Capítulo 18: Una cita con una bruja.

Las enormes murallas se alzaban sobre la montaña, dejando como único acceso a esta un pasaje a través de las rocas filosamente ubicadas apuntando al cielo, como si algún dios protector las hubiese puesto ahí para proteger la fortaleza. En la entrada, dos guardas fornidos y distraídos guardias que charlaban entre sí, conscientes de que nadie intentaría entrar de ninguna otra manera más que por ahí.

-Guardia 1: Oye, mira quien viene.

-Guardia 2: Oh mira nada más que trajo el viento…

Caminando de manera lenta pero segura, Adrian y Diana se aproximaban a la entrada principal, captando rápidamente la atención de ambos guardias y haciendo que estos reaccionen de manera burlona.

-Guardia 2: Señorita Diana, que sorpresa verla por aquí.

-Guardia 1: Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos jajaja.

-Diana: A un lado, tenemos cosas más importantes que hacer que hablar con una panda de babosos como ustedes.

-Guardia 1: Oh, quien es tu amigo? Se ve "RUDO" jajaja.

-Adrian: Amigo, tienes la bragueta abierta.

Con un movimiento rápido, el sujeto desvió su mirada hacia sus pantalones, confirmando que la afirmación de Adrian era una farsa y volviéndose con una mirada molesta hacia él.

-Guardia 1: Te crees muy gracioso eh rarito? Mejor que se anden con cuidado, en especial tu Diana, ya sabes las políticas.

-Diana: Cuanto tiempo esta vez?

-Guardia 2: (sonriendo) La última vez estuviste por tres horas aquí, así que esta vez tendrás solo una. Utilícelas sabiamente, señorita "LIDER DE LA RESISTENCIA" jajaja.

La gigantesca puerta de hierro se abrió ante ellos, demostrando un túnel de roca perfectamente excavado que permitía el acceso a la ciudad interior.

-Guardia 1: Disfruta tu estadía chico nuevo. Estoy seguro que la encontraras…cuanto menos, agradable.

"El tono con el que dijo eso creo cierta incomodidad en mi persona. No porque lo dijese de manera sarcástica ni mucho menos, sino todo lo contrario. Parecía que realmente me estaba invitando a quedarme…"

-Adrian: Oye, a que se referían los de ahí atrás? 1 hora?

-Diana: Es por mi madre. Como nosotros somos los únicos sobrevivientes de la rebelión, esta gente nos mantiene a raya, aislados del mundo que ellos crearon para sí mismos a través de sus mentiras y engaños…sin embargo, ellos mantienen nuestro derecho de entrar a sus muros, tal vez esperando una alianza…o solo para que veamos lo que han logrado.

-Adrian: Tengo bien clara una cosa. Ellos te quieren viva, específicamente a ti.

-Diana: A mí?

-Adrian: Si, piénsalo. Porque querrían a un grupo de viejos derrotados que intentaron revelarse? A ellos solo les importas tú…sea por la razón que sea.

-Diana: Yo…nunca lo había pensado de esa manera…Como sea, debemos andar con cuidado. Nos estarán vigilando en cada momento. Busca cualquier cosa que pueda ser de utilidad y encontrémonos aquí en el tiempo acordado.

-Adrian: Entendido.

Las puertas interiores se abrieron ante ambos jóvenes, revelando un mundo completamente distinto al que Adrian había conocido hasta entonces. Un mundo aislado de las características de una tierra medieval, con tecnología, ropa moderna y lo más importante…una forma de energía.

"Mis ojos se abrieron como platos cuando vi aquel lugar. Casas construidas de materiales que nunca había visto. Calles completamente planas hachas de concreto, un mar de personas usando trajes y ropas con bordados únicos y diferentes a cualquier cosa que hubiese podido imaginar. Las aceras tenían lámparas muy parecidas a los de la época colonial, pero que desprendían un brillo potente y único."

-Diana: (tomándolo del hombro) No pierdas el tiempo… (Dijo antes de correr en dirección a una calle completamente o puesta a Adrian)

-Heimdal: Chico, tu mundo es así?

-Adrian: No…no es nada parecido a esto…

"Me era imposible concentrarme en nada. Había tanto para ver, tantísimo que quería saber y hacer. Sin dudarlo, si hubiese caído aquí en cuanto llegue a este mundo, no hubiese dudado en quedarme. Era como una versión moderna de la época victoriana…tan...surrealista…"

-¿?: Adrian…

-Adrian: Eh?

-¿?: Adrian!

-Adrian: Que? quien anda ahí?

Las personas a su alrededor voltearon a mirarlo extrañados pero rápidamente le dieron la espalda levantando su frente en alto y susurrando comentarios sarcásticos. El muchacho miro a su alrededor, buscando la fuente de la voz que reclamaba su atención.

-¿?: Por aquí Adrian…tan rápido te has olvidado de mí? Bueno…no me extraña…

Como un leve soplido del viento, el sonido de aquella voz se vio inclinado hacia una calle que subía en dirección a un enorme, antiguo pero moderno castillo sobre la cúspide de la montaña.

"Era una voz femenina, conocida como ninguna otra, pero al mismo tiempo totalmente ajena a mí."

-Adrian: Quién es? Respóndeme! (Gritando)

-Heimdal: Chico…con quien hablas?

-Adrian: No la escuchas?

-¿?: Porque…porque tenías que llegar tan lejos? No ves el daño que has causado?

Rápidamente la visión de Adrian, casi de manera involuntaria se posó sobre una mujer, un espectro de ultra tumba que portaba una túnica negra…y una máscara blanca. Pero como si intentase ocultarse, se mesclo entre la multitud, impidiendo el encuentro entre los dos hermanos.

-Adrian: LISA? LISA, ESPERA! (Corriendo en su dirección)

-Heimdal: Hey, espera Adrian! Detente!

El sonido de su voz se hacía cada vez más fuerte a medida que el muchacho corría en su dirección, golpeando y empujando a cada persona que se ponía en su camino. El llamado de su compañero, los insultos de las personas e incluso el mismísimo peso de la armadura de titanio habían perdido todo efecto en él. Solo quería ver a su querida hermana…Dos edificios construidos de manera paralela dejaban una pequeña abertura entre ambos, un callejón que se usaba para depositar los contenedores de basura y una pequeña entrada a las tuberías subterráneas. Poco había ahí más que el nauseabundo olor de los factores anteriores…y una dama dándole la espalda del aprendiz de caballero.

-Adrian: Lisa! Lisa eres realmente tú, no puedo creerlo…ha…ha pasado tanto tiempo…

-Lisa: …

-Adrian: No tienes idea de cuánto te extrañe…cuantas noches pase pensando en lo que te diría cuando nos volviésemos a ver…

-Heimdal: Chico…

La mujer guardo silencio mientras Adrian continuaba hablándole, esperando alguna respuesta, algunas palabras cariñosas o al menos…algo que probase que era realmente ella la que estaba ahí…

-Adrian: Li…Lisa…porque no me hablas…por…PORQUE NO VOLTEAS?

Un pequeño charco de líquido rojo y viscoso comenzaba a crearse bajo los pies de Lisa mientras pequeñas gotas caían de su túnica.

-Heimdal: Adrian…no…no hay nada ahí…

-Adrian: Que? Que estás diciendo? No puedes verla? ES ELLA! ES MI HERMANA, ESTA AHÍ!

Lagrimas comenzaron a emanar de sus ojos mientras la verdad se hacía cada vez más clara y evidente. La culpa comenzaba a golpear fuertemente su pecho en forma de un dolor tan fuerte que logró derribar al chico, dejándolo de rodillas en el suelo, mirando a la figura de su hermana.

-Adrian: Esta…está muerta…no es así?

Entonces una pila de intestinos, formando un cumulo de carne y sangre, cayeron sobre los pies de la chica mientras esta expresaba su dolor a través de un estridente alarido que se repetía en bucle cada vez más y más alto en los oídos de Adrian. A los ojos de Heimdal, nada estaba ocurriendo, pero para el pobre muchacho, el infierno había sido vertido sobre él. Solo podía estar ahí, parado e inmóvil, mientras el espectro de su hermana se retorcía y gritaba de dolor y odio en recordatorio de sus actos. Rápidamente llevo sus manos a su cabeza, cerró fuertemente sus ojos y comenzó decirse a sí mismo.

-Adrian: Esto no es real…no es real…nada de esto es real…tu no existes…vete, déjame tranquilo por favor…basta…

Mas los gritos no cesaron. No importaba cuan fuerte presionase sus oídos, o cuanto gritase…aquella criatura simplemente seguía emitiendo su alarido a través del cerebro de Adrian. Y de un momento a otro…todo se detuvo.

-¿?: Joven? Se encuentra bien?

Mirando rápidamente en todas direcciones, el joven se percató de que la figura de su hermana había desaparecido. No solo eso, el sonido que producía, la sensación de culpa e incluso los nervios se habían esfumado como por arte de magia. Volteándose, Adrian pudo percatarse de la fuente de aquella pregunta. Una mujer de cabello blanco platinado, descalza y portando únicamente en su haber un delantal blanco lo miraba con una expresión tranquila y sonriente, como una madre que mira a su hijo.

-Adrian: Disculpe…que dijo?

-¿?: Acabo de preguntar si te encuentras bien.

"Por algún motivo, las palabras de aquella mujer actuaba como una especie de tranquilizante sobre mi…su aspecto simplemente era…cautivante, no era como nada que hubiese visto antes. No me mal entiendan, no era como si yo siéntense algo real por ella, sino más bien como si su sola presencia…despertase extraños deseos en mí."

-Adrian: Si, solo…un poco cansado por el viaje.

-¿?: Oh, ya veo…Puedo invitarte a tomar algo, si no es mucha molestia.

-Adrian: Estaría encantado de aceptar.

"Sin siquiera darme cuenta, ya había aceptado la invitación de esta mujer. No conocía su nombre ni nada de ella, pero sin pensarlo había aceptado algo peligrosamente arriesgado. Mas yo no era el único que se había percatado de las intenciones de esta dama."

-Heimdal: Chico, esto no me gusta nada…esta mujer…no es "algo" normal… (Expresándose a través de sus pensamientos)

-¿?: (sonriendo tiernamente) Bien, ven conmigo entonces…

Tomando de la mano a Adrian, la mujer lo guió a través de toda la multitud hacia un pequeño bar donde servían multitud de bebidas, desayuno, almuerzo e incluso, si estabas dispuesto a pagar lo necesario, también cena.

-.-

Las miradas de la gente a su alrededor comenzaron a hacerse cada vez más notorias junto con unos leves pero extraños murmullos que los incluían a ambos. La chica tomo asiento de manera lenta y élegamente frente al aprendiz de caballero en una de las mesas del lugar. La iluminación y decoración del ambiente daban un toca sumamente romántico al asunto, cosa que solo ayudaba a elevar las sospechas del chico.

"Su mirada se clavó en mis ojos, anclando los míos rápidamente en una mirada fija que, por mucho que tratase, no podía desprender de esos azules y tranquilizadores pero a su vez, peligrosas pupilas que buscaban las mías con interés y egoísmo."

-¿?: Porque no me cuentas algo sobre ti? No eres de por estos lugares, de eso estoy segura.

-Adrian: Bueno, me llamo Adrian Mercer…

Antes de siquiera poder decir otra palabra, los ojos de la chica se entrecerraron y su sonrisa se ensanchó, causando que rápidamente el chico volviera en sí. Aprovechando esto, continúo con otra pregunta.

-Adrian: Ahora porque no me dices algo tu a mí? Es bastante evidente que no eres cualquier persona.

-Pandora: (riendo entre dientes) Muy observador como suponía…solo diré que mi nombre…es Pandora. Ya deberías hacerte una idea con eso.

"Eso no me dice demasiado…"

El mesero llego de manera precipitada y nerviosa a la mesa. Rápidamente pidió la orden de ambos a lo cual Adrian se percató de un gran problema.

-Adrian: Lamento decir que no tengo nada con que pagar…

-Pandora: No te preocupes, no será necesario. (Mirando al mesero) Traiga lo que mi invitado pida, si es tan amable. Yo solo voy a querer una taza de te.

-Mesero: Si, mi señora. Y usted.

"Mi señora?"

-Adrian: Yo…me gustaría ordenar una taza de café. Hace tiempo que no bebo una.

Haciendo una reverencia, el hombre se alejó de la mesa y se metió rápidamente dentro de la cocina del lugar.

-Pandora: Te propongo un juego. Si logras adivinar quién soy, te concederé cualquier cosa que desees…lo que sea (lanzando una mirada seductora al muchacho). Pero si no lo logras…tú me concederás algo que yo quiera. Que me dices? (sonriendo mientras extiende su mano)

-Heimdal: Chico no lo hagas…no me gusta nada esta mujer…

-Adrian: Tranquilo…sea lo que sea que pueda llegar a pedir, no creo que sea tan malo. (Tomando su mano)

-Pandora: Me alegra que aceptaras.

-Adrian: (bromeando) Solo no me pidas que abra ninguna caja.

-Pandora: (riendo entre dientes) Bien, como agregado adicional. Puedes preguntarme tres cosas distintas. Pero por cada una que preguntes, mi deseo al final del juego, en caso de que pierdas, será más caro. Ahora, puedes comenzar.

-Adrian: Bien…

"Rápidamente comencé a juntar las partes en mi cerebro…que era lo poco que sabía de ella? Bien…para empezar, su sola aparición en este lugar causa sobresalto por parte de la gente que la observa. Por lo que puedo suponer, no es humano o no lo es en su totalidad…además, el mesero la trato con un respeto mayor que la gente común, por lo que debe estar ligada de cierta manera con la Senda Solar o con el culto de la bruja…"

-Adrian: Primera pregunta. Qué relación tienes con la Senda Solar?

-Pandora: Empiezas fuerte no es así? Bien…(suspirando) mi relación con ellos…ES NULA. (Dijo de manera cortante)

"Esa respuesta sin duda fue algo que no me esperaba en lo absoluto…entonces, debo suponer que está relacionada de alguna manera con el culto de la bruja. Tal vez algún arzobispo? O alguna hija de Satella que consiguió los poderes de alguno?"

Nuevamente, el mesero llego a la mesa de los jóvenes, portando una bandeja con dos tazas en su superficie. Una con te, la otra con café.

-Adrian: Muchas gracias.

-Pandora: Es todo, puede retirarse. (Tomando el primer sorbo) Por cierto, olvide mencionarlo. Tienes tiempo hasta que termine esta tasa de te para formular tu respuesta.

-Adrian: Que?

-Pandora: No creerás que tienes todo el tiempo del mundo o sí? (guiñándole un ojo y lanzando una pequeña risa entre sus dientes)

-Adrian: Bien, segunda pregunta. Tienes algo que ver con el culto de la bruja?

-Pandora: Te estas acercando. Si te refieres al culto de Satella, pues la respuesta es no. No directamente por lo menos, UPS! Creo que hable de más jejeje.

Luego de esta frase, ella tomo un largo trago del te que residía en su tasa, dejando a esta casi vacía, con unas pocas gotas en su interior.

-Adrian: mmm ya veo (tomando un sorbo de café) Usare mi última pregunta.

-Pandora: Adelante.

-Adrian: Los nombres Echidna, Sekhmet, Minerva y Carmilla significan algo para ti?

-Pandora: Ah, ellas… (Bebiendo rápidamente el ultimo sorbo de te) Parece que se te acabo el tiempo.

-Adrian: Hey, eso no es justo, no respondiste mi pregunta.

-Pandora: Nunca deje aclarado que estaba obligada a hacerlo. Ahora, a que conclusión llegaste?

"En este punto podría decirse que había caído en su juego. Pero la verdad era que las respuestas estuvieron a la vista todo el tiempo. Su apariencia, las tres preguntas que, si bien por si solas no son mucho, si razonas un poco podrás darte cuenta de que en realidad señalan perfectamente la verdadera naturaleza de esta chica."

-Adrian: Bien, dijiste que no tienes nada que ver con la Senda Solar y tampoco con el culto o por lo menos no directamente, lo cual significa que, sobre la teoría, si estarías relacionada con ellos. Me equivoco?

-Pandora: Bueno…eso podría contarse como una cuarta pregunta, pero técnicamente es una afirmación. Así que, solo continúa.

-Adrian: Tu presencia también juega un factor muy importante. Al estar cerca de ti, irradias un aura muy distinta a casi todas las personas que conozco.

-Pandora: Casi?

-Adrian: Si, la única excepción seria Sekhmet, la bruja de la pereza. Esa chica sí que te pone los pelos de punta, muy por el contrario a ti. Por lo que, sumando todos estos factores, solo queda una opción posible.

A medida que el joven terminaba de hablar, una sonrisa confiada se dibujaba en el rostro de Pandora. Orgullosa por oír lo que Adrian decía, la chica simplemente levanto su frente y espero la resolución final, como si todo hubiese sido planificado desde un principio.

-Adrian: Tú eres una de las brujas del pecado.

-Pandora: Pandora, bruja de la vanagloria para ser más exactos, a tus servicios.

-Adrian: Me di cuenta en cuanto no quisiste responder la última pregunta.

-Pandora: Muy bien muchacho, estoy muy sorprendida a decir verdad…o bueno, lo estaría si esto fuese una sorpresa.

-Adrian: Porque tu planeaste todo desde un principio, verdad?

-Pandora: (parándose repentinamente) Vámonos de aquí, estamos levantando algunas sospechas no deseadas…

La bruja llevo a Adrian a las afueras del lugar y tomándolo del brazo como si tuviese algún tipo de relación sentimental, reclino su cabeza sobre el hombro del muchacho mientras caminaban en dirección a la parte superior de la montaña.

-Pandora: Disimula, si nos ven junto probablemente termine mal para ti. Ellos nunca esperarían ver a una bruja siendo…"cariñosa" con otra persona.

-Adrian: Lo preguntare de nuevo, planeaste todo esto? Y si es así, que es lo que quieres de mí?

-Pandora: (susurrando) Como ya dije soy la bruja de la vanagloria y como tal, soy poseedora de una autoridad, como todas las demás. La mía en concreto, me permite cambiar sucesos de la historia, a corto y a largo plazo. En un principio, no hubiese necesitado tu ayuda, pero si la cosa que quiero cambiar esta demasiado atrás en el tiempo, debo intervenir personalmente.

-Adrian: Entonces viajaste en el tiempo.

-Pandora: Exacto.

-Adrian: Con el fin de impedir…que cosa?

-Pandora: Mi propia muerte.

-Adrian: Muy bien, ahora si te escucho.

-Pandora: En el futuro, la senda solar consigue adueñarse de un objeto conocido como el Bifröst. Lamentablemente, la falta de conocimiento de su portador ocasionara que el mundo entero sea destruido, y como consecuente, todos los demás.

-Adrian: Bien…supongamos que te creo y que el mundo vaya a ser destruido. Que tengo que ver yo en todo esto?

-Pandora: Este es mi séptimo intento de salvar la tierra, en ese tiempo descubrí que el líder de la Senda Solar está fuertemente relacionado contigo.

-Adrian: Conmigo? Estas segura que no te equivocaste de persona?

Apartando a la bruja bruscamente, Adrian miro firmemente a los ojos de la seductora muchacha que, nuevamente, usaba su mera presencia para tomar posesión de los sentimientos del joven.

-Adrian: Escúchame. No me interesan tus motivaciones y mucho menos las excusas que tengas para ellas. El punto es este, hicimos una apuesta y yo fui el vencedor, lo cual significa que…

-Pandora: Voy a ayudarte a volver a casa.

La respuesta de la chica sorprendió a Adrian, dejándolo incapaz de completar su frase.

-Pandora: Ya he pasado por esto antes. Esta charla está grabada en mi mente, se perfectamente lo que dirás, cuando lo dirás y las reacciones que esto provocara. Si quieres volver a tu mundo, debes ayudarme y yo te ayudare a conseguir el Bifröst.

Seguido a esto, Pandora camino en dirección a lo que parecía el final de la calle. Ese lugar era un círculo enorme, con negocios de todo tipo donde se vendían desde comida hasta artefactos que eran indescifrables para la mente de Adrian.

-Pandora: Como dije, no tengo relación con la Senda Solar y el culto de la bruja más bien quiere verme muerta. Pero eso no quiere decir que no tenga algunos aliados en este lugar.

-Adrian: Es por eso que el tipo de la cafetería no nos cobró?

"Sin siquiera responder a mi pregunta, Pandora se acercó a un negocio donde claramente vendían armas destinadas a la cacería y recolección de materiales. Por ejemplo, hubiese jurado que había un guantelete con un taladro en vez de dedos, una lanza con un compartimento para redes e incluso, arpones o también una espada hacha de un material raro que nunca había visto. Este lugar estaba siendo atendido por un sujeto obeso, que vestía ropajes típicos de un herrero, pero a su vez y como punto característico, tenía un brazo…"mecánico" por decirlo de algún modo, aunque este estaba compuesto más bien de roca."

-Jerry: Oh, señorita Pandora, un gusto volver a verla. Veo que viene acompañada. Mucho gusto mi amigo, soy Jerry.

Con una amigable sonrisa, el hombre extendió su brazo postizo al joven quien, de manera dudosa, respondió con un apretón esperando que su mano no fuese arrancada por la fuerza real del accesorio.

-Adrian: Adrian Mercer, mucho gusto.

-Jerry: Adrian Mercer?...este no es…(mirando a pandora)

La chica asintió con la cabeza y de inmediato el hombre risueño hizo una señal para que entremos a la parte trasera del negocio.

-Adrian: Déjame adivinar, ahora vas a darme algo como prueba de nuestra alianza verdad?

-Pandora: No exactamente. Simplemente serás más útil con estos.

Tomando una caja desde un compartimento secreto de la estantería, el hombre flexiono una rodilla en dirección a Pandora y levanto la tapa de esta para revelar el contenido de su interior.

-Jerry: Metal de la familia Astora, no fue fácil de conseguir, pero usted lo vale.

-Pandora: Bien hecho. Toma (mirando a Adrian).

Diciendo esto, la bruja otorgo al caballero un arma…no, una herramienta, digna de un campeón. Unos guantes platinados que cubrían manos, muñecas y parte del antebrazo del caballero esclavo.

-Jerris: Yo los llamo…"Los Cestus de Vanagloria". Versatilidad, aguante, daño, lo tienen todo. Es el arma definitiva.

"Pues yo solo veo unos puños de hierro…"

-Adrian: Agradezco el regalo pero no creo que sean muy útiles de momento…

La mirada de Pandora cambio repentinamente al oír la afirmación del chico, por lo que rápidamente preguntó.

-Pandora: Porque lo dices?

-Adrian: Los brazaletes de la armadura de titanio hacen demasiado peso en mí, me es imposible usarlos de manera eficiente, haría más daño golpeando con la mano descubierta.

-Pandora: Armadura de titanio? De que estas hablando?

-Heimdal: Chico, creo que estas olvidando algo…

-Adrian: Eh?

-Heimdal: La hora…

-Adrian: Oh mierda Diana!

Rápidamente el joven recordó lo acordado con su amiga. "Dentro de una hora", ese tiempo ya había sido sobrepasado por mucho. Tomando la mano de Pandora, Adrian la jalo fuera del negocio, cosa que molesto en gran parte a Jerry.

-Adrian: Escucha, debo irme ahora mismo, no puedo quedarme por más tiempo. Vendrás conmigo o te quedaras deambulando por aquí?

-Pandora: Debo acompañarte. Firmamos un contrato en el momento que aceptaste nuestro juego.

-Adrian: Bien! Vámonos entonces!

"No sé cómo reaccionara Diana cuando lleve a una bruja del pecado al campamento…pero supongo que no importara demasiado. Al tener un contrato ella está obligada a cumplir su parte y si eso significa matar a este grupito de lunáticos de la ciudad y vengar a su madre estoy seguro que estará más que feliz por ello. Pero su mera presencia basta para incomodarme…"

Mientras el joven corría apresuradamente hacia la salida, Pandora repetía en su mente los sucesos de sus anteriores intentos por salvar el mundo. En ninguno de ellos Adrian se había negado a usar los guanteletes, armas que por cierto aun portaba en su haber. Había habido cambios en todas las líneas temporales, eso es cierto, pero este en concreto cambiaba algo sumamente importante.

"Llegamos a la salida, donde ya no había nadie esperándonos. La mera brisa del ambiente nos recibía mientras los dos guardias estaban ahí, murmurando de manera mientras miraban a Pandora con aires de desconfianza."

-Adrian: Oigan, vieron a Diana salir de aquí?

-Guardia 1: Oh si, fue aproximadamente hace unos minutos. No se veía muy contenta.

-Guardia: Si con eso quieres decir que estaba roja como tomate, pues sí.

-Adrian: Oh…genial. (Disponiéndose a correr camino al campamento)

-Pandora: Oye, espera. (Corriendo a su lado)

-Adrian: Ocurre algo?

-Pandora: Algo en todo esto no es normal. Nunca tuviste esa charla en mis otros intentos, nada de esto debería estar ocurriendo en un principio.

-Adrian: Como? Y que se supone que hiciera?

-Pandora: En otras líneas temporales, yo te ayudaba a robar el Valhalla y zarpábamos camino al santuario. No había nadie llamado Diana ni ningún campamento.

-Adrian: Bien, entonces vamos por buen camino! Si los demás mundos se destruyeron por seguir la misma dinámica, entonces porque deberíamos hacerlo?

-Pandora: O podría terminar incluso peor que los otros mundos…

-Adrian: Ya están destruidos mujer, no pueden empeorar!

-.-

Los pasos de Adrian comenzaron a ralentizarse a medida que se acercaban al campamento. Ahí, una imagen familiar, dolorosa y destructora lo esperaba. Un escalofrió recorrió todo su cuerpo al ver como una inmensa nube de humo se elevaba por encima de las casas.

-Adrian: No…no maldita sea no…no de nuevo…

El muchacho cayó al suelo, invadido por la ira, impotencia y tristeza mientras tomaba su cabeza y presionaba los dientes fuertemente para no gritar al cielo en busca de ayuda. Pandora se detuvo a su lado, observando las dimensiones del lugar mientras era atacada por un sentimiento de incertidumbre y confusión.

-Pandora: Que…es este lugar?

Las cabañas de madera, antes rebosantes de vida y limpieza, se encontraban derrumbadas y calcinadas por un fuego arrollador que rápidamente comenzaba a auto apagarse, solucionando con sí mismo y acabando en una simple mancha negra. Adrian no perdió el tiempo, se movió entre los restos, gritando para buscar algún sobreviviente. Alguien que hubiese visto lo que había ocurrido y pudiese ayudarlos.

-¿?: Tra…tranquilo amigo…todo ya termino…ya no hay nada de qué preocuparse…

Una lúgubre voz se escuchaba en las cercanías, proveniente de los escombros de aquel mástil sin bandera que había visto al llegar al lugar. Debajo de este, un hombre atrapado debajo del tubo de metal, un anciano partido por la mitad de manera superficial con sus intestinos saliendo, aun conectados con su parte inferior y para darle el toque final, sin ojos. El pobre sujeto, con el pequeño resquicio de vida que le quedaba se encontraba acariciando el cuerpo de un perro muerto a su lado.

-¿?: Pronto no habrá más dolor amigo…tranquilo…

-Adrian: Señor, que ha ocurrido aquí?

-¿?: Esa voz…QUIEN ES? SOLO…DEJAME MORIR, POR FAVOR!

-Adrian: Tranquilo, soy de los buenos, soy uno de ustedes. Solo dígame que ocurrió.

-¿?: Nos atacaron…los del culto de la bruja…esos maniáticos, Ley Batenkaitos y Roy Alphard…dijeron que buscaban a una chica de cabello azul…mataron a Leono y se llevaron a su hija…la pobre…pobre niña…

-Adrian: Buscaban a Rem…maldición, ahora si estamos jodidos…

Una voz, sonora a través de sus oídos, pero irreal en su mundo comenzó a atormentar nuevamente al joven caballero esclavo.

-Lisa: Es gracioso como la gente que se junta contigo acaba mal…y sabes porque es eso?

Una brisa fría y petrificante subió por su columna y se posó en sus hombros. En este punto, la voz resonó incluso más fuerte que las veces anteriores.

-Lisa: Todos mueren por ti, por tu culpa, porque eres incapaz de cuidar de nadie más que de ti mismo…quien sabe…tal vez incluso en eso falles…

-Adrian: Te equivocas…

-Lisa: Monstruo. Demente. Bestia. Basura.

-Adrian: CALLATE!

El joven lanzo un grito de odio a la vez que apuntaba sus puños en todas las direcciones posibles, sin darle a nada, pues no había nada con que estar enojado…nadie a quien echarle la culpa…

-Adrian: Tú no eres mi hermana, desde que nos volvimos a ver…no me causaste más que dolor y sufrimiento! Desearía…desearía nunca haberte conocido!

Una fuerte puntada en su pecho lo obligo a ponerse de rodillas en el momento que término aquella frase. Un fuerte e intenso dolor, proveniente de ningún lugar más que de su propio subconsciente que se había vuelto en su contra.

-Adrian: Yo…yo voy a salvarlas…

El lugar donde debería haber estado el cierre de la armadura de titanio comenzó a agrietarse. Una fuerza descomunal, una ira sin medida se había cultivado dentro de sí mismo y el joven estaba haciendo uso de esta sin saberlo, tomando a aquella maldita armadura de cada lado y jalando fuertemente en direcciones opuestas.

-Adrian: YO VOY A SALVARLAS! REM! DIANA! ESPERENMEEEE!

Finalmente, la armadura de titanio se abrió, liberando a Adrian del peso que esta ponía sobre todo su cuerpo y aflojando los brazaletes de muñecas y tobillos. Más esta no estaba rota, sino que se había abierto debido a la fuerza empleada del joven. La ahora abierta prenda de vestir lo consideraba lo suficientemente fuerte como para abandonar su cuerpo, como un parasito que abandona a su presa. El pecho descubierto del chico finalmente vio la luz del sol. Luego de tanto tiempo sin poder siquiera bañarse correctamente, la brisa del ambiente estaba golpeándolo fuertemente, refrescando su piel y haciendo que sintiese su propio hedor.

-Adrian: Dios…apesto jajaja…sin embargo, me siento súper liviano…tal vez debería pasarme por aquel lago antes de ir con Rem y Diana…

-Pandora: Esto no es posible…ese cuerpo…esto no debería estar pasando.

"Al darme la vuelta, encontré a aquella bruja, demostrando una mirada de pura inseguridad y miedo. Algo en ella no se encontraba bien y era evidente."

-Pandora: Algo ha cambiado…algo es diferente, pero que? Que pudo causar esto?

-Adrian: Oye, tranquila.

-Pandora: NO ME DIGAS QUE ME TRANQUILICE! Aun…aún podemos arreglarlo…volvamos a la ciudad, robaremos el Valhalla y nos iremos de aquí, tal vez todavía no sea tarde.

-Adrian: No iremos a ningún lado. No sin Rem y Diana.

-Pandora: Ya no habrá Rem ni Diana si no detenemos a la Senda Solar, entiende eso.

-Adrian: Podemos salvar a ambos. Solo confía en mí.

-Pandora: Arriesgaras todo por salvarlas a ellas? Eso…es muy egoísta.

-Adrian: Tal vez lo sea. Tal vez yo sea egoísta, un idiota o un impulsivo. Pero soy a quien necesitas y lo sabes. Tú lo dijiste, esto nunca había pasado, por lo cual ahora es nuestra oportunidad para cambiar las cosas.

-Pandora: No estoy obligada a ayudarte a salvarlas. Nuestro contrato especifica que volverías a casa.

-Adrian: Genial, no me ayudes entonces. No necesito ayuda de una anciana que no puede comprender lo que sienten los otros.

-Pandora: Estas hablando con una de las brujas del pecado, más te vale guardar algo de respeto. Ni siquiera sabes a donde se las llevaron y piensas llegar a tiempo?

-Adrian: Siempre puedo repetir lo ocurrido. Tarde o temprano terminare encontrando la manera…siempre hay una.

En un abrir y cerrar de ojos, pandora apareció junto al chico, mirando a sus ojos en una distancia extremadamente cercana y con una expresión de exigencia y poder. Mas Adrian ni siquiera se inmuto, ambos estaban ahí, mirando el uno al otro, esperando alguna reacción.

-Pandora: Tú no eres como los demás…que te hizo ser así? Que te hace ser tan valiente?

-Adrian: Puedo mostrártelo, si me lo permites. (Extendiéndole una mano)

-Pandora: No necesito más esclavos con complejo de campeón.

-Adrian: Y qué me dices de…un amigo?

Pandora dudo unos momentos. Suspiro fuertemente, como si concluyese que la opción más indicada seria la que menos le gusta. Viendo sus planes estropeándose y a la vez funcionar de manera inverosímil, la chica tomo la mano de Adrian mientras continuaba.

-Pandora: El culto se la llevo a la prisión de la ciudad. Está a unos cuantos kilómetros de aquí. Puedo llevarte, pero debes ser tu quien entre. No puedo arriesgarme a acabar atrapada bajo la autoridad de la gula.

-Adrian: Tranquila, puedo hacerlo solo. Solo necesitare una cosa antes de partir.

-Pandora: Que seria, exactamente?

-Adrian: Un baño.