Capitulo 10: La Tumba.
La llegada de Adrian y Ram a las cercanías del santuario dio como resultado el reencuentro con Roswaal, el cual como tratándose de un siniestro y malévolo plan ya se encontraba esperándolos con una sonrisa en su rostro. Unos blancos y rojos vendajes tapaban por completo su cuerpo y llamaron rápidamente la atención de ambos jóvenes quienes ya habían entrado en pánico por las implicaciones de que había alguien mucho más fuerte que Roswaal en las cercanías y seguramente no sería del todo amistoso.
-Adrian: VAMOS A MORIII!...bueno como si fuese la primera vez.
-Roswaal: Oh espera tú crees que…oh jajaja tranquilo, no pasa nada. Todo es una fachada, una mentira.
-Adrian: (confuso) Una mentira?
Con una sonrisa confiada en su rostro, el lastimado duque comenzó a explicar la situación.
-Roswaal: De que otra manera lograría que ustedes vinieran aquí? Debía crear una situación lo suficientemente grave como para hacer que mis leales aliados se preocupen por mí y vengan a ver qué ocurre por aquí.
-Adrian: en realidad eso no es lo que…
-Ram: (interrumpiendo) Señor Roswaal, estábamos muy preocupados por usted. Es un alivio que este bien.
Posando su mano sobre la cabeza de la sirvienta, Roswaal cerró sus ojos y acaricio suavemente su cabello. Esto último incomodo un poco a Adrian, pero no iba a manifestarlo.
-Roswaal: Por cierto, me entere lo que ocurrió en la aldea. (Aplaudiendo) Estoy muy impresionado la verdad, nunca espere tal hazaña del joven Subaru. Realmente creo que estoy en deuda con él.
-Adrian: Si…sobre eso, como decirlo…MORIMOS MAS DE DIES VECES HASTA PODER SALVAR NUESTRO PELLEJO! De no ser pos Subaru seguiría en un bucle infinito de vida y muerte o cargando con el peso de la muerte de cientos de personas inocentes.
-Roswaal: Pero no es así, verdad? Chico, son dos hijos de Satella. Si ustedes no pueden resolver el problema, pues estamos en un serio problema en ese caso.
-Adrian: No intente alagarme…lo que yo hice fue de poca utilidad realmente.
Saliendo desde la espalda del muchacho, el adorable espíritu lobo se estiro mientras volaba alrededor de su cabeza y se recostaba sobre su alborotado cabello. Los ojos de Roswaal se abrieron como plato al reconocer las facciones del pequeño animal.
-Roswaal: Es…Ese es…
-Adrian: Sip, Heimdal el espíritu lobo.
-Heimdal: Hola de nuevo Roswaal, ha pasado tiempo.
-Roswaal: (mirando a Ram) Ram…estoy entendiendo mal o este joven acaba de liberar el espíritu de Siff el caballero lobo?
-Ram: Así es Señor Mathers, aunque me cueste admitirlo…fue Adrian quien libero a Siff de su letargo y creo un nuevo pacto con Heimdal.
-Heimdal: No me pregunten a mí, tampoco soy capaz de entender cómo es que lo logro.
-Adrian: Mi idea era usarte para enfrentar al culto de la bruja…luego llego Subaru y hubo un cambio de planes. Oh por cierto, también evite que mataran a Ram…eso supongo que es importante.
-Roswaal: Es eso cierto querida? (mirando a la sirvienta)
La muchacha asintió con la cabeza y rápidamente clavo una fría mirada a Adrian. Más que de odio u resentimiento, esto se debía a la desconfianza de que el joven dijera algo más que no debiera. Por su parte, este último no quería hablar del tema por miedo a incomodarla, por lo que simplemente actuaba como si eso no hubiese ocurrido. Por otro lado, Roswaal extendió sus manos en ambas direcciones y lentamente golpeo sus palmas unas cuantas veces.
-Roswaal: Ustedes están llenos de sorpresas por lo que veo. (Recostándose mientras Ram acomodaba una almohada detrás de su espalda) Bien, entonces cuando Subaru y la señorita Emilia lleguen comenzaremos las pruebas.
-Adrian: Pruebas?
-Roswaal: Si, veras, digamos que tenemos un inconveniente un poquitito mayúsculo por aquí.
-Adrian: Oh vamos que tan malo puede ser?
-Roswaal: El resto de los aldeanos no pueden volver a casa hasta que alguien pase las pruebas de la tumba de la bruja y destruya la barrera que deja aprisionados a los habitantes del santuario.
-Adrian: Bueno, porque no simplemente vamos y las completamos?
-Roswaal: Pues es debido a ello que me encuentro así y además la única que podría completar las pruebas aquí seria…
-Adrian: Por favor no digas que Subaru o yo.
-Roswaal: Pues no, sería la señorita Emilia.
-Adrian: Bufff bueno, no esta tan mal en realidad. Digo no es como que Emilia sea una inútil ni mucho menos. Solo necesita un buen empujón y estoy seguro que Subaru estará encantado de ayudarla con ello. (Dejando ver una sonrisa optimista)
-Roswaal: Pero ya que te incluyes en la situación también había planeado algo especial para ti. Veras, has mejorado mucho más de lo que esperaba, bueno mejor dicho, de lo que cualquiera esperaría.
-Adrian: Bueno, es sabido que detrás de un buen estudiante hay un gran maestro verdad? (mirando sonriente a Ram)
-Roswaal: Oh es lo que quería escuchar. Puesto que este maestro…es un poco estricto por llamarlo de alguna manera. Por cierto veo ella también te dio la armadura de titanio, bien eso acelerara aún más las cosas.
-Ram: Pues sí, él estuvo muy emocionado por ponérsela. Ni siquiera tuve que convencerlo.
-Adrian: Esta cosa casi me aplasta.
-Ram: La adora.
El duque rio suavemente tras la afirmación de ambos a la vez que chasqueaba los dedos y señalaba a la puerta delantera de la casa. Rápidamente la sirvienta la abrió, revelando al otro lado de esta a un hombre calvo de ojos profundos y gran musculatura y cabello a lo largo de su cuerpo.
-¿?: Veo que llegue en buen momento.
Adrian se sintió un poco intimidado ante la presencia y ojos juzgantes del gigantesco hombre que analizaba al muchacho con una mirada petrificante y pesada.
-Roswaal: Gerd! Me alegra que aceptaras mi petición.
-Gerd: Aun no he aceptado nada. Vengo a ver quién es el muchacho por el que te interesaste de manera tal que necesitas pedirme mi instrucción.
-Adrian: Mucho gusto señor Gerd (extendiendo su mano en señal de respeto).
El gran hombre ignoro el saludo mientras ponía una mirada fría sobre los ojos del joven que se mantenía inmutable ante su figura.
-Gerd: hmmm…eres raro. Esto es todo? Un enclenque incapaz de valerse por sí mismo?
-Roswaal: No subestime al joven Adrian señor Gerd, tiene una grandes capacidades. Seguramente terminara sorprendido de sus logros si deposita un poco de su confianza en él.
-Gerd: Hmmm lo dudo. Acepto el trabajo Mathers, pero solo por la ganancia. Y tu enano (mirando a Adrian) te veré a primera hora a un lado del Santuario, más vale que desayunes bien, lo vas a necesitar jajaja.
Dando un fuerte portazo la gigantesca figura del hombre desapareció tan rápido como había llegado. La atención de Adrian y Ram se había perdido en aquella afirmación tan fuerte que había dejado Gerd.
-Ram: Señor Mathers, entiendo que usted tenga fe en Adrian, pero tal vez esto sea un poco demasiado para él.
-Roswaal: (cambiando su mirada a una de intriga) Ram…estas cuestionándome?
-Adrian: Señor Roswaal, por favor, escúchela. Casi no puedo moverme con esta armadura y ese sujeto tenia cara de que va a matarme apenas tenga la oportunidad. No creo poder con lo que sea que valla a encargarme.
-Roswaal: (sin borrar la sonrisa de su rostro) Tranquilos los dos. Se lo que hago, Gerd es un amigo de hace años, a pesar de su actitud y sus métodos, estoy seguro de que te entrenara en tiempo y forma y estarás libre de esa armadura antes que te des cuenta.
"Aquella puesta de confianza por parte de Roswaal me daba una terrible sensación de que estaba planeando algo. Una persona simplemente no te regala las cosas porque si y menos alguien como Roswaal. Pero supongo que no puedo quejarme. Gracias a él tengo un lugar donde quedarme y sentar cabeza…por lo que de momento lo mejor será hacerle caso."
-Adrian: Bien, supongo que estaremos aquí unos días…
-Ram: Si debemos esperar hasta que Balse se dé cuenta que no estamos podemos tranquilamente morir de viejos.
-Adrian: (levantándose) GENIAL, voy a explorar los alrededores. Alguna advertencia de que no hacer en caso de que no quiera morir?
-Roswaal: Bueno, básicamente si encuentras a un chico con facciones felinas…dile que vienes de mi parte y mándale saludos. De lo contrario seguramente te arranque la cabeza.
-Adrian: Lo tendré en mente…
"A lo largo de mi camino pude ver el tipo de personas que habitaban este lugar. En el centro era donde se encontraban los aldeanos del pueblo de Irlam, a lo largo del resto del terreno, personas mitad hombre mitad animal de todo tipo, forma, color y tamaño poblaban cada rincón de aquel lugar lleno de vida. Amablemente estos me saludaron como si de a una persona conocida o un amigo se tratase. Un lugar precioso y tranquilo en medio de un bosque aparentemente místico y lleno de personas con un carácter extremadamente amable a simple vista. Sin duda un lugar donde cualquiera estaría feliz de vivir."
-¿?: Hey, tu cara no me suena…
De repente Adrian fue detenido por el llamado de un joven de cabello rubio, mal carácter y cejas extremadamente pequeñas. Destacaba más que nada por dos cosas, su físico el cual era marcado y rígido como una de esas antiguas esculturas griegas y lo más importante…
-Adrian: Tú eres el conocido de Roswaal? Te esperaba…más alto?
-Garfiel: Garfiel Tinsel, el más fuerte de todos para ti, Y A QUE TE REFIERES CON "MAS ALTO"?
-Adrian: No nada, nada…
-Garfiel: Acaso quieres que te mande de regreso a tu casa de una patada en el tracero?...momento…eres conocido de Roswaal?
-Adrian: Dijo que te mandaba saludos y que si no te decís me arrancarías la cabeza.
El esbelto muchacho levanto su cabeza y dejo salir una risa estridente, dejando a la vista sus puntiagudos y filosos colmillos. Seguido a esto puso su mano sobre el hombro de Adrian quien se mantenía confundido e inmóvil ante la forma de actuar de este.
-Garfiel: El viejo siempre haciendo sus bromas…si yo quisiera arrancarte la cabeza ya lo habría hecho.
-Adrian: Viejo? Cuantos años tiene? No aparenta demasiado con ese maquillaje que lleva puesto en todo momento.
Nuevamente, la risa estridente de Garfiel invadió sus oídos mientras este último daba pequeñas palmaditas sobre el hombro de Adrian.
-Garfiel: Wufff, me caes bie…tu, quien quiera que seas. Solo evita meterte en problemas y todo ira como la seda, pillo?
-Adrian: Pillo?...eh, si, pillo, supongo… Soy Adrian por cierto.
-Garfiel: Adrian? Bien "Adrian" pórtate bien, no robes nada, come tus vegetales y tal vez algún día seas tan duro como yo.
Seguido a esa frase, aquel extraño joven salió corriendo en dirección opuesta a la que Adrian se dirigía, saludando de espaldas mientras lo hacía. Este último simplemente se rasco la cabeza mientras sonreír agraciado por la actitud tan agradable de Garfiel. Aunque por otro lado, una pequeña pregunta surgió de su ser.
"Qué relación tiene este sujeto con Roswaal?"
-.-
El sol se alzaba sobre la inmensa estructura del santuario. Su Desgastada pero resistente base de roca estaba decorada con el musgo y la vegetación que se expandía a los alrededores, dándole una apariencia incluso más sagrada de lo que ya representaba.
-Adrian: Entonces esta es la tumba de la bruja de la avaricia… (Dijo por lo bajo)
Una figura imponente y seria se acercaba con aires de desagrado mientras mantenía su mirada fija en la inmensidad de la tumba.
-Gerd: Bien, supongo que es mi deber darte la bienvenida al Santuario, mejor conocido como la tumba de Echidna. Hace cientos de años, nuestra señora de la avaricia fundo estas tierras como un lugar lleno de paz y armonía para su gente.
-Adrian: No se supone que las brujas eran temidas?
-Gerd: Hijo, no todas las manzanas están podridas…Echidna por su parte aunque tenía su lado maligno, se la recuerda con buenos ojos por sus nobles actos y por preocuparse por todos quienes alguna vez la rodearon. Así que más te vale respetar este lugar si no quieres tener graves problemas.
-Adrian: Hey, no sé qué imagen tengas de mí, pero nunca me atrevería a destruir la tumba de alguien, a pesar de que esa persona fuese el mismísimo Hittler.
-Gerd: Sabes que no sé quién es Hittler verdad?
-Adrian: Fue alguien malo, dejémoslo ahí. (Estirando sus brazos) Bien…por dónde empezamos?
Haciendo una pausa para acercarse a la tumba, Gerd poso su mano sobre la fría pared que sostenía la entrada. Cerró sus ojos a la vez que bajaba su extremidad acariciando lenta y suavemente aquella helada superficie.
-Gerd: Muchacho, cuál es tu objetivo?
-Adrian: Mi objetivo?...
-Gerd: Si, la razón por la que Roswaal te mando conmigo en primer lugar.
"Pensé detenidamente en la razón de aquella pregunta. El hecho de que me trajese a las entradas de un lugar tan importante, probablemente significaría que tiene alguna clase de prueba mágica u condición que quiera hacerme cumplir antes de siquiera poder comenzar el entrenamiento real. Por lo que fui por una respuesta segura."
-Adrian: Mi objetivo es convertirme en su caballero personal.
-Gerd: Mientes. (Dijo sin dudar)El hecho de que Mathers te diera esa meta no quiere decir que sea tu objetivo a cumplir, sino más bien un medio por el cual lograras…
"Es más inteligente de lo que parece. Supongo que me atrapo con eso…de igual forma, no es como si me jugase algo diciéndole la verdad."
-Adrian: Quiero volver a mi mundo.
Gerd asintió con la cabeza mientras llevaba una mano a su mentón y ponía una expresión pensativa.
-Gerd: (suspirando) Mathers…sigues con tus extrañas ideas…bien escucha. Hable con el guardián de la tumba anoche, dijo que estaba de acuerdo con dejarte entrar al menos una vez. Pero si te reusabas, en ese caso ya no tendrías otra oportunidad como esta. Ese sujeto sí que odia los cobardes, lo conozco bien, así que mejor haz caso a lo que te digo.
-Adrian: Porque lo dices como si fuese algo peligroso? Digo…es solo una tumba, que puede ser lo peor que pueda ocurrir? Revivirá e intentara matarme?
-Gerd: En todo caso, si fuese a revivir serias afortunado de poder conocer a Echidna, pero ese no es el caso. La cosa es que en cuanto entres…bueno, digamos que tendrás un sueño muy extraño que no podrás evitar.
-Adrian: Bueno, como si fuese la primera vez. Tranquilo, puedo soportarlo. Solo dime, para que hacer esto? Qué sentido tiene hacerme entrar a la tumba de una bruja ancestral?
-Gerd: Es solo para corroborar que no te volverás en nuestra contra. En ese caso, entraras en un sueño del que jamás podrás despertar. Y quedaras a merced del espíritu de la bruja de la codicia.
-Adrian: Y luego qué?
-Gerd: Nadie lo sabe.
"La frialdad con la que dijo eso ultimo logro darme un escalofrió. Es un sujeto muy extraño a decir verdad, pero esta armadura es pesada y hasta que no domine su peso no podré quitármela, por lo que lo mejor será hacerle caso. Por otro lado…estoy ciertamente emocionado por lo que pueda haber aquí dentro."
-Gerd: Oh una última cosa, asegúrate de salir antes que caiga la noche.
-Adrian: Que pasara si no lo hago?
-Gerd: Nada, es probable que tu cuerpo sea cercenado y desaparezcas para siempre. Solo eso.
-Adrian: Oh, solo eso…bien, me quedo más tranquilo entonces. (Tono sarcástico)
El joven entro lentamente a través de los antiguos pasillos llenos de vegetación. El primer cuarto a simple vista estaba muy bien mantenido para ser tan antiguo como Gerd decía. Podían verse algunas pequeñas grietas que dejaban entrar un poco de la luz del sol mañanero y pequeños insectos rastreros que se escondieron en ellas apenas vieron a Adrian caminar a través de la entrada. Sentándose a escasos metros de la entrada, esta ultimo simplemente clavo su mirada en la pared más cercana y espero a que algo ocurriese.
-Adrian: Bien…ya estoy aquí. Lo que tenga que ocurrir ahora...que simplemente ocurra, estoy preparado para lo que venga.
¿?: Oh…un visitante.
Una voz gutural sonó a través de los oídos del muchacho, pero esta no provenía de ningún lado. Era más bien, un sonido creado a partir de su mente, como si algo hubiese entrado en esta y estuviese hablando a través de sus pensamientos. Rápidamente, un inmenso cansancio inundo su cuerpo, obligando a este a desplomarse en el helado suelo y llevándolo a un reino de maravillas imposibles.
-.-
-¿?: Oye…oye, levántate.
-Adrian: (bostezando) No mami, no quiero ir a la escuela…
-¿?: Mami?
Una voz femenina, hipnótica, casi seductora llamo su atención haciendo que Adrian se levantase rápidamente y mirase a la extraña pero conocida figura delante suyo. Al hacer esto, se encontró cara a cara con una silueta delgada con un vestido oscuro, cabello plateado y mirada intrigada.
-Adrian: Oh lo siento…déjame adivinar, Echidna bruja de la avaricia?
-Echidna: Efectivamente joven.
-Adrian: Adrian Mercer, mucho gusto.
El muchacho extendió su mano en dirección a la bruja quien en vez de devolver el apretón uso ambas manos para doblar y envolver el puño de Adrian como si estuviese tomando la mano de un paciente terminal. Un incómodo silencio invadió el lugar mientras Echidna posaba sus ojos sobre los del impaciente joven.
-Adrian: Eh…señorita…me devuelve mi mano?
-Echidna: Oh claro, lo siento…
Rápidamente soltó el puño mientras se movía hacia atrás con una excreción avergonzada y sonrojada. Nuevamente el silencio lleno todo el inmenso vacío oscuro que rodeaba la habitación.
-Adrian: Eh…que pasa con el lugar? Está un poco…no se…vacío?
-Echidna: Oh eso? Pfff es solo por comodidad. Puedo hacer que este lugar se vea como yo quiera, aunque no es fácil tener siempre invocado un salón lujoso ni mucho menos. Por lo que es una razón de conveniencia. Quieres té? (extendiendo la tetera frente a él)
-Adrian: Si, porque no…
Luego de llenar la blanquecina tasa Adrian llevo esta hasta sus labios y dio un largo sorbo mientras tragaba el líquido que entraba por su boca. El raspar del sabor del té daba lugar a una sensación de agrado por el sabor. Era un toque acido pero que al mismo tiempo llegaba a ser dulce y delicioso, como una naranja azucarada.
-Adrian: Hey está muy bueno, que es exactamente?
-Echidna: Me alegra que te guste, son mis fluidos corporales.
La muchacha mantenía una sonrisa en todo momento mientras hablaba, incluso al decir esto último lo había hecho con una ternura tal que haría sonrojar al más amargo de los hombres. Por su parte, al escuchar esa última declaración, Adrian levanto sus hombros mientras torcía un poco su cabeza hacia la derecha, expresando su falta de importancia por el origen del té.
-Adrian: Un buen té es un buen té, eso no se lo quita nadie.
Echidna dejó escapar una risa elegante y silenciosa tras la reacción del joven.
-Echidna: Sabes…acabas de tomar con toda tranquilidad algo que una bruja te dio. No temes a lo que pueda ocurrirte?
-Adrian: Porque lo haría? Primero, me han hablado de ti. Me dijeron que eres una buena persona y que le diste casa a todas esas agradables personas de ahí afuera. Segundo, si quisieras hacerme algo, ya lo habrías hecho, digo este es tu mundo, no es como si yo pudiese hacer algo al respecto. Y tercero, quiero más té por favor.
Al terminar esa última frase Adrian extendió la tasa mientras sonreía amablemente a la sorprendida chica. Rápidamente la excreción de esta última cambio a una agraciada por el comportamiento del joven y dejo escapar nuevamente una risa elegante y altanera.
-Echidna: Entonces, que te trae por aquí? Si vienes a traer alguna especie de sacrificio, en la entrada hay una bandeja donde los aldeanos vienen a traer sus ofrendas.
-Adrian: Que? oh no, me envía un tal Gern. Dijo que era para corroborar que no fuese un hijo de perra.
-Echidna: Gern?...oh supongo que dirás el sujeto alto que dejo una especia de…confesión amorosa en la entrada.
-Adrian: El que es alto y con mal carácter?
-Echidna: Así es.
-Adrian: Seh, es el.
-Echidna: Bien hagamos esto, como me caíste bien te presentare a las demás y luego podrás irte en paz.
-Adrian: Las demás?
-Echidna: Pues sí, hay otras brujas. No pensaras que he pasado todo este tiempo en soledad verdad?
-Adrian: Pues a decir verdad no parece que tengas visitas muy seguidas.
-Echidna: Porque no las tengo. Solo las personas con el gen de la bruja pueden entrar a hablar con nosotras, deberías sentirte honrado.
-Adrian: Me siento honrado de estar tomando el té con una chica tan linda.
-¿?: ECHIDNAAAAAA DEJA DE ACAPARAR AL VISITANTE!
-Echidna: (suspirando) Bien parece que se acabó mi tiempo.
El cuerpo de Adrian atravesó el asiendo donde estaba sentado como si este en un principio jamás hubiese existido, y callo rápidamente al inmenso vacío oscuro que tenía bajo sus pies. De un momento para otro su caída se vio interrumpida por algo que sostuvo su camisa desde la parte trasera, levantándolo como su fuese un niño pequeño.
-¿?: Al fin nos conocemos señor…
-Adrian: Adrian Mercer mucho…
Levantando su cabeza pudo ver a una muer alta, más de lo común, vestida completamente con ropajes oscuros con tonos morados, sumados a su cabello el cual era más un de un color fucsia brillante. Su rostro reflejaba cierto cansancio, sueño o simplemente falta de interés. Poniendo su mano sobre sus labios la chica lanzo un largo bostezo mientras dejaba nuevamente a Adrian en el suelo.
-Adrian: Gusto.
-Sekhmet: Soy Sekhmet, bruja de la pereza, el gusto es mío.
-Adrian: Señorita, déjeme decirle que…
-¿?: Oh, así que este es el extraño que cayó del cielo?
Detrás del muchacho, otras dos brujas hacían su aparición a la vez que miraban a este con cierta intriga. Una de ellas, una chica de cabello rubio, ropas blancas y azules con cierta decoración en sus puños que hacia parecer que tenía flores saliendo de estos.
-Minerva: Minerva, bruja de la Ira. (Extendiendo su mano en presentación)
-Adrian: Mucho gusto señorita Minerva. (Aceptando su saludo)
-¿?: Ho-hola señor…yo soy…
Detrás de Minerva, una pequeña chica de cabello rosado muy parecido en color al de Ram, con un delantal de color blanco con detalles rojos. También portaba una bufanda demasiado larga para ella, sus puntas tocaban el piso y hacia parecer que fuesen una especie de extremidades. Mantenía su mirada clavada en el piso y nunca se movió desde detrás de Minerva.
-Minerva: Lo siento, ella no es muy buena socializando. Es Carmilla, bruja de la lujuria.
Los oídos de Adrian se agudizaron al oír esa última declaración.
-Adrian: Eh? Bruja de la lujuria?...bueno…cada quien supongo… (Golpeando sus palmas y sonriéndole a las 3 chicas delante suyo) Bien señoritas, es un placer conocerlas y me gustaría pasar más tiempo con ustedes, pero lamentablemente no quiero terminar sin extremidades, por lo que si serían tan amables de dejarme ir…
-Sekhmet: Espera.
La voz gutural de Sekhmet hizo erizar los cabellos del muchacho a la vez que esta ponía su mano en su hombro para captar su total atención. Sus palmas eran heladas, como las de un cadáver y su rostro seguía reflejando un aburrimiento abismal. No hubo intercambio verbal en lo que Sekhmet sostuvo el hombro del muchacho, solo uso sus ojos para dar un análisis rápido a la apariencia de este. Al finalizar, la chica lanzo una extraña sonrisa mientras fruncía el ceño y susurraba algo en voz baja.
-Adrian: Q-Que?
Rápidamente Sekhmet se acercó al oído de Adrian, poniendo su otra mano en su hombro para aferrarse a él y evitar que se aleje.
-Sekhmet: Dije que…Porque tan serio?
Alejándose, Sekhmet dejo salir una risa elegante y silenciosa, muy distinta a la de Echidna, pero a su vez muy perturbadora. Por otro lado, la expresión que había puesto causo gracia a Adrian y antes que se diera cuenta estaba riendo junto a ella. Minerva y Carmille se miraron entre sí, confundidas por los acontecimientos que ocurrían delante de ellas.
-Echidna: (cayendo desde el cielo) Oh por dios, lo siento. Fue un descuido y… Sekhmet?
-Sekhmet: No te preocupes, ya lo tengo todo controlado. Aunque si yo no hubiese estado por aquí, probablemente el chico hubiese explotado contra el suelo.
-Adrian: Eh…sigo aquí.
-Minerva: Por cierto Sekhmet, que haces aquí? No creo que hayas venido solo para evitar que este joven "explote" como dijiste.
La mirada de Sekhmet se tornó oscura y seria a la vez que miraba a las tres brujas con aires de aburrimiento o cansancio. Bostezando, Sekhmet balbuceo:
-Sekhmet: Echidna, devuelve a este joven…será peligroso por aquí…
-Echidna: Pero todavía no le presento a las…
-Sekhmet: Echidna…
Frunciendo el ceño, la enorme bruja dio a entender sus intenciones con solo una mirada demandante hacia la pelo plateada muchacha.
-Adrian: Oh…bueno, supongo que puedo volver otro día si no es mucha molestia.
-Echidna: (suspirando) No…no creo que el guardián de la tumba te lo permita…como sea, voy a tener que pedirte que no hables de lo que viste aquí.
-Adrian: Que? pero no es nada malo, porque?
-Echidna: Ejem…un caballero no pregunta y una dama no responde.
-Adrian: Pero…(suspiro) está bien, no diré nada. Tampoco tengo mucho que contar.
Sekhmet se acercó nuevamente a Adrian y de un momento para otro, tomo a este del hombro y lamio su mejilla rápidamente sin que este pueda evitarlo.
-Adrian: Q-QUE DEMONIOS?
-Sekhmet: Eso ayudara a quitarte esa armadura. Me lo agradeces cuando vuelvas, sé que lo harás. (Sonriéndole)
"Seguido a eso mi visión comenzó a volverse cada vez más pesada y el mundo a mi alrededor desaparecía con cada segundo que pasaba. Finalmente, me vi envuelto nuevamente en tinieblas mientras mi cuerpo dejaba de responder y caía en un profundo y pesado sueño."
Mientras el joven recuperaba su cuerpo, una figura sombría llegaba para hacer acto de presencia ante las cuatro brujas que estaban ahí reunida. Cabello largo y plateado junto con unos ojos luminosos era la única manera con la cual podía distinguirse a la maligna y celosa criatura que tenían en frente.
-Echidna: Satella…
