Propuesta Accidental
Capítulo Catorce
Secretos Fuera
Todos se quedaron congelados con horror en el momento que se dieron cuenta del significado de todo eso, el compromiso había sido anunciado antes de poner en sobre-aviso a un par de magos. Ginny saltó de su lugar.
- ¡Rápido! Podemos llamarlos por la red flú de la oficina de McGonagall. Tenemos que alejarlos. ¡Tú, ve encuentra a Draco antes de que ellos lo hagan! – Hermione sacudió la cabeza.
- No, no podrás detenerlos tu sola. – Pansy se apresuró a decir,
- Nosotros podemos proteger a Draco. Lo mantendremos aquí. Ellos no pueden entrar en nuestra sala común. ¡Vayan! – Hermione y Ginny se marcharon con las tres chicas de Slytherin pisándoles los talones. Draco y Theo estaban en práctica de Quidditch así que Hermione sabía que tendrían que arrastrarlos y llevarse a todos a la sala común.
Ginny y Hermione tomaron un pasaje que las llevaría más rápido a la oficina de la directora mientras que las otras tres chicas tomaron un atajo para llegar al vestíbulo. Cuando el dúo llegó a la gárgola que protegía la oficina de la directora, estaban jadeando exhaustas. Ginny dijo en un murmullo la contraseña-una frase que Hermione no consiguió entender- y subieron las escaleras.
McGonagall observó a las dos chicas, su rostro curioso.
- Estaba a punto de enviarlas a buscar. ¿Por qué Potter y Weasley vendrán a través de mi chimenea desde el Ministerio? Pensé que tenían entrenamiento. – Ginny estaba tratando de recuperar el aliento mientras Hermione sacudía la cabeza.
- Vienen a por Draco. ¡No los deje pasar! – los ojos de McGonagall se ensancharon.
- Oh, bueno querida. Ya les dije… - la chimenea se encendió y de ella salieron dos magos furiosos. Hermione, todavía jadeando, fue hasta ellos para alejarlos.
- Solo…cálmense. – Ron la sacudió a un lado y ella se estrelló contra Harry. De repente, hubo una gran explosión y Ginny voló fuera del camino cuando Ron salió corriendo. McGonagall lucía escandalizada.
- ¡Sr. Weasley! ¿Cómo se atreve a atacar mis estudiantes? – Harry estaba observando furioso a Ron y luego se sacudió a Hermione, corriendo detrás de su amigo. Ginny compartió con Hermione una mirada con los ojos muy abiertos y ambas corrieron detrás de los rabiosos magos con Ginny arrojándose sobre sus hombros.
- No es necesario que se moleste, directora. Los calmaremos y lo enviaremos de vuelta. – Hermione vio como McGonagall regresaba a su asiento, pareciendo repentinamente agotada.
Los atraparon en la entrada del Gran Comedor, que estaba medio lleno y donde los estudiantes les dedicaban miradas curiosas. Ginny le gritaba a Ron con sus brazos alrededor de Harry, que parecía parcialmente mas calmado- o al menos no estaba tan enojado como Ron.
Hermione se apresuró a llegar a ellos, pero antes de que pudiera hacerlo Ron ya se había girado para encontrarse a Blaise y Draco caminando desde lo que parecía ser la enfermería. El grito de Ron se escuchó en todo el lugar antes de que levantara su varita y lanzara un hechizo a Draco.
Hermione se puso enfrente de Draco, completamente por instinto, y luego todo se puso negro.
OoOoOoOoO
Había dos, quizá tres momentos en la vida de Draco que él podría recordar con todos sus detalles, y los tres tenían que ver con la bruja que estaba ahora mismo en el suelo frente a él.
Como llegó a tiempo, nunca lo sabrá. Justo cuando todos se habían dado cuenta de que Hermione se había golpeado y que el infierno se desatara en el lugar, él se las había arreglado para atraparla.
Theo había cruzado la puerta con Pansy justo cuando su hermana se había interpuesto entre Draco y la maldición. Sin darse cuenta de que había sido Ron, amigo de ella y auror en entrenamiento quien la había hechizado, se giró para maldecir directamente al responsable.
Ginny estaba gritando enfurecida y había maldecido a su hermano, seguida por Blaise que había sacado la varita cuando vio que Hermione comenzó a desplomarse.
El resultado fue a parar en los libros. Ronald Weasley pasó cuatro días en el hospital, que era lo que merecía el imbécil por no saber controlar su temperamento, de acuerdo con su hermana.
Hermione había recobrado la conciencia esa noche, y gracias a los rápidos reflejos de su prometido, solo sufrió un leve dolor de cabeza. Bueno, un leve dolor de cabeza y un muy enojado hermano, mejor amigo, prometido, directora y- bueno, parecía que todos estaban bastante molestos con ella. Incluso Luna.
Draco estaba furioso.
- Nunca hagas algo tan estúpido otra vez. – Hermione resopló.
- Fue un instinto y pudo levantar un escudo parcial. – Theo finalmente había empezado a encontrarle humor a la situación, aunque solo en el hecho de que su hermana había salvado a Draco de una maldición. Aun estaba bastante molesto cuando pensaba en el hecho de que su hermana había sido maldecida.
Harry estaba en problemas con ambas mujeres Weasley. Cada vez que su novia se cansaba de regañarlo, su madre tomaba su lugar.
Draco comenzaba a sentir lastima por el chico. Aunque, cuando recordaba que no había detenido a su amigo de lanzar maldiciones a diestra y siniestra antes de conocer toda la información, la pena se disolvía rápidamente.
Ron estaba durmiendo, pero seguramente era el siguiente en la lista para recibir la furia de las mujeres Weasley y Draco solo podía desear estar allí para ver ese espectáculo.
La mano de Hermione estaba fría envuelta en la suya y él se movió para observarla más de cerca mientras hacia una mueca.
- Ginny, la cabeza me está matando. – dijo ella suavemente cuando la voz de sus amigos comenzó a escucharse más alta.
Harry le lanzó una mirada de alivio que se transformó en vergüenza cuando su mirada se cruzó con la de Draco.
Pansy se encargó de explicar lo que había pasado, su tono y lenguaje corporal dejándole saber a Harry que no estaba en ánimos de perdonarlos por el daño causado a su nueva amiga.
Bop había aparecido y se exaltó tanto que tuvieron que sedar la pobre elfina. Afortunadamente, Hermione no se había dado cuenta de eso todavía porque seguía inconsciente cuando eso pasó. Aunque, no querían saber cuán molesta estaría la chica cuando se enterara de lo preocupada que había estado la elfina.
Draco observó las puertas de la enfermería abrirse para darle paso a la directora, que se veía extremadamente molesta.
- Potter, deberás quedarte aquí la noche. Hablé con tus superiores y el Ministro, que dijo que iban a enfrentar un castigo disciplinario por todo esto. Molly, puedes quedarte también si quieres. Dos de tus chicos están en la enfermería y eso ciertamente te garantiza nuestra hospitalidad. – Theo parecía confundido.
- ¿Dos? – Molly lo fulminó con la mirada.
- Esa joven señorita es tan mi hija como es tu hermana, joven. Mi esposo y yo hicimos el voto de cuidarla como si fuera de nuestra familia años atrás.
Draco se puso levemente pálido y miró a Theo que estaba asintiendo, su rostro serio, pero sus ojos reflejando lo que parecía alivio.
- Ella necesita una mamá. – fue todo lo que dijo antes de reclinarse de nuevo en la silla. Molly resopló.
- Así como tú, al parecer. Quiero que envíes ese contrato directo a la Madriguera y tengas una conversación con Arthur y Percy. Los ojos de Theo se abrieron enormemente y miró a la directora que estaba suspirando y asintiendo.
- Es lo adecuado, Sr. Nott. Lleve con usted a la Srta. Parkinson, ya que fue ella quien reescribió el contrato.
Theo miró a Hermione, claramente lastimada y luego asintió, dándole un golpe en la espalda a Draco para luego salir.
Molly se sentó en la silla claramente exhausta.
- Quiero que me cuenten su versión de la historia. ¿Cómo fue que pasó esto, de nuevo?
Hermione hizo una mueca de dolor y miró a Draco suplicante. Él suspiró y asintió antes de repetir la historia, deteniéndose para corroborar con Hermione lo que recordaba y ver si estaba correcto. Cuando hubo terminado, Molly estaba pálida y sacudiendo la cabeza.
- Oh, por Merlín. Es eso entonces, ¿no es así Minerva? – Hermione estaba luchando por quedarse despierta y antes de que Minerva respondiera, Draco le puso una manta y miró a Madam Pomfrey, que le sonrió tranquilizadoramente.
- Solo es una poción para dormir, querido. Necesita descansar. – Minerva dio un suave resoplido y luego dijo,
- Molly, no puedo pensar en ninguna laguna que hayan dejado. Incluso si contuvieran la ceremonia, estarán mejor si se casan tan pronto como llegue la fecha. – Molly frunció el ceño.
- ¿No pueden obtener una anulación? – Draco se puso rígido y las observó. No había pensado en eso. No era algo que se hacia en familias sangre pura. Una vez el contrato era redactado…Minerva cortó sus pensamientos.
- No, Molly. Esto no es un acuerdo típico. Es magia antigua. No estoy segura de que siquiera se puedan divorciar, para ser honesta. Es por eso que las familias evitan este hechizo. Honestamente, Sr. Malfoy, ¿en qué estaban pensando? – Draco se estremeció.
- Olvidé que ella era una Nott. – todos se quedaron en silencio y luego Molly suspiró, pasándose la mano por la frente.
- ¿Comenzaron el cortejo? – Draco sintió como se sonrojaba mientras respondía.
- No, señora. Tenemos una cita este viernes, si es que ella se encuentra en condiciones. – Ginny bufó.
- Lo estará, solo tiene que conseguir algo que ponerse. Íbamos a pedir permiso para ir de compras mañana, durante el tiempo libre. – Molly sonrió suavemente.
- ¿Hermione accedió a ir de compras? – Ginny se encogió de hombros.
- Eso creo. Esas chicas de Slytherin pueden ser muy persuasivas. – Draco soltó una carcajada y compartió una sonrisa con Ginny. Molly se puso de pie con el ceño fruncido.
- Minerva, creo que estas de acuerdo con que los chicos se merecen un receso. Dado los chismes que ha causado este incidente, a las chicas les gustaría salir del castillo de todos modos. Ginny ciertamente tiene mi permiso. Draco observó como la directora hacia una pausa y luego asentía.
- Pelearon una maldita guerra, Molly. Supongo que ir de compras no los matará. – Draco abrió los ojos grandemente ante la comparación, pero se mantuvo en silencio hasta que los adultos salían de la habitación y Giny se sentaba, sosteniendo la mano de un reservado Potter. Finalmente, Draco suspiró para romper el silencio.
- Podían haber mandado un jodido vociferador, Potter. – Potter lo miró y se sonrojo antes de encogerse de hombros.
- No tuvimos mucho tiempo para barajar las opciones, Malfoy. – Ginny volvió a fulminar con la mirada a su hermano.
- Ese maldito imbécil pudo haber matado a alguien. – Draco gruño en acuerdo mientras Harry suspiraba.
- Córtale a la rabia, Ginny. No estaba en sus cabales. – Ginny frunció el ceño y lo fulminó con la mirada.
- No veo a Bill o George irrumpir en el castillo así. – Potter hizo una mueca adolorida.
- Bueno, Ginny, ninguno de ellos la ha besado nunca. – Draco se sentó de repente mientras la ira le recorría las entrañas.
- Eres un idiota, Harry. – dijo Ginny rodando los ojos con disgusto. Los ojos de Draco se entrecerraron en su dirección y estaba contemplando causarle dolor físico a Potter cuando Ginny dijo con dulzura,
- Cálmate, Draco. Fue el día de la batalla y fue solo una vez, según lo que sé. Estuvieron sosteniéndose de manos el resto de la semana y luego… - la chica se encogió de hombros y miró a Harry. - ¿Alguna vez te dijeron porque terminaron? – Harry resopló.
- Sí, fue dos días después de la batalla cuando intentaron besarse nuevamente y no pudieron parar de reírse. – Draco bajó las revoluciones y se encontró a si mismo sonriendo.
- Eso tuvo que ser un fuerte golpe para su orgullo. – Harry sacudió la cabeza y lo fulminó con la mirada.
- No, no lo fue. – Draco se encogió de hombros y se recostó en la silla mientras el cansancio lo golpeaba. Una bludger lo había golpeado en el hombro en la tarde y después aquello había pasado. Ginny suspiró, mirando en reloj en la puerta.
- Tengo rondas esta noche. – Se inclinó y besó a su novio. – Puedes dormir con nosotros en las habitaciones de premios anuales. Kreacher te puede preparar la cama allá. – le dijo suavemente, dedicándole una mirada que Draco interpretó como que el hombre iba a dormir con ella, luego vio como la pelirroja salía rápidamente de la habitación, aun murmurando cuan idiota era su hermano.
Harry se cruzó de brazos y los dos magos tuvieron una lucha de miradas hasta que Madam Pomfrey llegó.
- Fuera de aquí, Sr. Potter. – Potter no cedió.
- ¿Y él? – Draco bufó y dijo calmadamente.
- De hecho, soy estudiante y mi prometida esta en la enfermería. Hasta que su hermano regrese, estaré aquí sentado. Su atacante, después de todo, está en la cama del lado. – su voz se mantuvo firme y pudo ver el destello de enojo cruzar por la cara de Potter mientras las palabras lo golpeaban. – Madam Pomfrey vaciló un momento y luego dijo bruscamente.
- ¡Potter, fuera! – Draco trató de ocultar la sonrisa mientras observaba como sacaban a Potter de la habitación.
- ¿Cómo está el hombro, Sr. Malfoy?
- Adolorido. Cargué a Hermione hasta aquí. – dijo, rodando el hombro y haciendo una mueca de dolor.
Madam Pomfrey asintió y se apresuró a salir, moviendo su varita para que una barrera apareciera alrededor de Ron y luego otra alrededor de Hermione para que quedaran aislados. Se dejó una sección abierta donde apareció una cama con Bop y una segunda cama vacía.
- Métase aquí, Sr. Malfoy. Quiero tener en observación ese hombro esta noche. – Draco sintió que el alivio recorrerlo cuando se dio cuenta de lo que la enfermera estaba haciendo y sin decir una palabra se quitó la túnica y otras ropas y se puso los pijamas del hospital para luego entrar a la cama.
- ¿Debo darle una poción para dormir? – Draco gruñó.
- Gracias, pero no. Solo asegúrese de que la comadreja de allí se mantenga dormida.
Madam Pomfrey lucia ofendida, pero se fue.
En algún momento temprano en la mañana, Hermione se despertó por los sonidos que había a su alrededor. Suavemente, abrió los ojos y se dio cuenta de que todavía estaba en la enfermería. También se dio cuenta de que había una barrera a su alrededor, pero que había otras camas a su lado, lo que era altamente inusual. Se giró a la derecha y soltó un leve jadeo; un elfo doméstico roncaba a su lado. ¿Era Bop? Estaba casi segura de que sí, pero estaba aliviada de que elfina no parecía herida, solo parecía estar en un sueño muy profundo. Girándose a la izquierda soltó otro jadeo, esta vez más alto.
¡Draco! ¿Qué estaba haciendo él ahí?
Comenzó a ponerse de pie, sintiendo una abrumadora necesidad de saber como estaba. Ella estaba adolorida y podía sentir en su boca los restos de la poción para dormir favorita de Poppy. Suavemente, se arrastró hasta el hombre rubio, tratando de encontrar heridas visibles. ¿No se atravesó ella en medio de el hechizo y Draco antes de que este llegara a golpearlo? Como solo estaba levemente adolorida sabía que su escudo debía de haberla ayudado a evitar heridas graves. Sacudió la cabeza mientras trataba de recordar el día anterior. Draco había estado sentado a su lado y se veía bien, enfadado, pero bien.
¿Le había pasado algo luego de que ella se quedara dormida? ¿Había despertado Ron y lo había herido? Imaginaba que Harry no había sido, no con Ginny allí para vigilarlo.
Lo alcanzó y sacó el pelo de su cara gentilmente, luego dejó escapar un jadeo cuando la mano de él se envolvió alrededor de su muñeca un poco demasiado fuerte. Los ojos de él se abrieron y se encontraron con los de ella, y su agarre instantáneamente perdió la fuerza y con una mueca movió sus dedos para enredarlos con los de ella y arrastrarla a la cama.
- No deberías estar de pie. – le dijo él suavemente, empujándola hacia abajo para que se recostara junto a él en la estrecha cama.
Hermione sintió que su corazón latía el triple de rápido y que había perdido la respiración, siendo incapaz de responder. Esto era lo más cerca que había estado de Draco nunca y aunque era sorprendente, se sentía…correcto de alguna manera. Se giró, para así poder observarlo.
- ¿Por qué estás aquí? – le susurró ella. Draco le sonrió y jugó con un mechón de su cabello mientras se movía para que ella quedara debajo de la manta junto a él.
- Me lastimé el hombro durante la práctica ayer; fui golpeado por una bludger. Estoy bien, de verdad, pero Madam Pomfrey me dejó dormir aquí anoche.
Hermione bufó suavemente y alcanzó su rostro para comenzar a trazarlo con sus dedos. Ella siempre había pensado que él era hermoso, pero viéndolo de cerca, simplemente te dejaba sin respiración. Los movimientos de sus dedos se hicieron más suaves cuando comenzó a trazar sus labios y sintió como él dejaba salir un suave respiro antes de tomar su mano y besar sus dedos suavemente. Él movió su mano hasta su mejilla y la sostuvo allí.
- ¿Cómo te sientes? – le preguntó él después de un momento. Hermione se encogió de hombros y se acomodó contra el cálido cuerpo a su lado. Estaba luchando contra un bostezo.
- Me siento bien, un poco adolorida, cansada… - Draco estaba trazando pequeños círculos en su espalda.
- Vuelve a dormir. – Hermione se tensó por un momento y luego preguntó
- ¿Aquí? – Draco suspiró
- Si así lo deseas. – Hermione sonrió y se relajó mientras escondía la cara en su pecho.
- Theo se molestará. – ella lo sintió reír suavemente.
- Puedo ponerte de regreso en tu cama antes de que llegue. – Hermione bostezó, sintiendo como el sueño comenzaba a reclamarla.
- No lastimes tu hombro cargándome. – escuchó a Draco bufar, pero luego lo sintió besar su sien.
- Duerme.
Y ella lo hizo, porque se sentía cálida y segura y porque confiaba en que Draco se aseguraría de que terminara de regreso en su cama, aun cuando ella no quería realmente. Se quedó dormida con una sonrisa en la cara dándose cuenta de que si alguna vez alguien le hubiera dicho que iba a quedarse dormida en los brazos de Draco Malfoy les hubiera recomendado hacerse una revisión en San Mungo.
OoOoOoOoO
Draco sintió la mujer entre sus brazos relajarse y quedarse dormida y soltó una larga respiración mientras la ansiedad lo abandonaba. Merlín, se metería en problemas si Theo lo atrapaba con Hermione en sus brazos, pero es que simplemente no tenía la habilidad para dejarla ir aún. En lugar de eso, la acurrucó contra él, enredó sus piernas con las de ella y dejó salir un suspiro que llevaba rato contenido. Esto se sentía bien, sostenerla, tanto que debería asustarlo. Dejó que sus manos viajaran por su espalda suavemente antes de acomodarlas en su espeso cabello rizado. Ella se sentía perfecta, olía perfecta, e incluso se encontró con que los suaves bufidos que a veces soltaba no le molestaban.
Cerró los ojos y se permitió relajarse con el sonido de su suave respiración, bufidos ocasionales y el latido constante de su corazón. Algo había cambiado en él hoy, eso que había estado conteniendo. Todo había cambiado cuando la vio lanzarse en medio de él y esa maldición.
Sus brazos a su alrededor y sus dedos entre su pelo causaban que ella se moviera y se acomodara junto a él para que su mejilla quedara contra su pecho. Él podía sentir su caliente respiración a través de su camisa y tuvo que moverse. Realmente debería moverla, pero sentía que no tenía la fuerza.
Hermione había derretido el muro que él tenía alrededor de su corazón y que no sabía que podía ser destruido. Ella había eliminado la oscuridad que había dentro de él desde que comenzó la guerra. Iba a pasar el resto de su vida con la mujer que descansaba en sus brazos. Draco estaba bastante seguro de que se había enamorado de su prometida el día anterior. Ahora solo tenía que conseguir que ella se enamorara de él. Él no era lo suficientemente bueno para ella; lo sabía. Como fuera, no estaba preocupado. Hermione nunca lo dejaría caer bajo el dominio de un mago oscuro como su madre se lo había permitido a su padre y Hermione era una mujer de increíble integridad y compasión.
Sus brazos se apretaron alrededor de ella nuevamente mientras se dejaba caer al sueño con una sonrisa. Hermione lo haría ser un hombre mejor. Hermione lo salvaría y él le daría el mundo, porque ella se lo merecía.
N/T: este capítulo se define en una sola palabra: tierno. Lo amé una y mil veces.
Pensé que llevaba más tiempo ausente, pero han sido solo tres semanas. Disculpen si hay algún dedazo o error ortográfico, acabo de terminar de traducir y estoy publicando.
Besos,
Nat.
Lo próximo: ¿Quién encontrará a los chicos en la enfemería?
¿Un Review?
