Capítulo 11: Magia y determinación.
"Esa mañana me levante más rápido que de costumbre. Fue algo muy extraño, era como si mi cuerpo simplemente nunca hubiese estado dormido. Abrí mis ojos y me senté sobre el borde de la cama, recordando lo último que había hecho antes de caer inconsciente."
-Ram: Al fin despiertas. El señor Roswaal estaba preocupado de que ya no despertaras.
Sentada en el lado contrario, Ram había estado cuidando al joven durante toda la noche, no por una decisión personal, sino más bien una orden de su señor. Su mirada, insensible como de costumbre, se posaba cansadamente sobre Adrian mientras este estiraba sus músculos y bostezaba tapándose la boca.
-Adrian: Buenos días. (Bostezando) espera, cuanto tiempo estuve en la tumba? Hubiese jurado que fueron menos de 30 minutos.
-Ram: Pues la señorita Lewes tuvo que entrar a sacarte antes que la noche callera sobre el santuario. En que estabas pensando cuando entraste de esa manera sin antes consultar a nadie.
-Adrian: No fue mi culpa, lo hice porque Gern me lo pidió. Además, como sabría que me encontraría con…
"No puedes hablar de lo que viste aquí" las palabras de la bruja de la avaricia resonaron en la memoria del joven a la vez que detenía sus palabras antes de romper aquella promesa realizada a la fuerza.
-Ram: Te encontrarías? (dijo con intriga)
-Adrian: Con un destino tal…ósea, como podría saber qué ocurriría eso?
-Ram: hmmm…de igual manera, me parece extraño que Gern no te lo haya dicho.
-Adrian: Bueno, cosas que pasan. (Parándose y estirando aún más brazos y piernas mientras daba pequeños saltos sobre si mismo) Dijo que eso sería para comenzar mi entrenamiento, supongo que hoy no será tan agradable conmigo y…
-Ram: (interrumpiendo) Adrian…te sientes…bien?
La mirada de la sirvienta reflejaba sorpresa e impresión ante los calentamientos del muchacho. Sus ojos se clavaron en el hipnótico movimiento de las danzarinas piernas que subían y bajaban rítmicamente al compás del movimiento de sus brazos.
-Adrian: Solo me siento demasiado enérgico. Siento que podría correr una maratón entera sin cansarme.
-Ram: No te sientes algo…pesado?
-Adrian: Porque lo haría?
-Ram: Porque todavía tienes la armadura de titanio puesta.
Deteniéndose en seco, Adrian miro hacia abajo, comprobando que en efecto aquel pedazo de tela titánicamente pesado seguida unida a su cuerpo sin embargo él se encontraba inmutado ante este. Mirando con atención los detalles, buscando alguna señal mística o alguna explicación del porque era incapaz de sentir algún tipo de cansancio o repercusión en relación a sus vestiduras, un recuerdo fugaz paso por su mente, la lamida de Sekhmet. Las palabras "bruja de la pereza" se incrustaron en su cerebro como una bala atravesándolo a toda velocidad.
"Tal vez, al ser la bruja de la pereza esa chica tenía la capacidad de aumentar o reducir la pereza del cuerpo de las personas? Esa fue la respuesta más lógica que se me ocurría. Al no poder hablar de lo ocurrido en el santuario, la única manera que tenia de poder conseguir respuestas seria volviendo a entrar."
Mientras el muchacho reflexionaba, una extraña dama se acercaba lentamente a la habitación donde se encontraba. Su cabello rojo pálido, acompañado de una gabardina negra con detalles en rosa hacían que su apariencia fuese como la de una especie de guardián místico o hechicero antiguo. El problema era solo uno y ese era su tamaño. Era extremadamente baja, incluso más que Ram la cual si comparases a ambas, esta última probablemente le sacaría una cabeza de sobra.
-Ram: Señorita Lewes.
Haciendo una reverencia, Ram demostró respeto hacia la pequeña líder del santuario.
-Adrian: Oh, usted debe ser quien menciono Ram al principio. Mucho gusto soy…
-Lewes: (interrumpiendo rápidamente) Adrian Mercer, si, Roswaal me conto algunas cosas sobre ti. (Mirándola) Yo fui quien dio permiso a este joven para que entrase al santuario en primer lugar, por lo que lo ocurrido podría ser en parte mi culpa.
-Adrian: No señorita (interrumpiendo rápidamente) acepto toda la responsabilidad por lo ocurrido. Después de todo, nadie me obligo a entrar. Si lo hice, fue por cuenta propia, Gern en ningún momento dijo nada que me atase a esa decisión.
La pequeña chica miro de arriba abajo a Adrian mientras guardaba un extraño silencio analítico. Lo que ella estuviese pensando, escapaba completamente a la comprensión del joven, pues su mirada en ningún momento dio indicios de nada. Era como hablar con una especie de máquina.
-Adrian: Además, no ocurrió nada malo. Me siento de maravilla, incluso mejor que cuando entre. (Dando pequeños santos con la punta de sus pies)
-Lewes: Hmm ya veo…bien, en ese caso supongo que no te importara que haga esto.
Lewes toco el pecho del joven con la punta de su bastón, empujándolo apenas unos centímetros hacia atrás mientras decía unas palabras en un idioma extraño.
-Lewes: Shamak.
Instantáneamente, el cuerpo de Adrian recupero todo su peso e impulso a este hacia el suelo, como una bala disparada desde un cañón. El impacto causo que el chico golpease su cabeza contra el suelo y sintiese una gran jaqueca mientras intentaba analizar lo ocurrido.
-Lewes: Como suponía, fuiste maldecido.
-Adrian: Maldecido? Porque juraría que la que me lanzo la maldición seria usted…
Lewes toco nuevamente al joven con su bastón, provocando que este volviese rápidamente a su estado anterior. Rápidamente Adrian intento levantarse, pero fue detenido por aquellas demandantes miradas de las dos chicas paradas frente a él. Ram y Lewes, debido a su forma de actuar parecían tener algún tipo de familiaridad más allá del simple parecido físico.
-Ram: Señorita Lewes, continúe por favor.
-Lewes: Este muchacho fue maldecido con la falta de pereza. Generalmente una maldición otorgada por los seguidores de Sekhmet o incluso ella misma.
-Adrian: Pues a simple vista no parece algo tan malo, digo no…
Antes de siquiera poder concluir, Ram propicio un fuerte pisotón al pie de Adrian, haciendo que lance un quejido adolorido mientras se tomaba con ambas manos el lugar del golpe.
-Ram: Continúe por favor. (Mirando a Lewes)
-Lewes: Como decía. Gracias a esto eres incapaz de sentir el cansancio, podrías correr por todo Lugunica y seguirías sin sentirte agotado en lo más mínimo.
-Adrian: Y eso es malo?
-Lewes: Peor de lo que crees. Como no sientes el cansancio, eres incapaz de saber cuándo tu cuerpo exija un descanso, por lo que podrías estar al borde del colapso y no lo sabrías.
-Adrian: Genial…los problemas nunca vienen solos dice el dicho…bien, que puedo hacer?
-Lewes: Para tu fortuna estas maldiciones tienen un corto plazo de tiempo, como mucho le doy una semana. Hasta entonces, podrías de cierta manera aprovecharte de esto, Gern seguramente sepa cómo. Solo ten cuidado de no esforzarte demasiado o terminaras mal.
-Adrian: Puedo decir algo? (mirando a Ram)
-Ram: Cual es la palabra mágica?
-Adrian: Puedo hablar señorita hermosa y perfecta Ram que todo lo puede y todo lo quiere?
-Ram: Hubiese bastado un por favor, pero si adelante.
-Adrian: Bien, solo quería saber que dijo Roswaal sobre todo esto?
-Ram: Justamente él está esperando que te levantes, así que lo mejor será no hacerlo esperar.
-Roswaal: Él ya está aquí, querida Ram.
Apareciendo sorpresivamente de entre las sombras (oculto tras la puerta) Roswaal hizo su aparición con su set de movimientos característicos de su persona. Su mirada se posó rápidamente sobre todos los presentes en aquella sala mientras buscaba las palabras indicadas para expresar sus deseos.
-Roswaal: Señoritas, podrían dejarme a solas con el muchacho por favor?
Sin siquiera objetar, Lewes y Ram abandonaron la habitación, dejando solos al pálido hombre de cabello azul con el futuro caballero. Delicadamente, Roswaal acerco su mano hasta el pecho del joven y con un rápido movimiento arranco al pequeño espíritu lobo de entre la ropa.
-Roswaal: Tu también pequeñín.
-Heimdal: Oh disculpa, creí que solo iban a hablar…los dejare solos, solo no me lo maltrates demasiado Rosqui.
Guiñando el ojo, el pequeño animal salió volando por la ventana mientras cerraba esta tras de sí.
-Adrian: No me gusta cómo se escuchó eso…
-Roswaal: Joven Adrian…
Lentamente, Roswaal se acercó al muchacho, poniendo su mano sobre el centro de su pecho y empujando a este sobre la cama, provocando que este callera de espaldas.
-Adrian: SEÑOR, QUE ESTA…
-Roswaal: (tapando su boca con un dedo) No te muevas y no te dolerá.
La mirada de Roswaal, sonriente y a su vez tan indiferente de lo que ocurría daba una sensación horrible a Adrian. Lentamente aquel hombre comenzó a desabotonar su camisa mientras hacía contacto visual. Dejando solo la armadura de Adrian, Roswaal acaricio suavemente su pecho mientras lentamente llegaba a la zona abdominal.
-Roswaal: Si…bien, eso era lo que quería.
Rápidamente, como si nada hubiese pasado el hombre volvió a pararse lejos del confundido y asustado Adrian.
-Adrian: Q-Que fue eso?
-Roswaal: Oh, solo estaba viendo qué tipo de prana predomina en tu cuerpo…espera…tu pensaste que…oh jajajaja.
-Adrian: Demonios hombre, no me des esos sustos…
-Roswaal: Oh vamos Adrian, yo no soy ese tipo de hombre…además, mi querida Ram nunca me perdonaría si me encontrase en brazos de otra persona.
-Adrian: MI QUERIDA RAM?
-Roswaal: Si, no lo sabias?
Aquella declaración había dejando al joven con un mal sabor de boca a la vez que recordaba las palabras de la chica aquella noche pasada "Le pertenezco a alguien más".
-Roswaal: Se encuentra bien querido Adrian?
-Adrian: Que? oh…si, si…solo reorganizaba algunos pensamientos.
-Roswaal: Lo siento si usted tenia algunos sentimientos encontrados hacia la hermosa muchacha…es que como no tenerlos…
-Adrian: Que no es eso, solo estaba pensando en…dah, olvídelo…
-Roswaal: No te sientas mal chico, es parte de la vida.
-Adrian: Por cierto, a que vino eso del tipo de prana?
El palido hombre chasqueo sus dedos, haciendo que de sus manos surjan pequeños destellos de colores, cada uno con un tamaño, intensidad y brillo diferente, estos comenzaron a girar alrededor de todo su cuerpo, formando un torbellino de arcoíris que comenzó a levantar el viento alrededor de toda la habitación.
-Roswaal: Esto, mi amigo, es lo que tu gente conoce como "MAGIA". Esta es posible gracias al "prana" termino con el que ya debes estar relacionado, el cual puede ser tanto absorbido como expulsado de nuestros cuerpo por medio de nuestra puerta. La "magia" se divide en dos tipos de usuarios. Los usuarios mágicos y usuarios espirituales, diferenciados por la forma en la que utilizan sus habilidades.
-Adrian: Momento…usted quiere decirme que yo soy capaz de hacer todo ese espectáculo de luces?
-Roswaal: La pregunta ofende…pues claro que eres capaz, todo ser vivo existente en la tierra de Lugunica es capaz de usar el prana a su alrededor. Por otro lado, tus habilidades se extienden hasta los límites de tu talento, los cuales por lo que puedo suponer, son desconocidos para ti.
-Adrian: Bueno, es la primera vez que escucho tal explicación.
-Roswaal: Es por eso que quise ver qué tipo de prana predomina en tu cuerpo. Al saber esto, podemos centrarnos mejor en tu tipo de habilidad y así explotar mejor tu potencial.
-Adrian: Genial y cuál es mi elemento?
-Roswaal: Eso es lo extraño…pareces manifestar en menos medida todos los elementos.
-Adrian: Eso es bueno?
-Roswaal: No, todo lo contrario. El hecho de tener más de un elemento significa que tendrás menos habilidad que si tuvieses uno solo. Ósea que al tenerlos todos puedes hacerlo todo, pero no eres bueno en nada.
-Adrian: Ah mierda…
-Roswaal: Por otro lado…tu cantidad de prana es un poco más alta que lo normal, por lo que podríamos trabajar en algo alrededor de eso.
-Adrian: En serio? Usted va a enseñarme?
-Roswaal: Otra vez, todo lo contrario. Esa es la labor de Gern, fue el en un principio quien me pidió que vea que clase de elemento posees.
-Adrian: Ah…doble mierda…
-Roswaal: No desprestigies sus enseñanzas muchacho. Puede que sea un hombre estricto y entrado en años, pero es un gran maestro. Y por cierto, llegas tarde a su clase, te sugiero que corras a él no le gusta que se tarden.
-Adrian: Aaaaah triple mierda.
-.-
El carruaje-dragón de Otto, incluso habiendo sufrido un percance momentos antes de entrar al pueblo, seguía transportando fielmente tanto a Subaru como a una inconsciente Emilia que, sin saberlo, se acurrucaba tiernamente en los brazos del muchacho que tanto la amaba. Al frente del vehículo, un chico de cabello dorado con mal carácter y músculos marcados se encargaba de llevarlos hasta su destino.
-Otto: Señor Subaru…en qué piensa?
La mirada del muchacho se había clavado en un punto en concreto, el cabello de Emilia. Su mente se había desprendido de su cuerpo hace un largo rato, esta divagaba con mil pensamientos al mismo tiempo, en su mayoría, relacionados con Rem, Adrian y la pelea que tuvieron días atrás.
-Otto: No estará pensando cosas extrañas sobre la señorita Emilia verdad?...
-Subaru: (rompiendo su concentración) Otto, que clase de enfermo crees que soy? Abusar de una chica inconsciente e indefensa…de verdad me crees capas de algo así?
-Otto: OIGA, YO SOLO DIGO LO QUE PIENSO…su mirada no se veía nada amigable, parecía que estaba teniendo algún tipo de…debate interno o algo así.
-Subaru: Mis pensamientos no son de tu incumbencia.
Al hacer esa última declaración, la mirada del joven se tornó oscura y llena de odio hacia el pobre mercader que los acompañaba. La reacción del joven no se hizo esperar, su rostro cambio a uno de nerviosismo y dudas, característicos de Otto. Subaru, al percatarse de su inconsciente respuesta, intento remediarla pero antes de siquiera poder decir una palabra, el carruaje se detuvo en seco.
-Otto: Q-Que? porque nos detuvimos?
Delante del vehículo, Garfiel se había detenido delante de un joven con mirada aburrida y desinteresada por sus alardes.
-Garfiel: (riéndose en voz alta) Me entere de tu pequeño paseo por el santuario, no fue muy placentero verdad?
-Adrian: Fue tan placentero como una visita al proctólogo.
-Garfiel: No sé qué sea eso, pero de seguro no debe ser muy agradable jajaja.
-Subaru: OYE! Puedes hablar todo lo que quieras pero por lo menos déjanos pasar!
El grito de Subaru había llamado la atención de ambos jóvenes, el muchacho ni siquiera se había percatado de que su amigo se encontraba ahí, pero rápidamente esta último le hizo entender.
-Adrian: SUBARU? Que haces aquí?
-Garfiel: Los conoces?
-Adrian: Si, es amigo mío.
-Garfiel: Ya veo, eso explica muchas cosas.
Exaltado por la aparición de su amigo, Subaru grito el nombre de Adrian a la vez que Emilia despertaba exaltada de su sueño.
-Emilia: SUBARU?
-Subaru: Emilia?
-Adrian: Emilia?
-Emilia: Adrian?
-Subaru: Adrian!
-Adrian: Subaru!
-Garfiel: Garfiel!
-Adrian: NO, Garfiel las pelotas.
Bajando del carruaje, Adrian y Subaru compartieron un incómodo apretón de manos simbolizando su reencuentro. La mirada de Adrian era una de frio resentimiento por las decisiones de su amigo. Aunque la mera aparición de este en el Santuario simbolizase una aceptación de su idea, tanto para despertar a Rem como para que este mismo volviese a casa, la desconfianza entre ambos, formada por los distintos roces en el pasado, habían hecho que ese reencuentro fuese algo peligroso para ambos.
-Subaru: Oye, a que se debe esa cara?
-Adrian: Dímelo tú, deberías saberlo…Roswaal está en la casa del fondo, seguramente te esté esperando.
-Subaru: Espera a dónde vas?
-Adrian: Tengo cosas que hacer.
Respondiendo de espaldas, Adrian se alejó de Subaru de una manera muy grosera para su persona. Heimdal, nuevamente saliendo de entre sus ropas, cuestiono sus razones.
-Heimdal: Chico, te noto algo nervioso. Pasa algo?
-Adrian: Nada…solo no quiero hablar con el…
-Heimdal: Oh, no será que solo estas nervioso porque el Rosqui te gano a la peli rosada?
-Adrian: Tampoco quiero hablar contigo, así que por favor lárgate.
-Heimdal: WOW disculpe su majestad, si me necesita estaré…ya sabes…organizando mis asuntos.
Volviendo a meterse dentro de su ropa, Heimdal se acurruco en el espacio entre la tela y la piel del muchacho, desapareciendo rápidamente en la marca que el mismo había creado días atrás. Adrian suspiro y retomo su camino hacia la tumba de Echidna.
-.-
Arrodillado delante de la entrada de aquel antiquísimo lugar, cabizbajo mientras susurraba unas palabras se encontraba aquel gigantesco hombre peludo y malhumorado, pero lleno de conocimiento.
-Gern: Llegas tarde.
-Adrian: Lo sé, tuve un inconveniente por el camino. Oh, Roswaal te manda saludos, me dio un discurso esta mañana sobre que tengo todos los elementos del prana y que soy un bueno para nada.
-Gern: Todos los elementos? Bien, eso será de utilidad. Ahora ven conmigo.
"Gern me llevo hasta la parte trasera de la tumba. Es increíble lo extenso que el lugar es, juraría que estuvimos unos quince minutos caminando alrededor de todo el lugar. He de decir que sigo maravillado por la hermosura del lugar, pero a donde este sujeto me llevo…lo único que puedo decir es que supera toda expectativa que pudiera haber tenido. Una entrada muy típica de la cultura japonesa demarcaba el paso hacia un gigantesco árbol que extendía sus ramas a lo largo de todo el lugar, tapando el cielo como un techo creado artificialmente. Este lugar desprendía una sensación de paz inexplicable, simplemente tendrías que estar aquí para saber lo que se siente estar cerca de aquel árbol."
-Gern: Tu gente lo llamaba "Yggdrasil".
-Adrian: Mi gente?
-Gern: Si…Los hijos de Satella que poblaron este lugar antes de ti. Ellos llamaban a este lugar "El árbol de la vida". Cuentan las leyendas que ellos tenían la peculiaridad de hablar con la bruja a través de este lugar. Fue por ello que Echidna creo la barrera que nos separa con el exterior, para protegerlos a ellos y a Yggdrasil de…bueno…hay cosas que es mejor no saber.
-Adrian: No lo sabes?
-Gern: Mis predecesores decidieron que era mejor que no sepa lo que hay fuera de los muros…antes de irse, me dejaron a mí como encargado de proteger la santidad de este lugar.
-Adrian: Entonces hay otros hijos de Satella vivo a través de Lugunica, a donde fueron?
-Gern: Que si los hay? Hay muchísimos, están escondidos entre la multitud, apartados de la vista promedio para escapar de quienes quieren "usar su poder" para el mal. Al tener la capacidad de regresar de la muerte, dudo que necesite decirte las utilidades que esto podría tener.
-Adrian: No crees que haya alguien más buscando la manera de regresar a casa? Tal vez podría ayudarme, digo, desde cuanto tiempo existen los hijos? Tal vez pueda encontrar alguno que…
-Gern: (interrumpiendo) Chico…nadie ha llegado tan lejos…de haber ocurrido tal cosa, el mundo entero lo habría sabido. Escucha, sé que es difícil, pero deberías recapacitar. Empieza desde cero, haz una nueva vida aquí, olvida ese sueño suicida de regresar a un mundo que te ha expulsado.
-Adrian: NO! (gritando mientras se ponía cara a cara con el gran hombre) Debe haber alguna manera…estoy seguro…que importa si nadie lo ha logrado antes, eso no significa que no sea posible.
-Gern: Se razonable, este mundo no es tan malo. Ya trabajas para Mathers así que ya tienes un lugar asegurado. Busca una bonita chica y vive felizmente con ella, créeme será lo mejor.
-Adrian: Tu no lo entiendes…no puedo quedarme…mi familia me necesita…solo quiero volver a verlos.
-Gern: Familia…no me hables de familias…la mía me abandono cuando apenas era un bebe…desconozco el destino que tuvieron, pero estoy seguro de una cosa. Si ellos me abandonaron, fue porque nunca me quisieron. Lo que logre fue gracias a mi esfuerzo y dedicación, no tuve a nadie que me dejara nada…todo esto…no se lo debo a nadie.
Las palabras del hombre se volvieron frías y llenas de odio al decir esas últimas palabras. Su mano se cerró y fue presionada con fuerza a la vez que su mirada se perdía en un vacío de odio y rencor.
-Adrian: Yo…en parte te entiendo.
-Gern: Tu? Que podrías entender tú?
-Adrian: Mi padre nos abandonó a mi madre y a mis hermanos cuando apenas era un niño. Por su culpa, fui perdiendo progresivamente a todos y cada uno de los integrantes de mi familia. Tuve que ver cómo eran arrancados de mi vida para dejarme solo e indefenso en un mundo que desconocía…Pero sabes qué? a diferencia de ti…yo quiero volverlos a ver. Quiero ver a mi hermana y decirle que la amo y estoy agradecido por todo el tiempo que me cuido. Quiero recuperar lo que alguna vez perdí. Y nadie, ni la bruja de no sé qué carajos, ni su grupito de maniáticos podrá impedirme que cumpla mi deseo.
Pisando fuertemente el suelo bajo sus pies, Adrian golpeo su pecho mientras presionaba sus dientes y reunía las palabras en su mente. La ira había tomado el control de su cuerpo y ya no estaba actuando por sí mismo sino que simplemente se dejó llevar por las emociones existentes en ese momento.
-Adrian: Aunque tenga que convertirme en el esclavo de mi destino, siguiendo las locuras de un libro maldito…aunque tenga que encadenarme para seguir caminando, estoy dispuesto a hacerlo…YO SOY EL CABALLERO ESCLAVO! SOY ADRIAN MERCER!
Las palabras de furia exclamadas por el joven recorrieron todo el bosque a través de un eco incesante que llevo su declaración a cada extremo del lugar. Gern mantuvo su expresión seria a la vez que levantaba lentamente sus brazos y golpeaba una mano con la otra en sentido de respeto.
-Gern: Esa furia…
Dando un salto colosal hacia adelante y pasando por lo alto del joven Adrian, Gern llego a los pies de Yggdrasil. Acaricio lenta y suavemente la corteza del árbol, solo para volver a mirar seriamente al joven haciendo su distancia. Levantando su brazo, Gern recito una palabra, una única y divina palabra.
-Gern: Himikatsu Inyo.
De la extremidad de aquel hombre, comenzaron a emerger líneas de colores, simbolizando el poder y fuerza que este poseía y dejando entender que más allá de los aspectos que el poseía, era más peligroso de lo que aparentaba. Lanzando un puñetazo hacia adelante, una onda expansiva de viento ataco de inmediato al joven Adrian, derribándolo y haciéndolo rodar hasta la entrada del santuario.
-Gern: Esa furia, es tu arma. Debes dominarla, conocerla bien y ser uno con ella, solo de esa manera podrás maximizar tu potencial y dominar el arte del movimiento espiritual.
Levantando la cabeza, Adrian se percató de que aquel hombre estaba frente a él, sonriéndole con una mirada confiada y orgullosa que representaba tantos sentimientos frustrados su corazón.
-Gern: Y YO! (Golpeando su pecho) YO SERE TU MAESTRO, JOVEN CABALLERO ESCLAVO!
