Detrás de tus pasos
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Por
Kuraudea
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Capítulo 7
«En busca del enemigo»
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«Nuestro enemigo es nuestro mejor maestro. Al estar con un maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. La verdadera práctica surge al encontrarnos con un enemigo de verdad»—Dalai Lama.
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En ese momento los orbes azules captaron a la mujer de labios rojos. La caricia de sus manos forradas le hicieron despertar; en silencio, la observó por escasos segundos. Sin lugar a dudas era la mujer militar, la espía, la guardaespaldas que, pese a su ruda profesión, descubrió que tenía también su lado delicado: una auténtica feminidad entre azúcar y amargo.
—Eres tú Mai…—susurró a media voz, se miraba aflojerado. Pero aún así, su faz irradiaba gusto por ver la mujer en casa.
—He vuelto, Trunks…—ella mostró media sonrisa enternecida por haberlo pillarlo de esa manera, incluyendo también el gesto de la cena que aún seguía en espera de ser devorada.
Bajo la luz tenue, el momento cobró un significado especial.
—Tu cena te está esperando, Mai—señaló el recipiente con la mirada.—Estoy seguro que te encantará.
—Sí…gracias…
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Una semana se había cumplido desde entonces. El entrenamiento arduo de autodefensa continuaba en pie «¡Muy bien, Trunks!»«¡Así se hace!» De la misma forma que las clases especiales de baile «Perfecto. Te noto más suelta» El día se complementaba cuando el empresario Brief y su guardaespaldas fiel detrás de sus pasos, llegaban al la cumbre de su trabajo: La Corporación Cápsula.
—¡Buenos días, Presidente Brief!—saludó Rita desde su escritorio quien mordisqueaba una galleta de jengibre espolvoreada de canela.
—Buen día—contestó el joven quien se fue de largo hacia su oficina dejando una estela de fragancia masculina en el ambiente. Mai, en tanto, solo asintió como nuestra de educación y siguió sus pasos. El azul antes de entrar a su recinto laboral, divisó desde su hombro a su fiel secretaria—¿Cómo estamos con la agenda?—mostró media sonrisa, pues ciertamente esperaba estar «full» con los pendientes.
—Le mandaré una copia del día por fax, Presidente Brief.
—De acuerdo, lo estaré esperando.—la puerta metálica se cerró de par en par.
El muchacho pronto tomó asiento en la lujosa silla giratoria de piel y alto respaldo. Llevó una de sus manos a la barbilla y adoptó una pose pensativa mientras observaba a la nada. Mai, entretanto, prendió la cafetera eléctrica y le preparó un café americano, como él lo prefería: bien cargado. Al depositarlo en una charola metálica lo llevó hacia su escritorio e hizo entrega—Aquí tienes, Trunks.
—Gracias...—le dio un ligero sorbo y nuevamente se perdió en sus pensamientos.
La de gabardina quien se postraba a un lado de la silla, preguntó:—¿Se puede saber en qué estás pensando?
—Creo que sabes la respuesta, Mizuiro.—tras darle otro sorbo a la bebida oscura, depositó la taza sobre la mesa.
—¿Es en serio?
—Claro. ¿Por qué habría de flaquear?
—Creo que suena bastante arriesgado, Trunks. En realidad ni siquiera sabemos si Corporation Stars es el que está detrás de todo esto. ¿Cómo rayos lo sabríamos? ¿Cómo investigaremos? A ti te conoce todo mundo.
—Lo sé, lo sé. Pero el Dr Flappe me hizo pensar en esa posibilidad. Ciertamente es nuestra competencia directa, tiene algo de lógica.
—¿Entonces tú crees que el Presidente Hiroshi de Corporation Stars, quiere aniquilarte?
—Como te digo es solo una posibilidad: un simple sospechoso.
—¿Y cómo descartaremos esa «posibilidad», Presidente Brief?—preguntó irónica.
—Eso es fácil, Mizuro—volteó a verle y seguro de sí mismo, contestó:—Entrando a su empresa.
—¿Qué…?—la mujer agachó medio cuerpo para verle directamente a la cara—¿P-Pero cómo…?
—Con un espía.
Al suponer que se trataría de ella, rápido respingó—¡No me digas que yo…!
—Tranquila, tú no irás. Tu permanecerás a mi lado—le robó la palabra—Escúchame, Mai, por ahí pude investigar que el presidente Hiroshi tendrá una junta con los altos mandos de su empresa y/o afiliados. Será un banquete de gusto italiano.
—S-Sí, ¿pero qué con eso?
—Pues mandaré a mi mejor, Chef—tras haber afirmado mostró media sonrisa como si se tratara de una pequeña travesura. La agente personal solo lo observó a los ojos fijamente tratando de descubrir la incógnita de sus palabras.
—¿Has dicho a tu mejor chef...?—y cuando iba a pedir una explicación al respecto, el intercomunicador sonó para enlazar una llamada.
Al presionar el botón del teléfono de base, el muchacho fue directo al grano, atendió:—¿Qué pasa, Rita?
—Tiene una llamada en espera del Dr Flappe, Presidente.
—De acuerdo. Comunícame con él—ordenó.
Mientras la línea estaba en espera, el sonido de una melodía clásica de Morzart se escuchó haciendo un paréntesis entre ambos hombres. Mai para no interferir en la conversación de su jefe, caminó hacia el ventanal para observar la vista panorámica de la ciudad. Hasta que en escasos segundos la llamada entró—Hola Trunks, ¿estás ahí?
—Doctor Flappe, es un gusto saludarlo.—asintió el azul con teléfono en mano.—¿Alguna novedad?
El de cabello afro cubierto de cañas y cigarrillo en boca a medio terminar, contestó:—Desde la vez que me llevé el cuerpo a mi laboratorio para investigarlo, he comprobado que este invento es un trabajo que llevó arduos años en su fabricación; es complicado, Trunks. Pese analizar a detalle sus circuitos y su coordinación motriz me llevará algo de tiempo. Sin embargo, puedo corroborar que es mitad humano mitad robot, es decir, algunas partes de su cuerpo son genuinas: cabello, piel, dientes, uñas, aunque su cuerpo y otras partes fueron inyectadas con mercurio para endurecerlas.
—Imposible…—susurró el Brief, estaba sorprendido.
—Por otro lado, he tratado de encontrar alguna insignia de su fabricante o algo que nos dé alguna referencia de su creador como alguna matrícula o código. Eso nos puede dar mucha luz en cuanto a saber su verdadero origen.
—Entiendo.
—Sé que mi reporte es algo escaso—sonrió—por no decir que fue cosa de nada. Pero entiéndeme, es un trabajo muy minucioso.
—N-No se preocupe—negó el joven con la cabeza al son de sus palabras—Créame, bastante está haciendo por ayudar a mi familia, Doctor.
—Vamos, ya sabes, lo hago con gusto.
—Gracias.
Antes de colgar el hombre mayor aconsejó:—Ten mucho cuidado, Trunks. Tu deber es cuidar a tu familia.
—Por supuesto. Estamos en contacto, Doctor Flappe—finalizó la llamada.
—¿Todo bien…?—preguntó la guardaespaldas a distancia.
Él desde su escritorio, dijo—Eso creo.
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—No entiendo por qué tengo que ser yo…
—¡Cierra la boca y deja de moverte!
—¡Ouch, me estás lastimando!
El día de la junta de Corporation Stars había llegado. Eran las 10 de la mañana de un día martes, y Bra, alistaba al «chef» Goten quién sería el espía de tal misión. Peluca rubia rizada y pupilentes azules, le fueron colocados para darle un toque muy al estilo italiano, por supuesto el bigote enroscado no pudo faltar.
—Sostente el bigote hasta que seque el pegamento—ordenó, Bra.
—Está bien…—dijo sin muchos ánimos.
Mientras que Bra afinaba los últimos detalles del vestuario frente al enorme espejo de la habitación de Trunks, agregó un dato de suma importancia—Recuerda que tu nombre será «Fabrizzio de Lumbari»
—Ese nombre es horrible—frunció la mirada y torció los labios al estar en desacuerdo. Pero justo en eso llegaron Trunks & Mai para ver los resultados.
—Vaya, Goten, o quise decir «Fabrizzio»—esbozó una risa burlona su mejor amigo—Qué bien te ves.
—"Sí como digas…"
—Toma esto—al ponerle seriedad al asunto, le hizo entrega de un micrófono y una cámara en forma de moño rojo para que se lo colocara en el cuello—Solo actúa de forma natural, ¿sí? Igual es probable que no pase nada o que no escuches nada que nos involucre. Así podríamos descartarlos de nuestra lista de sospechosos. Tu estate tranquilo—aconsejó.
El azabache esbozó con aire de resignación, tras suavizar lo rígido de sus cejas, contestó—Haré mi mejor esfuerzo, Trunks.
—Mai, Bra y yo, estaremos monitoreando desde afuera. Llevaremos una camioneta y equipo necesario para ayudarte en caso de que metas en líos.
—De acuerdo.
—Por último….—el empresario frunció el ceño.
—¿Sí…?
—Déjame tomarte una foto de recuerdo—sacó rápido su teléfono móvil y lo capturó.
—¡OYE!—se alteró el Son pues supo de inmediato que quedaría plasmado en el legendario álbum de los momentos chuscos.
—Te ves adorable—rió y le echó el brazo encima—Recuérdame que cuando lleguemos a casa me prepararás una suculenta pizza peperoni.
—"Muy gracioso, Trunks. Muy gracioso."
—Chicos, no quiero interrumpir pero…creo que es hora de partir—añadió, Mai, tras haber visto su reloj de mano.
Ambos hombres se observaron y asintieron—Andando—dijo el mayor.
—Sí.
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La camioneta cerrada sin rótulos, se estacionó cerca del edificio de Corporation Stars. Dentro del vehículo, había un tablero con pantalla y micrófonos; el Brief y las dos mujeres orientaban a Goten.
—¿Goten me escuchas?—el azul se colocó una diadema con micrófono incluido.
—Aquí Goten—se retractó y con acento italiano volvió a dirigirse—¡Aquí Fabrizzio. Cambio!.
—Bien. Ahora quiero que me escuches con atención. Por medio del croquis que está en el elevador, trata de localizar la sala de juntas.
—De acuerdo.
Mientras Trunks observaba sus pasos, el Son siguió las indicaciones—Está en el penúltimo, piso—rectificó y a su vez marcó el número del destino para llegar a él. Al abrirse las puertas del elevador, de inmediato se filtró al salón tapizado y alfombrado en colores rojos y detalles con molduras doradas. Para que nadie se percatara de su presencia, tomó una charola con un par de copas.
A paso firme se dirigió a la mesa de los altos mandos, se puso de pie y empezó a ofrecer las bebidas efervescentes «¿Gusta un poco de Champagne, caballeros?» todo era con la finalidad de escuchar algo que tuviera relación con los Briefs. Según se decía que más de alguno de los invitados tenía una estrecha relación con la mafia capitalina, por lo tanto, se podían considerar también como sospechosos al igual que el dueño de Corporation Stars: El Señor Hiroshi Matsumoto.
Y al instante, una breve plática entre aperitivos y copas de Champagne, surgió:
—Es una pena por la situación que atraviesan los Briefs, ¿no creen?—dijo un trajeado con puro en la mano; ojeras y la sombra de una barba verde, pintaba su faz. Goten, entretanto, paró oreja.
Otro intervino en la platica:—Claro. El Dr Brief era todo un genio en la tecnología. Supongo que ha de ser horrible vivir acorralado; qué pena por su familia.
A la brevedad de las palabras, Hiroshi Matsumoto cambió de tema drásticamente—Por favor, ¿Y si hablamos de las nuevas líneas de eléctricos que saldrán al mercado?—surgió el presidente, un hombre esbelto y con amplias gafas de armazón grueso.—Creo que eso de los Briefs es un tema que no se debe de platicar en cualquier sitio.
Ese comentario le caló al Son, pues bien, no sabía a ciencia cierta si era por tener prudencia en la reunión o por estar involucrado y tratar de evitar la charla a toda costa.
»Oh…—esbozó discreto el azabache.
—Tiene razón, Presidente Hiroshi. Cambiemos de tema.
Aproximadamente había pasado una hora desde entonces, y el supuesto chef, se escondió detrás de un pilar para comunicarse con su equipo.
—Trunks..Trunks…
—Te escucho, ¿Alguna novedad?
—En realidad todo parece una simple reunión. Creo que es hora de retirarme—limpiaba su frente con un pañuelo blanco. Sin embargo, antes de dar todo por concluido, observó cómo Hiroshi se aislaba en una sala privada con otros sujetos—Espera un momento, Trunks—frunció el ceño intrigado.
—¿A dónde te diriges?—le observaba desde el monitor; con los labios torcidos sostenía su barbilla.
—El presidente Hiroshi se apartó con unos sujetos. ¿Y si descubro algo?
El Brief al no estar muy convencido, opinó—Bueno—encogió sus hombros al compás lento del abrir y cerrar de sus manos—Quizá hablen de algún proyecto a futuro. Y me temo que si escuchas algo sobre eso te meterías en serios problemas; sería falta de ética porque descubrirías sus supuestos planes u otras cosas ilícitas; de algún modo puede ser peligroso.
—¿Pero si se trata de ustedes? Habríamos llegado al meollo de asunto. ¡Le daríamos fin y listo! Regresarían a ser las mismas personas de antes.
—Pero…—el azul dejó caer su espalda en el respaldo de la silla, pues de cierta forma era lo que más deseaba: que su familia estuviera a salvo, ser los mismos de antes; después de soltar un suspiro volteó con ambas mujeres buscando en ellas alguna respuesta.
—Nada pierde con intentarlo, hermano—dijo Bra, Mai asintió mostrando apoyo.
—Entonces ...—dio autorización.—Adelante, solo ten cuidado, por favor.
—Descuida. Todo estará bien.
Fue así que el joven Son se filtró a la cocina y se robó una charola con un banquete de caviar y pasta de langosta; con ambos platillos en mano emprendió camino —Aquí vamos—con los nervios a flor de piel tocó la puerta y entró a la sala. Para darle autenticidad a su actuación italiana, tarareaba: «La Donna e Movile» «Lalalararará~~»
—¿Champagne? ¿Caviar? ¡Langostini!—comenzaba a dar servicio a los hombres.
En la sala privada había un pequeño show de bailarinas con turbantes; solo sus ojos con pobladas pestañas y delineados gruesos, se asomaban entre tanta tela. Cigarrillos, billetes sobre la mesa y, entre otros excesos, era el adorno del festejo.
—Espero cumpla su palabra, Señor Burton.—dijo Hiroshi con bebida en mano a un hombre que tal parecía tener negocios turbios y grandes ingresos, pues ostentosos anillos adornaban cada uno de sus dedos.
—Descuide presidente, Hiroshi—expulsó humo del cigarrillo que fumaba. Le aseguro que nuestro trato está seguro: obtendrán lo que busca y el éxito que tanto ha anhelado.
Fue así, que sobre la mesa aparecieron unos planos de un proyecto innovador. Se trataba de un dispositivo muy parecido a las cápsulas Hoi-Poi llamadas «Hiro-caps» según esto contaban con una mayor capacidad de almacenamiento y su precio debido al material económico extraído del oriente, eran más accesibles al público que las propias Hoi-Poi de la Corporación Cápsula.
—Señor Burton, con esto seremos buenos competidores para los Briefs. Por ello, deseo que invierta y confíe en nuestro producto.
Goten descansó cuando descubrió que la sombría conversación se trataba sólo de un nuevo proyecto y no de la vida de su mejor amigo, es por ello que decidió retirarse. Sin embargo, para su mal, con el antebrazo talló sus ojos y sin querer botó uno de los lentes de contacto, quedándose así con un ojo negro y el otro azul. No obstante, se acercó a los empresarios y recogió las copas, pero justo cuando dijo—Si me disculpan—el bigote postizo le colgaba captando toda la atención de los presentes.
—¡Oye tú!—dijo uno de los sujetos.
—¿Eh…?—volteó el Son atolondrado—¿Sí…?
Entretanto, en la camioneta los tres miembros del equipo debatían.
—¡Diablos, lo descubrieron!—dijo Bra mientras jalaba las puntas de sus largos—¡Será mejor que vaya a sacarlo de ahí!—estaba convencida de hacerlo—De hecho… puedo disfrazarme como aquellas mujeres—se refería a las bailarinas exóticas—Coqueteo con ese gordo y saco a Goten.
—De ninguna manera, la que debe de ir soy yo.—dijo Mai al sacar su arma—Yo le daré una solución rápida.
Con el riesgo de que ambas mujeres fueran dañadas o que los tipos de las reunión abusaran de ellas, Trunks intervino—Claro que no—les miró con el ceño fruncido—De ninguna manera dejaré que esos tipos les ponga una mano encima.
—¡Hermano, no hay tiempo!
—¡Vamos Trunks!—protestó la guardaespaldas.
Sin embargo el azul al mirar fijamente a la mujer de gabardina, agregó—Y menos a ti…
—¿Eh…?—se sonrojó la azabache a más no poder por sus palabras—¿P-Pero como entrarás? ¡Todo mundo te conoce, Trunks! Además por lo visto estos sujetos no tienen nada que ver con lo que pasa, solo hablan de negocios y si descubren que Goten viene de parte de la Corporación, ¡o peor aún! Si te ven llegar….creerán que quieres robarles sus ideas.
—Descuida…yo…yo tengo que ayudar a mi amigo.
Entonces, ante el momento de desesperación, Bra ideó un plan al verle—Creo que sé la forma en la que no te descubrirían—sonrío con maldad.
—¿Y cuál es…?
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Peluca negra, faldón, sombrero y un ramo de flores en las manos, fue el atuendo del Maximus Presidente de la Cápsula Corp. Éste caminaba avergonzado para dirigirse con Goten—Esto es ridículo…—refunfuñó y se sonrojaba por su atuendo—Si mi madre me viera así… seguro me mataría. Entonces recordó el suceso previo.
»¡Oigan, oigan! ¡¿Tengo que vestirme de mujer?!—le reclamó a ambas mujeres que se esmeraban en su arreglo.
«¿Y qué esperas tonto?—dijo su hermana al pintar sus labios—Es la única forma—le lanzó un guiño—Ahora déjate maquillar.
»Aaagggr, maldición…..—esbozó resignado.
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—¿Quién diablos eres tú? ¿Por qué se está cayendo el bigote?¿Y qué rayos le pasó a tu ojo?—todas las miradas estaban perforando al Son.
—E-Es que…—rió nervioso mientras rascaba su nuca—Ja, ja…siempre he tenido el complejo por ser lampiño y bueno…
—¿Pero qué no eras italiano? Ahora tu acento se escucha de lo más normal—Burton & Hiroshi le observaban.
—Bu-Bu-Bueno, ja, ja—sudaba la gota fría—Estas cosas pasan cuando llevas años fuera de tu país de origen—y para despistarla agregó:—¡Mama mía!.
De ahí unos de los accionistas preguntó:—¿Quanti ano ahí?/¿Cuántos años tienes?/—todos esperaban ansiosos la respuesta. Pero al paso de unos segundos el chico, contestó:
—También me gusta, es un platillo delicioso, ja, ja….
Y sin más titubeos, ordenaron:—¡Arréstenlo!
—¿Quééé?—se acercaban uno de los guaruras al Son—¡No pueden hacer eso! ¡ESPEREN!—sin embargo, una exótica bailarina de sombrero y faldón se puso detrás del muchacho, susurró:
—Te sacaré de aquí…
La cara de Goten se petrificó cuando reconoció la voz y obviamente el rostro, susurró—¿Trunks…?
—¡No digas mi nombre, idiota!—refunfuñaba el Briefs discretamente en voz baja—Ahora, déjame a estos tipos a mi—carraspeó para afinar su garganta y una aguda voz salió de fondo de ese velo anexado al sombrero—¡Hola caballero!—el miembro de seguridad pronto cayó a sus encantos.
—Hola dulzura—sonreía torpe.
—¿Me pregunto qué harás después de la reunión? ¿quieres tomar un poco de vino y caviar, conmigo?
—¡Claro!...Solo…
—¿Ajá?
—Solo iré a encerrar a este impostor en una de las oficinas.
—¿Te molesta si te acompaño?—le lanzó un guiño el azul—Sería una pena que estés tan «solito»
—Ja,ja…—el hombre reía sonrojado—Por supuesto, nena—salieron los tres de la sala.
A paso marcado iba la «mujer», el «chef» y el guardaespaldas. Ambos amigos se observaron a los ojos y en un lenguaje lleno de complicidad, asintieron y actuaron en conjunto tras aventar al tipo a una de las paredes; la voz femenil de azul desapareció tras el sujeto preguntar—¡¿Cariño pero qué haces?!
—Disculpa, tengo el brazo muy pesado—y le dio un golpe en la parte del cuello que al instante lo dejó inconsciente—¡Larguemonos de aquí, Goten!
—¡S-Sí!
Lo chicos salieron del hotel hechos estampida por la salida de energía de la parte trasera. En la camioneta los esperaban Mai & Bra, ésta última sosteniendo el volante lista para acelerar—¡Dense prisa!—los chicos abordaron y la camioneta aceleró.
—¡¿Qué fue lo pasó?!—preguntó Mai desde el asiento del copiloto, volteaba hacia atrás observando a ambos hombres agitados deshaciéndose de sus ridículas prendas.
—Solo sé que éste ha sido mi mayor ridículo…—contestó el azul mientras se quitaba todo ese maquillaje de su rostro—Creo que esto de jugar a la lista de sospechosos no nos llevará a ninguna parte. Al menos podemos decir que Hiroshi Matsumoto no tiene nada que ver con el asesinato del abuelo. Pero…—esbozó media sonrisa con una faz picara—Mejoraré la fórmula y esquema de las cápsulas Hoi-Poi, al menos esta situación embarazosa sirvió de algo.
—Nunca vuelvo a hacer algo por el estilo...—dijo el Son desorbitado—Por poco ni la cuento.
—¿Oye Trunks?—Bra observó a su hermano desde el espejo retrovisor.
—¿Eh?—esté se dirigió a ella—Sí…¿qué pasa Bra?
—Creo que lo más conveniente sería llegar a casa de mamá, ¿está bien?
Asintió y contestó:—De acuerdo—entonces la menor obedeció y tras marcar direccional a la izquierda se dirigió a la mansión.
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Escasos 30 minutos hicieron para llegar a la mansión de colores amarillos, Trunks con un aspecto más decente, bajó de la camioneta junto con su amigo y ambas mujeres, sugirió—Fue un día pesado, vayamos a la cocina o encarguemos algo para comer.
—Eso sería una buena idea—dijo Goten. Y tras el estruendo de sus tripas, anexó:—¡Es que me estoy muriendo de hambre!
—Esa no es novedad—dijo la menor de los Brief de brazos cruzados.
Justo cuando el hijo de Gokú manifestó su sufrir y quejidos, la abuela Bunny apareció como alma que lleva el viento, con charola en mano sostenía una tetera y tazas, saludó—¡Hola muchachos, es un gusto verles a todos!
—Hola abuelita—sonrió Trunks al verla y ésta gustosa correspondió el gesto.
—¡Pero si es mi chiquitín especial! También está mi princesita, el joven Goten y la señorita Mai.
—S-Sí, así es abuela—rascó su nunca el azul, se sintió apenado.
—Pero no se queden ahí parados—llevó una de sus manos a la mejilla—Adelante, tenemos muchos bocadillos en la mesa del jardín.
—¿B-Bocadillos?—al azabache le brillaron los ojitos de solo imaginar las delicias.
—Adelante, vayamos a comer—Bra lo jaló del brazo y luego volteó con Mai—También sigamos, Señorita Mizuiro.
—G-Gracias—hizo una leve reverencia por el gesto, luego su mirada se encontró con Trunks y éste asintió reafirmando las palabras de su querida hermana.
El grupo de personas se filtró a la gran casa dirigidos por la simpática mujer de crepé. Al pasar por la sala y comedor, el heredero, preguntó—¿Y dónde está mamá, abuela?
La rubia se frenó, volteó hacia atrás—¿Has dicho tú madre?
—Sí.
—Es verdad. Pensé que estabas enterado, Trunks, discúlpame. Lo que pasa que Bulma está…—conforme Bunny explicaba la situación, al Brief se le desencajaba el rostro; sin que la mujer terminara de explicar, se fue corriendo abandonando la escena, Mai fue tras de él.
—¡Mi chiquitín, espera un momento…!
Al correr por el pasillo que conducía a todas las habitaciones, llegó a la recámara de su progenitora, entró:—¿M-Mamá?—y vio a la mujer recostada en bata blanca y con un suero suministrando vitaminas y antibióticos vía intravenosa.
—Trunks….hijo…—despertó la mujer. El joven sin dudarlo se acercó a ella: se hincó. Sus manos y brazos los mantuvo al ras de la cama; tomó las manos de su madre y las besó repetidas veces. Con una faz de extrema de preocupación, preguntó:
—Mi vida…¿estás bien?...¿Por qué me haces esto, mamá?
La mujer pese a su malestar, sonrió y acarició sus mechones lilas—Estoy bien, mi amor. No te preocupes.
Después de desviar la mirada volvió a ella—¿Por qué no me dijiste que te sentías mal? Se supone que yo soy el hombre de la casa y…debo de cuidarte. No vuelvas a dejarme así, ¿comprendes?
—Ya te dije que estoy bien, cariño. Solo fue cosa de unos extraños mareos y un dolor de estómago, el doctor me dijo que me faltaba descansar. Además, recuerda que soy tu madre y no me rindo fácilmente, ¿Por quién me tomas, Trunks Brief?—le lanzó un guiño para animarlo y provocó en el una sonrisa—Unos ridículos mareos no acabaran conmigo—la científica volteó a sus pies y observó a la agente Mizuiro.—Es un gusto verla, señorita Mai; me alegra que esté cuidando muy bien de mi hijo.
La de gabardina se sonrojó al igual que el muchacho—T-También me da gusto verla, Señora Bulma.
La mayor sonrió—¿Por cierto, Trunks?
—¿Qué pasa, mamá?
—Pensé que por motivos de seguridad, deberías de dejar por un tiempo tu departamento. Hay que saber jugar bien con nuestros enemigos.
—Sí, sí, entiendo. Está noche iré por mis cosas y alquilaré otro departamento.
—Eso no serviría de nada.
—¿A-A que te refieres…?
—Estas personas tienen los medios para buscar información eficiente. Es obvio que la factura saldrá al nombre de la Corporación, eso no es conveniente para ti. Por lo creo que ocupas de un lugar más sencillo.
—¿Y qué se supone que quieres que haga? ¿Qué compre una casa?
—No.
—¿Entonces….?
—Que te vayas a vivir a la casa de la Señorita Mizuiro.
A ambos se les abrieron los ojos como platos y de sus bocas salió un—¡¿QUÉÉÉ?!
—Eso no puede ser, mamá. Creo que en verdad te hace falta descansar.
—S-Sí, yo también opino lo mismo, Señora Bulma.
—Nada de discusiones, chicos. Yo solo les reafirmó que así es, y así será—ordenó la mujer decidida.
—P-Pero…
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El convertible manejado por la guardaespaldas, se estacionó justo en aquel edificio viejo de colores grisáceos: su hogar. El muchacho divisó lo deprimente y lejano del lugar y solo esbozó un—Diablos…
—Anda. Hay que subir—dijo Mai.
—Sí…—contestó el joven resignado.
Ese día el Sol no había salido, el filtro natural del entorno era nítido, por ello, el negro de la gabardina y del traje del presidente, lucía muy bien. Entre pasos el joven expresó—No es por ofender pero ….¿cómo puedes vivir aquí?
—Digamos que uno se acostumbra a todo, Trunks—suspiró—Increíble pero, aún estoy en adeudo con esta propiedad.
—Entiendo…—subieron las escaleras. Al llegar a la puerta el buzón de correo estaba repleto de cartas y recibos por pagar.
—Adelante—le ofreció el paso.
—Gracias, Mai—pese a todo el humilde lugar permanecía limpio, pues Violet le hacía el favor a Mai de asear su casa algunos días de la semana. Al cerrarse la puerta el muchacho siento en sus piernas las caricias de un pequeño felino, volteó hacia abajo, se hincó y acarició:—Hola amiguito.—rascaba su lomo—No sabía que gustaban los gatos.
—Su nombre es Kuro—la mujer inspeccionaba el refrigerador, en tanto Trunks se percató del pequeño altar y fue a echarle un vistazo.
Después de apreciar la fotografía, el incienso y las flores, dijo:—Supongo que ella es tu difunta abuela, ¿no es así?—la mujer desde la cocina asintió como respuesta.—Ya veo…
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La tarde se dejó venir en un suspiro, y a falta de comida salió un improvisado espagueti con salsa de tomate «¡Buen provecho!» palmearon sus manos en agradecimiento por la cena. El departamento en sí no era grande, al contrario, era muy justo, austero, muy básico para el gusto personal del Brief.
En tanto, después de la cena tomaron por turno una merecida dicha, primero salió Mai—Adelante, iré a preparar la recámara—secaba su larga cabellera negra con la toalla.
—Gracias.
Sin embargo a Trunks no le fue muy bien en la ducha, pues la vieja regadera eléctrica le dio un par de descargas y cuando cepillo sus dientes apretó tan fuerte la llave del lavamanos que se la trajo consigo—Diablos…—se miró en el espejo con el cepillo de dientes dentro de su boca además de la espuma de la pasta. Cuando la odisea de la ducha terminó, caminó hacia la recámara mientras secaba su cabello con rebeldía. Entonces, sobre el marco de la puerta, observó el panorama: Mai en la cama, y para él, una fabulosa colchoneta sobre el suelo.
—Pero la cama es matrimonial.
Mai volteó al comprender la gran indirecta de «ambos cabemos» Pero no. Ella solo dijo—Tu dormirás en el suelo.
«Su casa, su reglas»
Él hizo de tripas corazones y por poco se le salía un—¡Eres una …!—pero mantuvo la calma.
Y así, la escena se iluminaba con la luz tenue de la lámpara sobre la mesa de noche que, sombreó al hombre desde el marco de la puerta y la mujer desde lo frondoso de las sábanas estampadas. Y una miradita entre odio, inconformidad y una mínima pizca del dulzura, brotó en lo azul de sus ojos.
—Mai…
—¿Qué sucede, Trunks…?
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CONTINUARÁ…..
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¡Hola a todos!
Lo sé, después de un siglo aquí estoy subiendo el capítulo 7 de detrásDTP, ¿Cuánta cosa a pasado, no? En primera el vestuario de Trunks fue inspirado en aquel traje horrendo de novia del GT, y la Goten-Chef de mi mente loca jajaja. Definitivamente el dueño de Corporation Stars no tuvo nada que ver con el asesinato del Dr Brief, ¿entonces quién diablos será? Y Bulma sin razón se nos pone enfermita, difícil para el pilar de la familia, es normal que tenga brotes de estrés, de por sí su situación familiar es de cuidado, finalmente las madres se preocupan por todo. ¡Y venga! Ahora se nos volteó la carta y ahora será mi Trunki quien busque asilo en casa de Mai, ¿me pregunto qué tanta cosa pasara en esa casa? Jaja La gatita Kuro después de su aparición en mi FIC "Flor Artificial" la tenemos de regreso Yeiii~~
¡A todos muchas gracias por leer! Saludos a la gente bonita que dejó rws o mensajes en Facebook: Lili, Migleidi, Evelyn Cotrina, Karina, lectores silencioso ¡GRACIAS POR LEER!
Hasta el próximo capítulo.
Besos & cariños:
Kuraudea.
12/Mayo/2018
