Capítulo 13: Furia interna.

Debajo de aquel inmenso árbol, el joven Adrian descansaba tranquilamente sobre un colchón improvisado por su maestro. Agitadamente, este despertó lanzando un grito ahogado por la falta de aire en sus pulmones.

-Adrian: Q-Que demonios…no de nuevo…maldita sea mi mala suerte. Es que no puedo tener un día de tranquilidad?

En un ataque de ira, el chico golpeo fuertemente el piso a un lado del colchón, arrancando un poco de pasto en el proceso y llamando la atención del durmiente Gern a su lado.

-Gern: Pasa algo chico? Es muy temprano para esto… (Dijo de manera cansada)

-Adrian: (quejándose) Daaaa…nada, solo iré a ver cómo están Ram y los demás.

-Gern: Pero no te tardes demasiado, tu entrenamiento comenzara en unas horas…

Seguido a esto, el gigantesco hombre volvió a tumbarse en su colchón y procedió a reanudar su sueño.

"Es increíble cómo es que los problemas buscan a quienes intentan a toda costa evitarlos…este por desgracia, es mi caso. Ahora estoy nuevamente atrapado en un ciclo de vida y muerte con unos psicópatas que buscan a toda costa…a Subaru…"

-¿?: Adrian!

Una voz reclamo su atención frente a la antigua estructura de la tumba. Desde el interior, Subaru corría en su dirección, con mirada seria y decidida.

-Adrian: Subaru!

Re encontrándose, ambos jóvenes compartieron un apretón de manos, ya siendo una tradición por cada vez que se volvían a ver y comenzaron con su recuento de datos.

-Adrian: Amigo, estamos nuevamente jodidos.

-Subaru: Un momento, tú también moriste?

-Adrian: Eh? Pues sí, esos dementes quieren matar a todos los que vivan en la mansión, pero tienen una fijación especial hacia ti.

-Subaru: ESOS? (Sobresaltándose) Genial…simplemente genial!

Moviéndose de lado a lado, el chico sostuvo su cabeza a la vez que se quejaba y murmuraba en voz baja. Sin darse cuenta de lo que ocurría, Adrian prosiguió a calmar al joven a pesar de que en ese momento él era quien estaba más nervioso.

-Adrian: Wow wow wow tranquilo… Vamos por partes, que día es hoy? Tomemos un punto de referencia. No lograremos nada entrando en pánico ni quejándonos. Si trabajamos juntos, probablemente podamos resolver esto de manera rápida y concisa.

-Subaru: Un punto de referencia?...bien, desperté en el santuario, lo cual significa que ayer complete la primera prueba. Por lo tanto, tenemos alrededor de una semana hasta poder negociar la liberación de los aldeanos. Días más…días menos…

-Adrian: Bien…

Llevando su mano a su barbilla, el joven comenzó a pensar en sus posibilidades en ese momento. Desconocían el número de personas que invadirían la mansión, por lo que pensar en un enfrentamiento directo sería prácticamente suicidio. Además, existen factores de peligro, como pueden ser la utilización de civiles como escudo humano o carnada…las capacidades físicas de Frederica eran un misterio, al igual que las de sus oponentes, pero podían estar seguros de que la chica no sería capaz de hacer frente a varios oponentes por si sola. Y por último, el factor más importante, el hecho de no tener como hacer frente a nadie. Ósea, Adrian intento defenderse y fue fácilmente derrotado, por lo que Subaru y Otto serían incapaces de hacer nada. Tal vez Ram podría ayudar, pero suponiendo que tengan más escudos como los que tuvieron en su primer encuentro, el resultado sería el mismo.

-Adrian: Mierda…está complicado…No tendrás algún haz bajo la manga como lo hiciste contra el culto?

-Subaru: Lamentablemente, carezco de uno de esos actualmente…dudo que alguien de aquí nos ayude así como si nada. La primera vez pude convencerlos ofertando pertenecías de la campaña de Emilia-tan…pero dudo que esta gente caiga en algo como eso…Un momento, no tenías un espíritu guardián como Puck?

-Adrian: Heimdal…es verdad, me había olvidado completamente de él. (Chasqueando los dedos y haciendo sonidos con su boca como si llamase a un perro) Heimdal, compañero ven, te necesitamos.

El silencio invadió la escena mientras el joven miraba a su alrededor en busca del pequeño espíritu y daba palmadas alrededor de sus ropas para sacarlo de donde sea que se metiese cuando no estaba haciendo un comentario sarcástico a su alrededor.

-Heimdal: Oh, ahora si quieres hablar no?

La voz del lobo resonó como un eco en el ambiente, pero no hubo acto de presencia de su parte.

-Adrian: Heimdal! Dónde estás? No te veo.

-Heimdal: Pues que es una pregunta un poco difícil de responder. Digamos que estoy dentro de tu cuerpo…no espera, eso se escuchó feo…estoy dentro de tu alma, sí, eso mismo.

-Adrian: Pues podría salir un momento? Necesitamos tu ayuda.

-Subaru: (Confundido) Amigo…con quien hablas?

-Adrian: Momento, ya vuelvo contigo. (Señalando a Subaru)

-Heimdal: Recuerdas hace unos días cuando me dijiste que no querías hablar conmigo? Pues aproveche esto para entrar en modo de hibernación.

-Adrian: Y eso quiere decir?

-Heimdal: Es como, un pequeño descanso que me todo para recargar fuerzas.

-Adrian: En serio? Y no puede esperar? Esto es algo urgente.

-Heimdal: Sabes cuánto tiempo llevo esperando para esto? Hace décadas no me tomo un descanso. Además, no puedo salir de este estado hasta que haya terminado, de hacerlo perdería gran parte de mis poderes y tal vez…me desvanezca en la nada.

-Adrian: Genial…estamos solos supongo…Si le decimos a Roswaal crees que nos ayude?

-Subaru: Con sus heridas y estando bajo la esclavitud del santuario lo dudo.

-Adrian: Que hay de Garfiel?

-Garfiel: Así te quería agarrar rata inmunda…

Dando un salto a una distancia impensable para ambos muchachos, Garfiel llego a pocos metros de ambos mientras mostraba una expresión de desagrado y hostilidad.

-Adrian: Garfiel, amigo que bueno ver…

-Garfiel: Tú cállate.

Clavando una mirada de inmenso odio, Garfiel mostro sus colmillos al pobre chico quien era incapaz de entender a que se debía tal nivel de agresividad a su persona.

-Subaru: Oh…demonios…es verdad, lo había olvidado…

-Adrian: Q-Que olvidaste exactamente? (exponiendo cierto nerviosismo en su voz)

-Garfiel: Te dije muy bien lo que te haría si te veía cerca de la tumba…No solo no me hiciste caso…(Comenzando a acercarse lentamente mientras mostraba sus colmillos con agresividad) sino que además, estas aquí con este otro…resquicio de hombre, murmurando cosas sin sentido y planeando a espaldas de todos…

-Subaru: Garfiel espera, podemos explicarte!

El semi-humano se preparó para saltar a la vez que Adrian canalizaba el prana de su cuerpo en su brazo y se preparaba para una pelea imposible.

-Lewes: Garfiel espera.

El movimiento de ambos hombres fue detenido por la voz de una mujer a espaldas de Subaru y Adrian. Lentamente el sonido de unos pequeños pasos dieron lugar a la llegada de la pequeña mujer de cabello rojo pálido.

-Lewes: Yo fui trajo a Subo hasta aquí. Él quería encontrarse con Adrian, por lo acompañe hasta aquí para asegurarme de que hiciera nada extraño. Lamentablemente me encontré con esto (mirando a Subaru). Por otro lado, si es verdad que su conversación fue un poco extraña, por lo que tendré que pedirles que explique todo aquí y ahora.

-Adrian: No hay problema.

"La charla duro alrededor de una media hora en la cual nos refugiamos a la sombra del árbol más cercano y nosotros les contamos lo que estaba por ocurrir. Por alguna razón, Garfiel no le quitaba los ojos de encima a Subaru, mostrando casualmente sus colmillos cada vez que este hacia contacto visual por demasiado tiempo. Lewes por su parte, clavo su mirada de manera estática en nosotros. No había cosa en el mundo que pudiese evitar que esa mujer perdiese su concentración."

-Lewes: Ya veo. Si entendí bien, esa gente busca especialmente a Subaru, por lo que bien podría ir Adrian por su cuenta y avisar sobre el ataque y de paso traerlos aquí por un tiempo.

-Adrian: El problema radica en lo siguiente…no sabemos en qué momento llegaran, incluso podrían estar haya en este momento y no lo habríamos.

-Subaru: Ahí es donde nosotros tenemos la ventaja. Cuando entramos con Ram a la mansión, tome una parada para en la habitación de Rem. Al estar en el mismo estado en que la dejamos, puedo suponer que iniciaron el ataque en el momento en que vieron nuestra llegada.

-Lewes: El objetivo es Subo, eso está claro. Por lo que supongo que no habrá problema con que Adrian llegue por su cuenta. Quiero decir, si las demás criadas de la mansión estuvieron todo ese tiempo sin ser atacadas entonces es porque ellas no son objetivos importantes.

-Adrian: Dios bendiga la irrelevancia. Bien, ahora solo necesito a alguien que me lleve hasta la mansión y de regreso.

-Subaru: Otto puede encargarse de eso. El único problema supongo que sería convencer a Frederica de venir.

-Adrian: Déjalo en mis manos, sé que hacer.

Sin decir una sola palabra, Garfiel se levantó y se alejó lentamente en dirección opuesta a la que nos encontrábamos.

-Garfiel: Por cierto Subaru…(Volteándose) te estaré vigilando. (Mirando a Adrian) Y a ti también.

Seguido a esto, dio un salto en dirección a los árboles y siguió moviéndose hasta perderse entre la maleza.

-Adrian: Eh…dije algo malo?

-Lewes: No creo que sea por algo que hayas dicho.

-Adrian: A que te refieres con eso?

No hubo respuesta por parte de la pequeña mujer, solo desvió unos momentos su mirada en dirección a Subaru.

-.-

El sol se cernía sobre la mansión, al igual que la última vez los pocos rayos de luz que quedaban alcanzaban para iluminar la entrada a la mansión y dar un ambiente otoñal típico de las películas románticas.

-Adrian: Agradezco que me hayas traído hasta aquí.

-Otto: Hey, mi intención era la de poder tener un momento de privacidad con el señor Mathers. Pero si me necesitan para algo tan importante estoy dispuesto a ayudar…(susurrando) Y más si incumbe al caballero personal del señor Roswaal…

-Adrian: Ooooh ya, entiendo… y para nada estás haciendo esto para quedar bien con el Rosqui verdad? (guiñando un ojo)

-Otto: NO! No…para nada…

-Adrian: Jajaja me caes bien. Eres más inteligente de lo que aparentas, eso me gusta.

-Otto: Es el primero comentario amable que escucho desde que estoy involucrado con el señor Subaru.

-Adrian: Tendremos que trabajar en tu bajo autoestima muchacho, pero por lo pronto…(bajándose del carruaje) Si ves a cualquier persona extraña por las cercanías, solo grita como el infierno y corre hacia adentro. Yo sacare a las chicas y volveré lo más rápido que pueda, CAPISCE?

-Otto: No sé qué sea capisce…pero escuche bien.

-Adrian: (Corriendo hacia la mansión) Me alegra escuchar eso!

El muchacho entro dando un golpe a ambas puertas, expresando su presencia en el lugar y asustando a la persona que estaba detrás de esta.

-Adrian: FREDERICAAAAAA!

-¿?: Eh…bienvenido señor?

Una pequeña niña con un vestido de criada idéntico al que usan Ram y Frederica se escondía detrás de las escaleras, nerviosa por la actitud tan agresiva con la que Adrian había entrado por la puerta.

-Adrian: Eh…disculpa…quién eres? Un momento, yo te conozco, eres Petra la amiga de Subaru.

-Petra: Si señor, el mismo fue quien me ofreció este trabajo para ayudar con las tareas a la señorita Ram.

-Adrian: Ese bastardo, haciendo trabajar a una niña pequeña…VERGÜENZA DEBERIA DARLE!

-Petra: NO SEÑOR, NO MALENTIENDA, YO FUI QUIEN ELIGIO TRABAJAR AQUÍ!

-Adrian: Da igual, no importa, hay cosas más importantes ahora. Podrías llamar a Frederica por favor?

-Petra: Debe estar en la habitación de la señorita inconsciente.

-Adrian: Gracias, quédate cerca de la puerta y si Otto entra gritando corran con nosotros.

-Petra: Espere porque?

"Subí las escaleras lo más rápido que pude, sin siquiera preocuparme por lo que podría ocurrir en caso de que cayera. Corrí a toda velocidad por los inmensos y oscuros pasillos apenas iluminados por la luz del crespúsculo hasta llegar a la entrada de aquella habitación donde se encontraban la dama durmiente y la sirvienta semi-humano. Vacile un momento, antes de darme cuenta que si entraba de manera agresiva, probablemente solo cause más problemas de lo que necesitaba, por lo que golpee gentilmente la puerta antes de oír una voz calmada y tierna que decía…

-Frederica: Adelante.

La puerta se abrió lentamente revelando al joven con mirada seria y decidida.

-Frederica: Señor Adrian? Llegaron antes de lo previsto.

-Adrian: Frederica, no tenemos mucho tiempo, necesito que tomes a Rem y ambas me acompañen al carruaje. Debemos volver al santuario.

-Frederica: Me temo que no puedo hacer eso.

-Adrian: Son ordenes de Roswaal, necesito que vengan.

-Frederica: Como maestra de criadas debo proteger las pertenencias de mi maestro.

-Adrian: No lo entiendes, atacaran el castillo. Son demasiado fuertes no tendrás oportunidad.

-Frederica: No me trates como si no pudiese hacer nada.

Extendiendo su mano, la joven criada hizo surgir unas enormes garras de animal de sus dedos y su brazo completo se recubrió de un pelaje duro y largo.

-Frederica: Yo puedo cuidarme sola. Llévate a Petra y Rem, yo estaré bien.

-Adrian: Eso…es increíble. (Un brillo de emoción ilumino los ojos del joven mientras una sonrisa recubría su rostro)

Un grito chillón resonó a lo largo de toda la mansión, alertando a Adrian y Frederica. Esa voz, era imposible no darse cuenta de quién era su propietaria.

-Adrian/Frederica: PETRA!

Dando un salto hacia la puerta, Frederica transformo completamente su cuerpo en una especie de felino gigante. Sin perder tiempo, la chica rasgo el suelo de madera a la vez que tomaba velocidad rumbo hacia la entrada.

-Lisa: Niña gritona…esto te enseñara a cerrar tu sucia boca.

El sonido del cuchillo cortando la piel de la pobre niña se escuchó como un eco ante los oídos de la atónita semi-humana criada. Esta, dejando guiar por sus instintos y por su ira, salto con su gigantesco cuerpo pobre los invasores, ahora, cubiertos en la sangre de la pequeña niña. Las maderas de las cuales estaba hecho el piso fueron completamente arrancadas de su lugar con el impacto de los pies de Frederica. Astillas y pedazos de escombro volaron por todo el lugar, más la joven no había podido atrapar a nadie entre sus garras.

Sin pensarlo dos veces, los 3 individuos lanzaron sus dagas en dirección al animal, rasgando partes de su cuerpo y creando heridas menores en este. Son veloces y certeros movimientos, estos monstruos lanzaban y recogía las dagas mientras giraban alrededor de la histérica chica que intentaba desesperadamente atacar a alguno de ellos, sin resultado alguno. Su velocidad era demasiada, como para que la joven pudiese hacerles frente. Sus inmensos músculos, ahora potenciados por su forma bestial, impedían la rápida ejecución de sus movimientos y la hacían una presa fácil. Intentando acabar rápidamente con ella, uno de los cultistas dio una certera estocada en dirección a la cabeza de Frederica. Mas esta pudo moverse en el último momento, haciendo que la hoja se clavase directo en su hombro. Aprovechando este movimiento, Lisa, la líder del grupo, cayo rápidamente frente a la cabeza de la chica y lanzo una puñalada en dirección a su cuello.

-Adrian: Aléjate de ella!

Adrian, llegando en el momento justo, tomo a Lisa del ante brazo y de un rápido movimiento la lanzo a una distancia considerable sobre su cuerpo, alejándola del grupo. Frederica aprovecho esto para reposicionarse, volviendo a su forma original y capturando el brazo de uno de los cultistas.

-Recluta: Oh no…NO DENUEVO!

Lanzando un rugido de odio, Frederica transformo sus manos en garras y partió por la mitad el cuerpo de aquel joven, bañándose con su sangre y ensuciando su largo cabello con sus viseras e intestinos. Adrian cubrió su boca al ver esto, estaba a punto de vomitar por ver tal espectáculo visceral, pero no era momento para eso, así que se puso serio y junto a Frederica se dispusieron a enfrentar a los cultistas restantes.

-Lisa: Veo que tienen algo de habilidad. Bien, eso lo hace más interesante.

-Adrian: Que demonios es lo que quieres…SUBARU NI SIQUIERA ESTA AQUÍ!

-Lisa: Ya lo sabemos.

Aquella respuesta, dicha con tanta normalidad y falta de emoción desconcentró a Adrian, haciendo que este pierda su concentración. Aprovechando esto, el recluta restante encaro a Frederica con su daga, distrayendo a esta con saltos a su alrededor y burlándose de ella cada vez que fallaba algún ataque. Mas su objetivo no era vencerla, sino entretenerla. Mientras esto ocurría, Lisa lanzó una estocada en dirección a Adrian. Este pudo atrapar el golpe sin demasiado problema y con su otro brazo intento lanzar un puñetazo que fue atrapado de la misma forma por la chica.

-Lisa: Pero que podría motivar más a un hombre que el hecho de que persigamos a sus seres queridos? Y quien mejor que mandar nuestro mensaje que otro hijo de Satella sino? Si después de todo…qué valor tiene la vida de una persona si esta no es reflejado por la gente que ama? Tu deberías saberlo mejor que nadie…Adrian.

-Adrian: Ustedes…cobardes…basuras…como se atreven…AAAAAAAAA!

En un inmenso ataque de ira, el joven lanzo un cabezazo con todas sus fuerzas a la mujer, agrietando su máscara y haciendo que esta pierda momentáneamente el equilibrio. Seguido a esto, presiono con fuerza su puño, como nunca lo había hecho antes, y canalizo en este el prana de todo su cuerpo, haciéndolo brillar intensamente y gritando a todo pulmón aquellas palabras de poder.

-Adrian: HIMIKATSU INYO!

El piso se rompió bajo sus pies, las tablas de madera fueron completamente arrancadas de su lugar al mismo tiempo que el puño impactaba con el pecho de la joven y rompía huesos y cartílagos con cada milisegundo que pasaba. Un estruendo inmenso dio lugar al cuerpo de Lisa volando a toda velocidad y creando un cráter en la pared detrás suyo. Pero algo paso…algo no salió como debería haber ocurrido.

-Adrian: Mi-Mi brazo…Mi maldito brazo…maldita sea, como duele…

Un grito ahogado por tan horrible sensación resonó a pocos centímetros del joven quien, seguido a esto, caía de rodillas y admiraba su extremidad, ahora completamente roja y débil como gelatina. El dolor era inmenso, algo que simplemente era inexplicable, parecía que hubiese sido arrollado por una aplanadora. Apretando los dientes, Adrian simplemente se vio obligado a soportar aquel suplicio sin poder siquiera moverse.

El recluta restante intento aprovechar la situación, corriendo en dirección al joven y lanzando una estocada con su daga. Pero este fue detenido por una garra atravesando su pecho, como si de una espada o arma de hierro puro se tratase. El filo del arma quedo a centímetros de su cuerpo y el cuerpo sin vida del último recluta yacía empalado en el brazo de Frederica. Dejándolo caer como si de un pedazo de trapo sucio se tratase, la sirvienta volteó a ver a Adrian con una mirada triste y desoladora.

-Frederica: Yo…lo siento…no sé cómo voy a explicarle esto al señor Subaru…

Lagrimas salían de los ojos de la joven a la vez que intentaba ocultar su rabia mirando hacia otro lado y limpiándose el agua que salía de sus ojos con las todavía existentes garras.

"Saben…siempre he odiado ver a otra persona llorar…no soy bueno en este tipo de situaciones y siempre digo algo que no debería…pero, intente hacer mi mejor esfuerzo esta vez."

Levantándose adolorido y sin poder mover su rojiza extremidad, Adrian envolvió el cuerpo de Frederica con su otro brazo mientras acariciaba su cabello gentilmente. Con la voz más tranquila que podía, el joven intentaba calmar a la sirvienta.

-Adrian: Tranquila…todo estará bien…no es tu culpa.

-Frederica: Yo no pude protegerla…

Su voz se quebrantó y unas simples lágrimas se convirtieron en sollozos mientras clavaba su cabeza en el hombro del chico y devolvía el abrazo con fuerza alrededor de su cuerpo, intentando no tocar su extremidad malherida.

"No será fácil explicar esto a Subaru cuando regresemos…aunque por lo menos…Rem está a salvo. No todo está perdido."

Y de la nada…el infierno se les cayó encima.

-Frederica: AAA…aaah… (Lanzando un grito ahogado)

-Adrian: FREDERICAAAA NOOOOOO!

Una dama, una voluptuosa y hermosa mujer de cabello y ropajes negros sonreía sádica y seductoramente mientras atravesaba el vientre de la chica con su daga por detrás. Con un rápido giro, hizo un corte perfecto a través del estómago de Adrian, despojando a este de sus órganos y dejándolo tendido en el piso.

-Elsa: Muy conmovedora su batalla. La coreografía, las lágrimas, los sentimientos…la verdad casi me hacen llorar. (Tomando sus intestinos) Mírate nada más…tu interior es realmente adorable.

Al contemplar esa falta de humanidad, ese odio por la vida que existía en la mirada de aquella mujer, Adrian solo pudo decir una sola frase.

-Adrian: E…ata…re

-Elsa: Que? habla un poco más alto muchacho.

-Adrian: Te…matare…TE MATARE…VOY A MATARTEEEEEE!

El dolor existente en el cuerpo del joven había desaparecido, opacando completamente por una furia asesina, un odio inmenso que crecía a cada momento al contemplar la sonrisa de aquel monstruo parado frente a él. Y de la nada, una ráfaga de viento fue esquivada con un salto de la doncella mortal.

-Beatrice: Oh…no…

"Beatrice…si tan solo no la hubiese olvidado…si tan solo hubiese recordado a esa niña…Frederica seguiría con vida…podríamos haber ganado esta batalla."

Al girar su cabeza Adrian, pudo notar algo…escalofriante en la jovencita. Su mirada…no era la mirada de un guerrero, no era la de alguien preparado para luchar, ni siquiera estaba enojada. Tenía miedo, un miedo inmenso que recorría todo su cuerpo y no la dejaba procesar nada de lo que ocurría. Fue ahí cuando nuestro chico cayó en cuenta de la situación. Cuatro personas yacían muertas delante de él e incluso una de estas había sido asesinada por sus manos y lo único que el quería era tener la fuerza para arrancarle la vida a otra más. Su corazón se aceleró, haciendo que volviera rápidamente en sí mismo y apreciara el visceral espectáculo que se había formado a su alrededor. Sus propios órganos, arrancados de su vientre y expuestos para el deleite de la demencial dama de negro, sus amigos muertos, sus enemigos masacrados…y la muerte tocando a su puerta.

-.-

Despertando nuevamente bajo aquel inmenso árbol, la mirada de Adrian se clavó las hojas de este, perdiendo sus pensamientos en la inmensidad de la nada y sintiendo un gran temor por lo que ese siniestro mundo estaba haciéndole.

-Heimdal: No es momento para sentirse así muchacho…

-Adrian: Heimdal?

-Heimdal: No sé qué sea lo que te haga estar de esa manera, pero sea lo que fuere seguramente es algo más grave que un simple problema con una niña…verdad?

-Adrian: Ojala mis problemas giraran en torno a Ram. Tengo…tengo miedo amigo…miedo a convertirme en algo horrible…

-Heimdal: Y que tan malo podría llegar a ser alguien que ha muerto tantas veces para salvar a gente que desconoce? No le debías nada a ninguno de ellos, bien podrías haberte ido y estarías incluso mejor, pero tú no querías eso. Tú quisiste tomar el camino del héroe y permanecer a su lado. Incluso si no pudiste hacer mucho, tus actos fueron muy nobles.

-Adrian: No lo entiendes…estaba tan lleno de odio. Mi cuerpo…estaba siendo movido por una ira asesina…ni siquiera puedo asegurar que esa persona era yo…y sin embargo ahí estaba, rodeado de cadáveres y luchando para seguir dando pelea.

-Gern: Podría preguntarte porque estabas tan enojado?

La pregunta del expectante Gern sobresalto a Adrian, haciendo que este se despierte rápidamente y mire con aires de nerviosismo al gigantesco hombre parado a metros de él.

-Gern: Hablar solo no es nada bueno sabes?

-Adrian: Lo siento…es que…insulte a Heimdal y ahora el…

Nuevamente, la rabia comenzaba a invadir el subconsciente del muchacho. Rabia causada por sus propios errores, por no haber expresado lo que pensaba en su momento y dejarse llevar por sus ideales de hombría impuestos por tantos libros de fantasía que había leído en su pasado.

-Gern: Tranquilízate. Solo dime, porque tanto odio?

-Subaru: Con permiso, estoy buscando a alguien llamado…Adrian!

"Entrando a toda velocidad, Subaru había llegado acompañado por Lewes. Por su mirada, podría estar convencido de que era el mismo Subaru que me había detenido en las puertas de la tumba la vez anterior. Por lo que puedo suponer, el no murió en mi intento anterior. Acercándose a nosotros, tanto el como Lewes tomaron asiento junto a mí y Gern mientras yo comenzaba a narrar nuestro predicamento."

-Lewes: hmmm pues sí, es una situación difícil la que los atrapa.

-Gern: Ya veo…Es entendible tu odio, mi pupilo. Al igual que tus acciones.

-Adrian: Que?

-Gern: Es verdad, no cualquier persona hubiese reaccionado de la misma manera al ver a una pequeña niña y a un amigo morir ante sus ojos. Pero eso significa algo muy importante y grávatelo bien en tu mente. Eres VALIENTE Adrian Mercer, y esto es una prueba de ello.

-Lewes: Gern dice la verdad, pero por otro lado, el reaccionar de esa forma tan precipitada podría traerte problemas. Está bien que sigas a tu corazón, pero no ciegamente.

-Gern: Como ya te dije antes, tu furia es tu arma y como toda arma, debes aprender a usarla con sabiduría. Tú eres quien porta el arma y no ella a ti. Demostraste que tienes el poder para vencer a esos demonios, pero no lo lograras solo. Necesitaras ayuda de tus compañeros.

Subaru puso una mano en el hombro de Adrian mientras levantaba su pulgar y daba una sonrisa de aliento.

-Adrian: Jeh (sonriéndole de regreso) supongo que es lo máximo que puedo esperar de ti, no Subaru?

-Subaru: Hey no pidas demasiado, no soy bueno con las palabras de aliento.

-Adrian: Tranquilo, no necesito más palabras de aliento por ahora…pero a quien si necesito…es a Garfiel.

-Subaru: A Garfiel? Y como pretendes conseguir su ayuda?

-Adrian: Tengo un plan. Déjalo en mis manos.

-.-

Una iracunda dama encapuchada golpeo fuertemente uno de los árboles del inmenso bosque de Irlam. Presionando los dientes, camino de un lado a otro recapitulando su derrota a manos de Adrian y Frederica.

-Recluta: Mi señora Lisa, lamentamos nuestro fallo. No estuvimos a la altura de esa semi-humana…

-Lisa: No…el fallo fue de todos. Yo también falle al subestimar a Adrian.

-Elsa: Reconoces tu error? Bien, así por lo menos podrás evitar cometerlo cuando te enfrentes a él nuevamente.

-Lisa: Solo fue un pequeño percance…debí haberme imaginado que vendría mejor preparado cuando me entere que sería la segunda vez que me enfrentaría a él…

-Recluta: Mi señora, podríamos atacar la mansión ahora mismo y de esa manera eliminar a la semi-humana para que no interfiera.

-Elsa: No será necesario.

Los tres individuos miraron a la voluptuosa mujer mientras explicaba el porqué de esas palabras.

-Elsa: Ya había supuesto un posible fallo de los acontecimientos. Es algo que aprendí cuando enfrente al joven Subaru la primera vez. La aparición del grandioso espadachín Reinhard fue sin duda algo inesperado, pero todas las piezas encajaron cuando me contaron sobre los hijos de Satella…por lo que esta vez, vine preparada.

Una pequeña figura apareció de entre la maleza, como si se tratase de algún tipo de presentación de una obra de teatro. Cabello azul oscuro, ojos verdes y una feliz sonrisa carente de empatía eran la mejor manera de describir a la niña. Haciendo una reverencia, Meili se presentó ante los tres cultistas.

-Meili: Señorita Meili, encantadora de ma-bestias de la organización de asesinos. Es un placer.