Esta es una traducción autorizada de Accidental Proposal de CJRed
La música es la musa
Canción para este capítulo: Slide, Goo Goo Dolls
Letra: Could you whisper in my ear, the things you want to feel.
Capítulo 18
Slide
Para Hermione, la semana siguiente voló en medio de actividades. Tenía dos horas de té con Bop todos los días, donde Pansy también se tomaba el tiempo para enseñarle como ser una muñeca dentro del mundo de los sangre pura.
Bendita fuera Ginny, que todos los días iba también a recibir la tortura. No es que a Hermione le molestara pasar tiempo con Bop, ella adoraba a la elfina. Pero con Pansy ya era suficiente.
— Ella es tan mala como Snape. – susurró Ginny el segundo día.
Sorpresivamente, la noticia sobre las clases de té voló alrededor del colegio y la mayoría de las chicas que no provenían de una familia sangre pura se acercaron a Hermione para preguntarle si también podían asistir a las clases.
La profesora McGonagall al principio se mofó cuando Hermione le llevó la lista de las chicas que querían tomar clases de etiqueta con Bop y Pansy. Pero después que Hermione le diera un discurso de más de media hora sobre lo importante que era aprender estas cosas sobre la sociedad mágica y lo ignorante que ella había estado sobre el tema hasta ahora, la vieja profesora llamó a Bop y Pansy y les preguntó si les molestaba darles clase de etiqueta a todas las chicas de sexto y séptimo curso todos los sábados por el resto del año.
Pansy estaba tan sorprendida que le tomó algunos minutos comenzar los términos de negociación. Hermione estaba muy impresionada de que Pansy no quisiera nada para ella, pero que pedía incentivos extra para los elfos domésticos que eran los que harían que las clases se pudieran dar. La profesora McGonagall terminó contratando, así como a Pansy Parkinson como los profesores oficiales de las clases de etiqueta en Hogwarts.
Esa noche en la sala común Pansy todavía se veía un poco sorprendida. '
— ¿Cuántas dijiste que se te acercaron? – estaban solo las chicas reunidas, pues los chicos estaban en el campo de quidditch formando estrategias.
— Diecisiete. – repitió Hermione levantando la vista del ensayo de Tracey que estaba leyendo. Pansy resopló y se sentó cruzándose de brazos.
— Fabuloso.
— No realmente. Siempre me pregunté porque nunca nadie pensó en enseñarles ese tipo de cosas a brujas nacidas de muggles. – dijo Daphne encogiéndose de hombros. – Tracey asintió desde su lugar.
— Yo creo que fabuloso. Eso fue lo peor a lo que tuve que enfrentarme cuando mi padre finalmente volvió a casarse. Nunca había aprendido esas cosas y mi madrastra estaba horrorizada. Pasé todo el verano antes de Hogwarts con sus elfos domésticos ocho horas al día. – Pansy asintió con cara pensativa.
— Bueno, espero que ustedes dos me ayuden a hacer un plan de enseñanza. No quiero que se me olvide algo importante.
— Dudo que eso pase, Pansy. – le dijo Hermione con una pequeña sonrisa. Daphne soltó una carcajada, pero asintió entusiasmada.
— Te vamos a ayudar, ¿verdad, Tracey? –
— Por supuesto. Las fiestas de té son mi cosa favorita en el mundo. – dijo Tracey con una sonrisa.
— ¿Ves? Eso suena muy sincero, y sé que odias el té. – dijo Hermione soltando una carcajada.
— Observa y aprende, Hermione. Observa y aprende. – dijo Tracey guiñándole un ojo.
Para el viernes por la tarde Hermione estaba vestida y sentada muy derecha con una servilleta en su regazo, dándole sorbos a su té mientras Pansy trataba de sacarla de quicio.
— Debes estar muy agradecida de saber que perteneces a una familia adecuada, cariño. – Hermione sonrió amablemente y dijo calmadamente.
— Estoy muy agradecida de haber encontrado a Theodore.
— Y pensar que viviste con la inmundicia toda la vida, que horror.
Hermione se limitó a asentir y bajar la mirada para que Pansy no pudiera ver la furia reflejada en ellos.
— Hmmm. – dijo, sin dejar reflejar ninguna emoción.
— Estoy muy emocionada de que se vayan a mudar a la mansión después de la boda. No estás pensando en trabajar, ¿verdad? Espero que no.
— Pansy, si ella trae el tema de vivir en la mansión, de Draco de quien te debes preocupar, no de mí. – dijo Hermione con una sonrisa.
— Oh, ya sé; ya hablé con él. Pero deja de desviar el tema, ¿qué dices tu? – dijo Pansy imitando la falsa dulce voz de Cissy.
— No hemos decidido donde vamos a vivir y tampoco he decidido que carrera quiero seguir después de la graduación. – dijo Hermione con un suspiro.
— ¿Y? – dijo Pansy con un asentimiento.
— ¡Y no es su problema así que ella puede meterse en sus propios asuntos! – dijo Hermione rodando los ojos.
— ¡Hermione! – dijo Pansy exasperada.
— Y le agradezco su interés y nos vamos a asegurar de mantenerla informada. – dijo Hermione con una sonrisa. Pansy sonrió y se reclinó en su asiento.
— Bien. Ahora vamos a practicar desviar la conversación. – encaró una ceja y dijo severamente: – Sutilmente.
Hermione sonrió, pero asintió y pasaron la próxima hora ensayando como Hermione podía distraer a Narcissa Malfoy para evitar que el pobre Draco recibiera un avada.
— Sigo pensando que lo mejor es que dejen sus varitas. – dijo Pansy mientras dejaban a una activa Bop limpiando el salón de té.
— Magia sin varita, Pansy. No necesito una varita para hacer a la mujer sufrir y te aseguro que no puede ser peor que cuando llevaba en el cuello el horrocrux. – dijo Hermione con un suspiro.
— No has tomado el té con ella todavía. – dijo Pansy con un bufido. Hermione sacudió la cabeza y se estiró a medida que se acercaban a su dormitorio.
— Quiero dormir una siesta antes de que me levantes para torturarme y lucir perfecta para mi cita.
— Esa es una buena idea, toma la siesta en la bañera.
Hermione gruñó, pero fue a llenar la bañera con algunas fragancias. Dormitaba un poco mientras se afeitaba las piernas y las axilas y se lavaba el cabello. Pero su calma se vio alterada cuando Pansy entró a la habitación con un montón de productos y varita en mano.
— Muy bien, vaga. Vamos a comenzar. - dijo Pansy, fulminándola con la mirada. – Él te va a llevar a un muy buen restaurant en el Callejón Diagon, su cita secreta fue descubierta por ese imbécil pelirrojo. Ahora tendrán que ser vistos. Así que muévete, ¡sal de ahí!
Hermione golpeó su cabeza varias veces contra el borde de la bañera.
— Te odio mucho ahora mismo. – murmuró.
— No odies al mensajero. Ahora, ¡fuera! – dijo Pansy sacudiendo la mano.
OooOoOoO
Una hora después, Hermione estaba haciendo su mejor esfuerzo por permanecer calmada, aunque su alrededor fuera un caos total. Daphne, Tracey, Ginny e incluso Cho Chang estaban allí para ayudarla a prepararse y enfrentar lo que ella consideraba era la perdición.
Su cabello había sido peinado en perfectos rizos que caían sobre su cabeza como una cascada, sus cejas habían sido depiladas, sus uñas pintadas y su cuerpo pulido. Básicamente no le quedaba nada de modestia y actualmente estaba esperando porque las chicas decidieran que color de pintalabios debía llevar mientras ella vestía solamente unos pantalones y medias. Nadie parecía darse cuenta de que quizás ella necesitaba una túnica.
— Creo que el rosa claro le quedaría mejor. – dijo Cho seriamente.
— Sus ojos son muy brillantes, incluso con el delineador. – dijo Daphne frunciendo el ceño. – No me puedo decidir.
— ¿Puedo opinar? – preguntó Hermione un poco molesta.
Las cinco chicas dijeron ‹‹no›› al mismo tiempo y la discusión sobre el color de pintalabios siguió hasta que alguien dijo que tenían que decidirse si no querían quedarse cortas de tiempo.
— ¡Rosa! – dijo Pansy de pronto. – ¡Vamos a usar el rosa claro!
Hermione trató de no rodar los ojos pues esa había sido la sugerencia veinte minutos atrás y habían decidido ignorarla para seguir discutiendo.
— Pero, ¿no sería demasiado rosa? Sus uñas y rubor ya son de ese color. – dijo Tracey mordiendo su labio inferior.
— Oh, ¡sus zapatos son rosa también! – dijo Cho y sacudió la cabeza. – No, es mejor que sea rosa más oscuro.
— ¡Por las barbas de Merlín! – dijo Hermione exasperada mientras ellas comenzaban un nuevo debate.
Cuando finalmente pudo dejar el baño, sin oportunidad de verse en el espejo, estaba lista para maldecir a Draco, y esto ni siquiera era su culpa.
Theo caminó por el pasillo con el ceño fruncido.
— ¿Qué les tomó tanto tiempo? Tienen una reservación, Pansy.
Hermione se giró y vio cómo su hermano casi se cae de culo cuando la vio.
— ¿Qué, en el nombre de Merlín, te han hecho?
Hermione contó hasta diez para no gritarle.
— Me han bañado, pulido y me han puesto unos zapatos incomodos; soporté una hora de debate sobre el color de mi pintalabios. Si no me alejas de ellas de inmediato no me hago responsable de mis acciones. – Theo la miró y soltó una carcajada, tomando su mano.
— Lo siento, hermanita, pero te ves hermosa, por si eso te sirve de consolación.
— Después de tres horas de tortura, es lo menos que espero. – murmuró Hermione amenazante.
Draco estaba de espaldas a ella, pero ella podía ver que estaba vistiendo un elegante traje gris. Cuando se giró ella sintió que el aire se le escapaba. Él lucia maravilloso y sus ojos lucían impresionantes contra el traje que estaba usando. Estaba usando camisa blanca y corbata gris claro.
— Encontré a tu cita. – dijo Theo medio en broma. – Tuve que rescatarla, estaba en algún lugar debajo de todo este maquillaje.
Hermione sabía que estaba sonrojada, pero Draco le sonrió.
— No veo tanto maquillaje, Theo, veo a una bruja hermosa con un vestido impresionante.
Hermione sonrió agradecida y esperó mientras él caminaba hasta donde ella estaba y tomaba su mano para dejar un beso en el torso.
— El cabello se ve diferente. – dijo Theo un poco molesto. Draco suspiró y se giró para poder observar el cabello de ella.
— Se ve maravilloso. – y después se inclinó para susurrar en el oído de ella – Pero lo prefiero al natural. Guarda ese look solo para mí, ¿está bien?
Hermione mordió su labio inferior y se perdió en la mirada de él hasta que Pansy los separó bruscamente.
— Nada de eso hasta que les tomen fotografías. Drake, andando, tienes un horario que seguir. – dijo Pansy moviéndose junto a todas las chicas, pasándole un abrigo a Hermione. Draco tomó el suyo del mueble y le sonrió a las brujas que se veían inmensamente complacidas mientras observaban la pareja.
— Mi hermoso equipo. – dijo Hermione sacudiendo la cabeza mientras Draco se despedía de Pansy y tomaba la mano de Hermione.
— Vamos a tomar un traslador hasta el restaurante, ellos van a tomar fotografías de nosotros en el vestíbulo, pero vamos a tener una mesa privada. Luego vamos a dar una vuelta por el Callejón Diagon así podrán tomar unas cuantas fotos más. – dijo Draco con tono un poco forzado.
— Theo dijo que hiciste un trato con ellos para que podamos estar solos la mayor parte de la noche. – dijo Hermione después de soltar un suspiro. Draco asintió y sacó de su bolsillo un pedazo de pergamino que debía ser el traslador.
— Treinta segundos. – dijo él suavemente.
Hermione cerró los ojos mientras esperaba para tocar el traslador, escuchando como Pansy y su hermano discutían sobre algo tras ellos. Cuando sintió el característico halón, apretó más la mano de Draco y abrió los ojos mientras el paisaje cambiaba.
— ¿Dónde estamos? – preguntó ella mirando a su alrededor.
— En un salón al lado del restaurant. – dijo Draco con una pequeña sonrisa moviendo sus manos hasta sus labios. – ¿Lista?
— Como siempre. – dijo Hermione componiendo una suave sonrisa.
Cuando salieron se encontraron con un caos general fuera del restaurant y había un hombre en smoking esperando por ellos con expresión de estar siendo acosado.
— Ah, señor Malfoy y señorita Nott, estamos muy feliz de que se nos unan esta noche. – dijo el hombre haciendo una reverencia.
Hermione se esforzó para no mirar los flashes que traspasaban la ventana de vidrio del restaurante y en su lugar le sonrió al hombre que ahora les estaba pidiendo que lo siguieran hasta la mesa.
— No sabía que El Profeta tuviera tantos fotógrafos. – dijo ella en voz baja mientras se sentaban. Draco asintió y acercó su silla a la de ella.
— Creo que también hay otra gente allá afuera. – dijo él un poco preocupado. Hermione cerró los ojos y sacudió la cabeza.
— No podíamos ir a ningún sitio después de la guerra, Harry, Ron y yo. – dijo ella frunciendo el ceño levemente. – Todo el mundo quería fotografías, era completamente ridículo.
— Estará todo bien, el ministro está enviando gente para que maneje el caos allá afuera y si las cosas se tornan inseguras simplemente regresamos al castillo. – dijo Draco suspirando y tomando la mano de ella. Hermione suspiró también y asintió mirando el menú y manteniendo sostenida la mano de él.
— ¿No arruinaría eso la sesión de fotos?
— Tu seguridad es más importante. – dijo Draco con un bufido. Ella le lanzó una frambuesa de una canasta que había sobre la mesa.
— Puedo simplemente maldecirlos a todos. – él soltó una carcajada y sacudió su mano.
— Debo alimentarte, ciertamente eres un peligro cuando tienes hambre.
Hermione echó la cabeza hacia atrás y se rio, haciendo que Draco también riera. Cuando el mesero llegó, ordenaron y luego se acercaron más para susurrarse cosas y hablar sobre su semana.
Draco estaba impresionado de que ella haya ido hasta la directora para hablar sobre las clases de etiqueta y que intentara entender la nueva estrategia que habían hecho para el equipo de Slytherin. Gracias a Merlín Draco no se molestó con ella cuando falló en el intento de entender y cambió el tema a una poción en la que habían estado trabajando esa semana.
Compartieron sus comidas; Hermione había ordenado ravioli mientras que Draco había ordenado pollo a la parmesana. Para el postre pidieron un pedazo de pastel de limón. Cuando llegó el momento de ponerse de pie e ir a dar el paseo, Hermione tomó una profunda respiración antes de permitir que él la sacara de la silla y le ayudara a ponerse el abrigo.
Mientras se acercaban a la puerta del restaurante ella se acercó más a él.
— Esto es una completa locura. – dijo ella seriamente mientras pasaban entre el mar de gente. Draco asintió y la pegó más a él.
— Estoy de acuerdo. No creo que vayamos a hacer esto otra vez. – Hermione agachó la cabeza mientras las personas a su alrededor gritaban.
— Que noche tan agradable y tranquila. – dijo ella con la sombra de una sonrisa en el rostro. Draco soltó una carcajada y giraron en una calle que tenía todas las tiendas de joyas. Esto hizo que Hermione sonriera. – ¿Estamos de compras?
— Podríamos, sería una buena fotografía que el público intente adivinar que me estás pidiendo que te compre. – dijo Draco dedicándole una sonrisa.
— Oh no, soy una Nott, puedo comprarme mis propias joyas. – dijo ella sacudiendo la cabeza.
— Eso hará a Theo muy feliz. – dijo Draco soltando una carcajada y sacudiendo la cabeza.
— Usé su dinero para comprar la ropa en París, casi se desmaya de lo emocionado que estaba. – dijo ella con un suspiro.
— Puedes comprar todos los vestidos que quiera con mi oro también, amor. – dijo él con una sonrisa.
— Estoy segura de que Pansy tomará ventaja de eso. Después de todo fue ella quien aseguró el oro de Theo en el viaje de compras. – dijo Hermione con una pequeña sonrisa.
— Pansy es una chica inteligente. – susurró Draco mientras las personas se acercaban más a ellos.
Hermione asintió y miró la vidriera del lugar lleno de diamantes frente a ellos. Un par de aretes hechos en grupos de tres diamantes cada uno, que se hacían más pequeños a medida que bajaban.
— Deben ser muy pesados. – Draco se inclinó y le susurró seductoramente.
— Magia. Pueden ser tan ligeros como una pluma. – Hermione se estremeció y una pequeña sonrisa se formó en sus labios antes de susurrar de vuelta.
— ¿Cómo lo sabes? ¿Usas aretes cuando estás solo?
Draco pareció aturdido por un segundo antes de abrazarla y reírse, inclinándose para dejar un beso en la coronilla de ella.
— Que ingeniosa.
Hermione sonrió y dejó que él pusiera un brazo a su alrededor para poder continuar. Ella tenía un abrigo color coral con un hechizo de calentamiento en él, pero estaba comenzando a sentir frío así que se pegó más a Draco que tenía un abrigo verde.
— ¿Tienes frío? – preguntó él mientras dejaban la zona de joyería.
— Un poco. ¿Por cuánto tiempo más debemos caminar? – él se encogió de hombros.
— Podemos irnos cuando quieras, nos apareceremos de vuelta al castillo. Hermione sonrió mientras miraba los ojos de él, que parecían brillar en la oscuridad.
— ¿Entonces podemos irnos? Prefiero acurrucarme contigo en la sala común con nuestros amigos que tener a personas tomándonos cincuenta fotos por minuto.
Draco sonrió antes de poner un brazo alrededor de ella y aparecerlos de vueltas a los terrenos de Hogwarts.
OooOOoooO
Cuando tocaron suelo nuevamente, ella sonrió y se inclinó para besarlo.
— ¿Y eso porque fue? – preguntó él sin soltarla.
— Porque no quiero tener que maldecir a mi hermano cuando se comporte como un imbécil si nos besamos en la sala común.
Draco soltó una carcajada y la acercó nuevamente para que sus labios se unieran.
— Me gusta como piensas.
Después él la besó y ella olvidó que tenía frío, que estaban a las afueras del castillo y cualquiera podía verlos, y que no debería hacer eso. En vez de pensar en nada de eso, ella envolvió sus brazos alrededor de su cintura y lo besó como si no hubiera mañana.
Cuando finalmente se separaron en busca de aire, Draco sacudió la cabeza.
— Me vuelves loco. – Hermione soltó una risita y tomó su mano para caminar hacia el castillo.
— Solo como un recordatorio, no hay ninguna clausa sobre esto en nuestro contrato. No tienes que volverte loco de aquí a nuestra noche de bodas.
Draco siseo mientras la seguía.
— No ayudas, Hermione. – dijo seriamente mientras ella reía alegremente mientras llegaban al castillo y lo arrastraba a un armario de escobas para besarse un poco más antes de regresar a la sala común.
NdT: ¡Hola, bebés! ¿Cómo están? ¡Estoy de regreso! Bueno, realmente nunca me fui, solo me tardé un poquito (bastante) en actualizar. Una vez más quiero repetir que nunca jamás voy a abandonar las historias. ¿Qué me tardo en actualizar? Sí, pero tienen que entender que esta no es mi prioridad, porque escribir sobre el mundo de Harry Potter no me da de comer. *se encoge de hombros* Hago esto por mero placer y amor al fandom, así que bien pueden ser pacientes y esperar la actualización o irse directo a leer las historias en inglés, que están completas. No digo esto con ánimos de ofender a nadie, pero llega el momento en que molesta que simplemente te escriban para quejarse porque no actualizas.
Dicho eso les pregunto: ¿Qué les pareció el capítulo? A mí en lo personal me gusto mucho. Me encanta que Hermione sea tan descarada y segura de sí misma y no la sumisa que siempre quieren poner. Por Merlín, que Hermione es una mujer fuerte e independiente por mas enamorada que esté. Y Draco, oh Draco, es tan tierno y perfecto. ¡Lo amo! Bueno, siempre lo he amado, pero aquí un poquito más. xD En el siguiente capítulo es la tarde de té con Narcissa. ¿Cómo creen que irá eso?
Bueno, hasta aquí llego mis niñas, espero que hayan disfrutado el capítulo y espero que nos veamos pronto.
Un abrazo, Nat
