Capítulo 25: Ram la demonio.
-Regulus: Esto… esto no puede ser…
-Adrian: Pues lo es. Y no pienso pagar por lo del techo.
La mirada atónita del arzobispo se había posado pesadamente sobre Adrian. Sus manos temblaban, sus dientes se presionaban fuertemente los unos contra los otros y su mente giraba en torno a la misma pregunta una y otra vez.
-Regulus: ¿Cómo es posible que sigas con vida?
Su expresión había dejado de ser tranquila y serena, y rápidamente se trasformó en el reflejo del nerviosismo, la duda e ira.
-Regulus: ¿Te atreves a desafiar al destino que se nos fue impuesto? ¿A PONER EN RIESGO EL TRIUNFO QUE ES GENIUNAMENTE NUESTRO?
-Adrian: Cierra la boca. No existe tal destino y menos para ustedes. Nuestro futuro no es otro que el resultado de nuestras acciones. El mundo que creamos se rige por nuestra fuerza para hacer frente a las adversidades, no por las mentiras escritas sobre el mugroso papel de un libro viejo.
-Regulus: Ingrato malnacido. Nuestra señora te dio el privilegio de hacerte llamar su hijo, pero tú atentas contra su voluntad. Se te ha dado el privilegio de reinar junto a ella, pero tu escupes sobre el… eso es inaceptable.
-Adrian: Prefiero morir en el barro… que mi cuerpo sea usado para alimentar a las bestias y que mis huesos sean transformados en polvo, antes que tener nada que ver con ese monstruo.
-Regulus: (Sonriendo) Tiene gracia… es la segunda vez que oigo eso hoy.
-Adrian: ¿La segunda vez?
El sonido de pisadas rápidas y ligeras bajando las escaleras resonó por la habitación, demostrando la llegada de otra persona al encuentro con el caballero esclavo. Su cabello rosado, ondeando por el viento que provenía de la abertura del techo tapaba sus ojos de color similar mientras estos derramaban lágrimas de alegría y una sonrisa sincera y pura se dibujaba en su rostro.
-Adrian: ¡RAM!
Como si fuese un mero instinto, Adrian corrió en dirección a la chica en el exacto momento que ella comenzó a hacer lo mismo. El reencuentro tan esperado por ambos había ocurrido, lamentablemente alguien no estaba de acuerdo con esto. Levantando su dedo en dirección a Adrian, Regulus recitó unas palabras, simples pero poderosas, mientras hacía uso de la autoridad que le fue concedida.
-Regulus: Autoridad de la avaricia… Quietud de objetos en el tiempo.
"De repente mis músculos se volvieron increíblemente pesados, dejaron de obedecer mis mandatos y simplemente permanecieron en la posición exacta en la que se encontraban en el momento que aquel maniático lanzo aquella maldición."
Ram se detuvo frente a Adrian, exclamando su nombre mientras giraba de manera furiosa hacia el arzobispo y preparaba un ataque de viento para intentar rebanarlo por completo.
-Regulus: Lo siento querida, llegas en un mal momento.
El arzobispo flexiono las piernas y realizo un poderoso salto sobre la cabeza de Ram, esquivando la ráfaga de viento y posicionándose velozmente junto al inmóvil muchacho. Seguido a esto, propicio una patada con todas sus fuerzas a la espalda de este, lanzándolo a toda velocidad contra el cuerpo de la sirvienta. En medio del vuelo, Adrian recupero la movilidad de su cuerpo y rápidamente tomó a Ram de la cintura y giro sobre sí mismo, evitando que la chica impacte contra el concreto de las paredes. El sonido de los ladrillos rompiéndose y el papel tapiz desgarrándose retumbó por todo.
-Ram: ¡ADRIAN! Estas…
-Adrian: Estoy bien, tranquila. No lo pierdas de vista.
Regulus miró de manera recelosa por el agujero que el mismo había creado. Levantando sus manos, el arzobispo incitaba al ataque de ambos jóvenes mientras realizaba burlas disfrazadas con una capa de amabilidad, resultado de aquel ego enorme que había formado a lo largo de los años.
-Regulus: Estoy muy decepcionado de ti cariño. Podrías haberte unido a mí, hubiésemos gobernado Lugunica bajo la ley de nuestra señora… pero tú tenías que elegir a este… (Buscando una palabra en su inmenso diccionario de adjetivos) Esta "COSA" más bien…
-Ram: La única razón por la que estaba aquí, era por el contrato que tenía con el señor Roswaal… pero esta "COSA" como tú lo llamas demostró que ese libro no es más que una mentira, una estafa, por lo que mi contrato se rompe.
-Regulus: Hermoso… simplemente hermoso. Es casi, poético… dos jóvenes con una fuerza de voluntad inmensa, enfrentándose al destino para evitar un futuro implacable. Lamentablemente, por muy bello que sea su propósito, no hay manera que ambos logren su cometido. Son solo una demonio sin cuerno, y un humano con aires de grandeza.
-Adrian: Y tu un hablador con varios tornillos fuera.
-Ram: Adrian… no es por ser negativa ni nada pero… tal vez tenga razón. (Susurro al muchacho junto a ella)
-Adrian: No digo que no la tenga, pero ya nos hemos enfrentado a esto antes. No es que haya mucha diferencia entre él y lo ocurrido en la mansión… estamos hablando de una batalla entre un enemigo aparentemente invencible y dos personas que no se rendirán hasta demostrar lo contrario.
Mostrando una sonrisa de confianza, Adrian extendió la mano a Ram, esperando que esta lo ayudara a levantarse, no por necesidad, sino para reafirmar que esta estaba apoyándolo. La sirvienta acepto su propuesta por supuesto y sonrió de una manera que no lo había hecho en mucho tiempo. Parándose lado a lado, enfrentados contra el arzobispo y determinados a vencer, Adrian y Ram se pusieron en posición de combate a modo de desafío para Regulus.
-Adrian: Bien… veamos hasta donde es capaz de llegar tu autoridad.
-.-
El impacto de la espalda de Kurgan contra el suelo estremeció los alrededores, levantando una inmensa nube de polvo y aplastando todo lo que estaba bajo este. Garfiel levanto la mirada, observando sus compañeros bajaban de la embarcación y esta terminaba cayendo en medio del vuelo y estrellándose contra la entrada principal. Rem, Jeronimo y Pandora cayeron sobre los cultistas, haciendo uso de sus poderes para despejar el camino bajo ellos y encaminándose a ayudar a Garfiel.
-Garfiel: Increíble la que se armó aquí eh?
Veloces como balas, los puños de Kurgan volaron en dirección a Garfiel, quien simplemente se dedicó a bloquear y esquivar cada uno de ellos. Reafirmando su dominación, el muchacho piso fuertemente el pecho su enemigo, hundiendo este y enfureciéndolo. Atrapando el puño del semi-humano, Kurgan prosiguió a moverse rápidamente hacia la derecha, jalando a Garfiel con él y golpeándolo fuertemente contra el suelo. Seguido a esto y sin soltar ni por un momento a su oponente, prosiguió a reincorporarse y golpear repetidamente su cuerpo contra el suelo, como si estuviese limpiando la tierra de una alfombra. Flechas de prana volaron en dirección al gigante, incrustándose en su espalda y explotando a los pocos segundos de esto, atontándolo momentáneamente. Garfiel aprovecho esto para lanzar un golpe con todas sus fuerzas a la mano del monstruo, quebrándola por completo y liberándose de su agarre.
-Garfiel: Bien… eres fuerte, estoy sorprendido.
-Kurgan: (tronándose el cuello mientras curaba su mano) No importa cuántos vengan, no serán suficientes.
-Garfiel: Si, tal vez. Es por eso que me mandaron a mí.
Poniéndose nuevamente en guardia, Garfiel comenzó a aumentar su masa muscular, agrandando sus colmillos y haciendo crecer el cabello de su cuerpo en el proceso. La trasformación del muchacho fue interrumpida por el impacto de Kurgan, quien rápidamente tacleo a la creciente bestia frente a él, arrastrándolo en dirección opuesta a Rem y Pandora, quienes estaban teniendo ciertas dificultades para acercarse debido a la cantidad de cultistas del lugar.
-Garfiel: No te emociones tanto…
El andar del gigante azul comenzó a ralentizarse a la vez que su oponente terminaba de transformarse y clavaba sus garras en el suelo y se ponía cara a cara con él. Garfiel sonrió, mostrando sus enormes y afilados caninos. Seguido a esto, propició un fuerte puñetazo a la cara de Kurgan, quien tuvo que dar un paso hacia atrás para aguantar el golpe. Seguido a esto, una lluvia de golpes, cortes y mordiscos por parte del semi-humano bestial fueron destinados para el monstruoso guerrero azul, causándole grandes cantidades de daño y heridas que rápidamente se hacían más y más difíciles de curar. Sin embargo, la ira de Kurgan comenzaba a aumentar, lo que provoco que comenzara a hacer lo mismo que Garfiel y lanzar poderosos ataques en su dirección, los cuales impactaban de manera constante con las zarpas del semi-humano. Era la velocidad de Garfiel, contra la brutalidad de Kurgan. Dos bestias imparables enfrentadas hasta que uno de los dos caiga.
-Pandora: Rem, debemos apresurarnos, Garfiel no durara demasiado contra Kurgan.
-Rem: Porque, qué ocurre?
-Pandora: Él no es un enemigo común… el culto de la bruja lo revivió cuando invadieron su imperio por una única razón… cada vez que es herido se vuelve más fuerte, su cuerpo se refuerza y aumenta su poder. Si a esto le sumamos que ahora puede regenerarse…
-Rem: ENTONCES GARIFIEL SOLO ESTA POTENCIANDOLO!
-Pandora: No, si podemos llegar hasta el podré deshacer la maldición que lo condena a la vida eterna. Lo único que necesito es que ese chico siga entreteniéndolo de esa manera.
-Rem: ¿Tienes alguna idea?
Golpe tras golpe, los potentes ataques de Kurgan comenzaban a atravesar la defensa de Garfiel. Los impactos creaba a su alrededor poderosas ondas de viento que se reflejaban a simple vista y daban a aquella batalla un aspecto brutal y muy confuso. El semi-humano aguantaba con todo lo que podía mientras su enemigo comenzaba a sobrepasarlo progresivamente. Sin embargo, como un muro inquebrantable el muchacho continuaba de pie, recibiendo aquellos estallidos de fuerza.
-Garfiel: Es todo lo que tienes? Esperaba algo mejor.
Kurgan gruñía frustrado al ver como Garfiel sonreía confiadamente y se regocijaba en el a pesar de estar en una clara desventaja.
-Kurgan: He de admitir que me impresionas… de no ser por tu actitud serias un guerrero formidable.
-Garfiel: Es lo que me hace adorable.
En un movimiento rápido, el gigante tomo el brazo de Garfiel y aplicó una llave con sus otros dos brazos paralelos a este, forzando al máximo la resistencia de este y obligando a Garfiel a cesar su ataque para evitar que este sea fracturado por completo.
-Kurgan: Pero tu espíritu es débil, muchacho.
De un rápido movimiento, el monstruo crujió con facilidad el brazo del semi-humano, incluso aunque este se encontrara transformado en su forma bestial, la fuerza de Kurgan era tal que no le costó nada destruir sus huesos, forzando a este a volver a su estado humanoide base. Pandora vio lo que ocurría y rápidamente reacciono gritando a Rem su idea.
-Pandora: ¡LANZAME!
Exclamo a todo pulmón mientras extendía sus brazos de lado a lado. La demonio, luego de exterminar a algunos cultistas con nada menos que sus puños, miro seriamente a la bruja. Era imposible confiar en ella después de lo que Lewes había dicho, aunque por otro lado, ella los había ayudado hasta el momento y Adrian confiaba plenamente en ella.
-Rem: Esta bien… confiare en ti.
Dijo de manera dudosa mientras tomaba a la chica en sus brazos y proseguía a lanzarla con todas sus fuerzas en dirección a la espalda de Kurgan. Garfiel sonrió mientras veía como el gigante azul se veía confundido al haber destruido el brazo de su oponente y que este no lanzase ni un simple quejido.
-Kurgan: Que es esto… (Mirando sus propias manos)
-Garfiel: Un regalito de Jeronimo y Pandora. Espero que te guste.
La ilusión creada por Pandora se evaporo, mostrando el verdadero brazo mecanizado de Garfiel, destruido completamente y exponiendo los cristales de absorción y repulsión usados para su diseño. De un rápido movimiento, el joven lanzo una patada con todas sus fuerzas bajo los pies de Kurgan, barriendo el piso y derribando a este pero sufriendo un gran daño en su pierna mientras lo hacía. Fue entonces cuando recordó la batalla que tuvo contra su hermano, aquella pelea que parecía ganada para sí mismo, pero que termino con un comeback increíble de parte de Adrian.
-Garfiel: Ja… ahora se tu secreto, maldito suertudo.
Rugiendo como toda una bestia, Garfiel levanto su puño en alto y lanzo un puñetazo con todas sus fuerzas al centro del estómago de Kungan. Podía sentir los huesos de su brazo quebrantarse, el dolor que rápidamente comenzaba a imbuir todo su ser con aquella horrible sensación, las preocupaciones por el que pasaría si Pandora resultaba ser una traidora después de todo… pero aun así, Garfiel continuo con su puño firme y mostrando una sonrisa adolorida pero victoriosa. El aire de los pulmones del gigante azul fue totalmente vaciado por aquel ataque, lo cual lo inmovilizo temporalmente, permitiendo a Pandora caer en su espalda y comenzar su conjuro. La chica simplemente levanto su mano, arremangando su larga túnica para que esta no tocase su palma y tocando con este la espalda de Kugan.
-Pandora: Alle som lytter til denne samtalen og av misteltein at i dag jeg, jeg ber om at onde du pålagt skal fjernes.
Reaccionando a tales palabras, Kurgan tomo a la bruja del brazo y rápidamente la lanzo lejos de él, pero ya era tarde para esto. Un aura luminiscente de color claro brillante comenzó a emanar de su cuerpo, cubriéndolo por completo y borrando aquel color azulado que lo recubría por completo. Garfiel aprovecho esta y rápidamente se reincorporo y camino lentamente hasta su oponente.
-Garfiel: Eres un guerrero increíble, he de admitirlo. Pero cometiste un error fatal, un único fallo en tus cálculos que causo tu derrota…
Iracundo, el gigante movió su cuerpo en dirección al semi-humano con la intención de herirlo usando cualquier parte de su cuerpo. Un rugido estremecedor pudo oírse junto con las pesadas y cada vez más lentas pisadas del monstruoso hombre.
-Garfiel: Te dejaste manipular.
Deteniendo su andar justo a los pies de Garfiel, Kurgan cayó de rodillas ante este, dejando descansar sus músculos y sintiendo el dolor y la pena de volver a ser humano. Cada centímetro de su cuerpo, cada célula de su carne se lanzaba alaridos de pena y sufrimiento, rogando por la llegada del momento final de su existencia.
-Pandora: (levantándose) Sin la maldición que lo ataba a este plano, su cuerpo comienza a ceder al peso de los años.
Sin embargo, algo más surgió de aquel despojo de piel y huesos en rápida descomposición. El retumbar de uno de sus órganos hacía eco en su sistema. Un fuerte golpeteo que se hacía cada vez más constante a medida que pasaban los segundos. Un sentimiento olvidado por el héroe que alguna vez fue y ahora más presente que nunca.
-Kurgan: Mi…corazón?... puedo sentirlo…
-Garfiel: Ya no eres presa del culto de la bruja. Dejaste de ser esclavo de sus mentiras y ahora vuelves a ser humano, aunque sea por el poco tiempo que te queda.
-Kurgan: Había… olvidado lo que era esto…
La sensación de emoción, alegría y esperanza eran más fuertes en aquel hombre que el dolor provocado por la caída de músculos. Una sonrisa sincera, tranquila y completa pudo mostrarse en su rostro mientras lágrimas de felicidad se deslizaban por sus mejillas.
-Kurgan: Tú… el guerrero semi, tu nombre…debo saberlo antes que todo esto acabe…
-Garfiel: (arrodillándose sobre el paso a centímetro de Kurgan) Garfiel.
-Kurgan: Garfiel… ja… creo haberte escuchado mencionarlo antes… solo quiero agradecerte…
El pequeño grupo de cultistas que quedaban comenzaron a agruparse rápidamente y a cargar en contra de Garfiel y el caído héroe. Percatándose de esto, el semi-humano subió su guardia y se preparó para el enfrentamiento, mas este fue rápidamente impedido por Kungan, quien en una última demostración de respeto, tomo parte de uno de sus brazos y haciendo uso de la fuerza restante de sus músculos, lo lanzo a toda velocidad contra el grupo de arzobispos, causando una explosión de tierra en el suelo y dispersándolos nuevamente.
-Kurgan: Es todo lo que puedo hacer por ustedes… de no ser por lo que hicieron, mi espíritu seguiría atrapado con esos dementes y enfermos del culto de la bruja…
Su piel, ya haciendo un esfuerzo inmenso por permanecer unida, comenzaba a desprenderse y caer al suelo, dejando nada más que una pequeña mota de polvo.
-Kurgan: Guerrero Garfiel, no… HEROE GARFIEL, te declaro merecedor…de mi respeto y más importante… de mí, ya destruido, legado… cuando nos volvamos a ver… del otro lado, quiero que luches contra mí una vez más… seria el honor máximo que podrías concederme.
-Garfiel: Héroe… jaj, bueno nunca me he negado a una invitación a duelo y esta no será la primera vez…Héroe Kurgan.
Una última sonrisa de realización pudo divisarse en el rostro del gigante antes que este caiga rendido y se desvaneciera en una nube de polvo que rápidamente fue dispersada por el viento a su alrededor. Kurgan, el héroe del imperio Vollachia, había dejado de existir.
Por otro lado, dos viejos rivales llevaban a cabo su último enfrentamiento delante de todos ahí presentes. Impacto tras impacto de sus armas, sus cuerpos comenzaron a desgastarse poco a poco, creando profundas heridas y aumentando el sentimiento de rencor entre ambos. Ahora, parados frente a frente, con el cansancio de una peles que normalmente llevaría días en sus hombros, Wilhelm van Astrea y Stride Vollachia se preparaban para el último choque.
- Stride: No te has contenido en lo absoluto he de decir… pero sí que has perdido practica en estos años viejo lobo…
-Wilhelm: Debería decir lo mismo de ti Stride, pero la verdad que siempre fuiste de los que no les gusta guardarse nada.
-Stride: Ven, pongamos fin a esta estúpida rivalidad.
-Wilhelm: Si amigo, acabemos con esto…
Formando una guardia tensa, ambos espadachines corrieron en línea recta uno contra el otro, como en el final de cualquier película del oeste. El sol, ya prácticamente escondido detrás de horizonte, se reflejó en el filo de ambas armas, haciéndolas brillar y dándoles un aura mágica de poder y reflexión. El sonido del metal cortando el viento, su filo impactando y desgarrando la carne mientras ambos guerreros giraban sobre si mismos para detener su velocidad y finalmente, los últimos segundos luego de aquel choque de poderes.
-Stride: Esto era inevitable.
Un enorme tajo carmesí se había formado en el bajo vientre del ahora malherido guerrero. Cayendo sobre la herida, este comenzó rápidamente a toser sangre y a sentir las primeras caricias de la muerte.
-Wilhelm: Así es como debe ser…
-Stride: No… me refiero a esto…
Empuñando una última vez su espada de sangre, Stride giro sobre sí mismo el arma, evaporándola en un despliegue de sus habilidades y volviéndola un simple polvo en el aire. Para su desgracia, mientras esto ocurría comenzaron a realizarse cientos, sino miles de diminutos cortes en el cuerpo de Wilhelm. Este último sin poder hacer más y presa de su sorpresa, lanzo un alarido de dolor que llego a los cielos mientras caía al suelo.
-Felix: ¡VIEJO WIL! ¡NOOOOOOO!
Cargando el cuerpo malherido de su señora, Crusch y Felix se aproximaron rápidamente hasta donde se encontraba el espada-demonio.
-Wilhelm: Mi… señora…
-Felix: No gastes energía, intentare curarte lo más rápido que pueda.
Las manos de Felix se posaron sobre la espalda de su amigo, conjurando aquella magia sanadora que tantas veces había salvado a sus aliados. Instantáneamente los cortes que yacían en el cuerpo de Wilhelm comenzaron a expandirse la mano del muchacho, cortando sus guantes y causando heridas graves en los pocos segundos que sus manos tocaron su carne.
-Wilhelm: Ya veo… bastardo tramposo… Stride planeo todo esto desde un principio… Mi señora, pido disculpas por mis fallas…
-Crusch: No digas eso, eres el mejor soldado, guerrero y amigo que cualquiera podría pedir… debe haber alguna manera de ayudarte, algo, lo que sea!
El nerviosismo y desesperación de Crusch comenzaban a hacerse más obvias a medida que el charco de sangre en el suelo comenzaba a teñir la armadura de sus pies. Las manos de la diputada se posaron sobre la espalda del héroe en un intento de parar el sangrado, recibiendo instantáneamente el daño por la maldición infringida por Stride.
-Wilhelm: Mi señora… ya no hay nada que pueda hacer por mi…
El sonido de un chasquido de dedos hizo eco en todo el lugar. No uno cualquiera, un chasquido que todos ahí presentes pudieron oír pero fue concebido con tal celeridad que fue casi inaudible para nadie. Excepto para Wilhelm…
-Pandora: Pero yo sí puedo.
Como si estos nunca hubiesen existido, el dolor, la sangre y las heridas incluso en la ropa de Wilhelm fueron borrados de la existencia. Rápidamente el hombre se levantó, admirando atónito los resultados de aquella milagrosa obra.
-Wilhelm: Que… cómo es esto posible?
Acercándose al grupo donde las tres personas se encontraban, Pandora hizo una reverencia seguida de una explicación vaga pero comprensible para ellos.
-Pandora: Autoridad de la Vanagloria, cambio temporal.
-Crusch: Autoridad… ¿Quién eres? (poniéndose rápidamente en guardia)
-Garfiel: WOW WOW WOW, un momento señores, tranquilidad en el equipo… (Dijo mientras se interponía entre Pandora y Crusch). Ella está con nosotros, es gracias a ello que estamos aquí.
-Crusch: ¿Un arzobispo del pecado los ayudo a llegar hasta aquí? Eso me es difícil de creer.
-Garfiel: Bueno, todo tiene su explicación y esta es que… em, bueno…
-Pandora: Estoy aquí por lo mismo que ustedes, debemos evitar que revivan a Satella… además, no tengo nada que ver con el culto de la bruja.
-Felix: Entonces como es que puedes usar su autoridad?
Un silencio asesino lleno el lugar mientras Garfiel pensaba en la excusa indicada para salvar la situación y no causar más desconfianza en la diputada.
-Pandora: De cualquier forma tendría que decírtelo. Soy una de las brujas del pecado, Pandora representando a la Vanagloria.
-.-
Lentamente el arzobispo del pecado comenzaba a acercarse a los dos jóvenes enfrentados a este. La mirada tensa de ambos revelaba un valor sin igual, pero también la falta de una estrategia para concebir la victoria.
-Adrian: (susurrando) Ram, tienes alguna idea?
-Ram: Podríamos usar las limitaciones de su autoridad. Si te percatas de esto, tu habilidad tiene una distancia muy limitada, de otra manera simplemente podría habernos atrapado a ambos ahí mismo… desgraciadamente no conozco una distancia exacta.
-Adrian: Bien, entonces ataquemos en conjunto e intentemos evitar estar demasiado juntos.
-Ram: El punto es que tampoco sé si puede crear dos zonas al mismo tiempo… estamos luchando a ciegas.
-Adrian: Bien…
Mirando con el rabillo del ojo a su izquierda, Adrian pudo divisar una pequeña biga de la ya rota pared. Una idea nació en su mente a la vez que el arzobispo entraba en la habitación y se disponía a tacar. Pateando el pedazo de madera en su dirección, el muchacho canalizo el mana de su cuerpo en sus piernas para aumentar la movilidad de estas y poder alcanzar una velocidad incluso mayor a la de Regulus. El arzobispo detuvo la biga haciendo uso de su autoridad y en ese mismo instante destruyo la misma sin pensar demasiado en ello. Al mismo tiempo que esto ocurría, Adrian salto en diagonal hacia una de las paredes, usando esta misma como punto de apoyo para re direccionar su salto y lanzándose rápidamente al combate contra el perverso hombre delante suya. En el momento que Regulus se percató de su presencia, el muchacho ya estaba a unos centímetros de distancia, por lo que solo pudo moverse unos centímetros para evitar que esta golpease su cara. En vez de esto, la patada de Adrian impacto directamente en su hombro, dislocando instantáneamente este y haciendo girar hacia atrás el movimiento del hombre que rápidamente uso su otro brazo para señalar al muchacho y detener el tiempo a su alrededor.
-Regulus: NHHH… como te a través…
Disponiéndose a devolver el favor, Regulus se movió velozmente en dirección a Adrian, pero antes de poder hacer nada fue detenido por el ataque de Ram, que rápidamente reacciono a la estrategia del joven, posicionándose detrás de Regulus y lanzando una ráfaga de viento. Este último, solo pudo oír un "ElFura" antes que instintivamente saltase hacia la derecha y recibiera todo aquel daño en su brazo ya lacerado. El ataque de viento de la sirvienta basto para arrancar de raíz la extremidad del arzobispo que ahora se encontraba gritando de dolor.
"Bien, ahora solo puede detener el tiempo en un sitio. Pensé para mis adentros mientras relevaba el combate a Ram."
El dedo de Regulus ahora apuntaba a Ram mientras levantaba con su pie una pieza de la pared destruida y la lanzaba a toda velocidad contra la chica. Adrian no perdió el tiempo y velozmente se movió a espaldas de Regulus y canalizo todo el mana de su cuerpo en su puño, preparándose para fulminarlo de un solo impacto y terminar con aquella batalla. Sin embargo, el arzobispo no dejaría que esto ocurra, por lo que soltando a Ram, detuvo el tiempo nuevamente alrededor de Adrian.
-Regulus: Bueno… parece que tienen cierta habilidad… he de admitirlo…
"Si seguíamos luchando de aquella forma, sin duda lograríamos vencer a Regulus sin mucho esfuerzo. Era un sujeto con una autoridad muy fuerte sin duda, pero el hecho de que nosotros seamos dos, sin duda le complicaba las cosas demasiado. Comenzaba a sentir cierto alivio en este punto. No resulto ser un guerrero experto, ni un mago de gran calibre como lo eran Ley y Roy…hasta que pude percatarme de algo, Ram ya no atacaba…"
Una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro del arzobispo. Lentamente giro su cabeza, solo para encontrar la imagen que el ya esperaba. La roca que había lanzado momentos antes había impactado de lleno en la cara de la sirvienta, mas esto no hizo más que hacer un simple rasguño en la chica que ahora se encontraba de rodillas, jadeando dolorida y presionando fuertemente su pecho con ambas manos.
-Regulus: Pasa algo querida? Te veo agotada…
Recuperando su postura, Regulus se acercó lentamente a Ram mientras señalaba insistentemente a Adrian, impidiendo el movimiento de este.
-Regulus: Lo siento, olvide mencionártelo… poseo una habilidad llamada "Corazón de león" la cual, bueno, enlaza mi corazón con el de la chica con quien haya deseado casarme. Es una combinación bastante interesante con mi autoridad, la cual lastima lentamente mi pobre corazón a medida que la voy usando. Combinando ambas, simplemente reduzco ese daño a cero y se lo concedo a mi querida esposa… ósea, tu.
"Mi mundo se vino abajo en momento que termino de decir eso… Eso significa que este sujeto puede hacer lo que quiera con Ram… por esto estaba tan confiado desde un principio."
El pulso de Adrian comenzaba a acelerarse rápidamente, su rabia aumentaba estrepitosamente mientras intentaba con todas sus fuerzas mover su cuerpo, esforzándose de sobremanera y aumentando más y más la cantidad de prana que gastaba para seguir usando el movimiento espiritual.
-Regulus: Como era de esperarse, la victoria esta en mis manos. Ahora veamos, quien debe morir primero… (Mirando a Ram) la traidora, (mirando a Adrian) o el hijo renegado…
Bajando su dedo, Regulus libero a Adrian de su prisión, provocando que este lanzase un grito de furia mientras daba un inmenso salto en dirección al arzobispo con intenciones de acabarlo de una vez por todas. Lamentablemente, el hombre volvió a subir su dedo, deteniendo al joven a apenas unos centímetros de distancia de él. Ram lanzo un fuerte alarido de dolor, seguido de una ola de sangre que salió disparada de su boca, manchando el piso debajo de ella.
-Regulus: Esa ira… no es algo normal. No… Este chica (Mirando a Ram) significa algo para ti… oooh que increíble giro de los acontecimientos.
El arzobispo miro sonriente a Adrian mientras lamia sus labios de manera perversa y probativa.
-Regulus: Ya tome una decisión. Yo, Regulus Corneas, seré el encargado de castigar todas las faltas que llevaste a cabo en contra de nuestra señora. Y que mejor manera de hacerlo, que lastimando a la persona que quieres?
"Traté con todas mis fuerzas de moverme, haciendo uso incluso del movimiento espiritual, gastando todo el prana que quedaba en mi cuerpo para siquiera mover un dedo… pero nada ocurrió… estaba atrapado, obligado a ver como ese demente llevaba a cabo sus oscuros planes… ni siquiera podía cerrar mis ojos para no verlo… estaba condenado, mas condenado que nunca…"
-Ram: Nhhh…NHHHH!
Un sonido apagado salía de la garganta de Ram, llamando la atención de Regulus.
-Regulus: Oh querida ¿Quieres decir algo? Vamos… no tengas miedo. Sea lo que sea… este es el momento.
Un alarido un poco más fuerte pudo oírse salir de la joven mientras el arzobispo se acercaba de manera lenta y amenazante.
-Regulus: ¡Vamos! Habla ahora… o caya para siempre.
Con una velocidad increíble, la mano de Ram sostuvo fuertemente el cuello de Regulus, hundiendo sus dedos en este y presionando con todas sus fuerzas mientras gritaba a todo pulmón una única frase.
-Ram: NO TOQUES A ADRIAN!
Seguido a esto, la demonio lanzo con todas sus fuerzas al arzobispo en dirección a la puerta principal, bloqueada por el inerte y frio armazón del Valhalla. Su espalda golpeo fuertemente contra el metal, aboyando este a la vez que astillas de la puerta se clavaban en todo su cuerpo. En reacción a esto, el cuerpo de Adrian cayó al suelo, perplejo y confundido por lo que había ocurrido.
-Adrian: ¿Que fue…eso?
"Levantando mi mirada, pude ver una imagen que hasta el día de hoy… sigo sin poder entender porque ocurrió… pero lo hizo. Ram, estaba parada frente a mí, sonriendo de oreja a oreja, con una mirada de confianza y determinación que simplemente me daba escalofríos, y más importante aún… un cuerno, blanco, con un aura rozada y pura y lleno de poder surgía de su frente."
-Adrian: Ram, eres realmente tú?
-Ram: (mirando a Adrian) Así es querido… soy yo.
Regulus intento usar su autoridad nuevamente para detener a la demonio en su lugar, pero esta hizo uso de su nuevas habilidades, moviéndose tan rápido como le era posible y tomando del brazo al arzobispo mientras miraba y tiraba fuertemente hacia atrás, arrancando completamente su otra extremidad. Esta ultimo simplemente grito de dolor, a la vez que se jugaba su última carta para intentar salvar su vida.
-Regulus: ¡Espera! Si me mata, no sobrevivirás. ¡Mi corazón está ligado al tuyo, ósea que si yo muero, tú también lo harás!
Mirando con una expresión vacía y frívola, Ram simplemente respondió.
-Ram: ¿Crees que me importa? Si debo morir para que la persona que amo pueda tener un futuro brillante… entonces encantada entregare mi cuerpo y mi alma.
Ram se giró rápidamente a observar a Adrian mientras hacía brillas fuertemente su cuerpo. Una sonrisa sincera, sin maldad y llena de paz se dibujó en su rostro, como una madre mirando a su hijo. El camino de la demonio ya estaba elegido y era hora de cumplir.
-Ram: Adrian… ek elska þik.
-Adrian: ¡RAM! ESPERA, ¡NOOOOOOO!
"Grité a todo pulmón mientras veía aquel cuerno, aquel símbolo de libertad y paz que emanaba de la frente de mi maestra, amiga e incluso más que eso… mi primer amor verdadero."
-Ram: ¡UR FURA!
Una gigantesca explosión de viento alcanzo para destruir lo que quedaba de la entrada de aquella catedral. Pedazos de madera, concreto y papel tapiz volaron en todas direcciones. El Valhalla, un vehículo creado para soportar terribles cantidades de daño, fue partido al medio como si de mantequilla se tratase. Un mundo de confusión y miedo se forma alrededor de todos los presentes y luego… silencio. Los guerreros restantes comenzaron a acercarse a medida que el polvo se disipaba y escucharon un llanto de furia, tristeza y dolor. Un chico…no, un hombre sostenía en brazos el cuerpo de una sirvienta, vestida con sus ropajes blancos y negros. Los ojos de su hermana estallaron en lágrimas al ver aquella imagen. Gritos de desesperación de ambas partes era lo único que podía oírse mientras sostenían aquel inerte y vacío cascaron que alguna vez fue… Ram, la demonio.
