Detrás de tus pasos
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Por
Kuraudea
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Capítulo VI
Descubrimientos
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«Lo importante en ciencia no es tanto obtener nuevos hechos sino cómo descubrir nuevas formas de pensar sobre ellos»—William Lawrence Bragg
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«La ciencia puede descubrir lo que es cierto, pero no lo que es bueno, justo y humano—Marcus Jacobson.
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—Me temo que no.
La luz pública parpadeaba en medio de lo escueto de la calle. Entre luz y oscuridad la silueta de quien mostró una aparente autoridad ante los jóvenes, se iba mostrando con mayor claridad; botas negras con algunas rayas moradas, pantalón de piel negro, chamarra de cuero y guantes, era el muro que les prohibió el acceso a su trayecto. Sus orbes claros al igual que su cabello, le daba una apariencia fría, sin alma. Algo se percibía de ese hombre que, de solo verlo, erizaba la piel de cualquiera.
Goten extrañado por la contestación del sujeto, frunció ligeramente la mirada, luego preguntó—¿C-Cómo dice?
—¿Acaso no escuchaste bien, «Son Goten»?—contraatacó el de negro con la mirada firme y semblante pálido—Deberías de lavarte los oídos.
—¡¿Qué diablos dices?!—cerró su puño con coraje. En tanto, Bra se aferró detrás de su espalda observando a detalle la escena—Además, ¿cómo sabes mi nombre? Ni siquiera te conozco.
El sujeto rió como si hubiese escuchado un buen chiste—Es muy obvio, fui mandado para aniquilar a la señorita Bra Brief. Y en cuanto a lo otro…— se mostró engreído—Yo solo te diré que lo sé.
»¡¿Qué?!—los jóvenes sintieron un frío aterrador al escuchar tales palabras, ¿pues quién rayos era ese sujeto? Para colmo, Oswaldo se había quedado un par de cuadras atrás terminando de cenar, estaban solos.
—Rayos…—pensó Goten al estudiar la situación, ¿qué hacer en un momento así? Pese a todo, mostró valentía—¡Sobre mi cadáver!—amenazó al saber sus finas intenciones—¡No permitiré que le hagas daño a Bra!
—¡Sí, maldito, déjanos en paz!—agregó Bra desde el hombro del muchacho dándole apoyo.
El hombre los observó por algunos segundos, su mirada era tan nula que, sin expresar alguna mueca, dijo:—Está bien, como quieran—fue así, que estiró el brazo hacia la pareja, y del centro de su mano, se formó una bola de energía verde neon —Entonces mueran juntos—sentenció y les atacó.
Bra cerró los ojos, el miedo le invadió y se aferró con más fuerza del muchacho. Debido a que no sabía qué pasaría, solo gritó resignada esperando su pronta muerte:—¡NOO! ¡Tengo miedo, Goten!
La iluminación neón se acercaba a los muchachos a buena velocidad, en los orbes azabaches se reflejaba ese circuito que los atacaría y que seguramente los haría polvo. No parpadeaba, sudaba frío, estaba estático. Los lamentos de la hermana de su mejor amigo, le daban un énfasis de angustia a la situación «¡Tengo miedo, no quiero morir!»
»¡Ayúdame Goten!
Y como si todo pasara en cámara lenta, el muchacho se aventó junto con la Brief hacia la acera de la banqueta. Con sus brazos cubrió su cabeza para amortiguar el golpe contra el asfalto; rodaron un par de veces «¡Aaaah!»; tal efecto luminoso se disipó al estallar en un bote de basura provocando así, una lluvia de eterna ceniza.
—¡¿Estás bien?!—preguntó el Son jadeante al buscar los orbes azules.
—S-Sí—se quejó un poco mientras sostenía sus cabeza.
—Ven—le dio una mano a la muchacha para ayudarle a levantarse—Hay que largarnos de aquí.
—¿D-Dónde está el sujeto?
—No lo sé—examinaba el entorno—¿Traes las llaves de tu auto?
—Sí.
—Bien. Tenemos que llegar a él.
Entre humo denso y lluvia negra, caminaban de prisa para llegar a su objetivo rosa pastel. Sin embargo, el muro impenetrable apareció pescando al muchacho del cuello—¿A dónde creen que van?—éste lo elevó ahorcándolo.
Bra aterrorizada lo golpeó con sus puños—¡Suéltalo maldito! ¡SUÉLTALO!—El de negro ni tarde ni perezoso, obedeció. Arrojó al Son sin rumbo fijo y se centró en la Brief: su verdadero objetivo. Ella daba pasos hacia atrás al sentirse acorralada por la sombra negra.
—Vamos, será rápido—le miró fijamente—Si cooperas será mucho más sencillo para ambos. Además...—volteó hacia un lado buscando un punto en específico entre las avenidas principales de la ciudad—Tengo que darle una visitada a tu querido hermano—mostró media sonrisa.
»¡Trunks!—pensó para sí misma al quedar pasmada.
—Aquella noche te libraste gracias a él, hoy no me permito fallar—esbozó—Mi amo se enojó muchísimo…
Fue así que frunció la mirada y con algunas lágrimas reprimidas, dijo—¡¿Quiénes son ustedes?! ¡¿Quién te manda?! ¡¿POR QUÉ NO NOS DEJAN EN PAZ?!
—Preguntas que nunca tendrán respuesta, mi querida Bra Brief—estiraba su mano para volver a atacar—Prometo que no te dolerá.
Con una mirada de infierno colocó su brazo para ser la lanza que acabaría con la vida de la joven—Al fin te reunirás con tu querido abuelo, niña—y justo cuando el sable perforaría el pecho de la chica, por detrás, una barra metálica golpeó su cabeza con fuerza.
—¡DÉJALA MALDITO!
Bra escuchó su voz y un poco de esperanza revivió en ese momento—¡Goten!
El sujeto al instante de haber recibido el golpe, cayó al suelo, y sobre su cuerpo, estaba el joven Son atacándolo desesperadamente—¡Toma esto, maldito! ¡Y esto! ¡Deja a mis amigos en paz! ¡Déjalos tranquilos!
Golpes recibió el hombre sombra por parte del muchacho, tanta adrenalina corría por sus venas que, su prioridad se convirtió en sobrevivir y salvar a Bra. Debido al momento el chico perdió toda cordura y no hizo conciencia del daño que estaba causando.
—Go-Goten ya basta...—pero sus oídos estaban sordos, no escuchaba la voz de la muchacha; ésta alzó la voz para frenar el acto—¡GOTEN PARA! ¡PARA YA!—fue hacia él pensando que podría matarlo—¡Detente!
—B-Bra…—éste volvió en sí y rápidamente bajó del cuerpo del hombre—¿Qué he hecho…?—se preguntó temblando al ver que el sujeto no reaccionaba—¿Q-Qué diablos hice…?
—Tranquilízate por favor…—le tomaba de los hombros.
—¿Lo mate…?
—N-No lo sé….
Con la incertidumbre de saber la verdad, el cuerpo del hombre empezó a convulsionar frente a ellos: temblaba. Fue así, que cortos circuitos sobresalían de sus coyunturas además de chispas.
—¿Pero qué demon…?—el Son sin ni siquiera haber terminado la pregunta, el rostro de la víctima volteó en dirección a ellos y un estallido hizo estruendo en todo su cuerpo, privándolo, (aparentemente) de todo signo vital.
—¿Q-Qué fue eso, Goten…?
—No tengo ni la menor idea—para corroborar, con su pie movió al hombre lentamente—No reacciona…—pero sin esperárselo, chispas salieron de sus ojos y oídos provocando así que ambos chicos se abrazaran aterrorizados y gritaran «¡Aaaaaaah!»—Escúchame Bra, tenemos que largarnos de aquí antes de que venga la policía.
—E-E-Esta cosa o lo que sea, creo que no es humano—estaba pasmada, pero al instante recapacitó—¡Hay que llevárnoslo!
—¡¿QUÉ?! ¡¿ACASO ESTÁS LOCA, BRA?!—y a lo lejos se escuchó el llamado de Oswaldo «¿Señorita Bra, se encuentra bien?»
—Es Oswaldo—afirmó—Rápido Goten, tenemos que comprimirlo en una cápsula. Si Oswaldo ve esto le dirá a mamá y la pobre ya vive muy angustiada. E-Esto puede sernos de mucha ayuda, ¡¿No lo entiendes?!
—S-Sí, creo que tienes razón, ¡Hagámoslo!—mostró actitud.
Bra sacó una calcomanía de su bolso en forma de círculo con la insignia de la CC. El mismo adhesivo lo pegó en el cuello del hombre, presionó y en un estallido, el cuerpo se encapsuló dentro de una cápsula Hoi-Poi—Tenemos que mostrárselo a Trunks.
—Señorita Bra, ¿qué sucedió aquí?—el guardaespaldas agachó la mirada para observar a ambos chicos en el suelo. El tipo estaba más que agitado debido a que corrió como alma que lleva el diablo para llegar de inmediato al lugar de los hechos.
—Oswaldo… verás…—la muchacha pensaba qué decir o qué pretexto inventar para salvar su pellejo. Pero en eso, a Goten se le ocurrió decir:
—Se nos apareció Horuko-Chan—rió nervioso y rascó su detrás de su nuca—Ja,ja…
—¿Qué dice joven Goten?—le pareció una explicación absurda.
—De hecho él tiene razón— la jovencita rió igual de nerviosa pero se esmeró en sonar más convincente—Debido al estreno de la película nos sorprendieron con una mala broma con la temática de Horuko-Chan, ¿puedes creerlo?
—Oh, vaya...—sonrió el guarura tras escuchar la explicación de la Señorita Bra—Bueno chicos, es hora de regresar a casa.
—Sí—Bra & Goten se levantaron y entre palmadas limpiaban sus prendas.
—¿Oye, Oswaldo…?—caminaban los tres hacia el auto.
—¿Qué pasa joven Goten?
—Podríamos hacer escala en casa de una amiga?
—Claro, por supuesto.
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El auto rosa fue conducido por Oswaldo. En tanto, en el asiento de atrás, iban Goten & Bra; cada uno distante observando el trayecto desde la respectiva ventanilla que les tocó; sus semblantes eran de estar completamente abrumados, pues ciertamente lo que ocurrió había sido grave.
—¿Este es el edificio, joven Goten?—pero el nombrado al estar sumergido en sus pensamientos, no lo escuchó. El chofer volvió a insistir, carraspeó—¿Joven Goten…?
—Ah, sí, sí, discúlpame Oswaldo—el muchacho volvió en sí al agitar ligeramente la cabeza y bajó del auto. Bra siguió sus pasos pero justo antes de salir le sugirió a su guardaespaldas.
—¿Podrías vigilar el edificio, por favor? No sé cuánto iremos a tardar.
—Desde luego—asintió el hombre—Ese es mi trabajo, Señorita Bra. Usted descuide.—le echó un ojo al arma que guardaba dentro de su saco.
—Bien. Ahora volvemos.
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Ambos subieron en silencio un par de escalones, hasta que llegaron al piso y a la puerta indicada, aquella que los había atendido en el último momento de apuro con Trunks; «Toc-Toc» tocaron la puerta y recibieron el llamado con un:—Esperen un momento, enseguida voy—y la puerta se abrió a los pocos segundos—Oh, es usted Señor Goten.
—Hola Pares. Linda...—encogió sus hombros apenado—….necesitamos tu casa como punto de reunión.
—¿Y ahora qué sucede? ¿Pasó algo con Trunks?—se mostró angustiada, pero luego con un buen gesto les hizo pasar—Adelante chicos, entren—la de amarillo quien sostenía una franela rosa (señal de que había lavado los trastes) cerró la puerta de su departamento asegurándola bien. Era de esperarse que Bra, al no ser santo de su devoción, respingó de solo verle a la cara «¡Hump!».—¿Eh...?¿Pero qué le pasa a esta chica?—la castaña parpadeó pues no comprendió el porqué de su gesto, así que solo la ignoró.
Al llegar a la sala los jóvenes tomaron asiento; la castaña volvió a insistir—¿Al fin me dirán qué pasa?
—¿Te molesta que usemos tu mesa de centro?—preguntó Goten.
—No, no, para nada.
—Bra…—le hizo una señal a la Brief para que descomprimiera la cápsula. Fue así, que al disiparse el humo, se materializó el cuerpo del hombre oscuro sobre la mesa de madera.
La dueña del departamento poco a poco abandonaba su asiento para descubrir de qué se trataba tanto misterio. Con una nube azul en su frente, su faz se llenó de horror—¿Q-Qué es esto…?—fue su última interrogante y cuando al fin descubrió la evidencia, la mujer se desplomó después de decir—E-Es un muerto…
—¡Oh, no! ¡¿Pares estás bien?!—el Son fue a socorrerla—Rayos…
Bra solo observó con repudia a los restos. Luego se levantó y al ver cómo Goten reanimaba a la mujer castaña, murmuró:—Qué cobarde…—se giró en dirección al baño y dijo—Iré por unas toallas.
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—Eso es.
La pareja continuaba meneándose al ritmo de la música ligera que emitía el televisor y el equipo de teatro en casa.
—¿Verdad que no resultó tan difícil, Mai?
—No…—contestó la guardaespaldas con rubores en sus mejillas, pues nunca había apreciado tan de cerca su mirada azul; carraspeó—Mañana será mi turno, Trunks, recuerda no quedarte dormido.
—Allí estaré esperándote—aseguró—Créeme que con la paliza que me diste aprendí la lección—esbozó una sonrisa—Me esforzaré, lo prometo; aunque lo dudes aprendo rápido.
—Más te vale—contestó la mujer provocando en él una carcajada.
—Verás que sí.—al seguir bailando lento, indicó:—Haremos un giro a la de tres: Uno,—su brazo fue la cúpula para que la mujer girará como si ésta estuviese dentro de una caja musical—Dos,—luego su brazo se convirtió en el riel que la hizo regresar al toparse contra su pecho—Y tres…—ella vio sus ojos, él los de ella: preciosos luceros brillantes.
—¿Y-Ya terminamos…?—preguntó la azabache sutilmente. Él quien sostenía su cadera, solo contestó suave:
—Sí...—sin embargo el silencio se apoderó del momento, resaltando solamente la magia del sax. En ese ambiente de luz tenue, algo hizo que poco a poco sus bocas se acercaran; guiándose por las circunstancias y faltando un poco para concretar lo que nunca imaginaron que pasaría entre ellos, se esfumó la novedad al ser interrumpidos por el timbre de su teléfono móvil. Al instante volvió en sí, carraspeó y se disculpó—L-Lo siento—ella se apartó de sus brazos y observó como atendía el llamado—¿Diga…?
—Trunks soy yo, Bra.
—¿Qué sucede...?—se fue al grano al escuchar el timbre de su voz, pues conociéndola bien era raro que ella sonara con tanta seriedad.
—Lo que pasó fue que…—le dio una breve explicación de los hechos para mantenerlo al tanto. Fue así, que de inmediato contestó:
—Voy para allá.—colgó, Mai interrogó.
—¿Todo está en orden, Trunks?—se cruzó de brazos y le miró, pues algo le decía que no había recibido buenas noticias.
Éste negó—No—luego ordenó—Prepara el auto por favor, tenemos que salir. En el camino te explicaré.
—Sí—la mujer se puso en acción al ir por llaves del convertible.
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—Ya veo…entonces eso fue lo que pasó…—la de gabardina conducía por las solitarias calles de la Capital del Oeste. Las luces altas del coche alumbraban como cuando un faro lo hace para socorrer a los aventureros en el mar.
—Sí—contestó el chico. Su dedos se mantenía impacientes, se miraba preocupado—Dios…
—Tranquilo, verás que todo tendrá una explicación. Por fortuna tu hermana y tu amigo están a salvo.
—Es verdad pero…—agachó la mirada—No deja de sorprenderme, es decir…se me hace algo inimaginable.
—Lo sé. Y créeme, te entiendo.—metía otro cambio a la palanca de velocidad—Solo te puedo decir que este incidente lo tomes como algo favorable para muchas de tus dudas. ¿Qué te hace pensar que esto no puede ser la puerta que te conduzca a algo?.
El muchacho, suspiró:—Sí, creo que tienes razón—volteó hacia ella, y de esa forma, ambos se correspondieron una cálida sonrisa.
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Al llegar al punto de reunión, Mai se estacionó justo atrás del auto de Bra. Ambos observaron a Oswaldo dentro del vehículo.
—Bien. Hemos llegado.
—De acuerdo. Vayamos con los demás.
Bajaron del auto y subieron por las escaleras al piso correcto. Justo en la puerta Trunks tocó un par de veces, entonces Mai, dijo:—Yo te acompaño hasta aquí—llevó ambas manos atrás de su espalda—Creo que es prudente vigilar la entrada ya que Oswaldo está afuera del edificio. Ese es mi trabajo, protegerlos.
El azul volteó hacia ella:—Creo que tu trabajo es estar a mi lado, Mizuiro—con eso dio a entender que entrara con él.
—Pero Trunks…
—Pero nada—y la puerta se abrió.
—Trunks…—saludó la castaña—Has llegado, por favor entren.
—Gracias, Pares.
El muchacho y su guardaespaldas caminaron hacia el área de la sala, pronto recibieron las miradas cautelosas de Goten & Bra. La faz del azul junto con la de la mujer de gabardina, se iban desencajando al apreciar los restos del hombre que permanecía en la mesa de centro.
—¿Qué diablos es esto…?—dijo Trunks al llegar a la mesa.
—Eso mismo queremos saber nosotros, hermano—agregó Bra desde el sillón, justo apachurraba la colilla de un cigarrillo en el cenicero. De ahí, el muchacho se hincó para observar al hombre.
—Esto es imposible…—estiró su mano hacia con su asistente personal quien permanecía detrás de él. Ésta le pasó unos guantes de látex y un estuche de desarmadores finos; comenzó a inspeccionar los oídos.
—Pero aunque no lo creas es real, Trunks—agregó el hijo de Gokú.
—Ustedes—volteó con su hermana y con su amigo—¿Ambos están bien, cierto?
—Sí—contestaron los dos a la vez.
Al estar insistiendo con el diminuto desarmador, del oído, sacó una tarjeta en la cual venía integrada un micrófono del tamaño de un botón—No puedo darle una buena evaluación a esto—estaba sorprendido, pues en teoría tenían que abrir todo el cuerpo para sacar mejores conclusiones.
—¿Entonces esto es una máquina o algo así…?—agregó Mai—Es que…se ve tan humano.
—Tal vez tenga algunos injertos de piel humana—respondió el azul—Por lo pronto yo no puedo hacer la gran cosa, excepto darle un visto a este chip desde mi computadora—observó la tarjeta que estaba en medio de la palma de su mano—Es necesario buscar a alguien con mayor especialidad en robótica.
—Y esa es mamá—aseguró Bra.
—Pero mamá ya está demasiado angustiada por todo lo que ha sucedido. Llevarle esta «cosa» sería preocuparla aún más.
—Eso mismo le había dicho a Goten.
—Sin embargo…—las tres mujeres y el joven azabache observaron a Trunks con un poco de esperanza—Puedo pedirle a doctor Flappe que confidencialmente nos ayude.
—¡Eso es!—tronó los dedos Bra al parecerle una genial idea la propuesta de su hermano.
—Desde que pasó lo del accidente de mi brazo no lo he visto. Supe de él porque la abuela dijo que me había estado procurando para saber cómo me encontraba. Además ni siquiera le he agradecido el detalle de la tarjeta que me envió. Es el único que conocemos que puede tener discreción.
—¿Le hablarás, Trunks?—intervino el Son.
Al dirigirle la mirada a su amigo, solo asintió.—Lo único que puedo hacer es pedirle a Rita que me prepare una cita con el Doctor Flappe a primera hora. Eso implicaría ir mañana a la Corporación Cápsula—volteó con Mai y ésta asintió—Es necesario apresurarnos con esto—esbozó—Necesitamos respuestas.
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En punto de las 5am el Presidente y su guardaespaldas entrenaban como habían pactado que sería cada día: en la mañana autodefensa y uso de armas, en la noche, baile.
—Respira hondo, Trunks…
El muchacho quien estaba apuntando con una pistola a su objetivo, lucía una gafas transparentes y camisa de resaque negra.
—Visualiza tu objetivo, su anchura y proporción. Un halcón siempre analiza bien a su presa, sabes —el azul respiraba hondo y su mirada estaba fruncida—Cuando lo sientas tuyo, en tres segundos disparas—y contó—Uno…dos…
—Tres…—dijo él al jalar del gatillo y perforar el obstáculo de madera.
—¡Bien hecho, eso es!—apretó su puño satisfecha.
—Te dije que aprendía rápido—mostró media sonrisa.
Las clases de autodefensa abarcaron puntos básicos: desde ejercitar puños con un costal, flexibilidad, suministro de municiones a las armas y sus diferentes calibres. El arte de las armas blancas: la navaja, y un poco de técnicas marciales, para así, estudiar los puntos débiles de los contrincantes.
—Cuando una persona te ataque por atrás—ella lo tomó de la espalda y cuello simulando ser alguien que lo atacaría—Te recomiendo que con tu codo golpees el cuadro del estómago y de inmediato sus piernas para que pierda equilibrio, así caerá al suelo rápidamente.
—De acuerdo.
—Intentémoslo—Mai lo apretó, entonces el Brief hizo lo que le había dicho previamente, obteniendo como resultado una defensa pulcra; la de negro cayó al suelo acolchonado y él sobre ella.
—¿A sí?—ambos respiraban acelerados por la ejercitación; se miraban a los ojos.
—Sí…así—respondió despacio.
Trunks movió despacio su muñeca para observar la hora—Falta un cuarto para las 7am—ayudó a levantarse a la mujer—Hay que alistarnos para ir a la Corporación—pero mientras Mai recogía su equipo, dijo:
—Por cierto, Trunks…
—¿Qué sucede?—el azul tomaba agua y secaba con una toalla blanca el sudor de rostro.
—Después de que acabes de atender al Doctor Flappe, ¿puedes darme un rato libre?—él le miró esperando una explicación—Quiero darle una vuelta a mi departamento, será rápido, lo prometo.
—Descuida—asintió—Entonces en la noche nos vemos aquí para cenar y continuar con nuestras clases de baile. Pediré a unos de los choferes que me traiga de regreso, aunque te juro que tengo muchísimas ganas de conducir, así que probablemente me anime a regresar por mi propia cuenta.
—Puede ser peligroso, Trunks. Además, si algo te pasara sería mi cul…
—Todo estará bien—le interrumpió—Descuida, ve a hacer tus pendientes tranquila.
Ella le miró y contestó:—Gr-Gracias.
—Bien, ahora iré a alistarme—salió del gimnasio con la toalla sobre los hombros, y justo cuando caminaba sobre el pasillo, dijo en voz alta—Y si puedes prepararme un café te lo agradecería mucho.
La azabache se cruzó de brazos, murmuró:—Ya va empezar a explotarme este maldito—torció los labios al mismo tiempo que alzo una de sus cejas.
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Frente al espejo de su habitación, ajustaba los últimos detalles de su aseo personal. Entre ellos, apretaba su corbata para luego colocarse el saco negro, ocultándose así, la mayor parte de su camisa blanca; buena loción, barba afeitada y sus largos ligeramente peinados hacia atrás—Es hora de irnos—se dijo así mismo con su imagen sofisticada de empresario.
Mai lo esperaba de igual forma con buen vestir, era muy de ella el uso de gabardinas. En esta ocasión, tal parecía que ambos se habían puesto de acuerdo para vestir de negro.
—Ya estoy aquí, Mai—la mujer volteó para abrirle la puerta y pese a que quiso disimular, el cambio del Brief le hacía verse un hombre bastante apuesto. Ésta al no reaccionar, se quedó paralizada hasta que Trunks la hizo volver en sí—Mai, la puerta.
—Ah, yo...—agitó ligeramente la cabeza, estaba apenaba—Sí, sí, perdón—el muchacho accedió al auto y ella pronto tomó su lugar; partieron.
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Frente a ellos estaba el famoso rascacielos de la compañía más prestigiada de fama mundial: La Corporación Cápsula; imponente, fino y de colores grisáceos. Él atravesó la puerta de cristal con el distintivo logotipo de su familia. Ella, en cambio, iba detrás de sus pasos como su fiel guarura. Mientras pasaron por la recepción, el murmullo de la gente aturdía al igual que el sonido de las llamadas entrantes; era de esperarse que más de algún saludo pescó en su trayecto al elevador por parte de sus empleados: «Buenos días, Presidente Brief» «Es un gusto saber que está bien, sea usted bienvenido a su casa»
Cuando ambos se aislaron y descendieron para llegar a su oficina. Observaron sus reflejos en lo cromado de las puertas del elevador.
—¿Tienes todo listo, Trunks?
—Sí—asintió, pues previamente le dijo a Rita que preparara su oficina. Le ordenó poner una mesa alta de metal con lámpara incluida y demás herramientas necesarias para inspeccionar el cuerpo. Después del atentado de su abuelo, los vidrios de los ventanales contaban ahora con un buen grado de blindaje y polarizado. Obviamente no recibiría visitas de nadie. Él en un cápsula llevaba comprimido los restos que mostraría al Doctor Flappe.
Cuando las puertas del elevador se abrieron, Rita los recibió:—Presidente Brief—su faz reflejaba un enorme gusto—Estoy feliz de verle de nuevo.
—Rita—mostró media sonrisa el joven, pues su secretaria era alguien a quien apreciaba muchísimo—En realidad adelanté mis incapacidades, pero igual me alegra estar de regreso.
—¿Cómo siguió su brazo?—la mujer caminaba al paso de su jefe con tableta electrónica en mano.
—Mucho mejor, gracias—asintió—¿Ya llegó el Doctor Flappe?
—Sí, aguarda en su oficina.
—Muy bien—y antes de cruzar la puerta de su recinto laboral, dijo:—Rita, no quiero interrupciones.
—No se preocupe, Presidente Brief. Yo me encargo de eso—la mujer regresó a su escritorio para seguir trabajando; justo había entrado una llamada «Corporación Cápsula, buenos días»
Las puertas de la oficina se abrieron de par en par al sentir su presencia; suspiró para tomar valor, pues lo que le mostraría al doctor era algo serio. Mai, entretanto, se quedó escoltándola, pero antes de que Trunks se filtrara, susurró sin voltear a verle—Suerte…
—Gracias…—contestó bajo el mismo timbre y forma.
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—Doctor Flappe, buenos días—saludó el empresario al hombre de saco amarillo quien aguardaba en la silla. Trunks aflojó el nudillo de su corbata y tomó asiento.
El de cabellos afros sostenía un cigarrillo con sus labios—Trunks, no sabes el gusto que me da verte.
—Lo mismo digo, Doctor Flappe—asintió con una sonrisa en su faz—Agradezco que haya estado al pendiente de mi salud. Bra me entregó su tarjeta de ánimos.
—¿Y cómo te sientes, muchacho?—preguntó el científico al tiempo que tomaba la taza con café que descansaba en la misma mesa del escritorio.
—Estoy bien. Sin embargo, tengo que admitir que no le llamé para darnos un cordial saludo.
—Eso me pareció muy obvio—volteó a ver la mesa metálica—¿Qué pasa Trunks?
El muchacho volvió a levantarse e indicó—Sígame por favor.
—D-De acuerdo…
El Brief hizo estallar la cápsula, y al disiparse el humo se mostró la evidencia sobre la mesa —¿Puede ayudarme a descubrir que es esto?
El cigarrillo que sostenía en su boca cayó al suelo, estaba asombrado—P-Pero….¿de dónde sacaste algo así?
—Es algo difícil de contar…—al darle una breve explicación de lo ocurrido con Bra decidieron echar manos a la obra.
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Batas blancas, guantes y lentes, le daba buen porte al científico y al nieto de su mejor amigo; estudiaban tejidos, el ojo y parte del pecho.
—Esto es interesante…—dijo el mayor tras analizar la tecnología implantando en la palma del sujeto—Nunca me había tocado ver algo así.
—¿Cómo podemos llamarle a esto, Doctor?—volteó Trunks desde el otro extremo de la mesa.
—Quizá un buen término sería «Humano súper dotado»; supongo que este invento fue trabajo de muchos años.
—Sin dudarlo, está perfectamente bien hecho.
Al darse un descanso de cinco minutos, tanto el joven como el mayor, fumaban—Cuando era joven, recuerdo haber conocido a alguien muy extraño.
—¿En qué sentido…?
—Cuando tu abuelo y yo estábamos en la facultad de ciencias, este sujeto expuso un invento que cambiaría la vida del mundo,
—¿Y qué era…?
—Androides infrahumanos.
—¡¿Qué...?!
—Suena cruel, ¿no?—rió ante el recuerdo—A los directores de la facultad les pareció tan cruel su invento, que le negaron el patrocinio de microempresas y más por el hecho de utilizar cadáveres para su fabricación. Fue ahí, cuando pusieron los ojos en tu abuelo con el proyecto de las famosas cápsulas Hoi Poi. Brief abrió la corporación y con su mente brillante la convirtió en lo que es hoy; de este sujeto solo supimos que trabajó para el ejército de Red Ribbon. Las malas lenguas dicen que se volvió loco, otros tantos afirman que murió tras una explosión en su laboratorio. El caso que no se supo nada de él. De hecho en la revista «Mundo Científico» me tocó leer un artículo sobre la creación de estas máquinas, estaba perfectamente fundamentado; exponía cosas sobre la utilidad de estos nuevos «seres» al implementarlos en la vida del hombre, su teoría era «Para que olvidarse de los muertos, cuando se les puede dar un mayor aprovechamiento» sin embargo supongo que de ser así, solo sería la careta de las personas que solían ser. Por desgracia al pie de página no venía el nombre del autor.
—¿Y cuál era el nombre de ese Científico…?—Trunks estaba intrigado.
—Si mal no recuerdo su nombre era «Maki Gero»—volteó a ver a la máquina—Es por eso que al ver esta cosa me hizo recordarlo.
—Puedo comprender que existan científicos faltos de ética, que deseen lucrar a base a su inteligencia pero, ¿por qué a nosotros? ¿Por qué a nuestra familia? Y más aún si esta persona está muerta….nada tendría sentido.
—Solo fue un tonto relato de juventud, hijo. Tomé el dato debido a la rareza de este invento. ¿Por qué no me mejor estudias a tu alrededor. Hay varias compañías competitivas en el mercado, ¿qué me dices de Corporation Stars?
—Sí, tiene usted razón—frotó su frente fastidiado—A propósito Doctor Flappe…
—¿Sí?
—¿Puedo pedirle discreción sobre todo esto? Es que si se enterara mi madre se volvería loca y…usted sabe…
—No te preocupes, cuenta con ello.
—De hecho me gustaría que se llevara el cuerpo y lo examinará con más detalle, ¿qué dice?
—Claro, será un honor.—Trunks comprimió la evidencia.
—Bien. Aquí tiene—hizo entrega de la cápsula y ambos se dirigieron hacia la puerta—Agradezco su cooperación. Ya sabe, si encuentra alguna pista o referencia de lo que crea que sea de ayuda, puede decírmelo.
—Haré mi mayor esfuerzo. Nos vemos, salúdame a tu abuela Bunny.
—Con gusto. Adiós.
Trunks al situarse sobre el marco de aluminio de la puerta, volteó a su izquierda y vio a Mai, ésta cuestionó—¿Todo salió bien?
De brazos cruzados, contestó—Eso parece—y ambos entraron a la oficina.
Él adelante.
Ella detrás de sus pasos.
—Yo saldré por un momento, ¿estarás aquí por buen rato?
—Solo reviso un reporte e iré a casa.
—Entonces te veo en tu departamento para cenar.
—Claro.—la mujer se dio la vuelta para marcharse y él la hizo frenar al decir:—Y despreocúpate, Mizuiro, sé cuidarme—ambos sonrieron.
—Eres un tonto—murmuró y salió.
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Con la gabardina revoloteándose de la parte trasera, subió al transporte urbano que la conduciría a su hogar.
—Aquí vamos…
Desde su asiento observaba el camino mientras su rostro se reflejaba en el cristal. Poco a poco fue conociendo el sector de su hogar, y para hacer tiempo, le marcó a Violet interrogándola hasta el tuétano de cómo se encontraban las cosas en su departamento «¡Ya te dije que todo está en orden, Mai!» más valía prevenir que llevarse desafortunadas sorpresas.
Al solicitar la bajada al chofer—¡Bajan por favor!—caminó un par de cuadras y justo observó de frente aquel viejo edificio descuidado: Su hogar.
—Estoy en casa—colocó ambos brazos en su cintura y su faz se vio feliz.
Al revisar que todo estuviera en orden, pronto regó sus plantas, alimentó a su gato y después, con ambas manos juntas, mostró respeto frente al altar de su querida abuela. Conforme pasaban las horas se dedicó a limpiar su casa y a revisar los recibos de pago que estaban en el buzón. Por su puesto que entre tanta tarjeta venían los adeudos de hipotecas y gastos médicos—Dios…—se preocupó puesto que aún debía muchísimo.
Al percatarse de la hora, tomó su bolso para regresar a su trabajo, no sin antes despedirse de su gatita—Cuídate bonita—acariciaba su lomo—prometo volver pronto. La tía Violet te cuidará muy bien—ésta sólo se restregó en su dueña a son de ronroneos «Prrrr» y Mai salió.
Volvió a tomar el transporte y llegado al centro de la ciudad, decidió entrar a una panadería para comprar algunas piezas de pan dulce para los cafés matutinos de Trunks.
—Aquí tiene su cambio, señorita.
—Gracias—tomó la bolsa de papel y salió del establecimiento con el coqueto sonido de una campana incrustada en el marco. Observó de nuevo su reloj de mano, eran las 6pm. Por lo tanto caminó para dirigirse a la otra parada de transporte que la acercaría al departamento de su amo. Sin embargo, alguien la observaba a detalle, pues para colmo pasó muy cerca de esa persona y por venir de distraída ni se percató de su presencia, hasta que escuchó su voz:
—¡Hey Mizuiro!
La mujer quedó anonadada, ¿acaso se trataba de…?—C-C-Coronel Silver—se sonrojó.
—¿Qué haces aquí, Mai?—preguntó el hombre halcón recargado en su moto y brazos cruzados. Éste vestía de mezclilla pero siempre con el paliacate rojo en su cuello—¿Qué no se supone que deberías de estar con el Brief?
—Sí, sí, lo que pasa es que hice uno mandados pero ya voy con él—rió nerviosa, «ja,ja…»
—Entonces…—le miró fijamente con esos ojos marrones—Súbete a mi moto, yo te llevaré.
—¡¿Cómo dice?!—el pelo se le erizó por la propuesta: ¡El coronel le había dicho que se subiera a su moto! ¡A SU MOTO!
—¿Qué esperas?—el hombre ya estaba en posición sobre el vehículo listo para arrancar.
—¡Sí, sí!—la mujer se aferró a su espalda hecha un tomate.
—Sujétate.
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Por suerte se cumplió su capricho de conducir y llegar solo a su dulce hogar como en los viejos tiempos. Aunque esa sensación de alerta ya sería muy difícil de desprenderse de ella. Obviamente eso de irse solo a casa, era algo que quedaría entre Mai y él, si su madre se enterara estaría frío o mejor dicho muerto.
Aprovechando ese rato de soledad, se desvistió en el baño y se metió a la ducha. Talló bruscamente su rostro con ambas manos, esbozaba:—Ahh..ahh…— el agua tibia le relajaba bastante. Luego con la barra de jabón frotó su pecho y brazos, hasta que sintió el borde de la cicatriz de la bala que perforó su brazo. E incluso hasta en el mejor momento de paz salían a relucir los recuerdos y secuelas de la desgracia que abordaba a su familia—Maldición…—suspiró. Fue así que cerró la llave y tomó la toalla para salir.
Con un pantalón flojo y una playera lisa con insignia de la CC, caminó descalzo sobre el pasillo que lo conduciría a su despacho. Con ambas manos y entre pasos secaba su cabellera morada con fuerza, con rebeldía. Pero antes de llegar a su destino final, se desvió a la cocina por una taza de café.
Al entrar al despacho se fue directo al escritorio. Del bolsillo del pantalón sacó ese chip que había tomado del asesino—Veamos a ver qué tiene esto…—con su cabellera húmeda tomó sus lentes de armazón fino e introdujo la tarjeta en la entrada de su laptop. Le daba sorbos al café mientras que con el cursor buscaba la forma de acceder a la base de datos. Algoritmos de colores verdes fluorescentes y otros esquemas, se reflejaba en sus anteojos; insistía al teclear un comando—Vamos…—hasta que salió un recuadro rojo con la leyenda «Acceso disponible»—¡Eso es!—gustoso por su éxito le dio otro sorbo a la bebida oscura y se puso a investigar.
—Información de datos…—accedió a la carpeta. Sin embargo, para empeorar la situación, encontró santo y seña de la información de su familia, incluyendo direcciones, edades, fechas de nacimiento y un mundo de fotografía—¿Qué es esto…?—se vio abrumado. Entretanto, azotó su espalda en el respaldo de la silla, analizaba. Fue así, que pese a no saber quién era el culpable aún, era un hecho que esa «cosa» la habían fabricado para aniquilarlos.
Con la mirada fruncida se enfocó en aquel dibujo del Ángel negro que hacía hecho, éste permanecía colgado en la pared, entonces dijo para sí mismo:—Déjennos en paz…—cerró de un golpe la laptop y se dirigió a la sala, prendió el televisor y por cosa de curiosidad le dio una mirada a su reloj de mano—Ya es tarde y Mai no regresa…—pensó e incluso que podría tener hambre así que se le ocurrió tomar su teléfono y encargar dos ordenes de sushi.
—Sushi's West, buenas noches—atendió el recepcionista.
—Si, quisiera dos ordenes por favor….
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—Aquí tienes, Mai.—el coronel le entregó un café que había comprado en un establecimiento del Capital Xpress. Justo faltaba muy poco para llegar al edificio del Brief.
—Muchas gracias, Coronel Silver.
—Descuida, yo invito—dijo el hombre robusto—Por cierto, ¿estás segura que quieres caminar? Aún falta buen trecho.
—Sí, no se preocupe. Por el hecho de que me haya traído hasta aquí es ganancia. ¿Cómo están todos en el cuartel?
—Ya sabes, de todo un poco. Gutiérrez no ha mejorado su tartamudeo—ambos rieron.
—Pobre Gutiérrez—le dio un sorbo a la bebida—Seguro algún día lo logrará. Téngalo por seguro.
—Por favor, fuera del cuartel puedes llamarme de «tu», Mai.
—Bueno…—la azabache se sonrojó—E-Está bien…—aunque accedió a la petición era obvio que le costaría trabajo.
—¿Todo bien con los Briefs?
—Han pasado algunas contingencias. Se ve que los quieren fuera del mapa, Coronel,—se retractó pronto—Q-Quise decir: Silver.
—Ándate con cuidado, Mai. Eres de mis mejores soldados. Sé perfectamente que harás un gran trabajo, pero si acaso ocupas ayuda solo llámame, ¿sí? Quieras o no estoy al pendiente del caso de los Briefs. No puedo dejar que dañen a mi mejor creación.
La guardaespaldas no podía creer lo que había escuchado. «¿S-Su mejor creación?»—pensó para sí misma mientras que, debido a los nervios, estrujaba la bolsa del pan.
—Cuando tengas tiempo libre o sea tu día de descanso, vayamos a tomar una cerveza. Que sea una promesa: palabra de coronel—esbozó una sonrisa.
Mai agachó la mirada, no podía créelo, en verdad no podía digerir lo que pasaba. Pero en el momento que le dio la cara para responder, el hombre rojo se prendió de sus labios, concibiéndose así, un beso suave. Él no cerró los ojos, ella tampoco, y cuando sus labios se separaron, dijo:—Nos vemos pronto, Mizuiro.—subió a su motocicleta.
La víctima frotó sus labios con los dedos, luego volvió en sí—¡Sí! ¡Cuídese mucho! Q-Quise decir: ¡Cuídate mucho, Silver!
—Nos vemos—arrancó.
Mai extendió el brazo, gritó:—¡Hasta pronto! ¡Y gracias por traerme!—luego sonrió y emocionada dio un par de brinquitos, tomó su teléfono, marcó al número deseado, y dijo:—¡Me besó!
—¿Eh?—contestó la violeta con su acostumbrada mascarilla verde en el rostro—¿De qué diablos estás hablando, Mai?
—¡Me besó!
—¿Quién?
—¡EL CORONEL SILVER!
—¡OH, POR DIOS!—gritaban ambas mujeres emocionadas—¡Si yo bien sabía que eras su preferida!, ¡Eres una pillina!
La de gabardina continuó su trayecto y su amiga amenizó su viaje para hacérselo más pasajero y corto.
—Imagínate una noche de sexo salvaje con el Coronel—rió.
—¡Violet no digas esas cosas!—se abochornó.
—¿Por qué? Al fin de cuentas es lo que desean siempre los hombres. Sin importar si sus intenciones sean buenas o no, ellos sólo desean sexo.
—Por favor, para ya. Me estás avergonzado, además, yo solo sería feliz al salir a beber una cerveza con él.
—Eso también dicen todas.
—¡VIOLET!
Su amiga rió desde el otro lado del teléfono—Es una tonta broma, ¡relájate, Mai!
—Bueno, tengo que irme—suspiró pues ya estaba accediendo al edificio Romel—Luego charlamos.
—Ok, suerte.
—Adiós—colgó. Al momento que saludó al guardia metió su celular al bolsillo de la gabardina. Subió al último piso y, al teclear el código de acceso de la puerta principal, entró—Ya estoy en casa—saludó. Pero al no escuchar su voz se preocupó—Trunks…—le nombró angustiada creyendo que le había pasado algo. A paso veloz llegó a la sala, y su sorpresa fue ver al muchacho dormido con libro en mano y lentes. Sobre la mesa de al lado vio dos ordenes de sushi: una sin nada, la otra en espera. Fue así que se sintió un tanto culpable por haber llegado tarde cuando de alguna manera habían pactado cenar juntos.—No debiste, Trunks…
Ella se hincó cerca de su rostro, de sus brazos deslizó el libro despojándolo de él. Tomó una frazada que descansaba en el respaldo del sillón y le tapó; por último retiró sus gafas con cuidado y las depositó dentro de su armazón. Al estar tan cerca de su cara, no pudo evitar acariciar su frente y el par de mechones morados que le cubrían. Éste al sentir la muestra de cariño, despertó:
—Al fin llegaste, Mai…—le miró sereno.
—Sí, aquí estoy...
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CONTINUARÁ…
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Hola a todos n.n
¡Muchas gracias por pasarse a leer!
Este capítulo fue muy difícil escribirlo, no sé por qué me costó tanto, quizá porque tenía muchas cosas que hacer fuera de mi vida ficker, compaginar este gusto con tus actividades cotidianas se requiere de mucho esfuerzo, asimismo, escribir un capítulo es de mucha planeación, no me dejarán mentir mis colegas del fandom . Y nada, ¿qué les pareció? Cada vez se va aportando más a la historia. Aparece Silver y que cosa tan inesperada hizo, *kissu kissu* A Trunks bebé lo dejan solito con su cena sorpresa y es aquí cuando me digo que Mai la tiene muy difícil xDDDDDDD ¡Rayos! Me gustó mucho la escena de Goten & Bra y que al final saliera lo de Horuko-chan a relucir Jajajaja fue tan de Goten. Lo del Doctor Flappe fue un aporte bastante interesante. Entonces, ¿quién diablos estará detrás de los pasos de los Briefs?
Eso lo seguiremos averiguando en el próximo capítulo.
Como siempre les mando un saludo a las chicas que se reportan con sus mensajitos a mi fanpage «Kuraudea Rorena» Vera Loca, Mai Terán, Sandy, Evelyn Cotrina, Nancy, Migleidi, GRACIAS. A las más de 800 visitas de mis queridos lectores cohibidos que nunca me escriben xDDD GRACIAS, y a los dos reviews que recibí en el capítulo anterior: Gracias Nancy & Karina por escribirme.
Me despido enviándoles un beso y abrazo, ¡Nos estamos leyendo! ¡Felices vacaciones de Pascua!
Con cariño:
Kuraudea R.
Respetemos la creatividad y derechos de autor.
28/Marzo/2018
