Capítulo 23: Brujas y Caballeros.

La mesa interrogatorio había sido planteada de una manera un poco diferente esta vez. La persona sometida a este juicio era un poco diferente a las demás, por lo que sería más efectivo intentar esto que recurrir a prácticas más vulgares como podrían ser el miedo o la intimidación. En este caso, se acordó usar una mesa común y corriente, adornada con finos manteles, cubiertos, velas y comida digna de un duque.

-Crusch: Entonces, señorita Alice.

-Alice: Ya nos conocemos desde hace un tiempo Crusch, déjate de cordialidades.

Las expresiones confiadas y burlonas de la muchacha habían sido reemplazadas por una molesta y seria mirada de desagrado hacia la diputada.

-Crusch: Supongo que esos días en la prisión no te habían sentado muy bien.

-Alice: Tú crees? Solo intentaron apuñalarme y violarme unas tres veces. Vamos, lo normal…

Mientras ambas hablaban, Frederica entro a la habitación portando un pequeño carrito con una tanda de alimentos delicadamente confeccionados y extremadamente apetecibles a simple vista. Los ojos de Alice se desviaban ligeramente en aquella dirección, habían pasado semanas desde la última vez que comió mas que solo pan y agua así que aquella visión era más que tentadora.

-Crusch: Oh olvide presentártela? Ella es Frederica, la ama de llaves del duque Roswaal L. Matters. Ella fue quien nos contó sobre el plan que tienen entre manos los de tu clase.

Tomando aquello como si fuese un insulto, Alice desvió rápidamente la mirada a la diputada al trono, clavando aquellos fríos e iracundos ojos en su ser mientras observaba con el rabillo del ojo a la sirvienta colocar los platillos frente a ella.

-Alice: Es buscar la libertad un crimen? Querer volver al lugar que te vio nacer y crecer?

-Crusch: Yo nunca he dicho eso.

-Alice: Solo queremos lo que todos ustedes tienen. Vivir en paz y armonía en nuestro propio mundo, es eso mucho pedir?

-Crusch: Y por eso atacan tierras ajenas y matan a personas inocentes?

-Alice: No es nuestra culpa. Solo seguimos órdenes. Nadie nos dio como opción venir aquí, fuimos arrastrados a este cruel y desamparado mundo de dolor. Tienes idea lo que es morir una y otra vez sabiendo que es la única manera que tienes para, irónicamente, sobrevivir?

Crusch guardo silencio mientras tomaba un largo sorbo del vino que acababa de servir Frederica. Seguido a esto, la sirvienta tomo logar junto a las ellas dos, sin platos, sin cubiertos ni intenciones de comer.

-Alice: Esta claro que no lo sabes… No es fácil arrebatar vidas, pero a veces la vida te fuerza a ello.

-Frederica: Nadie está obligado a arrancar vidas inocentes. Por muy inocente o noble que sean tus deseos, no son justificación para destruir todo el esfuerzo que realizaron otras personas.

-Alice: No espero que puedas entenderlo. Tú no eres más que una sirvienta, viviendo del éxito que cosechan otras personas, con tu familia y amigos siempre a tu lado…

-Frederica: (interrumpiendo) Mi familia? Mi familia me odia por las malas decisiones que tomé. Decepcione a la única persona por la cual me sacrifique todos estos años… por querer buscar una mejor vida para los dos, cuando lo único que el quería era verme a su lado…

-Alice: Tu familia te odia por querer darles una mejor vida? Pfff que estúpido… lo que dices carece totalmente de sentido y raya a lo ridículo. Si quieres buscar la manera para que me ponga en tu posición, pues vas por mal camino.

-Crusch: Piensa en esto. Puedes darle a la persona que amas una vida digna de reyes, hacer que nunca tenga que trabajar por nada, ni esforzarse por conseguir lo que quiera porque tu podrías dárselo, hacer que cualquiera de sus sueños fuese una realidad. Pero resulta que todo lo que esa persona quiere es estar contigo. A él o ella no le importa el lugar o las condiciones, siempre y cuando estés ahí, pero para conseguirlo deberás abandonarla para siempre. Incluso con todos los bienes que pueda tener, como crees que se sentiría?

Frederica destapo una a una aquellas fuentes repletas de comida que esperaban pacientemente delante de la prisionera. Rápidamente, aquel olor lleno de sentimiento y placer se aventuró dentro de sus fosas nasales, llenándola de un deseo incontrolable por devorar todos y cada uno de aquellos manjares. Como si de una animal salvaje se tratase, tomo lo primero que tenía delante y prosiguió a llevarlo a su boca con una voracidad impresionante.

-Alice: (dijo con su boca llena) Es inútil. No soy capaz de entenderlo. No soy una persona sentimental ni mucho menos como para entender los sentimientos de alguien como tú. Pero al fin y al cabo, no es por eso que me trajeron aquí, verdad?

-Crusch: Así es. Veras, tus compañeros finalmente consiguieron completar la misión que se te fue encargada a ti en una primera instancia.

-Alice: (levantando las cejas) Oh, así que la heredera al trono finalmente cayó. UPS, creo que he hablado un poco de mas, jejeje.

-Frederica: No es momento para desvíos.

-Crusch: Heredera al trono?...

-Alice: Si, no lo saben? Aquella pequeña elfo tiene más secretos de los que pueda parecer. O quien sabe, tal vez ni siquiera lo sepa por sí misma. Iré al grano, ella es la llave por la cual nosotros conseguiremos volver a nuestra tierra…incluso me siento un poco mal por ustedes.

-Crusch: Porque?

-Alice: Cuando la puerta sea abierta y el Bifröst caiga en mano del hijo de la luna… se romperán las cadenas del tiempo y el espacio… y todo será posible, para nosotros…y para el culto de la bruja.

Un escalofrío recorrió la espalda de Frederica y Crusch en el momento que esas palabras salieron de la boca de Alice. Ellas dos sabían el significado de eso y lo que ocurriría si aquellas puertas se abrían. La semi-humano tumbó la mesa de un fuerte empujón, desparramando los alimentos que en ella se encontraban por todos lados. Rápidamente tomo del cuello a Alice, quien ahora se encontraba sonriendo como si todo lo que ocurría estuviese a su favor.

-Frederica: Dinos ahora mismo que demonios quieres decir con eso de "la puerta". Si no lo haces… (Presionando fuertemente su cuello) te hare trisas.

-Crusch: (sobresaltándose) FREDERICA, CALMATE!

-Alice: Ja-jaja… Calma gatita… están de suerte… voy a ayudarlos.

La mano de Frederica se soltó un poco, permitiendo que el aire entre y salga fácilmente por la garganta de la muchacha.

-Alice: (tosiendo fuertemente) Pero… con una condición.

-Crusch: Una condición?

-Alice: Cuando consigamos el Bifröst… quiero que abras un portal a mi mundo.

-Frederica: Eso no va a ocurrir, porque aquella puerta no va a abrirse.

-Alice: Oh puedes estar segura de que si pequeña…puedes estar segura de ello.

-.-

-Adrian: Donde…dónde estoy?

"Miré a mi alrededor, tratando de reconocer el lugar en el que me encontraba. Mi visión era borrosa, apenas podía distinguir unos bultos de colores extraños e indistinguibles que poco a poco comenzaron a tomar forma."

-Adrian: Oh genial… otra vez atrapado en alguna dimensión paralela.

-¿?: Al fin vuelves con nosotras, creí que ya no tendríamos otra oportunidad de hablar.

"Aquella voz, femenina y profunda a la vez que desinteresada y aburrida resonó en mi memoria, recordándome lo ocurrido la primera vez que entre al santuario. Inmediatamente mi cerebro asocio aquel sonido."

-Adrian: Sekhmet?

Adrian froto sus ojos fuertemente y que forzó su visión a revelar a la persona que se encontraba frente a él. Poco a poco su color y la forma comenzaron a ser cada vez más familiares, tanto como lo era la voz de la bruja de la pereza.

-Sekhmet: Ha pasado tiempo Adrian, veo que mi regalo te sirvió muy bien.

-Adrian: Tú fuiste quien me trajo aquí?

-Sekhmet: No querido, tú entraste por tu cuenta a través de las raíces de Yggdrasil. Felicidades, eres el primero en encontrar su función luego de años.

-Adrian: Su función? Entonces tratas de decirme que aquel enorme pedazo de madera sirve para…

-¿?: Comunicar con esta dimensión.

Girando mí cabeza pude apreciar como lentamente una persona, una mujer comenzaba a acercarse cada vez más a mí mientras mantenía una mirada seria y tranquila. La confusión del chico fue enorme en el momento que comenzó a analizar su cuerpo. Un cabello plateado tan largo como su espalda y ojos purpuras profundos como dos abismos. Unos ropajes negros antiguos adornados con detalles en color morado que resaltaban aún más su aprecio por aquel color.

-Sekhmet: Bueno, en realidad servía para hacerlo con dimensiones de este estilo, pero como prácticamente están extintos siempre va a comunicarte con esta.

La joven no hizo más que simplemente pararse frente al caballero esclavo, mirándolo con una expresión curiosa mientras inspeccionaba cada centímetro de su ser con aquellos oscuros ojos.

-Adrian: Emilia? Que haces aquí?

-¿?: Emilia…

-Sekhmet: (haciendo un sonido con los labios) Era predecible… Adrian, ella no es Emilia.

-Adrian: Pero…

"En ese momento, las palabras de Pandora regresaron a mi mente como un fuerte golpe de realidad. 'La heredera de la bruja'. Mis ojos se ensancharon a la vez que mi pulse se aceleraba y mis labios decían lo primero que se me ocurrió."

-Adrian: Es usted la bruja de los celos esa que tanto odian?

Rápidamente Sekhmet reacciono a tal afirmación con una fuerte bofetada propiciada desde detrás del muchacho.

-Sekhmet: NO, ELLA NO ES LA BRUJA… y nunca lo será…

-Adrian: Oye pero… entonces quién es?

-Satella: No Sekhmet… está bien. Yo soy Satella, atendí a tu llamado ahora que la bruja está durmiendo dentro de mí. Ella está guardando energía para su regreso…

-Adrian: Espera, (rascándose la cabeza) como puedes ser Satella pero no la bruja de los celos?

-Sekhmet: Porque no son la misma. Cuando los genes de la bruja consiguen a un usuario compatible lo dotan de poderes inimaginables, dependiendo de su pecado. Pero si el usuario no tiene una personalidad fuerte, los genes consiguen conciencia propia y forman otra personalidad en el usuario. Así es como nació la bruja de los celos.

-Adrian: Oh… Supongo que ahora entiendo un poco mejor la historia de Pandora.

-Satella: Sekhmet no tenemos mucho tiempo, debemos apresurarnos antes que la bruja despierte.

-Sekhmet: Entendido, (poniendo sus manos sobre los hombros de Adrian) adelante.

Satella coloco ambos brazos a los lados de la cabeza de Adrian, acariciando tiernamente las mejillas de este mientras bajaba su cabeza y comenzaba a susurrar algo en voz baja. Rápidamente aquel susurro comenzó a hacerse más fuerte a oídos del joven, pasando progresivamente de ser un pequeño sonido en la distancia a un poderoso estruendo.

"Imágenes comenzaron a aparecer en mi cabeza a gran velocidad, personas, lugares que jamás habría visto por mi cuenta pero que ahora son perfectamente reconocibles y de camino fácil de resolver. Rápidamente Satella soltó mis mejillas y las imágenes cesaron tan rápido como empezaron."

-Adrian: (respirando hondo) Por favor…QUIEREN DEJAR DE HACERME COSAS RARAS POR UN MOMENTO? Por lo menos avisen para prepararme por dios.

-Satella: Lo siento, era la única manera de enviarte hacia donde el culto de la bruja se organiza.

-Adrian: Ahí se encuentran mis amigos?

-Sekhmet: Es muy probable, pero también el arzobispo de la avaricia. Te recomiendo que llegues lo antes posible ahí, si te tardas… probablemente no te guste lo que esté a punto de ocurrir.

-Adrian: Entonces tengo que salir de aquí…por cierto, Satella, (mirando a la bruja) porque me trajiste a este lugar? Era con el fin de cumplir alguna profecía o algo?

-Satella: Si te refieres a Lugunica, que sepas que por mucho que los de tu clase lleven mi nombre, no están relacionados conmigo.

-Adrian: Podrías explicarme?

-Sekhmet: Adrian creo que no es momento para…

-Satella: Sekh, él tiene derecho a saberlo.

-Sekhmet: (bostezando) Bien, como quieras…

-Satella: Los de tu clase son más antiguos de lo que crees, incluso existían desde antes de que yo naciera. En mi tiempo existía una historia que se tomó como la verdadera sobre los hijos…

Al principio, todo era caos y oscuridad. Un mundo dominado por la desigualdad y aplastado por el odio de las criaturas que poblaban esas tierras…hasta que ellos llegaron. Los hijos de otros mundos, personas que no podían morir y le plantaron cara a todos y cada uno de aquellos monstruos. Dominaron aquel mundo y forjaron una sociedad basada en sus creencias y encerraron los restos de las bestias en una caja, creada para reprimir el odio y la desesperación del mundo. Así nacieron los conocidos como "Genes de la bruja". Ellos sabían que si en un futuro alguien obtenía aquellos poderes, sería capaz de envolver la tierra en el caos nuevamente, por lo que usando sus dones crearon un instrumento capaz de hacerle frente… el Bifröst. En consecuencia a esto, ellos perdieron sus poderes y se volvieron mortales.

-.-

-Garfiel: Hermano? Puedes oírme?

La voz de un preocupado Garfiel llego velozmente a oídos del muchacho, quien poco a poco comenzaba a recuperar su conciencia, oyendo aquel llamado de manera distorsionada y confusa. Moviendo su brazo Adrian sintió como las raíces que habían crecido alrededor de este comenzaban a retraerse en dirección al árbol en frente suyo. Al no tener nada con lo que sostenerse, el cuerpo del muchacho se dejó caer hacia adelante, solo para ser detenido por unos brazos que sostuvieron fuertemente su pecho desde atrás mientras formaban un fuerte abrazo fraternal.

-Adrian: Ah… la cabeza me da vueltas…

-Garfiel: Adrian que viste? Estuviste encadenado ahí alrededor de dos horas.

-Adrian: Dos horas? Hubiese jurado que apenas pasaron unos minutos…

Abriendo sus ojos, el muchacho recibió el resplandor del sol directamente en sus pupilas y sufriendo una ligera molestia debido a esto. Poco a poco su visión comenzó a mejorar y pudo ver a un grupo de cuatro personas paradas frente a él, preocupados por su condición. Rem, Garfiel, Lewes y Jeronimo, estaban ahí para ayudar con lo que sea que el caballero necesitase.

-Adrian: No tienen idea lo que vi. Por cierto…

"Al mirar a mi alrededor pude percatarme de un detalle que me dejo un tanto confundido. Podía sentir un ligero pesar en mi hombro derecho, acompañado de aquellas manos que rodeaban mi cadera e impidieron mi caída hacia adelante, pero analizando la situación y viendo mejor a las personas que me rodeaban, solo había una respuesta a mi duda."

-Adrian: Pandora esta…

-Lewes: Esta pegada a ti desde que llegamos.

"Girando mi cabeza unos centímetros hacia la derecha, pude ver unos ojos blancos entremedio de un cabello plateado, despeinado y enmarañado. Aquella mirada, clavada sobre mi como una estaca, observando más allá de la profundidad de mis ojos y excavando en las intenciones de mi alma, reflejaban un miedo e inseguridad dignos de alguien que ha vivido millones de catástrofes."

-Pandora: No…volveré…a perderte.

Un escalofrió recorrió todo el cuerpo de Adrian, secando las palabras de su garganta y traspasando los sentimientos de la persona que fueron dichos. Viendo esto, Garfiel rápidamente se apresuró detrás de la bruja y jalo fuertemente hacia atrás, separándola del muchacho.

-Garfiel: Muy bien, esto se está volviendo demasiado raro así que solo déjalo.

-Lewes: (acercándose lentamente a Adrian) Supongo que nos dirás que paso aquí.

-Adrian: Si, tenemos mucho trabajo por hacer y muy poco tiempo.

Mientras Adrian se acercaba a los demás para comenzar a contar lo ocurrido, desvió su mirada y miro disimuladamente con el rabillo de su ojo hacia Garfiel, quien se llevaba a Pandora hacia lo que quedaba del pequeño poblado en el bosque.

-Lewes: Y dime… que planeas hacer con ella?

-Adrian: Yo… no lo sé… lo ideal será que hablemos en privado para aclararnos…

-Lewes: Solo ten en mente una cosa muchacho. Toda persona que se ha relacionado con alguna bruja, ha acabado terriblemente mal.

-Adrian: Bueno, no es como si tuviésemos más opciones. Si queremos impedir que el mundo sea consumido por las sombras, debemos trabajar con ella.

-Lewes: No te hagas el desentendido. No me refiero a eso y lo sabes. Adrian, ella es una bruja, es peligrosa para ti y para todos.

-Adrian: Esta bien, está bien… veré que puedo hacer… Solo concentrémonos en lo importante, hay cosas peores de que preocuparnos ahora mismo.

-.-

Mientras el bando contrario afinaba sus armas y las preparaba para el combate, a manos del culto una boda se gestaba. Una damisela, pequeña y frágil pero temeraria y valiente como solo ella era esperaba en su habitación, utilizando el vestido blanco que simbolizaba todo, menos la felicidad. La muchacha miraba fijamente al espejo, con su mensa vacía y carente de cualquier tipo de pensamiento ajeno a la situación. No había felicidad, no había alegría ni mucho menos intenciones de hacer esto por decisión propia. Lentamente la puerta se abrió, revelando la figura de un alto, excéntrico y contento personaje de cabello azul.

-Roswaal: Oh, señorita Ram! se encuentra realmente hermosa con ese vestido.

Ram guardo silencio. El solo oír la voz de aquel hombre, aquella persona o más bien, aquel monstruo a quien alguna vez creyó amar y ser amada sin duda hacia hervir su sangre y quemaba sus venas como un veneno que se esparcía rápidamente por todo su cuerpo.

-Roswaal: Los preparativos están casi listos, comenzaremos en cuanto usted de la señal.

Con gran celeridad, la novia peli rozada se giró mostrando sus dientes en señal de un odio inmenso, levanto su mano y recito las palabras de poder que alguna vez fueron instruidas por el hombre parado frente a ella.

-Ram: UR FURA!

La ráfaga de viento cortante, rauda y potente pasó alrededor del cuerpo del hombre, rasgando apenas una parte de su traje y destruyendo los finos objetos colocados detrás de él. Roswaal miro tranquilamente a su alrededor, sin quitar aquella sonrisa burlona de su rostro y lentamente se volteó nuevamente hacia Ram levantando sus manos a ambos lados, señalando la falta de importancia que tenía para él lo ocurrido.

-Roswaal: Estas enojada, lo entiendo. Créeme que nadie está más descontento con esto que yo, pero son cosas que deben ocurrir. Si el libro lo dictamina, entonces así deberá ser aunque duela. De lo contrario todo podría verse arruinado, este plan, esta revolución que estamos creando se vería arruinada tras tantos años de preparación y fidelidad… No te pido que me perdones, no te pido que entiendas si no quieres hacerlo… pero es necesario.

-Ram: En este momento lo único que quiero es rebanarte el cuello de lado a lado… si estoy siguiendo con esto, es únicamente por mi contrato… No tienes idea… de lo mucho que te desprecio…

Ram desvió su mirada nuevamente al suelo, ocultando las lágrimas que salían de sus ojos mientras mordía fuertemente su labio inferior para desquitar su rabia. Roswaal cambio aquella feliz y burlona mirada por una expresión que simulaba mucho el sentimiento de comprensión. Con delicadez, el hombre poso su mano sobre el hombro de la joven sirvienta y ofreció su compasión con un susurro de aliento.

-Roswaal: Lo siento… Una vez que el Bifröst sea nuestro, prometo enmendar esto.

-Ram: Roswaal… antes de salir haya, quiero saber la verdad…

-Roswaal: Lo que desees.

-Ram: (mirando a los ojos del hombre pálido) Que significo para ti? Existe alguna parte dentro de ti en la que, al menos, un pequeño susurro de mi voz pueda escucharse?... (Levantándose precipitadamente y tomándolo de la camisa) De… de verdad me amas?

-Roswaal: Mi querida… (Tomando la mano de Ram entre sus palmas) Me has acompañado durante tanto tiempo, has avivado tantos sentimientos dentro de mi corazón y formado tantas esperanzas en mi vida… sin embargo… siento decirte que existe otra persona a quien ansío con locura… por mucho que lo desee, el lugar que ella ocupa dentro de mi…no puede ser ocupado. (Frunciendo el ceño) Aunque supongo que entenderás lo que digo.

Las palabras del hombre rápidamente cambiaron su tono mientras soltaba a la sirvienta y la alejaba con un fuerte empujón, haciendo que esta caiga sentada en el lugar en que se encontraba con anterioridad.

-Ram: Q-Que?

-Roswaal: Sabes que… pude ver tu pequeña reunión con el joven Adrian?

Ram palideció. Como era posible que hasta ese momento no le hubiese mencionado el tema? Roswaal había guardado el secreto hasta ese entonces? Prefirió guardar silencio?

-Roswaal: En un principio… eso me destruyó. Mi ira fue inmensa al ver con mis propios ojos como tus labios buscaban los suyos…como tus ojos deseaban con pasión aquella mirada tan… (Buscando una palabra en su inmenso diccionario) tan propia de sí mismo…

-Ram: Yo… yo no…

-Roswaal: Pero… luego te vi tal feliz… una sonrisa que no había visto en muchos años. Una mirada que prácticamente había sido olvidada por mí… Así que preferí no decir nada… incluso sabiendo el oscuro destino que deparaba al muchacho… no me sentí capaz de decírtelo…

-Ram: Un momento…entonces no soy más que un simple juguete para ti?

-Roswaal: No pongas palabras en mi boca.

-Ram: Solo me usaste todos estos años? Me hiciste creer que realmente sentías algo por mí solo para seguir las indicaciones de tu maldito libro?

-Roswaal: Ram, yo te amo y siempre lo haré…

-Ram: BASTA!

La dolida muchacha golpeo el espejo con todas sus fuerzas, reventando el cristal de este y provocando que los pedazos salgan disparados en todas las direcciones posibles. Los restos del instrumento se clavaron en la mano de Ram creando dolorosas heridas en esta, pero no tanto como el dolor que sentía en su alma.

-Ram: Estoy cansada de tus mentiras y engaños… acabemos con esto de una vez.

La joven paso junto a Roswaal, sin dirigirle una simple mirada, tomó con ira el ramo de flores que yacía sobre la mesa junto a la puerta y haciendo uso de las rosa para esconder sus heridas. La ceremonia dio comienzo con el sonar del piano haciendo eco por toda aquella mansión. En la otra esquina de la sala, un sujeto alto, apuesto y de cabello blanco vestía un traje blanco adornado cuidadosamente con detalles especiales para la ocasión. Miró con una sonrisa a la peli rozada sirvienta mientras esta pasaba lenta y cuidadosamente por el pasillo y enfrentaba al que pronto seria su esposo.

-Regulus: Querida, déjame decirte lo hermosa que te ves.

Ram guardo silencio y solo mantuvo su mirada al frente, evitando cualquier tipo de contacto visual con el arzobispo. Quien llevaba a cabo la ceremonia no era más que uno de los sirvientes de Regulus, un sujeto alto de mediana estatura, encapuchado con la clásica vestimenta del culto de la bruja, pero vistiendo un color más claro por la ocasión.

-Regulua: Fue difícil convencerlo de vestir de esa manera pero princesa, tú lo vales.

Con un movimiento exagerado de sus brazos, el cultista comenzó a recitar las palabras necesarias para la ceremonia. Por lo general, la unión de dos personas en santo matrimonio, debe hacerse en una iglesia y bajo la tutela de alguien capacitado, pero tratándose de un arzobispo de la bruja las condiciones fueron un poco más flexibles.

-Padre: Tu, Regulus Corneas, arzobispo del pecado del culto de la bruja representando a la avaricia, aceptas a esta mujer para amarla respetarla y protegerla por el resto de tus días hasta que la muerte los separe?

Sin pensarlo dos veces y con una sonrisa en su rostro, el arzobispo asintió.

-Regulus: Acepto.

En el corazón de la sirvienta, una pequeña llama de esperanza aun iluminaba la oscuridad a su alrededor, manteniendo una fe ciega a que en cualquier momento y de alguna manera, el chico que ella amaba llegaría para salvarla.

-Padre: Y tú, Ram, ultima sobreviviente del clan de los demonios, aceptas a este hombre para amarlo y respetarlo por el resto de tus días hasta que la muerte los separe?

Aquel muchacho que, a pesar del poco tiempo que llevaban de conocerse había cautivado su corazón y transformado su forma de sentir y ver el mundo.

-Ram: S-Si…acepto.

Una ligera, pero fuerte chispa de esperanza…de que aquel muchacho todavía estuviese con vida y buscándola en ese momento.

-Padre: Entonces es un hecho… si alguien tiene algo que decir, por lo cual estas dos personas no deban unirse en santo matrimonio…que hable ahora, o calle para siempre.

El silencio lleno la mansión por lo que parecieron horas. Pero ella seguía confiando, ella sabía que él no podía estar muerto y tarde o temprano llegaría en su socorro…

-Padre: Entonces, es un hecho…

Regulus tomo delicadamente la mano de Ram y lentamente deslizo el anillo alrededor de su dedo medio, sellando el trato divino ante los dioses y ante los ojos de todos ahí presentes.

-Padre: Por el poder que se me fue concedido y ante la mirada de nuestra señora la bruja de la envidia…yo los declaro, marido y mujer. (Mirando a Regulus) Puedes bezar a la novia.

Acercándose lentamente el uno al otro, ambos jóvenes unieron sus labios en un largo, simbólico y a la vez doloroso beso de compromiso que termino de sellar el destino de la ahora, esposa del arzobispo de la bruja.

-.-

La noche cayó sobre el Santuario y los preparativos para el día siguiente estaban casi listos. Garfiel ordenó a sus subordinados que descansen una vez hayan guardado todo lo necesario para el viaje a lomos del Valhalla. Rem utilizo su tiempo disponible para cocinar una cena especial para todos sus compañeros, Lewes se encargó de la planificación y movilización para el día siguiente junto con Adrian. Finalmente, el equipo estaba reunido alrededor de una fogata, encendida en medio de lo que antes era el pueblo del Santuario. Todos estaban nerviosos, tenían dudas y miedo, pero eso no frenaba sus intenciones de continuar, por lo que aquella cena fue realizada con una sonrisa en sus rostros y comenzando a planificar que harían luego de que la batalla concluyese.

-Garfiel: Oye Adrian.

-Adrian: Dime.

-Garfiel: Aun no olvido lo ocurrido en nuestro pequeño duelo hace días… cuando todo esto acabe, quiero la revancha. (Dijo levantando el puño en dirección al joven)

-Adrian: jajaja la tendrás.

-Rem: Duelo? Ustedes dos?

-Garfiel: Oh si, tendrías que haberlo visto jajaja. Fue una pelea muy dispareja a mi favor, pero ese muchacho de ahí no es fácil de vencer, dio pelea hasta el último momento y nunca se rindió.

-Adrian: Oye tampoco fue para tanto. El que se confió fuiste tú, podrías haberme eliminado de un golpe sabes?

-Garfiel: Tal vez, pero no esperes que eso se repita la próxima vez. Más te vale usar todo tu potencial, porque yo usare el mío.

-Jeronimo: Señor Garfiel, no estará en desventaja si pelea solo con un brazo?

-Garfiel: Eh? Tratas de decirme algo enano?

-Jeronimo: En realidad si, si le interesa la idea, yo podría hacer una prótesis para usted.

-Garfiel: Una próstata?

-Jeronimo: "PROTESIS", un brazo nuevo.

-Garfiel: Hey, harías eso? Es decir, suena genial, pero no sé hasta qué punto pueda soportar mi estilo… ya sabes.

-Jeronimo: No se preocupe, la hare a su medida y quedara incluso mejor que el real.

-Garfiel: Bueno… te será difícil superar a la versión original jajaja.

Haciendo a un lado el plato con las sobras de su comida, Adrian se levantó de su asiento y realizo un ligero estiramiento frente a todos.

-Adrian: Bueno… hasta aquí los acompaño muchachos.

-Rem: Ya se va a dormir señor Adrian?

-Adrian: Eh? No, tengo que hablar con alguien en privado… no me malentiendan, pero podría ser una charla un tanto… incomoda.

-Garfiel: Si, si, si, ya sabemos que vas a andar a los cariñitos con la brujita esa. Solo vete y que no te pegue bichos raros en el cuerpo.

-Adrian: Hey eso no es lo que…

Su mirada se desvió momentáneamente hacia Lewes, quien no hizo más que observarlo fijamente con una mirada acusadora y pesada. Un escalofrió recorrió el cuerpo del joven, pero de igual forma el siguió firme ante esos ojos que lo atacaban con desconfianza.

-Lewes: No hagas nada estúpido.

-Adrian: Bien, lo intentare.

Adrian se despidió de todos con una sonrisa en su rostro y alzando su mano en alto mientras se adentraba entre la inmensidad del oscuro bosque.

"De todos los lugares que esa chica hubiese podido elegir para pasar la noche, justamente tenía que ser las afueras del pueblo… no es que me preocupe lo que pueda llegar a hacer, digo, su puerta de prana está bloqueada… Es solo que odio la cantidad de insectos que rondan el lugar."

La luz de la luna iluminaba levemente el bosque, llenándolo de pequeños agujeros donde el brillo del resplandor nocturno entraba y otorgaba una pequeña noción del camino al que se dirigía el joven caballero. Finalmente, logro encontrar a aquella muchacha, postrada sobre una colcha extendida a los pies de un árbol cuyo pico dejaba un espacio abierto por el cual podía observarse la luna en todo su esplendor.

-Adrian: Baya lugar que elegiste para dormir eh? (dijo para captar su atención)

-Pandora: Es un lujo, comparado con otros escenarios que he visitado.

El chico tomo asiento junto a ella y reclinó su espalda contra la corteza del árbol mientras mantenía una mirada seria en dirección a Pandora.

-Adrian: Bien, ahora es cuando me explicas que ocurrió hoy.

-Pandora: Pues no puedo decirte si no eres un poco más explícito.

-Adrian: Porque anduviste como una loca detrás mío desde que te levantaste?

-Pandora: (Junando sus piernas contra su pecho) Es solo… Mejor responderé con otra pregunta. Como me ves?

-Adrian: Pues yo te veo con frio, digo, estas en medio de un bosque sin más que ese delantal tuyo.

-Pandora: No me refiero a eso… Sé que no conoces prácticamente nada de mí y que de lo poco que escuchaste seguramente tengas una impresión horrible sobre mí… Soy un monstruo para ti?

"Una pregunta un poco dura, pero ya me esperaba algo parecido."

-Adrian: Escucha… es verdad, tuviste un pasado horrible y muy oscuro. Causaste dolor y sufrimiento a mucha gente y destruiste incontables vidas. Por otro lado, ahora estas intentando enmendar tu error. Podrías haber dejado todo como estaba y simplemente salvar tu pellejo, pero a cambio de eso vienes a mí para salvar a Lugunica. Además me salvaste en más de una ocasión, si lo que dijo Lewes es acertado. No puedo verte como un monstruo ni mucho menos luego de eso.

"Pandora mantuvo una mirada sorprendida por unos momentos, tratando de expresar lo que sentía en ese momento pero las palabras simplemente no salían de su boca. Sonrió sinceramente para hacerle entender que lo que digo es verdad y ella me devuelve la sonrisa."

-Pandora: Jamás creí llegar a escuchar eso de otra persona… por lo menos no que viniese de su propia voluntad… Es gracioso, cuando eres una bruja del pecado todos te respetan, pero nadie te quiere realmente.

-Adrian: Bueno, (tomando su mano) quiero ser el primero que te lo diga…

"En aquel momento, dude de mis actos. Pensé en muchas cosas en esos míseros segundos que transcurrieron. Pensé en Ram, qué pensaría ella si se enterase de esto, pensé en que todo podría ser una trampa y yo podría caer directamente en ella por seguir los mandatos de este maldito corazón."

Las palabras de Adrian forzaron una mirada de sorpresa en el rostro de la bruja. El corazón de ambos latía con locura y desenfreno mientras aquel momento llegaba a su cúspide y concluía y comenzaba con una simple frase.

-Adrian: Pandora, te amo.

Las lágrimas no se hicieron esperar y comenzaron salir a borbotones desde los ojos de la feliz muchacha que rápidamente llevo sus manos a su rostro mientras respiraba agitadamente y trataba de contener sus emociones. En un rápido movimiento, esta se lanzó sobre el cuerpo de Adrian, posicionándose sobre él y golpeando su cabeza contra la corteza del árbol en el proceso.

-Adrian: Ouch…

-Pandora: Lo siento… Podrías arrepentirte de esto, lo sabes? este camino que elegí… debo recorrerlo sola para no lastimar a nadie.

-Adrian: Y el camino que yo elijo es el de acompañarte para evitar que te lastimen a ti.

Aquel intercambio de intenciones, dio lugar a un largo y apasionado beso. Un beso que rompió con el odio formado hace miles de años. Una mujer con los genes de la bruja y un hombre de los que llegaron para erradicarlos.

"No se sentía como las beses que estuve junto con Ram. Podía sentir un sentimiento distinto en aquel momento, una sensación olvidada y a la vez nueva muy difícil de explicar. Es como cuando crees haber vivido algo como esto antes, pero no recuerdas nada que se le parezca."

Sin darse cuenta, el joven comenzó a acariciar la pierna de Pandora, subiendo desde su rodilla en dirección a su muslo.

"Entonces, en medio de todo eso, como si de un ataque se tratase, recuerdos involuntarios atacaron mi mente y pude entender a que se debía todo el cariño que esta chica me ofrecía."

La luz de la luna ilumino sus cuerpos mientras el intercambio de caricias y abrazos se tornaba en algo más… "serio".

"Pude ver memorias sobre viajes, personas y lugares que jamás había visto. En todos ellos, acompañe a Pandora, mas no era ella. En su rostro podía ver una mirada carente de sentimientos y con un orgullo que sobrepasaba todo a su paso."

Los fluidos de ambos cuerpos, ahora unidos en uno, los recubrían completamente mientras gemidos de placer y alegría resonaban en lo profundo del extenso bosque.

"Un ritual, una puerta negra y gigantesca seguido de los gritos de una cantidad inmensa de personas a mi alrededor… la mirada de Pandora sobre mí, orgullosa y altanera y una daga de plata meciéndose sobre mi cabeza mientras un cantico antiguo podía oírse. Este era el escenario de mi último recuerdo otorgado por la bruja de la vanagloria…más estos no era suyos, sino más bien…"

Pandora y Adrian cayeron exhaustos sobre la colchoneta, ahora empapada en sudor. Los brazos de la bruja se ubicaron alrededor del cuello de Adrian mientras esta susurraba unas palabras en su oído.

-Pandora: No me vuelvas a abandonar… por favor…

"Eran los de mis otros yo."