Decidí seguir el rastro de sangre. A medida que iba avanzando el corazón se me encogía más y más. Tenía miedo.
-¡Papá!-Grité-¿Papá, dónde estas?
De pronto me percaté de que estaba tirado en la nieve a lo lejos. Me acerqué lo más rápido que pude, pero ya era demasiado tarde...
-Papá, no...-Mientras lloraba-Noo...no puedes dejarme aquí sólo-
Después de lamentarme tanto me fijé en que le habían sacado las tripas, solo unas garras descomunales podrían hacer semejante cosa. Pero si fue una bestia, ¿porqué no se lo comió? y más habiendo una escasez enorme de comida en a región. Ninguna criatura que conociese haría algo parecido.
-¡Heey tu!- Gritó alguien a lo lejos mientras se acercaba
-Vete de aquí, no quiero más problemas-
-Tranquilo, no vengo a hacerte daño. Es que he visto un rastro de sangre y te he visto y pensé que necesitarías ayuda urgente.-Dijo con la mejor intención- Pero por lo que veo no tienes ninguna herid...-
En ese momento vió a mi padre en el suelo y comprendió lo que ocurría.
-Ya es tarde.-Dije con la mirada baja.
-Siento tu pérdida chico-
No le contesté.
-¿Tu te has hecho algo? ¿Te encuentras bien?-
-Tranquilo, estoy bien- Le contesté mientras me quitaba las lágrimas de la cara.
-Será mejor que vayamos a un sitio donde poder refugiarnos. Conoces alguno por aquí cerca?-
-Busca un lugar tu, yo me quedo-
-¿Quedarte? Acabarás muerto por el frío-
-Casi que lo prefiero ahora mismo-
-No seas así hombre. Se que es duro pero ¿que crees que pensaría él si ve que su hijo se muere de frío a su lado solo porque el ya no está? ¿Crees que pensaría que ha criado a alguien que no sabe valerse por si mismo?-
-No...-
-Pues entonces demuéstraselo viviendo otro día más-
-Puede... que tengas razón.-
-Bueno, va siendo ahora de largarse de aquí, venga- Anunció mientras me dio un toque en la espalda.
-Espera un momento, tengo que hacer una cosa-
Registré el cadáver de mi padre y cogí el colgante que siempre llevaba. Era el diente de un León. Enseguida me lo puse para tener a una parte de el siempre conmigo.
-¿Ya tienes lo que buscabas?-
-Sí, ya estoy listo-
-Vale pues, vámonos-
-Podemos ir a mi refugio, no esta muy lejos-
-Me parece una buena idea- Contestó mientras miraba al cielo- Parece que esta noche va a haber una tormenta, y no de las pequeñas-
-Eso parece, no hay tiempo que perder-
Fuimos camino al lugar y una vez allí encendimos el fuego para calentarnos. Empezaba a tener mucha hambre.
-¿Tienes hambre?- Preguntó aquel hombre
-No he comido nada desde hace 2 días-
-¿Quieres un poco de estofado? Tengo todo en la maleta, lo prepararía en un momento.- Pregunto mientras sacaba cosas de su maleta.
-Si no te es molestia te lo agradecería-
-Tranquilo hombre no te preocupes, estará listo e un periquete.-
Empezó a preparar el estofado y entonces me di cuenta de que era un hombre no muy robusto y con alguna dificultad para la cocina.
-Por cierto, ¿como te llamas?- Saltó derrepente sin apartar la mirada de lo que estaba preparando.
-Me llamo Diente de León, aunque puedes llamarme Leo-
-¿Diente de León? que nombre más curioso. ¿Porque ese nombre?- Preguntó con curiosidad.
-La verdad es que mi padre me contó que me lo puso mi madre al yo nacer porque la planta de diente de León era su favorita.-
-Entiendo... Bueno, yo me llamo Maxwell pero puedes llamarme Max-
-¿Eres de por aquí?-
-La verdad es que me perdí mientras seguía a mis compañeros para hacer la migración al sur, dicen que por allí todavía hay zonas por encima de los 0ºC-
-¿De verdad hay tal lugar?- Dije sorprendido al escuchar eso.
-No estoy seguro del todo pero confío en mis compañeros-
-Pero, ¿de dónde vienes?-
-Vengo de muy al norte, de Islandia más concretamente.-
-Eso está muy lejos-
-Sí, si que lo está. Pero ahora mismo no se en que lugar estámos puesto que las fronteras han desaparecido y los carteles están bajo la nieve.-
-Estamos en los Alpes-
-¿Enserio?-Dijo sin creérselo.-Con razón me perdí, debíamos ir hacia Gibraltar para cruzar a África y poder ir al sur.
-¿No se te está quemando... el estofado?-
Parecía un hombre bastante despistado por lo que he visto.
-Mierda, mierda, ¡mierda!- Decía mientras intentaba arreglar aquel estropicio.
Cogió dos platos y puso en ambos un poco de estofado algo hecho de más y me lo dio con una sonrisa.
-Que aproveche!- Exclamó
-Gracias-
Dentro de lo que cabe la cena no estuvo nada mal. Puede que la notase más rica de lo normal debido al hambre.
-Es hora de descansar Leo.-Dijo mientras bostezaba.
-Tienes razón-
Nos metimos cada uno en su saco de dormir para descansar durante la noche.
-Oye Leo-
-Dime-
-¿No has notado que los días se hacen mas cortos y las noches mas largas de lo normal?-Preguntó.
-La verdad es que no me había dado cuenta, ¿será que se acerca el invierno no?-
-Estamos a 28 de Julio, no es normal que pase esto.-Dijo en un tono preocupado- Bueno, es igual. Hablaremos mañana, buenas noches.-
-Buenas noches-
Max se durmió al rato, pero yo no podía dormir. No podía parar de pensar en mi padre y todo lo que habíamos pasado juntos. Él era alguien que quería cambiar el mundo, por muy difícil que resultase, pero ahora ya no va a poder hacerlo. Al menos tengo su colgante. Ahora era mi deber cumplir con el sueño de mi padre, tengo que conseguir aquello que tanto anhelaba. No será fácil desde luego, de hecho parece imposible pero debo intentarlo sinó, no podré morir en paz.
-Papá, continuaré con tu sueño te lo prometo.- Dije en voz baja.
-Gracias por todo- Susurré mientras las lágrimas empezaban a brotar de mi cara.
A la mañana siguiente cuando desperté, Max ya estaba preparando las cosas para salir hacia los pirineos y cruzar España para llegar al estrecho.
-Venga chaval, es hora de levantarse-
-¿Nos vamos ya?- Dije adormilado.
-Claro, tenemos que aprovechar el día para viajar puesto que se hace casi imposible de noche-
-Tienes razón, pero ¿cuanto tiempo vamos a tardar en llegar a nuestro destino?-
-A los pirineos calculo que tardaremos unos 9 días desde aquí, seguramente mis compañeros me estén esperando allí- Anunció con esperanza.
-¿9 días? Nunca había hecho un viaje tan largo.-Dije boquiabierto.
-Ya te acostumbraras, te queda mucho que ver y aprender.- Sonrió.- Bueno va siendo ahora de partir-
Asentí con la cabeza y nos pusimos en marcha. Nuestro punto de partida se situaba cerca de una antigua ciudad de Suiza que actualmente está en ruinas y medio enterrada en la nieve. La verdad es que había algo que me inquietaba desde el momento en el que pusimos rumbo a los pirineos, era una sensación extraña así que debía de estar alerta en todo momento. Pero por otro lado, Max parecía muy tranquilo, debe de ser porque el está acostumbrado a viajar y yo no. Ir con el me daba mas seguridad pero no me quitaba esa sensación.
