Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a winterhorses, yo solo la traduzco.
BREAK STATEMENT
Capítulo doce – Chica dura
―Hola, papá. Siento no haber hablado contigo anoche, estaba... um... haciendo algo en ese momento.
―Está bien. Solo llamaba para ver cómo va todo. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablamos.
―El proyecto del software para la Marina me ha mantenido ocupada. Ya estamos en las fases finales. ―Intento aclararme la garganta irritada―. Además de eso, todo está igual. ―Aparto el teléfono de mi boca y toso un par de veces.
―¿Estás enferma?
―No, solo... bueno, puede. Podría ser un resfriado o alergia o algo.
Es una buena maniobra de distracción, pero Charlie Swan no se siente satisfecho.
―¿Estás segura de que eso es todo? ¿Has visto a un médico?
―No, la verdad es que no creo que eso sea...
―Deberías ir a hacerte una revisión. Asegúrate de contarle al doctor todos los síntomas, sin importar lo pequeños que sean. Nunca sabes lo que puedes haber cogido al trabajar cerca de esos militares que trabajan por todo el mundo. ¿Estás al día con tus vacunas?
―Sí, papá. Y sé que no es nada serio. De verdad, yo solo...
Mi voz se apaga mientras miro por el cristal delantero de mi coche. Me estoy escondiendo en el aparcamiento durante la comida para que Edward no me encuentre. Si hoy se acerca demasiado, tal vez vea los puntos rojos y morados alrededor de mis ojos que el corrector no puede esconder completamente.
―¿Qué pasa, Bells? ―me insta mi padre―. Habla conmigo. ¿Estás trabajando demasiado? ¿Te está estresando el proyecto?
Hay genuina preocupación en su voz y unas ardientes lágrimas se forman tras mis párpados. Quiero volver atrás en el tiempo a cuando era una niña y mi mayor problema era una rodilla raspada; él podía poner una tirita y hacer que me sintiera mejor. Quiero ese tipo de confort ahora. Lo necesito.
Pero el nostálgico anhelo me hace hacer algo poco inteligente.
―En realidad, papá, he estado teniendo, uh... bueno, ha empeorado de nuevo.
―¿Qué ha empeorado? ―pregunta con cautela.
―La depresión y... um... lo otro.
El silencio pesa en la línea. Me limpio la humedad de las mejillas y utilizo el volante para apoyar la frente.
―Creí que lo habías superado después de dejar a ese chico. ¿Por qué iba a volver después de todos estos años? ―Su tono se ha vuelto profesional y despegado, como si estuviera inmerso en una de sus investigaciones criminales.
―No sé si alguna vez ha desaparecido realmente, ―contesto rota―. Todo pareció estar mejor durante un tiempo, pero creo que siempre ha estado ahí. Ahora va mal, muy mal, y no sé qué hacer.
―Hmmm. Bueno, obviamente no puedes ir a un psicólogo mediante el seguro; el peligro de que pierdas la acreditación para asuntos Top Secret es demasiado alto y sería el fin de tu carrera. Tampoco podrás tomar antidepresivos sin que se note, porque a veces provocan falsos positivos en las pruebas de drogas para anfetaminas o benzodiacepina. ―Suspira―. Maldición, Bells, que desastre. Está en riesgo todo por lo que has trabajado.
―Lo sé, pero...
―No te preocupes, cariño, haremos algo. Empecemos con lo de, uh... vomitar. ¿Es eso lo que te deprime? Deberías dejar de flagelarte por eso. Sí, no es el mejor hábito del mundo, pero tampoco es para tanto. ¿No lo hacen todas las modelos y gimnastas? Ni siquiera es tan malo como fumar cuando lo piensas.
―Sí, supongo... ―susurro mientras intento hacer que mi corazón deje de tratar de salirse de mi pecho. Siento como si me hiciera cada vez más pequeña, encogiendo y desapareciendo sobre mí misma.
―En cuanto a la depresión... tienes que encontrar un plan. Lee algún libro sobre ello o mira si puedes encontrar terapia online. Haz ejercicio para liberar endorfinas, encuentra un nuevo hobby o sal más. ¿Estás haciendo ya alguna de esas cosas? ¿Estás intentando superar esto, Bells? ¿Intentándolo de verdad?
―Bueno, yo...
―Entonces tienes que intentarlo con más fuerza. Vamos, sé que eres mejor que esto. No dejes que todo esto arruine tu vida. Recuerda lo que pasó la última vez. No quieres que vuelvan a encerrarte, ¿verdad?
―No... por supuesto que no.
―Eso no ha sonado muy convincente.
Me aclaro la garganta y pruebo otra vez.
―Lo intentaré más fuerte, puede que busque lo de la terapia online que has mencionado o algo.
―Bien. Yo investigaré un poco más y veré qué se me ocurre. Aguanta, niña. Sé que puedes hacerlo. Eres mi chica fuerte, ¿verdad?
Me hundo las uñas en las palmas de las manos y aprieto los dientes.
―Verdad.
¡Hola!
Bueno, está claro que Bella no está sometida solo a sus propias exigencias. Estoy deseando leer vuestras opiniones.
¡Nos vemos el sábado!
-Bells :)
