Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Capítulo 4
Por fin juntos
"¿Por cuánto tiempo deberemos extrañar a aquellos que ya se han ido? El dolor de hoy es nuestro propio mañana"
—Murasaki Shikibu
Abrió los ojos lentamente y se abrazó a su almohada, dispuesta a seguir durmiendo cuando un rayo de luz filtrado entre sus cortinas le dio en el rostro. Tomó las sabanas entre sus manos y se cubrió hasta la cabeza.
Así, comenzó a recordar el día de ayer cuando había conocido a ese chico rubio. Se sonrojó de solo pensarlo, él la había acariciado suavemente y ella se había dejado hacer. —¿Qué pasó conmigo? Fue como si… como si el tiempo se hubiera detenido.
La atracción que habían sentido hacia el otro había sido espeluznante para Hinata, luego de que él la acariciara ella había sentido el impulso de tomar sus labios. De solo recordarlo sentía que moría de vergüenza, hundiéndose más entre sus sábanas recordó…
El rostro de él estaba a escasos centímetros de él y se sentía completamente expectante y vulnerable a su merced. Podía sentir el calor que su proximidad le causaba, y cuando sintió que sus alientos chocaron se sintió desfallecer así que cerró sus ojos con fuerza esperando, pero nada ocurrió.
Abrió los ojos con temor, el corazón aporreaba fuertemente su pecho y sus manos, a pesar de frio habían comenzado a sudar. Le vio alejado y sonriendo deslumbrantemente, causando más sonrojo en ella, si eso era acaso posible.
—¿Te encuentras bien? —preguntó colocando su mano tras su cabeza nerviosamente. Ella solo consiguió asentir con la cabeza. Sus ojos se desviaron al accidente que el camión había causado y se estremeció al pensar que ella pudo haber…
—Yo… —musitó asustada —pude… g-gracias —susurró mirando sus ojos e inclinándose levemente.
—N-No es necesario —se apresuró a responder al ver la reverencia de ella, apenado prosiguió —, de veras, me alegro de haber actuado a tiempo.
—Oigan, ¿están bien? —se acercó afligido el dueño del camión. Ambos asintieron —Lo lamento tanto, no sé cómo ocurrió eso. Discúlpeme señorita —se dirigió a Hinata, quien negó apenada con la cabeza restándole importancia —, y usted joven, gracias por evitar una tragedia, de verdad fue muy valiente lo que hizo. —El señor se alejó al ver que ellos estaban bien, dejando al chico levemente avergonzado.
—N-No fue nada, de veras —sonrió incómodo, lo que le pareció encantador.
—L-Lo fue —susurró la peliazul bajando la mirada avergonzada. Él la observó embelesado, y ella se puso nerviosa, sintió que él tenía el impulso de acercarse a ella, pero gracias a Dios una señora los interrumpió.
—¿Es de alguno de ustedes? —Ambos fijaron la mirada en el celular que tenía en su mano, el cuál tenía un adorno de piedras violeta que terminaba en un lindo conejito. Hinata algo avergonzada por tan infantil accesorio asintió y lo tomó susurrando gracias.
La señora sonrió y se alejó para volver con su familia. Hinata revisó el celular y agradeció que estuviera intacto, sin embargo, se preocupó cuando recordó que había dejado una llamada de Gaara a medias.
—¿Todo bien? —preguntó el rubio chico. Hinata dio un pequeño salto, de repente él estaba cerca nuevamente. Sin poder pensar bien tartamudeó tanto que no pudo decir nada coherente — Oye, calma —rio suavemente. —, respira, vamos, inhala, exhala, eso… ahí tienes.
—L-Lo siento, yo debo de irme —se excusó, necesitaba alejarse de ese chico pronto, sentía que su corazón no lo aguantaría más, su mente iba a explotar y sus piernas no dejaban de temblar. Sería el colmo que se desplomara ahí frente a él. Con esos pensamientos en mente se dio a la fuga.
—¡E-Espera! —escuchó que gritó, sin embargo, ella ya se había perdido entre la multitud.
Era un completo desastre, se reprochaba bastante seguido. Con eso en mente se levantó a bañarse, tenía cosas que hacer lo que incluía, para su mala fortuna, a Gaara.
. . .
—Buenos días —canturreó Ino entrando a la cocina. Sasuke levantó levemente la mirada hacia ella y luego la regresó a su desayuno.
—¿Qué hay de desayuno? —la secundó Naruto, Sasuke lo ignoró. —Hey, Sasuke —lo pinchó con un dedo haciendo que el mencionado lo mirara con ojos amenazadores. —No me digas que sigues molesto por ayer —hizo un mohín.
Sasuke bufó.
—Si serás idiota, Naruto —le regañó Ino —mira que olvidarte de Sasuke por comer Ramen.
—No me olvidé de él —se excusó abriendo la refrigeradora. —, surgieron algunas cosas y me atrasé, eso fue todo, y el señorito ya estaba de mal humor. —Sasuke volvió a bufar, se levantó y sin decir nada se fue.
—¿Y ahora qué mosco le picó? —preguntó Naruto.
—En serio lo fastidiaste —dijo Ino sirviéndose cereal —Uh, esto no es de dieta.
—¿De veras crees que Sasuke mantendrá cosas light en su casa? —Ino le sacó la lengua. Naruto tomó la caja de leche y le sirvió a Ino para luego tomar de la caja.
—Uh, no vuelvas a hacer eso —con una mueca de desagrado golpeó la parte trasera de la cabeza a su hermano.
—Bueno, bueno, ¿qué tal ayer? Viniste algo tarde, ¿te perdiste? —preguntó limpiando la leche sobrante de sus labios.
—No, conozco estas calles al contrario de ti —respondió con desagrado al mirarlo, obteniendo una mirada de "¿Qué?" de parte de Naruto, solo lo ignoró y prosiguió —, estuve con las chicas, luego de que Sakura consiguiera un taxi estuvimos en el departamento de ella por varias horas, ordenamos comida y luego tomé otro taxi que me trajera —contó Ino alegremente.
—Tengo muchísimo tiempo de no ver a Sakura-chan —respondió Naruto —, quizá sería bueno salir los tres juntos como en los viejos tiempos —sugirió.
—Bueno, quizá. De igual forma, mis amigas tampoco te conocen, sería bueno salir todos juntos —Naruto sonrió satisfecho de conseguirlo. —Bueno, ya veremos luego.
—Por cierto, dejé tu equipaje en tu habitación, ¿lo encontraste?
—Mhm —asintió —esta casa es enorme —comentó entusiasmada.
—Sí —concordó con su hermana—, es una lástima que haya tenido que estar abandonada por tanto tiempo.
Naruto dirigió su mirada a su izquierda, donde se encontraba una puerta deslizable grande de cristal que daba al jardín verde de la casa. Se imaginó a Sasuke junto a su familia en un día soleado de campo y su corazón se achicó. A pesar de que ellos habían acogido a Sasuke desde los ocho años y le habían brindado el cariño y apoyo de una familia, sabían que no había sido suficiente para él, ellos jamás podrían llenar el hueco que le quedó tras la tragedia en donde perdió a su familia.
Suspiró, quizá regresar a este lugar consiguiera por fin sanar su corazón y dejar el pasado justo donde pertenece.
—Saldré —la voz de Sasuke se escuchó como eco hasta la cocina —, no me esperen para almorzar
—¿Cómo que saldrás? ¿A dónde irás? ¿Sasuke? —gritó lo ultimo cuando escuchó que abría la puerta. Para cuando Naruto llegó al recibidor Sasuke ya se había ido.
Tenía 9 años de no poner un pie en Konoha, y dormir en esa casa, en el que solía ser su habitación lo había afectado bastante. Todas las memorias que había tratado de bloquear de su mente habían regresado con cada adorno, cada fotografía y cada rincón de ese lugar. Fue por eso por lo que, al llegar, luego del salir del shock melancólico en el que se sumergió tomó todos los retratos familiares, los metió en una caja y las subió al ático. No necesitaba eso.
A pesar de las quejas de Naruto detrás de él, no se detuvo. Las voces en su cabeza habían comenzado a hacer ruido y solo se callarían cuando se desiciera de todos esos recuerdos que lo lastimaban. Tenía que superarlo y seguir con su vida, solo que esta vez tomaría el buen camino. Tampoco quería decepcionar nuevamente a las personas que le habían dado el calor de un hogar.
Al salir de la propiedad se paró en seco sin saber a dónde ir. Como no sabía y tampoco venía algún tipo de transporte ni tenía él uno (luego arreglaría eso), decidió caminar. La calle estaba adornada con arboles a sus lados, dándole un aspecto relajante y atractivo a la vista. Caminó por toda la acera hasta dónde vio que la calle se dividía en dos caminos. Recordó que el de la izquierda llevaba al centro de la ciudad, al parque, donde solía centrarse la mayor actividad de los habitantes; y el derecho llevaba al lago.
Sin pensarlo mucho se desvió a la derecha.
. . .
Había colgado hace unos minutos. Respiró tratando de tranquilizarse y continuó cepillando su cabello. Habían quedado en encontrarse en un parque cerca de la casa de él para conversar, no se sentía lista para eso, pero no tenía opción. No podía postergarlo más.
Tomó su suéter de lana gris, su pequeña mochila y salió de la habitación. En el pasillo se detuvo a observar el cuadro que adornaba la pared y sonrió. Ver esos ojos perlados como los suyos siempre la alegraba y la ponía melancólica, cómo lo extrañaba.
—¿Hinata? —la voz provino de la segunda puerta del pasillo que estaba entreabierta. Acercándose terminó por abrirla para asomarse. —Oh, ¿saldrás? —preguntó una atractiva mujer en sus pocos treintas de ojos cafés con tonos rojizos.
—Sí, eh, iré a casa de Temari —mintió —, hay una película que quiere que veamos.
—Ten cuidado entonces, cariño, y regresa temprano. —le sonrió dulcemente —Eh, por cierto, volveré noche a casa, pero llámame cuando regreses, por favor —pidió, la peliazul le sonrió y asintió.
—Nos vemos, Kurenai-san —se despidió cerrando la puerta para salir del pasillo. Atravesó la pequeña sala de estar y salió. Vivían en uno de los edificios cercanos al parque central de la ciudad, dónde vivía su amiga Sakura también. Era un edificio con ambiente tranquilo y familiar. Luego de bajar los cuatro pisos y saludar a varios vecinos, se dirigió a un lado dónde estaba estacionada su bicicleta morada, regalo de parte de Kurenai para su cumpleaños numero 15. Ella había sido su guardiana desde el fallecimiento de sus padres y se tenían un cariño y respeto mutuo.
Comenzó a pedalear a un lado de la calle destinado a ciclistas, se detuvo en un semáforo en rojo y observó cómo el sol comenzaba a alumbrar levemente disipando un poco el frío invierno en el que habían estado. Feliz con el pensamiento de que pronto vendría la primavera continuó su camino al ponerse el verde y poder avanzar. Se desvió y entró al parque, era la forma más rápida de llegar al punto de encuentro con Gaara, ya que vivía junto a sus hermanos al otro lado del parque, en una de las áreas alejadas del centro.
Minutos después, al salir del parque se detuvo para poder atravesar la calle concurrida por carros, no obstante, reconoció un camino y el corazón le latió de prisa. A pesar de que era la dirección contraria a la que se dirigía en un principio, pensó que un pequeño desvío no haría daño, además de que aun era temprano. Así que lo tomó y su interior comenzó a inquietarse, el corazón, además de latir de prisa, comenzó a bombear con fuerza a medida se acercaba a ese lugar.
—Quizá sea una mala idea, pero… solo quiero sentirlos cerca —la respiración de Hinata comenzaba a agitarse por el esfuerzo que hacía, la velocidad había aumentado bastante y poco le importaba la seguridad, solo sentía la necesidad de llegar.
Frenó y dobló a su izquierda, a lo lejos del camino divisó un arco de hojas —La entrada… no ha cambiado nada desde la ultima vez que estuve aquí.
Redujo considerablemente la velocidad y al atravesar dicho árbol se bajó de la bicicleta dejándola con descuido a un lado. El panorama era tan hermoso como lo recordaba. El pasto verde comenzaba unos metros adelante y se extendía por muchísima distancia. A lo lejos se podía observar el azul cristalino del lago, que le recordó a cierto chico rubio que le había salvado la vida solo un día atrás.
Sus pasos comenzaron siendo vacilantes en un principio, para luego caminar con confianza. Se restregó las lágrimas de sus ojos y rio suavemente, ese lugar le transmitía mucha paz, a pesar de ser motivo de pesadillas.
—Tan irónico —Hinata detuvo su caminar de pronto, había estado tan metida en sus propios sentimientos y pensamientos que no había notado que había alguien más con ella. A unos metros cerca del lago y debajo de un gran árbol de cerezo había alguien, quien justo había notado la presencia de alguien más.
Hinata pensó en irse, de todas formas, tenía un lugar al cual tenía que ir, pero los rasgos de esa persona la detuvieron. Sentía que ya lo había visto antes, sentía que lo conocía. Dio un par de pasos para tratar de verlo mejor y su labio comenzó a temblar.
—¿S-Sasuke…? —Todo se volvió borroso por las lágrimas que, luego cayeron como cascada por sus mejillas.
Comenzó a acercarse a él lentamente y sin darse cuenta se encontraba corriendo. Pudo sentir el fresco césped debajo de ella, el viento rozar sus mejillas y llevarse sus lágrimas, pudo sentir su corazón llenarse de alegría nuevamente.
Sus ojos hicieron contacto y se reconocieron mutuamente, sin dudas eran ellos los que ese día se reunían. Para cuando sintió su cuerpo junto al de él y lo rodeó con sus brazos, sus emociones explotaron en sollozos.
Lo sintió tambalear un poco por el impulso con el que ella se le tiró en un abrazo, pero la sostuvo con sus fuertes brazos y acabó por rodearla y cubrirla con su calor. Ambos se sentían temblar, creyeron posible lo imposible y se regocijaron en ese momento.
Hinata sintió sus rodillas doblarse así que se sujetó más fuerte de su camisa, sin embargo, él aun conmocionado tampoco se sintió en condiciones de permanecer de pie, así que con cuidado ambos acabaron de rodillas en el suelo, sujetándose mutuamente.
Sintió como él la acomodaba sobre su pecho y acariciaba sus cabellos. La estrechaba entre sus brazos y se sintió querida, a pesar de que sentía alivio y dolor. Permanecieron Dios sabrá cuánto tiempo así, con las emociones a flor de piel, Hinata se incorporó y con la manga de su suéter trató de eliminar el rastro de lágrimas.
—¿R-Realmente eres tú? —preguntó con la voz temblorosa. A lo que él elevando una mano para limpiar sus lágrimas respondió besando su frente con ternura.
Hinata volvió a sollozar y lo rodeó nuevamente con sus brazos, solo que esta vez en su cuello. —Te he echado tanto de menos.
—Y yo a ti, Hinata.
.
.
Continuará
.
.
Nota: ¡Hola! No se alarmen ni saquen conclusiones precipitadas xD actualizaré lo más pronto que pueda, los review siempre son bien apreciados, gracias por leer ^^'
Lunes, 29 de febrero del 2019
