Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Capitulo 2
¿Amor a Primera Vista?
""El amor a primera vista existe y se siente como un pinchazo profundo en las entrañas cuando te encuentras con una mirada por primera vez y sientes que el mundo se ha parado por unos instantes"
—Aroha Díaz
Una hora.
Ya llevaba una hora esperando a ese trío de impuntuales irresponsables. Miró por enésima vez su celular y bufó molesta. Ni siquiera se dignaban en avisar su retraso. Frotó sus antebrazos con furia mientras miraba a ambos lados de la calle esperando vislumbrar la cabellera rosa de Sakura. El claxon de un carro la hizo voltearse con el entrecejo fruncido.
—¿A qué horas, Temari? —exigió su hermano sacando medio cuerpo por la ventana del carro. La joven suspiró tratando de calmar su temperamento.
—Ya no han de tardar. Mete tu trasero y espera —le ordenó seriamente. Su hermano, Kankuro, bufó sacándole la lengua e hizo lo dicho, cerrando la ventanilla del auto. Temari lo observó con envidia, se estaba congelando afuera y deseaba sentir la calefacción que disfrutaba su tonto hermano.
Regresó su vista a la calle que daba camino al edificio dónde vivían dos de sus mejores amigas, y ahí estaba esa mancha rosa corriendo arrastrando a Tenten tras ella. La escena casi la hace reír. La castaña de su amiga seguía gritándole improperios a Sakura, mientras la dulce Hinata corría dando traspiés detrás de ellas. Sin embargo, recordó la tardanza con la que llegaban y se cruzó de brazos, lista para batear las excusas que le iban a dar.
—¡Temari! —exclamó Sakura soltando la muñeca de Tenten, haciendo que por el impulso que traía tropezara con Temari.
—¡Por el amor de Dios! —gritó Tenten equilibrándose para no caer junto a Temari, quién entrecerró sus ojos con molestia. —Lo siento tanto, Temari… —se excusó nerviosamente, soltando a Temari.
—Ustedes… —comenzó con la amenaza, sin embargo, se vio interrumpida por la joven de perlados ojos que se detenía enfrente de ella con la respiración entrecortada.
—L-Lo sentimos tanto, Temari… Ha sido culpa mía —la disculpa de Hinata calmó las intenciones asesinas de la rubia de coletas. Se preguntaba, Temari, si acaso ella era consciente de lo increíblemente adorable que se ve cuando pone esos grandes ojos perlados arrepentidos, y cómo tiene esa habilidad para desaparecer la furia de las personas con solo oír su suave voz.
—No vale la pena discutir con eso —sentenció dando un suspiro que relajó a Tenten y a Sakura. —solo conseguiremos atrasarnos más, andando.
—¡Vaya auto! —silbó Tenten, ganándose un codazo por parte de Sakura —¡Ah!
—No seas impertinente, Inuzuka —la regañó. Sakura abrió la puerta de atrás y entró seguida de Tenten y Hinata. Cuando Temari se acomodó en el asiento de copiloto, el motor del auto rugió.
—Hola, señoritas —saludó el hermano de Temari por el espejo retrovisor. Las tres chicas sonrieron incomodas ante la sonrisa coqueta de él. —¡Eh! —Se quejó llevando la mano a el área de la cabeza dónde recibió el zape de Temari.
—Solo estas aquí para conducir, así que mantén tus ojos al volante —Amenazó junto con su mirada de "No me provoques". Su hermano resopló disgustado, y así, sin mediar más palabras comenzó su viaje.
. . .
Konoha.
Finalmente estaba en casa. Todo el trayecto en avión se había sentido calmado y tranquilo, no obstante, al momento en que visualizó la ciudad desde la ventanilla del avión sintió un vuelco en el estómago que, según su empecinado orgullo, fue debido al aterrizaje.
Y ahí estaba, en el área de equipaje esperando a que aparecieran sus maletas con las iniciales S. U. en la etiqueta. La vista de muchas jóvenes y adultas jóvenes se posaban en él al pasar. Tiempo atrás eso habría elevado su ego, sin embargo, ahora solo le causaba indiferencia. Había cambiado en este último año, se decía con orgullo que había crecido y madurado.
—¡Mira, mira, Sasuke, tienen 20 diferentes tipos de ramen!
No obstante, su torpe rubio amigo no había crecido en absoluto. Le dirigió una de sus típicas miradas indiferentes y se preguntó cómo era que habían soportado ser amigos. —Claro… —sonrió para sus adentros, Naruto era increíblemente persistente. —Nunca se rindió conmigo— Y era algo que le agradecía, aunque nunca lo admitiera.
—¡No molestes a Sasuke con tus tonterías! —le riñó su hermana, Ino, tomando el folleto de las manos de Naruto para enrollarlo y golpearlo con el mismo.
—Eres mala, Ino —se quejó lloriqueando.
Suspiró cansado, ese par siempre montaban un numerito, cómo si no fuera suficiente que su apariencia llamara la atención de chicas, también la llamaban ellos, más que todo por las payasadas que hacía Naruto, ya que Ino también llamaba las miradas de chicos, menos la de él. Incluso el rubio robaba unas cuantas miradas, aunque Sasuke estaba seguro de que el tonto de su amigo nunca se daba cuenta, y es que ambos hermanos tenían la típica apariencia de chicos californianos: cabello rubio, ojos azules y piel bronceada. Hermanos mellizos… —Alto ahí —Se exigió al ver el rumbo de sus pensamientos, y es que no se podía permitir pensar en eso de nuevo.
—¿Entonces qué dices, Sasuke-kun? —preguntó Ino con voz melosa colgándose del brazo de él. Sí, Ino era una de esas fangirl que andaban tras él. Dado que Sasuke no había escuchado nada, y tampoco le interesaba participar en nada planeado por esa rubia molesta, se soltó de su agarre y se dirigió a recoger su equipaje que justo aparecía en su visión.
—Has lo que quieras, solo no cuentes conmigo.
Ino se quedó mirando la espalda de Sasuke con un puchero en sus labios. Naruto le pasó el brazo sobre los hombros divertido. —Nos vemos luego, hermanita —Ino frunció los labios, y Naruto le plantó un beso a un costado del rostro. Hizo una mueca de falso desagrado y se cruzó de brazos mientras veía como su hermano mayor (3 minutos mayor) colgaba su chaqueta en su hombro y seguía al que había sido su mejor amigo desde siempre.
Al verlos sintió algo cálido alojarse en su pecho, y la ansiedad creció. Cogió las maletas que había tomado hace ratos y se dirigió a la salida. Suspiró emocionada por estar de vuelta, durante todo el vuelo había estado fantaseando en su regreso, volver a ver a sus amigas, los sitios que solían frecuentar, incluso verlo a él…
Sonrió para sí misma y negó con la cabeza — Ya déjalo en el pasado, Ino…
Después de un rato de caminar, se detuvo y quitó sus gafas oscuras al divisarla en una de las entradas. Sintió que no había pasado nada de tiempo desde que se fue de ahí. Sakura fue la primera en cruzar miradas con ella y por un momento no supo hacer más que sonreír. En cuestión de segundos, la pelirrosa la estaba asfixiando en un apretado abrazo. Se balancearon un poco, riendo, mientras las demás se reunían a su alrededor.
Había extrañado tanto a su mejor amiga, y es que Sakura ha sido su mejor amiga desde pequeñas, no existe persona que conozca más su persona que ella. Haberse ido de Konoha fue difícil, pero las circunstancias la habían llevado a regresar a su lugar natal, sin embargo, también dejar el lugar en el que nació fue difícil, sobre todo dejar a sus padres atrás.
Cuando sus padres tomaron la decisión de que sería bueno para ella, su hermano y Sasuke continuar con sus estudios en Konoha, una parte de ella quería gritar de emoción, y la otra colgarse de la falda de su madre para no tener que irse. No obstante, ahí estaba luego de dos años, más alta, más femenina y atrevida.
—No puedo creerlo —Musitó Sakura levemente conmovida aflojando el abrazo.
—Oh, Sakura—Ino se alejó para verla mejor. Casi no había cambiado en nada, seguía usando el cabello corto, pequeños zarcillos en las orejas y maquillaje sencillo, lo que se resumía en brillo labial. —, sigues tan monstruosamente fuerte como antes — Le dijo acomodándose el abrigo de invierno. La mencionada golpeó amistosamente su hombro.
—Y tú sigues tan impertinente —contraatacó Temari colocando ambos brazos en su cadera simulando una jarra.
—Yo sé que me extrañaste —la rodeo en un abrazo sin darle tiempo de replicar. —Yo las extrañé muchísimo —Exclamó con emoción, causando incomodidad en la rubia de coletas que no era fan de los afectos de cariño en público. Sin darle tiempo de decir algo, la soltó y atrapó a Tenten.
—También extrañamos tu escandalosa voz. —contraatacó la morena de moños.
—Oh, vamos. Hay mucho más que extrañar de mí —le guiñó un ojo y tomó a Hinata de los hombros, quien se sonrojó de inmediato. Ino rio levemente. —Hola, Hinata.
—Ino, bienvenida a casa —se abrazaron.
. . .
—Yo sé que Ino es molesta, pero nada te cuesta ser un poco menos desagradable…
Sasuke suspiró. No era la primera vez que Naruto se lo decía, pero siempre llegaban a lo mismo.
—Seré menos desagradable cuando deje de molestarme—Contraatacó. Y lo cierto es que, al ser hermana de su mejor amigo tiene mejor trato que el que le da al resto de chicas que tratan de hacer "movimientos" con él.
—Supongo que es lo mejor que conseguiré —Naruto suspiró resignado. Miró a lo lejos como una familia se reunían con abrazos y lágrimas de felicidad. Sonrió inconscientemente.
Cuando Sasuke se dio cuenta que Naruto no caminaba a su lado, volteó con el entrecejo levemente fruncido. —¿Qué? —Preguntó tratando descubrir porqué sonreía y qué veía. Al descubrirlo, sintió que le apretaban el corazón.
Naruto al ver la mueca en el rostro siempre tan sereno de Sasuke, se preocupó. ¿Estaba su amigo listo para enfrentar su pasado?
—Oye —Puso su mano sobre el hombro de él — Todo estará bien —Sasuke se descolocó al ver la enorme sonrisa de Naruto —Es hora de que Konoha sepa quiénes son Sasuke Uchiha y Naruto Uzumaki, de veras. —Exclamó provocando que el azabache sacudiera la cabeza levemente reprimiendo una sonrisa, y fracasando en el intento.
—Vamos, usuratonkachi.
—¿Cuál es el plan? —Preguntó el rubio alcanzando a Sasuke.
—De momento, buscar un taxi para salir de aquí.
—¡Déjamelo a mí! —Lanzó con una sonrisa brillante, y desapareció entre la multitud.
Sasuke se encaminó a un costado donde había una especie de terraza que daba una vista verde de Konoha, realmente estaba de vuelta.
. . .
—Qué lindo —Les exclamó Ino en voz baja cuando el joven mesero se marchó con sus pedidos causando una pequeña risa en sus amigas. Habían decidido parar en una cafetería dentro del aeropuerto por algo caliente —No saben lo feliz que me hace volver.
—Y a nosotras que vuelvas —Sonrió Sakura.
—Pero cuéntenme, ¿de qué me he perdido estos dos años? —Exclamó inclinándose con interés sobre la mesa.
—Bueno, todo sigue casi igual a cuando te fuiste, nada ha cambiado —Ino arrugó la nariz con disgusto ante tan decepcionante respuesta por parte de Sakura.
—Ay, vamos, no seas tan aburrida. ¿Segura que no te tienes un novio escondido? —Preguntó con malicia haciendo sonrojar a la pelirrosa, quien salió en su propia defensa.
—Te he dicho miles de veces que no, no soy esa clase de chica. —Y es que ambas chicas solían comunicarse de vez en cuando por videollamada, e Ino insistía en cada una de ellas que necesitaba divertirse más.
—Aunque ese chico, Lee, sigue tras ella —Soltó Tenten riendo, causando disgusto en Sakura al recordar como suele lanzarle besos en pleno corredor y clamar a los cuatro vientos que es su flor del amor y que deben de aprovechar la juventud juntos.
—Tétrico… —musitó la pelirrosa mientras el resto reía al ver su expresión de descongojo.
—Lee-san es un poco entusiasta —Sonrió con un poco de pena la peliazul al recordar todos los esfuerzos en vano que hacía el pobre chico.
—Aunque realmente… —Comenzó la rubia de coletas—la única de nosotras que se encuentra entre una relación con un chico es Hinata —sonrió con picardía.
—¿E-Eh? —exclamó nerviosamente al verse expuesta de algo tan íntimo y convertirse en el centro de atención de las cuatro.
—¿Hinata? —preguntó Ino con asombro —¿quién se atrevió a contaminar a nuestra dulce niña? —preguntó con fingida molestia.
—¡I-Ino!
—De dulce niña ya casi nada.
—¡T-Temari!
Todas rieron, con excepción de Hinata, quien estaba tan roja de vergüenza. Ese era un tema delicado para ella en ese momento.
—Mejor cuéntanos sobre ti, ¿cómo están las cosas contigo, rubia? —preguntó Tenten aliviando a Hinata al cambiar ser el centro de atención.
—¿Yo? Bueno regresar a casa ha sido bueno, extrañaba mucho a mi familia. Aunque no me crean me fue difícil dejarlos a pesar del berrinche que hice cuando tuve que irme de Konoha.
—Siento que fue ayer cuando llegaste a casa con la noticia y te encerraste en tu habitación diciendo que tendrían que llevarte a la fuerza —Contó Sakura sonriendo con malicia.
—Ni me lo recuerdes —respondió Ino tragando duro.
—¿Qué pasó? —preguntó Tenten con intriga. Sakura rio fuerte aumentando la curiosidad.
—Recuerdan a mi madrina Tsunade-sama, ¿verdad?
—No me digas que… —la risa no la dejó continuar al imaginarse a la temible Tsunade sacar a la fuerza a Ino.
—Seguramente —interrumpió Temari —ni siquiera tuvo que llegar, con su simple mención Ino dejó de poner resistencia.
—Acertaste mi querida Temari —concluyó Sakura sonriendo con prepotencia.
—Ya cállate, frente de marquesina, sabes mejor que nadie lo que es enfadarla.
Y es que así era, Sakura rio nerviosa, de hecho, todas ya que habían sido testigo de lo aterradora que llega a ser esa mujer siendo directora de la Secundaria a la que asistían. Por su parte, Sakura, quién había vivido con ella antes de independizarse lo conocía de primera mano, e igual Ino, ya que solía estar bajo su tutela de igual manera.
—Oh, Ino puerca, creo que todas lo sabemos.
—¿Cómo me llamaste?
—Los cafés —llamó Tenten la atención de las chicas antes de que empezaran con una de sus famosas peleas. El joven que anteriormente les había tomado la orden regresaba con sus pedidos.
—Creo que sería bueno comenzar a buscar un taxi, Kankuro no iba a poder esperarnos y en esta época suele ser difícil encontrar uno. —comentaba Temari mientras movía su café.
—Yo puedo ir, mientras ustedes terminan de comer—Sakura se levantó comenzando a colocarse su rojo abrigo acampanado de la cintura hacia abajo.
—Nos llamas cuando encuentres uno —dijo Ino llevándose un pequeño pastelillo a la boca.
—Sigue comiendo así, Ino puerca —guiñó el ojo mientras tomaba su café y desaparecía de la cafetería.
—Cómo se atreve —musitó indignada la rubia.
. . .
—Voy a matarlo —Sasuke Uchiha bloqueó su celular con fastidio, era la quinta vez que le marcaba a su rubio y estúpido amigo. No solo lo había dejado varado en el aeropuerto esperando con él, sino que también ni siquiera se dignaba en contestar sus llamadas y el frío comenzaba a filtrarse entre su ropa.
Apoyó ambos brazos sobre la barandilla que rodeaba la terraza y suspiró tratando de calmarse antes de ir él mismo a buscar un taxi y dejar al idiota de su amigo. Miró por ultima vez el panorama ante sus oscuras pupilas para voltear e irse, pero una inusual cabellera lo detuvo y lo pasmó por un momento.
—¿Rosa? —Se preguntó entre el asombro y la curiosidad. Ahí abajo entre la gente que esperaba en la acera a que esté libre la calle para cruzar al parqueo, un punto rosa sobre sale del resto. El punto comienza a moverse al igual que los ojos de Sasuke y puede observarla mejor.
—Una chica con cabello rosa— Inusual, estuvo de acuerdo el azabache. Llevaba un abrigo rojo que estrechaba su cintura dándole una figura preciosa y favorecía el color de su cabello. Alzó una ceja pensando en que no estaba nada mal, aunque su apariencia llamaba mucho la atención para su gusto.
Se sintió un poco tonto al caer en cuenta que se había detenido a observar a una chica que probablemente no volvería a ver nunca en su vida, pero justo cuando pensó que su asombro había pasado el viento meció el cabello de ambos y la joven levantó la vista conectándose a la mirada de Sasuke.
Sakura trataba de calentarse las manos sosteniendo su café entre ellas, el clima estaba tan frío que sentía sus mejillas y nariz rojas. Pudo sentir como su aliento se veía al suspirar levemente mientras esperaba el momento adecuado para cruzar la calle y dirigirse al punto de taxis.
El cielo estaba parcialmente nublado y el aire se sentía bastante puro al estar el aeropuerto rodeado de tanta vegetación y áreas verdes. Sintió como alguien se la pasaba llevando y molesta vio que la calle estaba libre de autos así que apresuró su marcha, no sin tener que detenerse a media calle al sentir un viento mecer y desordenar su cabello dificultándole la vista. Volteó el rostro mientras con la mano derecha trataba de colocar sus mechones detrás de su oreja y fue entonces cuando algo mágico pasó.
Un solitario pétalo de cerezo llamó su atención al cruzar a su lado y elevarse al cielo. Sakura lo siguió con su mirada, curiosa, deteniéndose ante la figura de un chico que la miraba fijamente. Sintiéndose paralizada de momento apreció el atractivo rostro del desconocido. Sakura no recordaba haber visto a alguien tan… perfecto.
Con la mente vacía en ambos, y ese sentimiento de que el mundo a su alrededor ha desaparecido, no paraban de preguntarse qué carajos estaba pasando. Admirando la inusual belleza del otro, sintiendo una atracción singular, definitivamente no esperaban para nada el papel que jugarían en la vida del otro.
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Continuará
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Nota de la Autora: Hola, muchas gracias por leer. Sé que no actualizo desde hace muchísimo tiempo, pero trataré de hacerlo más seguido.
Espero que lo hayan disfrutado ^.^'
