nada que no podamos enfrentar. Tienen tiempo suficiente para buscar sus cosas y subirse a las carretas, ellos los llevaran hasta un lugar seguro.

Incluso de esta manera, la gente se miraba entre ellos con miedo e inseguridad en sus ojos. Como podían estar seguros después de presenciar estos acontecimientos. Lentamente una pequeña niña se acercó a Subaru. Cabello castaño claro, ojos verdes y una sonrisa de confianza en su rostro la distinguían del resto de niños.

-Petra: (tomando su mano) Subaru nos ha ayudado antes…no estaría aquí hoy de no ser por él, al igual que los demás niños…

"Todos sus amigos comenzaron a acercarse y a unirse a Petra para alentar a Subaru. El agradecimiento que le tenían era inmenso, no era algo fácil de encontrar y menos en niños tan pequeños. Es algo que sinceramente no podría en casa. Lanzo una sonrisa a la vez que levanto el pulgar en dirección a Subaru. La gente a nuestro alrededor parecía haberse calmado, por lo menos ya no estaban gritando, solo un poco nerviosos a la vez que entraban a sus casas y salían con ropa y comida. Bien, eso era un problema menos…solo queda el culto ahora."

-Subaru: Oigan…que es esto?

El muchacho levanto el extraño instrumento dejado caer por aquel hombre. Deteniéndose junto a Adrian, ambos analizaron la estructura de aquella herramienta. Al percatarse de una abertura en medio de este intentaron abrirlo, solo para ser rápidamente detenidos por el caballero de cabello morado.

-Julius: Es un comunicador, el culto de la bruja los utiliza para mantenerse al tanto de nuevos hallazgos o movimientos grupales.

-Subaru: Eso podríamos haberlo averiguado nosotros…de cualquier modo, que hubiese pasado si lo hubiésemos abierto?

-Julius: Lo más probable es que te hubiesen visto los del culto de la bruja y nos atacarían antes de tiempo. (Percatándose de la presencia de Adrian) Oh veo que estas con nosotros, bien en ese caso supongo que nuestro pequeño duelo tendrá que esperar.

-Adrian: Solo tengo una pregunta…nos conocemos de algo?

La mirada de Julius y Subaru cambio rápidamente a una de sorpresa al ver que el joven no recordaba a quien juro un odio abismal.

-Adrian: Lo digo en serio, quién eres?

-Subaru: Bueno, no tiene importancia por ahora…sin embargo lo que hiciste fue muy precipitado, que hubiese pasado si aquel demente decidía inmolarse en su sitio?

-Adrian: Es poco probable, lo que el quería es que nos mantuviésemos aquí hasta que sus amigos lleguen, por lo que lo más seguro seria que intentaría difamarte y hacer que la gente pierda la confianza en ti. Lo sé, créeme…

Rascando su mentón con uno de sus dedos, Subaru miro a cielo mientras ponía una expresión pensativa. De un momento para otro, este se detuvo y ensancho sus ojos en señal de exaltación.

-Subaru: OH DIOS, COMO PUDE OLVIDARLO!

-Adrian: Que? qué ocurre?

-Subaru: Adrian, (tomándolo de los hombros) te tengo una misión en específico, NO TE CEPARES DE RAM.

-Adrian: Que? pero porque yo? No debería ir alguien más capacitado?

-Subaru: Puedes hacerlo bien, tienes a tu amigo el lobo carnívoro de por halla.

-Heimdal: Hola.

-Subaru: Además, solo será un inconveniente…pero debes apresurarte.

El nerviosismo en la mirada del muchacho le dio a entender que lo que decía no era ningún tipo de broma. Rápidamente Adrian corrió hasta donde su compañero se encontraba e intentó subir a su espalda para montarlo como si de un caballo se tratase, solo para ser derribado por este.

-Heimdal: Nunca dije que te dejaría hacer eso.

-Adrian: Vamos amigo es una emergencia.

-Heimdal: Pues te estas tardando, mi ayuda no es "ESE" tipo de ayuda…

-Adrian: Demonios Heimdal…

Corriendo en dirección al castillo, el chico pudo escuchar un grito desesperado de su compañero antes de alejarse lo suficiente para que fuese imperceptible.

-Subaru: ES HACIA EL OTRO LADO!

-.-

Movilizándose lentamente a través de las carretas, dos siluetas admiraban el trabajo de Subaru mientras compartían una sonrisa confiada entre sí. Un hombre joven, delgado y de cabello oscuro y una chica bajita con cabello alborotado de color rubio oscuro.

-Caballero: Señor, no puede bajar de las carretas.

-Dennis: Oh nosotros no venimos en ellas. Estamos buscando al señor…como era su nombre? (mirando a la pequeña a su lado)

-Alice: Creo que era "Subaru".

-¿?: Buscan a Subaru?

Una voz femenina surgió de entre las carretas seguida de una mujer de pelo plateado asomándose levemente a través de la salida de esta.

-Alice: Ella es la semi-elfo, la postulada a reina.

-Dennis: Señorita Emilia, debo suponer. (Haciendo una reverencia)

-Emilia: Debo preguntar, qué relación tienen con él?

-Dennis: Aun nada. Solo puedo decirle que…él es alguien muy importante.

-Alice: O más bien lo será. Ya puede darse cuenta por usted misma, mire todo lo que ha logrado.

-Emilia: Alguien importante…

Esas palabras dejaron muy pensativa a la chica, quien llevo su mano contra sus labios mientras pensaba en cómo era posible que el muchacho que él conocía lograse todo esto por sí solo. Mientras tanto, Ram miraba atentamente desde la carreta a ambos individuos. Algo en su forma de actuar y en su actitud no le gustaba en lo absoluto. Rápidamente y sin que estos se percaten, la chica activo su clarividencia, invocando la visión de un ave que se encontraba sobre los árboles. Rápidamente su habilidad se cortó, como si algo hubiese interferido con la conexión entre ambos.

-Emilia: Pues lamento decirles que no sé dónde se encuentra, seguramente este con los demás caballeros.

Nuevamente trato de conectar su visión, esta vez con una pequeña oruga que trepaba por una de las ramas. Pero de nuevo, su habilidad fue cortada y volvió a ver a ambos individuos, acercándose lenta y disimuladamente a la carreta. Comenzaba a ponerse nerviosa a la vez que hacia señales a los niños que estaban junto a ellas para que retrocedieran.

-Dennis: Ahhh (estirándose) una pena la verdad, tendremos que seguir buscando. Bien Alice, vamos más ade….aunque pensándolo bien.

De la nada, los caballeros que rodeaban tanto la carreta de Emilia como las consecuentes fueron atacados por miembros del culto de la bruja. Habiendo sido tomados por sorpresa, estos fueron rápidamente eliminados sin mayor posibilidad de defensa.

-Dennis: Tal vez no necesitemos a ese inútil.

Rápidamente Ram salto al combate usando su magia de viento para intentar rebanar al chico. Este levanto su brazo, activando un interruptor que desplego un escudo transparente frente a él. Este objeto absorbió el ataque de la chica como si ni siquiera hubiese impactado.

-Ram: Que…diablos.

-Alice: Nada mal eh? los llamo Vernil Shield, una maravilla.

El muchacho saco una daga curva, muy distinta a las que usan los del culto y velozmente corrió en dirección a Ram. Lanzando diversas puñaladas en su dirección, este logro hacerle algunos cortes alrededor de su piel antes que la chica atrape su brazo en medio del aire.

-Dennis: Nada mal, pero ya hemos vivido esto.

Una flecha lanzada por la pequeña chica detrás suyo paso volando junto a su cabeza y se incrusto completamente a través del hombro de Ram, haciendo que esta suelte a Dennis. Esta última lanzo un quejido ahogado mientras Dennis levantaba la daga y la bajaba rápidamente en dirección a su pecho. Sin embargo esta se incrusto en un escudo de hielo creado por Emilia. Sin decir una palabra, la semi elfa comenzó a crear una capa de huelo alrededor del brazo del muchacho.

-Dennis: No esta vez.

Dennis volvió a activar su escudo, destruyendo la capa de huelo formada por Emilia y dando un golpe a esta en la cara. Seguido a esto, lanzo rápidamente un corte destinado para Ram. La sirvienta esquivo el golpe que en un principio la golpearía en medio del pecho, pero al hacer esto la hoja de incrusto en su pierna, causándole un gran dolor y dejándola incapacitada para seguir luchando. El grito de dolor de Ram resonó por todo el bosque, alertando a los demás caballeros.

-Alice: Bien hecho Dennis, ahí vienen más.

-Dennis: Cállate y terminemos el trabajo antes que vengan los demás.

La chica cargo la flecha mientras Dennis corría en dirección a Emilia. Esta última lanzaba lanzas de hielo mientras retrocedía lentamente. El chico solo tenía que mantener el escudo al frente para borrar por completo las creaciones de la semi elfa.

-Emilia: Que…porque nada le afecta?

-Dennis: Tecnología inmortal pequeña.

Dando un gran salto Dennis uso el escudo como punto de apoyo para golpear nuevamente a Emilia, esta vez con suficiente fuerza como para derribarla.

-Dennis: Y tu vendrás con nosotros.

El golpe había dejado inconsciente a la muchacha. Dennis, con una sonrisa en su rostro, estiro su brazo para tomar su premio por aquella victoria. Una ráfaga de viento pasó a toda velocidad por entre sus dedos, desgarrando estos por completo y manchando de sangre a la semi elfo. El chico se retorcía de dolor mientras miraba con desprecio a una Ram con su brazo extendido en su dirección. Sin esperar otro momento, Alice lanzo la flecha atravesando la mano de la chica, causándole incluso más dolor que antes.

-Dennis: Podría haberte perdonado chica demonio. Parece que no supiste apreciar mí piedad…grave error.

Alzando en alto su daga, aquel desalmado lanzo una puñalada a toda velocidad en dirección a la chica. Los ojos de la joven reflejaron el filo del arma, su mente hizo parecer una eternidad mientras aquel pedazo de acero bajaba en búsqueda de su vida. Sus parpados se cerraban a la misma velocidad que aquella arma se acercaba a su pecho…pero no hubo dolor. El sonido del hierro se escuchó fuertemente y las chispas saltaron por todas partes mientras el filo del arma impactaba con el metal de un escudo.

-Dennis: No puede ser…

Un muchacho se interpuso entre la daga y Ram. El escudo de Astora, con su gran resistencia había hecho una protección impecable al ataque de Dennis. Un furioso rostro se escondía al otro lado de este, presionando los dientes y aguantando el peso del golpe.

-Adrian: No te a través…A TOCAR A MI MAESTRA!

Seguido de un grito de furia, Adrian lanzo un fuerte movimiento hacia un lado, sacando de equilibrio a Dennis y mandando a bolar el arma que anteriormente sostenía con tanta fuerza. A continuación, lanzo un puñetazo con toda su fuerza directamente al rostro del desarmado chico, derribando a este. Reincorporándose velozmente, Dennis volvió a activar el escudo y corrió hasta su arma tirada.

-Alice: DENNIS!

Giro para encontrarse con su amiga, ahora capturada por el espada demoniaca Wilhelm, quien apuntaba con su espada al cuello de la pequeña y miraba con una expresión fría al ahora acorralado muchacho.

-Wilhelm: Todo acabo…como quiera que te llames, le he olvidado.

Una sonrisa siniestra se dibujaba en el rostro de Dennis mientras con un odio inmenso presionaba sus dientes y movía sus dedos alrededor de la empuñadura de la daga.

-Dennis: Valla, esta campaña está llena de personas interesantes…me emociona saber hasta dónde llegaran.

Con un rápido movimiento Dennis llevo la daga hasta su cuello, rasgando débilmente la piel de este sin borrar la sonrisa en su rostro.

-Dennis: Saluda a Satella de mi parte.

Un corte limpio abrió completamente la yugular de Dennis, quien a pesar de estar ahogándose con su propia sangre, nunca borro aquella aterradora sonrisa de su rostro.

"Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo mientras veía el final de aquel hombre. Estaba presenciando algo que era simplemente espantoso, como un hombre había acabado con su propia vida para escapar del destino…y aun así era incapaz de sentir nada por esa persona. Ni odio, ni tristeza, ni sorpresa…solo una melancolía que me consumía por dentro y me hacía darme cuenta de que…así era cuando le pasa a otro."

-.-

La batalla de Subaru contra el culto había sido más corta de lo esperado. Sus constantes intentos habían hecho que la pelea fuese extremadamente ventajosa para ellos, al saber dónde y cuándo estarían en todo momento. La caravana de carretas se había detenido a las afueras del pueblo. Felix se encargaba de atender a Emilia y Ram, ellas habían sido derivadas a una carreta aparte a la de los niños para tratar sus heridas. En una esquina, mirando atentamente a Ram se encontraba Adrian, quien no podría evitar pensar que esa pinta que tenía la muchacha era en parte su culpa. En concreto, la mirada de esta última reflejaba un vacío inmenso, una falta de emoción y ausencia que harían preocupar a cualquiera.

-Felix: Bien, ya estas nya. Aunque tu puerta de prana sigue rota, esto te servirá para moverte nya.

No hubo respuesta de la peli-rosada sirvienta. Adrian se acercó lentamente al caballero gato y a la semi elfa, este junto a ambos para susurrarles que lo dejaran solo con Ram. En un principio. Emilia se negó rotundamente, pero una breve explicación de los acontecimientos hizo que esta recapacite, con cierto aire de preocupación obviamente. El silencio y la oscuridad de la noche ahogaban el ambiente, sumado a los brillantes ojos de la chica, hacían sentir acorralado al chico.

-Adrian: Ram…

Su mirada se clavó rápidamente en el joven. No una mirada cualquiera, sino más bien, esta estaba repleta de odio y furia, solo por su mera existencia en aquel lugar. Ignorando el sentimiento de miedo que estos ojos causaban, Adrian continuo.

-Adrian: Ram, yo…no soy bueno con las palabras. Pero…

-Ram: Mejor guárdate tus palabras…

-Adrian: Ram…

-Ram: Oh, al fin te aprendiste mi nombre…que vas a decirme ahora? Vas a echarme en cara que eres más fuerte que yo? Más útil? Crees que Roswaal va a quererte más o…

-Adrian: RAM CALLATE Y ESCUCHA MALDITA SEA!

El grito del joven dejo sorprendida a la sirvienta, quien no esperaba una reacción así de su parte. Después de todo el trabajo que le había dado, todos los insultos que había recibido de parte de Ram, todo el desprecio por su parte y el sacrificio que había hecho para lograr que ella estuviese ahí en ese momento y ella no era capaz siquiera de escuchar lo que quería decirle. Qué clase de hombre no sentiría desprecio por una persona después de eso?

-Adrian: Ram, yo te respeto más que a nadie más aquí.

"YO, era ese hombre."

La mirada fría y de odio de la sirvienta cambio a una de sorpresa luego de oír semejante declaración. Mas no duro mucho, pues rápidamente esta volvió a fruncir el ceño, pero antes que siquiera pueda decir algo, Adrian continuo.

-Adrian: Eres una gran maestra, eres leal, decidida, tienes un carácter increíble y a pesar de tus limitaciones te las arreglas para hacer las cosas lo mejor que puedes. Eso es increíble, TÚ eres increíble mujer.

-Ram: No intentes alabarme, no lograras que mi opinión hacia ti cambia con simples…

-Adrian: VOY A ALABARTE LO QUE YO QUIERA, te lo mereces.

Una sonrisa se dibujaba en el rostro del muchacho mientras seguía hablando con la joven demonio. Esta última finalmente comenzaba a cambiar su expresión a una de intriga. Por otro lado, Adrian comenzó a recordar lo vivido en sus últimos días. Todo lo que tuvo que luchar y aprender, todo lo que vivió para que al final realmente no hiciera mucha cosa.

-Adrian: No tienes idea…de cuanto he pasado para llegar aquí…Todas las veces que he tenido que ver a esta gente…mutilada y quemada por unos dementes y su culto…yo…

Con palabras entre cortadas y gran emoción, comenzó a contarle a Ram. Esta última, escucho cada palabra que dijo Adrian mientras juntaba sus manos y no lo perdía de vista ni por un momento.

-Adrian: Y es por todo eso, porque YO, siendo un inútil, siendo alguien que no tiene ni mísera idea de lo que hay ahí afuera, de igual forma me enfrente a todo esto y salí triunfante. Es por eso que creo firmemente que eres mejor que yo. Porque si yo soy capaz de lograr esto…que te detiene a ti para lograr diez veces más?

-Ram: Detente…

-Adrian: Tú sabes usar magia, sabes luchar, eres fuerte, valiente…

-Ram: Basta!

-Adrian: Y además…la mujer más hermosa que he visto en toda mi vida.

Esas últimas palabras hicieron ruborizar un poco a la chica, quien sin demostrar sus verdaderas emociones, continuo con una expresión seria y fría hacia quien expresaba lo que realmente sentía hacia ella.

-Ram: Pero…nada de eso tiene sentido…porque seguiste luchando después de todo eso? No tienes nada porque hacerlo, no tienes a nadie, qué sentido tendría continuar?

-Adrian: Tu misma lo dijiste. No tengo nada, por lo tanto nada que perder. Solo tenía cosas que ganar y la recompensa final…es enorme.

-Ram: No tiene sentido, lo que dices no tiene ningún tipo de sentido, ERES UN IDIOTA POR PENSAR DE ESA MANERA!

-Adrian: Entonces porque seguiste luchando cuando perdiste tu cuerno, tu familia y tu forma de vida?

-Ram: … (Ladeo un poco su cabeza a la vez que intentaba hablar pero sus palabras no salían)

-Adrian: Lo entiendes? Eres increíble…ahora levántate y sonríe.

"Llevo apenas una semana en este mundo y he experimentado lo peor."

-Adrian: (sonriendo) Sonríe porque eres la dueña de tu destino y solo tú eres consciente de lo que eres capaz, pero no podrás sacarlo si te escondes detrás de tus miedos.

"Pero a pesar de todo, es un lugar maravilloso…"

El muchacho se levantó de la carreta y extendió su mano en dirección a la sirvienta. Sus ojos, abiertos como platos por la increíble actitud de su amigo, se encontró a si misma sonriendo más fuerte de lo que había hecho nunca. Se levantó velozmente y apretó fuertemente la mano de Adrian, este la jalo hasta donde él se encontraba y la acerco mientras rodeaba su cintura con su brazo.

-Ram: A-ADRIAN, QUE HACES?

-Adrian: Ram… ek elska þik.

Dejándose llevar por el momento, ambos compartieron un rápido beso, forjado por la euforia y emoción del momento. No había nadie a su alrededor para ver tal espectáculo, más que las estrellas y la luna que brillaban a su alrededor creando un ambiente ideal para la ocasión.

"Nadie festeja en este mundo a no ser que quiera hacerlo. Y eso es algo maravilloso. Dejando de lado la magia y la espada…es un lugar hermoso para vivir."

Al finalizar, ambos se miraron a los ojos. Pero lamentablemente, no todo puede ser de color rosa. La expresión de Ram cambio, de una sonriente a volver a ser inexpresiva y fría.

-Ram: Lo siento…(Empujando fuertemente al muchacho) pero…le pertenezco a alguien más.

Al escuchar esas palabras y luego de aquel momento, el chico sintió un fuerte golpe en su pecho. Más duro que cualquier otro que hubiese sentido antes. Solo que este no era algo físico.

-Adrian: Oh…entiendo…

-Ram: Hey (tomándolo del hombro) Sonríe…yo creo que eres increíble.

Mientras se alejaba lentamente, Adrian dibujo nuevamente una sonrisa en su rostro mientras se rascaba la cabeza y repetia la escena anterior en su mente.

-Adrian: Oye Ram! Si no te molesta, no hables de esto con tu hermana jajaja.

Las palabras anteriores del muchacho habían sido dichas en un tono burlón y en broma. Pero la mirada de Ram dijo algo que dejo completamente frio al chico.

-Ram: Mi hermana?

"Nadie festeja en este mundo a no ser que quiera hacerlo…lamentablemente pocas veces hay razones para hacerlo."