Detrás de tus pasos

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Por

Kuraudea

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Capítulo V

Otra perspectiva.

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«Para evitar un sufrimiento innecesario, a veces solo es necesario dar un paso atrás, desprenderse emocionalmente y ver las cosas desde otra perspectiva: con sus defectos y virtudes, pero solo basta con mirar más allá del simple panorama denso y prefabricado que se nos pone enfrente. Después de todo, las cosas pasan por algo; nada suele ser tan malo si se le busca un buen enfoque»

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La escena se cubrió de cristales rotos y las ráfagas de viento alzaban los manteles rojos de la mesa, como si su objetivo principal fuese tirarlos al abismo y desaparecerlos sin dejar rastro de ellos. En medio del atentado buscó abrumado un punto de refugio y lo encontró en sus orbes negros, éstos le preguntaban constantemente: «¡¿Trunks estás bien?!» más sus oídos no escuchaban con la suficiente claridad: estaba aturdido, pues esa vieja sensación apareció nuevamente inyectándole una dosis de angustia y terror; sintió miedo.

—E-Estoy bien…—contestó por mera inercia.

El cuerpo de la mujer cubrió el suyo. Ambos se miraron a los ojos y convencido de que estaba bien, corroboró a media voz—Estoy bien, Mai…

—Me alegra, Trunks…—acarició su frente y le ayudó a reincorporar medio cuerpo; ella quedó sentada sobre su pelvis—Qué alivio...—ambos se miraron a los ojos; no había tiempo para críticas o comentarios que no favorecieran a la crisis de lo ocurrido.

Entonces, el joven preguntó—¿Qué fue lo que pasó…?

—Fue…—la azabache respiró hondo y continuó su respuesta—Fue un francotirador. Estaba en el edificio de enfrente camuflado de negro.

El joven empresario desvió la mirada analizando la respuesta—Entiendo…

—¡Escúchame Trunks…!—tomó su rostro y la hizo volver a ella, luego indicó—Tengo que sacarte de aquí, ¿sí? No creo que vuelvan a disparar, así que tú irás adelante y yo….yo iré detrás de tus pasos, ¿de acuerdo?—él asintió despacio y frunció la mirada—Bien, vámonos de aquí—ambos se levantaron. El agente, entretanto, sacó su arma y le cubrió en todo momento hasta llegar al elevador.

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—Tomaré tu pulso, Trunks…—dijo el médico que fue a su departamento especialmente a hacerle un chequeo general. El doctor Mitsui era un joven de cabello azul marino y el armazón de sus anteojos era rojo; él era nieto de uno de los doctores de cabecera de los Briefs.

—Créame doctor, estoy bien—se quejó.

—Vamos, es rápido.

El muchacho se sentó en el sillón de la sala y obedeció a cada indicación que el médico señalaba «respira hondo, retén el aire, alza tus brazos» Y justo en ese momento recordó lo tenso que había sido el atentado; estaba preocupado. ¿Y dónde estaba, Mai? Ella por medio de su seguro médico había sido llamada a consulta para también recibir un chequeo completo.—¿Estará bien…?—se preguntó en silencio pues ya se le hacía tarde para que no regresará a su departamento.

Como era de esperarse, el pequeño atentado salió en las noticias locales en un santiamén. Por medio de la cadena televisiva ZTV, fue que Bulma se enteró del incidente.

—¡Trunks, hijo! Gracias a Dios que contestas—estaba prendida en el teléfono, pero al escuchar su voz, fue motivo para que el alma le volviera al cuerpo.

—Mamá, estoy bien. Por favor no pierdas la calma.

—Es un alivio saber que estás bien. ¿dónde estás?

—Estoy en mi departamento.

—¿Y la señorita Mai?

—Consideré prudente que utilizara su seguro para corroborar que estuviese bien.

—Hiciste bien, hijo—le pareció bien la acción de su hijo—Yo te también te mandaré a un doctor de confianza a que te examine.

—Mamá, no es necesario…—murmuró molesto.

—Por favor, Trunks.

—Está bien, de acuerdo...—terminó por ceder, esbozó.

—Luego charlaremos del tema, ¿sí?. Cuídate cariño.

—Tu igual, mamá—colgaron.

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—¿Cómo te has sentido últimamente de tu brazo, Trunks?—cuestionó el joven doctor.

—Pocas molestias solamente.

—Yo veo. La cicatriz va bien, eh—aseguró al examinar—Por lo demás puedo decir que estás en perfectas condiciones, quizá un poco acelerado tu ritmo cardiaco, pero con lo sucedido no es para menos. Así que trata de estar tranquilo y... premia bien a tu guardaespaldas—sonrió con un guiño.

—A-Ah, sí, sí—se sonrojó.

—Bueno, mi trabajo termina aquí—empacaba sus cosas dentro del maletín mientras el joven se ponía la playera.

—Muchas gracias por haber venido, Doctor Mitsui.

—Ah, ya sabes. Mi abuelo los aprecia bastante.

—Gracias.

—Bien, ahora sí me voy—al ver que el muchacho se levantaría, dijo:—No te molestes, sé el camino.

Cuando la puerta principal se cerro, el muchacho se acostó de golpe en el sillón y observó el techo—Rayos….—murmuró deseando su pronto regreso. Pero al darle demasiadas vueltas al asunto, se quedó dormido alrededor de una hora. Y fue así, que el sonido de la puerta le hizo reaccionar—¿Eh…?—Mai había llegado, sintió sus pasos. De forma inmediata dirigió su mirada hacia la puerta: la vio. Ella solo asintió y se fue de largo hacia su habitación—Por favor, espera un momento—él se levantó y trajo consigo un adorno de la mesa de centro. Descalzo y vistiendo pantalones flojos, se acercó a la mujer.

—¿C-Cómo te fue en tu chequeo?—preguntó el azul.

Ella le observó y con ambas manos detrás de su espalda, contestó—Estoy bien, nada de qué preocuparse.

—Yo…—agachó la mirada y suspiró—Yo quiero darte las gracias por lo que hoy hiciste por mí.

—Ese es mi trabajo, ¿no? Así que no hay nada que agradecer—al querer seguir su camino, de nueva cuenta la hizo frenarse.

—Por favor perdóname. Me he comportado como un idiota en estos días—hizo un silencio y reafirmó—Discúlpame…—sin esperar cómo reaccionaría la mujer ante lo dicho, se fue directo a su despacho; Mai quedó sin habla pues nunca imaginó que tales palabras salieran del joven.

»¿Pero qué rayos le pasa…?

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Acostada sobre su cama intentaba dormir un rato; giraba y giraba, más pronto se abrían sus ojos pensando en sus palabras «Por favor, discúlpame» Al estar totalmente de acuerdo de que el Brief era todo un idiota, pensó en lo frustrante de su situación: asesinan a su abuelo, luego atacan a su hermana menor y fungió como su escudo para protegerla, y ahora resulta que trataban de aniquilarlo. No obstante, ella se integra a su vida y su mundo da un giro radical: sin duda nada fácil.

Al reincorporar medio cuerpo volteó hacia el buró y observó un vaso de cristal vacío. Entonces, dijo:—Café oscuro con tres de azúcar—se levantó de la cama y en pantuflas salió de la habitación.

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La luz amarillenta de la lámpara que estaba sobre su escritorio, irradiaba calor. También le era muy útil, pues precisamente dibujaba un rato; ese hobbie del cual gozaba era todo un secreto, pues pocos sabían de él. Sin embargo, se dice que cuando no hay forma de expresar un sentimiento exacto, el arte de la escritura y el dibujo nos salva de todo mal.

Su mano con la ayuda del una tiza negra, detallaba un entorno de plumas negras. Y al fondo, resaltaba sutilmente un rostro de ojos claros, mirada frívola: sin alma.

Al ver lo plasmado, cuestionó al hombre del papel:—¿Quién diablos eres…? ¿Por qué nos atacan de esta manera?

Sin embargo, el «toc-toc» de la puerta lo hizo salirse del tema—A-Adelante—cerró bruscamente la libreta.

—Disculpa, soy yo…—asintió la mujer con su cabeza signo de una reverencia.

—Mai…—Trunks observó una charola en sus manos y sobre ella, estaba una taza de café humeante—¿Sucede algo…?

Ella negó despacio—Solo vine a traerte esto—se refirió a la bebida. Y fue así, que depositó la charola en la mesa para hacer entrega—Aquí tienes—hizo llegar la taza hacia él—Espero haberlo preparado bien; dicen que una buena taza de café alivia las penas—trajo la charola consigo y se despidió—Me retiro.

El joven cuando volvió en sí, la detuvo al decir—¿Y tú que beberás?

La azabache volteó hacia él—Dejé mi bebida en la cocina.

—Entonces…—asintió repetidas veces con media sonrisa en su rostro—Trae tu café y ambos bebamos juntos—con su mano señaló el asiento sobrante del otro lado de su escritorio.

El rostro de la agente simplemente se pasmó.

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—Negro y con tres de azúcar—dijo el azul al darle un sorbo a la bebida—Gracias, Mai.

—No fue nada…—un poco apenada por el halago, bebió. Y tras meditar un poco, preguntó—¿Tienes algún enemigo?—quiso charlar de lo ocurrido.

—No que yo sepa…pero ahora me queda claro que sí. Y Definitivamente nos odia.

—Tal vez es cuestión de analizar un poco—con delicadeza llevó su manos debajo de la barbilla—Deberíamos de comenzar con lo más básico, ¿Por qué te querrían muerto? Lo que trato de decir es, ¿qué quieren o desean de ti o de tu familia?.

—Solo se me ocurre que quieren mi empresa o patentar algunos de nuestros inventos.

—Es lo más lógico, podemos partir de ahí—asintió—A tu abuelo lo aniquilaron; ahora el que estorbas eres tú siendo su máximo y único heredero varón. Creo que quitándote a ti del mapa, seguirán tu hermana y tú madre.

—Eso nunca lo permitiré…—frunció la mirada con coraje—Son unos malditos.

—Lo sé. Todo aquello que nos despoja de un ser querido es malo para nosotros.—suspiró melancólica—Creo que ya sabes un poco de mi historia: mi abuela murió víctima de una enfermedad terminal; hice todo lo posible por darle una buena atención—agachó la mirada—Todo se complicó con los pagos médicos porque ya no tenía el trabajo de antes; mi edad pese a mi experiencia estaban cobrando factura. Las nuevas familias adineradas, reyes y gente de poder solicitaban a guaruras jóvenes. Entonces…las cuentas crecieron y tuve que hipotecar mi departamento para continuar con los tratamientos de mi abuela y…—sus ojos brillaron ante el recuerdo.

—De verdad lo siento muchísimo—dejó a un lado la taza de café, acercó sus manos a ella queriendo dar consuelo desde el otro lado del escritorio—Además qué idiotas, eres buena en tu trabajo, tenaz, audaz. Hoy me lo has demostrado, Mai.

—Gracias…—su voz se quebró pero hizo el esfuerzo de mantenerse al margen—Yo también lo siento mucho por ti, Trunks.

Distintas situaciones llevan sin querer a los mismos resultados: la pérdida. Dos personas que, pronto buscaron mirarse a los ojos con el mismo sentimiento de ausencia: Azules, negros, pero con el mismo brillo de dolor.

Él suspiró, sacó su libreta y le mostró su dibujo—Observa esto…—deslizó el cuadernillo hacia la mujer.

Ella lo recibió y al observar, preguntó:—¿Q-Qué es esto…?

—El culpable.

—¿El culpable?—su faz fue de confusión.

—Por un momento no sé que tanto fue real o no. A veces hasta dudo de mi mismo pero, no hay noche que no sueñe con él.

—¿Es el asesino de tu abuelo?

El azul se puso de pie, le dio la espalda a la mujer mientras observaba una fotografía colgada de toda su familia—Ese día cuando sostuve a mi abuelo en mis brazos, esa persona que ves en los dibujos estaba al ras del ventanal de mi oficina. Me observó en silencio, yo por supuesto le reclamé y luego…—hizo un silencio y continuó—…unas alas negras aparecieron desde su espalda y se tiró al abismo.

—P-Pero tienes todos los datos para dar con el criminal. Aunque…

—¿Aunque suena absurdo, verdad?

—¿Entonces qué testimonio quedó en el acta policiaca?

—Si yo hubiera dicho lo que vi, seguro estuviera encerrado en un manicomio. Es obvio que no diría «Oficial, un ángel negro saltó desde mi ventana» Por ello, en el acta quedó plasmado con si hubiese sido un ataque de un…

—Francotirador.—concluyó la mujer al escuchar la historia.

—Así es. Y creo que de todas las opciones era mejor eso, sino iba a declararse el caso como suicidio—frunció su mirada reflejándose en el vidrio de la fotografía—Malditos…

—Esto es bastante complicado—ojeaba a detalle cada dibujo.

—¿Tú me crees?

—Soy tu guardaespaldas, sea cual sea el caso dedo de confiar en ti, Trunks—por más loco que parecía creyó en él, luego preguntó:—¿Alguien más sabe de eso?

—No, solo tú. En ese momento no quise angustiar más a mi familia y, mejor me lo guardé.

—Entiendo—continuaba viendo los dibujos—En verdad es un ángel negro…

En búsqueda de querer saber el origen de todo, volteó hacia ella y suplicó—Por favor, ayúdame. Yo…deseo saber quién está detrás de todo esto. Necesito que me entrenes, saber utilizar un arma y buscar un método para hallar al culpable.

En sus orbes azules vio sinceridad, expresaban un grito de auxilio—Bueno, yo…

—Siempre hay algo que ofrecer al otro, tú entrenarme y yo también te puedo enseñar algo de utilidad.

—¿A sí?—cruzó sus brazos con una faz perspicaz pues recordó todas sus tonterías—¿Me vas a enseñar cómo cambiar la temperatura del agua?

El joven esbozó una sonrisa—Te prometo que ya no habrá más tonterías, ¿sí?

—Si prometes no ser un inmaduro conmigo, está bien, acepto.

—Muchas gracias, Mai—se acercó a su silla contento y se inclinó hacia ella mientras sus manos se sostenían de los descansabrazos.

—Pero dime, ¿tú qué vas a enseñarme?—preguntó la de labios rojos.

Acercó más su rostro a la mujer haciéndola sonrojar por su atrevimiento, luego dijo—Te enseñaré a bailar.

—¡¿A bailar?!

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—Aah…—suspiró la científica y acostó la mitad de su cuerpo sobre la mesa del exótico jardín.

—¿Qué pasa, querida?—preguntó la mujer rubia con aquel humor muy característico de ella.

—¿Por qué nunca me advertiste que ser «madre» era un trabajo muy duro, mamá?—de nueva cuenta suspiró mientras que en el cenicero se consumía la última parte del cigarrillo que fumaba—Desde que se fue papá todo ha sido un caos: Bra & Trunks se han metido en grandes problemas—alzó una de sus cejas—Creo que debí de irme a vivir a una isla como lo hizo mi hermana y dedicarme a escribir libros de historias de ciencia ficción.

—Vamos, Bulma, no seas pesimista. Además tú y Thigths son muy distintas —dijo con buena pinta la de crepe; después de un pequeño sorbo, aseguró:—Todo está bajo control.

—¿Tú crees…?—preguntó la de negro desanimada al no parecerle nada acertado su comentario.

—¡Pues claro!—alzó su dedo índice dándole más énfasis a su afirmación—Haz hecho todo por el bien de esta familia: buscaste ayuda para mi amada Bra y para mi chiquitín especial. Haz dado la cara por ellos en todo momento; seguro tu padre estaría orgulloso de ti—le dio otro sorbo al té—Lo que pasó con Trunks es algo que se esperaba, no sé qué quiere esta gente de nosotros, pero estate tranquila, él está a salvo gracias a su equipo de seguridad. ¡Arriba esos ánimos, Bulma!.

Reincorporó medio cuerpo la nombrada y azotó su espalda en el respaldo de la silla—Me encanta esa forma tuya de ver las cosas: nunca te preocupas por nada, mamá.

—¿Y para qué preocuparse tanto? Nunca se sabe que nos deparará cada amanecer. Cada día es una aventura y debemos de estar a la expectativa de lo que pueda ocurrir; nosotros los Briefs somos fuertes, querida. Recuerda las sabias palabras de tu padre: «Antes que fuerza, inteligencia» Yo confío en ti y en mis querubines.

—Tal vez tengas razón, mamá, no hay como estar alertas y hacer lo que está en nuestras posibilidades.

—¡Lo ves! Así se dice.

—Sí…—sonrió.

La mujer magnate frotó su frente con insistencia, tal parecía que sufría de una severa jaqueca. Sin embargo, pese a su molestia, observaba a su madre como disfrutaba hojear un viejo álbum fotográfico. Cada página le provocaba una grata sensación.

—¿Qué estás viendo, mamá?—preguntó curiosa.

—Es un viejo álbum de cuando tu padre y yo éramos jóvenes.

—Ya veo.

La rubia acercó el álbum para mostrarle las fotografías a su hija—Mira, Bulma, aquí estamos tu padre y yo en una de nuestras primeras citas.

—Par de tórtolos—sin embargo, aprovechando el momento, la mujer observó otra de las fotografías—¡¿No me digas que esta rubia era tú, mamá?! ¿Y los dos jóvenes que están a tu lado son…?

Rió picara—El de la izquierda era tu padre y el de la derecha es el Dr. Flappe.

—¡¿En serioooooo?!—dijo asombrada pues tales hombres se miraban totalmente distintos.

—Ambos estaban en la facultad de Ciencias & Tecnología, ¿qué esperabas? Si también fuimos jóvenes virtuosos.

—¡Oye, espera un momento!—apuntó la foto con su dedo índice, pero después de un silencio dijo con expresión cómica—Eres una pillina, a ambos los estás sujetando del brazo.

—Es una simple fotografía, además Plappe siempre fue nuestro amigo.

—Mmmm…—analizaba la imagen—Pues por su gesto a mí me da la impresión de que le gustabas, aunque…siempre fue bueno conmigo y con Thigths. Además, siempre ha sido atento con mis hijos—volvió a frotar su frente, se quejó—Esta maldita jaqueca, últimamente me siento muy cansada.

—Te prepararé otro té de los que te obsequió el Dr. Flappe para reanimarte, ¿verdad que son una delicia?

—Sí, son exquisitos—asintió.

—Entonces vuelvo en un momento—tomó la charola de la mesa y se dirigió rumbo hacia la cocina.

—Gracias, mamá

Y así, desguazada en la silla observó las cortezas de los árboles del amplio jardín rodeado por una enorme cúpula de cristal. Sus pupilas azules se movían a conforme las aves exóticas de colores estrafalarios se desplazaban de un lugar a otro; pronto su escandaloso y extraño trinar se escuchó con ecos sonoros—¡KYAAAAA!

»¡KYAAAA!

—¡Quieres guardar silencio, pajarraco! ¡No ves que traigo una terrible jaqueca!

»¡KYAAAAA!

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Al día siguiente, justo a las 6am, la cita fue en el gimnasio del Brief que dio un giro drástico tras convertirse en un espacio amplio con colchonetas azules sobre el piso y amplios espejos; una parte de lo que ahora era el nuevo espacio de entrenamiento, fue excluso para practicar puntería, aunque las balas eran de un material de plástico especial rellenas de pintura roja y azul, fue necesario utilizar ese tipo de municiones para no provocar algún accidente.

Ambos con camisetas de resaque, descalzos y pantalones flojos, estaban frente a frente observándose.

—¿Estás listo, Trunks?—preguntó su elemento de seguridad.

—Eso creo.

—¿Tienes alguna noción de autodefensa?

—Si de algo te sirve estudié artes marciales cuando estaba en la preparatoria. Soy bueno con la espada también—fue hacia una repisa y tomó el instrumento.

—Creo que eso servirá—le miró con actitud.

—No me subestimes, Mizuiro. Observa.—comenzó a realizar una coreografía espectacular con la espada.

—¿Qué esperas? Ven a atacarme.

—Eso mismo haré.

Él se acercó seguro de sí mismo, pero al primer sablazo que dio, la mujer lo tomó del brazo y lo impulsó hacia el suelo como buen costal de papas; la espada salió volando sin rumbo.

—¿Eso es todo, Brief?—preguntó la mujer levemente agitada mientras sacudía sus manos a palmadas—Una de las reglas básicas de la autodefensa es la simplicidad de sus ataques. Las técnicas estrafalarias son para las películas no para la calle, Trunks.

El joven desde el piso la observó—Está bien, solo fue parte del calentamiento—trató de justificar su patética entrada—Ahora sí lo haré de verdad.—se levantó y tomó posición—¡Ahí voy!—se acercó a la mujer entre trotes, ambos puños cubrían su barbilla; comenzó a atacar. Mai cubriéndose esquivaba sus golpes—¿Ahora qué dices, eh? ¿Verdad que no soy tan malo?—pero su contrincante sin decir nada se agachó bruscamente y de una patada golpeó sus tobillos haciéndolo nuevamente caer al piso.

—Debes de estar alerta—después de su triunfo, agregó—Nunca debemos de enfocar demasiado tiempo la mirada de nuestro agresor, más bien nuestro cuadro visual debe de ser periférico, estar alertas de todo su cuerpo para así prever su próximo ataque.

Trunks molesto se volvió a levantar—¡Hagámoslo de nuevo!—adoptó su pose de ataque—Anda—su capricho y obstinación eran producto de su ego marchito pues cómo iba a perder contra una mujer.

Con las manos en la cintura, contestó:—De acuerdo, sí así lo pides.

Desde ahí, no supo realmente cuantas veces azotaron su cuerpo contra el suelo, parecía una cinta que repetía la misma escena una y otra y otra vez al borde de reír cada vez que perdía—Claro, humillame Mai, disfruta de tus glorias. Al rato veremos qué tan buena eres para el baile con tus dos pies izquierdos.

La hizo sonrojar, luego refunfuñó—¡Guarda silencio!—le jaló de la camisa para levantarlo.

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Después de haber tomado una ducha y comer, a media tarde estaban en la sala frente al enorme televisión.

Ella de pie, él sentado desde el sofá observándola más aporreado que nunca. Sin embargo, después de la sacudida que le dieron, era su turno.

—¿Estás lista, Mai?—se levantó de su lugar fingiendo que no le dolía nada. Se acercó al televisor y desde el control accedió a una aplicación de baile tipo «Just Dance» puso una pista lenta; volteó a verla mientras suavemente seguía las flechas del monitor con sus pies—Primero que nada, ¿sabes bailar?

La mujer agachó el rostro apenada, juntó ambas manos y fijó su mirada en su faldón café—Yo…es decir…no sé—luego recapacitó su respuesta—No me gusta bailar, Trunks.

—¡Ay, por favor!—levantó una de sus cejas e hizo un gesto irónico—Todas las mujeres adoran bailar. Me parece imposible que alguien como tú que das tremendos golpes, no sepas bailar.

—Pues no, no sé.

—Entonces esto de seguir flechas sería inútil. Solo te haría lucir más como una tabla.

—¡¿C-Cómo dices…?!—frunció la mirada.

Él rió. Pero al pausar la pista, sugirió—El baile de pareja creo que es más fácil para cualquier persona, digo, no soy el alma de las fiestas, ese es Goten pero, creo que puedo hacer algo por ti.—se acercó a ella, tomó sus manos y las colocó alrededor de su cuello, luego la acercó a él tomando su cintura.

—¡O-Oye…!—se ruborizó.

—Tranquila. Creo que después de agarrarme a golpes, esto no debe de incomodarte en lo absoluto. Por cierto, si te llegó a pisar…

Le robó la palabra mujer y dijo—Descuida, te disculparé.

—En realidad yo iba a decir que te lo mereces—pero justo cuando la mujer le iba a reprochar, comenzó la pista «Only You» de la vieja agrupación The Plantters. El Brief se empezó a balancear con ella en brazos—Eso es, despacio—Mai poco a poco fue familiarizándose a su ritmo, entonces el joven azul continuó con la platica—Y ya que estamos en confianza, dime, ¿qué edad tienes?

—¿Eso importa?

—Quizá, yo tengo 33.

—Te llevo por mucho—le miró y contestó—Tengo 48, Trunks.

Él le miró asombrado—Vaya…en realidad ni siquiera los aparentas. ¿Cuál es tu secreto de la eterna juventud?

—Bueno pues…—suspiró—Supongo que años de entrenamiento.

—Claro, el ejercicio es vital para mantenernos en forma.—continuaban bailando—¿Eres casada? ¿Divorciada? ¿Hijos?

La mujer observaba sus pies para hacer los pasos correctamente. Sin verle a los ojos, contestó:—Ninguna de las tres.

—Entonces alguien te gusta.—afirmó seguro y ella se acordó del coronel.

Carraspeó—Creo que este tema no es de tu incumbencia—y volteó la jugada—¿Y tú tienes pareja?

—Ocasionalmente—esbozó una sonrisa.

—Sin vergüenza—murmuró la agente.

Y en eso, sin estar estar preparada: él la quebró despacio. El azul con medio cuerpo inclinado hacia enfrente, le miró. Ella con su cabello colgando, también; se agitó su respiración y mientras se aferraba de sus hombros como gato erizado, Trunks dijo—No lo haces nada mal—y reincorporó a la mujer—Continuemos.

—S-Sí.

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Mientras unos continuaban con sus practicas de baile, otros disfrutan de una buena noche de cine. En cartela estaba el estreno de una cinta de terror protagonizada por una muñeca diabólica de la antigua China: Haruko-Chan. Según el film estaba basada en hechos reales. En la sala, como era de esperarse, se escucharon gritos de todos sus espectadores «¡Aaaaaah!» especialmente por parte de las damiselas.

—¡Ay no, qué horror!—se tapaba los ojos la menor de los Briefs. Ella estaba en el asiento del medio, Goten a la izquierda y Oswaldo a la derecha como mal tercio o mejor dicho cumpliendo su deber como guardaespaldas.

—Vamos, Bra, es una tonta muñeca.—dijo el Son disfrutando de su soda jumbo y de su tambo de rosetas de maíz.

—Eso dices tú, pero cuando se te aparezca Haruko-chan en la noche, estoy segura que lloraras como un bebé.

—Ah, tonterías—con el popote absorbió de la bebida—Esas cosas no existen—y mientras la gente gritaba él reía simpático—¡Ja,ja,ja!

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—Aaah~~—bostezó el azabache ampliamente al salir de la función. Éste vestía un pantalón de mezclilla y una playera blanca con su nombre en el pecho: Son Goten—Me estoy muriendo de hambre—dijo al percibir el aroma a Hot Dogs de la carreta situada en la esquina de la acera.

—No me extraña de ti—agregó Bra quien caminaba a su lado, atrás venía su guardaespaldas Oswaldo vigilándolos. La menor de los Brief lucía un vestido de tela de charol negro y unas botas amarillas sin tacón, para cubrirse del frío llevaba encima una chamarra de mezclilla tipo torera. Después de ver la cara hambrienta del Son, pensó con buen semblante que era la oportunidad perfecta para conquistarlo, pues dicen que a los hombres se les gana con el estómago lleno—¿Quieres un Hot-Dog?—preguntó al frenar su paso; le miró a los ojos.

—¿E-Es en serio?—parpadeó el joven por lo sorpresivo de su invitación, luego se escuchó el estruendo de sus tripas.

—Claro—le lanzó un coqueto guiño—Puedes pedir lo que quieras, yo lo pagaré—volteó hacia atrás y lo mismo le dijo a su guardaespaldas—Igual para ti, Oswaldo, hay que cenar antes de ir a casa.

—Muchas gracias, Señorita Bra.—hizo una brusca reverencia agradeciendo su gesto.

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Ambos hombres se plantaron en la carreta a comer, ella solo pidió un modesto plato de papas fritas, ante todo siempre preocupada por mantenerse a la línea. Goten, entretanto, se comía varios Hot Dogs y hamburguesas de dos bocados—Mmmm, ¡Delicioso!—expresaba gustoso con las mejillas infladas; ella sonrió al verle feliz.

Justo después de media hora, el muchacho había terminado de cenar; solo faltaba Oswaldo. El auto de Bra estaba estacionado a seis cuadras del cinema, y en la parte media, brillaba con su luz blanca un establecimiento del Capital Xpress.

La muchacha deseosa de un capuchino, observó cómo su guarura cenaba apresurado con tal de terminar—Tranquilo, Oswaldo—dijo compresiva—Goten y yo nos adelantaremos al auto, sirve de que me compro un café. Así que come tranquilo.

—¿P-Pero señorita Bra…?

—Tranquilo, solo son un par de calles y Goten me acompaña.

—Bueno…—no muy convencido, accedió—De acuerdo, la veo en unos minutos.

—Así será.

Ambos chicos caminaron en dirección recta hacia el auto rosa, a la mitad del camino accedieron al establecimiento para comprar el café.

—Son 25 zenis, Señorita—dijo el cajero en turno y mientras Bra pagaba en efectivo, Goten le echaba un vistazo a la sección de revistas.

Con bebida en mano la chica le llamó—Listo, continuemos.

—De acuerdo.

Al cruzar las puertas de cristal, continuaron con su trayecto. Era de esperarse las bromas pesadas entre ellos:

—Uuuuu~~~ahí viene Haruko-chan, Bra—dijo con voz grave; acompañó su frase con el movimiento de sus dedos, como si éstos fueran patitas de arañas.

—¡Ya basta, Goten, no es gracioso!—y claro que no lo era, pues solo ellos dos caminaban por la acera y la iluminación pública era muy tenue e incluso uno de los faroles parpadeaba.

—¡Ja,ja,ja! Es sola una tonta muñeca.

»¡Aaah, Haruko-chan!~~

»¡Buuuuu!~~~

La muchacha al no soportar sus bromas, respingó y se adelantó, pero él luego fue detrás de sus pasos—¿E-Estás enojada?

—NO.—aunque en realidad era un Sí.

—Está bien, está bien, ya dejaré eso de Haruko-chan en paz—entre pasos buscaba su rostro—¿Te canto una canción? ¿Te cuento un chiste?—y de la nada comenzó a cantar—Yo soy tu pero fiel~~

»¡Oh! ¡Oh!~~

»El que siempre irá detrás de tus pasos, oh, oh~~

Y la chica no evitó reír—Ja,ja, eres un tonto, Son Goten.

Pero en eso, una persona se interpuso en su camino, éste les daba la espalda y vestía de negro. Faltando un poco para llegar hasta él, ambos se frenaron y el hijo de Gokú solicitó—Disculpa, podría hacerse a un lado, por favor—pero el sujeto no hizo caso—¿Oiga no me está escuchando?

El de negro volteó mostrando así una frívola mirada verde y una sonrisa intoxicada de maldad. Entonces, contestó:

—Me temo que no.

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CONTINUARÁ…

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Hola, ¿cómo están? Espero que muy bien. Yo estoy contenta por haberles compartido el capítulo cinco de DetrásDTP, disfruté toda su escritura de principio a fin; después de tener un mundo de nudos en la mente por cosas de la «laif» jaja, esto me relajó muchísimo y me hizo feliz. Y bueno, como es muy de mí los dejo nuevamente en suspenso, ¿qué pasará con los pobres de Goten, Bra & Oswaldo? ¿qué pasará con los entrenamientos de defensa y baile de Trunks & Mai? Aún queda mucho por contar, amigos.

Aprovechó el espacio para darle las gracias a las 600 visitas: ¡Hola lectores silenciosos, gracias por leer! También le mando un gran saludo a Sandy, Migleidi, Evelyn Cotrina y a Mai Terán por sus mensajes en vía Facebook. También un saludo para mi querida Nancy Cephiro; te doy las gracias por leer y por tu Review, linda.

Dejó mi página de Facebook para quien guste darse una vueltesilla por allí, búsquenme como: Kuraudea Rorena

Un fuerte abrazo y millones de gracias por estar detrás de mis fics.

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

Con cariño:

Kuraudea ~

07/Marzo/2018