Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.


Capitulo 3

Intercambio de Miradas

"Todo en él era viejo, salvo sus ojos; y estos tenían el color del mismo mar y eran alegres e invictos"

Ernest Hemingway


Sintió como el líquido caliente la reconfortaba, con un ligero suspiro dejó el vaso vacío sobre la mesa y regresó la vista a la animada charla que tenían sus tres amigas. Su amistad con Ino no era tan estrecha como la que tenía con Tenten, pero era buena y sabía que podía confiar en ella. Había conocido a Ino y a Sakura a los 12 años cuando comenzaron la Secundaria, Hinata recordaba bien ese día. Tenten llegaba tarde, como acostumbraba en ese entonces, y unos chicos problemas se metieron con ella por el color casi blanquecino de sus ojos, Ino se había entrometido y les había hecho frente a esos chicos junto con Sakura.

—¡Cómo detesto a esos chicos! —exclamó la pelirrosa, Ino la secundó con un bufido y volteó a ver a la pequeña peliazul que se había visto arrinconada por otros niños.

—Hola —saludó sonriendo dulcemente —¿cómo te llamas? Yo me llamo Ino y ella es Sakura.

—M-Me… H-Hina… —susurró con los ojos anegados en lágrimas. Ambas amigas intercambiaron una mirada.

—Lo siento, no te escuchamos —respondió Sakura cruzándose de brazos —tendrás que hablar más fuerte. Vamos, no pasa nada —animó. Entonces Hinata respiró profundo tragándose el nudo que tenía en la garganta y cerrando los ojos respondió.

—M-Me llamo Hinata Hyuga —la niña de cabellos cortos azulados se sorprendió y abrió los ojos cuando sintió cómo la chica rubia tomaba su barbilla y le alzaba el rostro.

—Siempre mantén la cabeza en alto. Mucho gusto, Hinata —sonrió.

La peliazul, quién hacía mucho tiempo no veía un acto desinteresado, amable y bondadoso de parte de alguien más, se sintió feliz de que aun existieran personas así. Les imitó la sonrisa y los lazos de amistad comenzaron a formarse desde ese día.

—Hey —una mano se agitaba enfrente de su visión, Hinata parpadeó reaccionando y avergonzándose por perderse de toda la conversación. —¿a dónde te fuiste? —preguntó Ino.

—Lo lamento, yo… —sonrió restándole importancia —no fue nada… por cierto —cambió de tema al ver las miradas intrigantes de sus amigas—, Sakura ya ha tardado demasiado.

—Tienes razón —concordó Tenten.

—Marcaré a su celular —dijo Temari.

Hinata, quien sintió la bolsa de su falda vibrar, sacó su celular para encontrarse con una llamada entrante de cierto pelirrojo que la preocupaba e intimidaba desde hace un par de semanas. Se asustó e ignoró la llamada.

—¿Estás bien? —preguntó Tenten al notar la reacción de la peliazul, pero antes de que ésta pudiera responder Temari interrumpió molesta.

—Típico, no contesta.

—¡Yo iré! —se levantó Hinata bruscamente asustándolas —e-es decir, yo puedo ir a… buscarla —sonrió forzadamente, repentinamente sentía la necesidad de alejarse y poder respirar a solas—, les llamaré cuando la encuentre. —apresuró a decir antes de que le dijeran los pero.

—Hinata… —Tenten la vio chocar y pedir disculpas a chica que iba entrando a la cafetería, preocupada por su amiga solo soltó un suspiro de resignación.

Se sintió más tranquila cuando salió del establecimiento, ajustó su bufanda violeta escondiendo sus labios tras ella y caminó esquivando a las personas y al personal del aeropuerto.

Gaara… —ese nombre ocupaba sus pensamientos desde hace un tiempo, se sentía acorralada, atada de manos por su timidez, falta de confianza y… el temor que le ocasionaba. No sabía cómo lidiar con ello, quería ayudarlo, pero lo que él quería ella no podía dárselo, no lo sentía correcto, y solo estarían viviendo dentro de una farsa que solo los haría infelices.

. . .

Pudo haber sido solo un segundo, pero ellos lo habían sentido como el segundo más largo de sus vidas, un precioso momento que se enterraría en lo más profundo de sus almas. Y así como el momento inesperado surgió tan de repente, así se desvaneció con el sonido de un claxon logrando sobresaltar a la pelirrosa que solo atinó a moverse hacia atrás hasta llegar a la acera y tropezar con ella cayendo de sentada.

Un joven se acercó a ella, se inclinó y le preguntó si estaba bien, más Sakura solo asintió con la cabeza, embelesada todavía con el joven de cabellos negros de hace unos segundos. Sin alcanzar a ver la mano que le ofrecía el extraño, ella se levantó y alzando la vista hacia el lugar donde había estado el misterioso chico, dio unos pasos tratando de encontrarlo. Sin embargo, fue detenido por alguien sujetando su muñeca y jalándola hacia atrás.

—Oye, ¿segura que estás bien? —lo miró sin entender. —lo digo porque hace poco casi te atropellan y te diriges nuevamente a una calle transitada —se explicó al ver la mirada de la chica perdida —¿hablas español? —soltó de ultimo arqueando una ceja.

—¿Qué? —respondió saliendo del estupor. —Oh, yo… lo siento —se disculpó volviendo la mirada hacia atrás, más el extraño chico que la había extasiado había desaparecido dejándole un vacío repentino.

—¿Buscas… a alguien? —preguntó con cautela —eres rara… —dijo confundido al no obtener respuesta. No obstante, sonrió.

—Yo… —sacudió la cabeza para tratar de espabilarse —lo siento y gracias —le sonrió —debo irme.

—¡Espera! —trató de detenerla —¿Cuál es tu nombre? —pero Sakura ya se había alejado.

. . .

Al quinto tono Sasuke maldijo y cuando lo mandó al correo de voz simplemente quiso asesinar a sangre fría a su amigo —¿Dónde demonios estás, idiota? Llámame —guardó su celular con fastidio mientras las imágenes de hace unos momentos lo molestaban. —Contrólate, Sasuke.

Se sentía avergonzado, ninguna chica había logrado llamar tanto su atención al punto de sentirse un completo idiota, y vaya que muchas lo habían intentado, y esa chica pelirrosa solo tuvo que mirarlo a los ojos para conseguirlo. —Humillante.

No obstante, el hecho de que jamás volvería a verla lo tranquilizaba, tenía cosas más importantes que resolver actualmente, y no quería tener un problema extra en qué pensar. Con ese pensamiento se permitió recordar por ultima vez a su desconocida y angelical chica.

. . .

Cinco llamadas perdidas. Respiró profundamente tratando de armarse de valor, se sentía tan cobarde y odiaba eso. Detuvo su caminar y regresó la llamada. Esperó dos tonos y luego su voz le causó escalofríos por todo su cuerpo.

—G-Gaara… yo… —Sin embargo, unos gritos la alertaron de que algo sucedía y buscando con la mirada se encontró de frente con una máquina de transporte de equipaje que se dirigía hacia ella por el efecto de falta de frenos mientras que un hombre, seguramente el conductor corría tras él. Soltó el celular y paralizada solo supo esperar el impacto.

Sintió como su cuerpo era cubierto de calidez y daba una vuelta completa de 360 grados, como si de una vuelta de vals se tratara. Y sintió un leve impacto, pero a su espalda. Abrió los ojos cuando la conmoción pasó y sin entender nada elevó su mirada hasta toparse con un azul brillante, deslumbrada se perdió en ellos.

. . .

Naruto se encontraba saliendo alegremente de un puesto de Ramen, se tocaba con alegría su pancita mientras recordaba el delicioso sabor de los fideos en su paladar. Sintió una vibración en la bolsa de su pantalón y cuál fue su sorpresa el encontrar muchas llamadas perdidas de Sasuke. Asustado se dispuso a devolver la llamada cuando una figura captó su atención.

Un cabello lacio, largo y azulado se movía con gracia cada que la joven daba un paso. La siguió con la mirada olvidándose por completo de su amigo, y caminando lentamente le siguió intrigado por ver su rostro.

A unos metros de ella escuchó un escandalo a su derecha, estaban en el área descubierta del aeropuerto, donde hay calles para carros y maquinaria y más allá se encuentra el parqueo. Un hombre gritaba que se apartaran y corría tras, lo que Naruto pensó, era su camión, y de dirigía a la chica que seguía. Para cuando comprendió la gravedad de la situación emprendió una carrera sin pensarlo hacia ella, para apartarla del camino.

Vio cómo la chica volteaba a su derecha y dejaba caer su celular, asustada y resignada. Tomó impulso y la tomó por la cintura haciendo que la joven trastabillara torpemente con sus propios pies, sin embargo, Naruto al ser más fuerte logró equilibrarla y dando un giro completo la sacó del camino justo cuando el camión pasó a su lado chocando con un poste de señalización y botando cajas y equipaje cerca de ellos, ocasionando que se apoyaran en una pared y cubriendo el pequeño cuerpo de ella con el suyo, la protegió de los posibles escombros que pudieran lastimarla.

Los gritos de sorpresa de las personas, los cláxones de los carros y sirenas fueron alejándose cuando alejó su cabeza de la de ella y bajó su mirada a esos hermosos perlados ojos que lo miraban grandes y expectantes.

Hermosa —pensó el rubio, dedicándose a observar ese delicado rostro que se encontraba a centímetros del suyo. Sus pestañas eran largas y abundantes, sus ojos eran un par de perlas preciosas, su nariz pequeña y sus carnosos labios rosa. Sus mejillas tenían un leve color rojizo que la hacían lucir terriblemente adorable… y sus labios nuevamente, lo tentaban.

Hermosos —pensó Hinata al ver esos ojos tan azules y puros, eran un azul simplemente hermosos, alegres y brillantes. Sus labios… Se sonrojó cuando llamaron su atención, avergonzada, sin embargo, no pudo apartar su mirada de él. —¿Qué está sucediendo?

Quiero… —Naruto elevó su mano lentamente — sentirla… — suavemente rozó su mejilla causando una chispa de emoción en los ojos de ella, la sintió estremecer y bajar su mirada sin entender a la mano que la acariciaba con la mayor ternura posible.

.

.

Continuará

.

.


Nota: Lo prometido es deuda, aquí está el siguiente capítulo, espero sea de su agrado, gracias por leer ^^'

Sábado, 16 de febrero del 2019