Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a winterhorses, yo solo la traduzco.
BREAK STATEMENT
Capítulo veinticinco – Final de los tiempos
Mi madre intento describirme una vez lo que se siente al dar a luz. Considero que yo tengo una imaginación bastante buena y ella estaba dispuesta a dar todos los detalles que pudiera recordar sobre el proceso. Fui capaz de formarme una idea general, pero me di cuenta de que la sensación del parto era algo que no podría entender sin vivirlo yo misma.
De la misma manera, he intentado imaginar cómo debe ser tener pensamientos "normales". ¿Cómo ve el mundo la gente que no tiene una enfermedad mental? ¿Cómo se ven a sí mismos? ¿Sienten la misma inutilidad que les ahoga y la abrumadora angustia que siento yo pero, en lugar de sucumbir a ello, son lo suficientemente fuertes como para apartarlo?
He intentado adivinar cómo es un día típico para una persona feliz. Después de todo, yo he tenido períodos en mi vida en que la depresión no ha dirigido mis días. Aun así, incluso entonces, había habido algo de auto-odio y desesperación, esperando para atacar en el momento más inesperado.
Normalmente, su efecto es una melancolía de diferentes grados de severidad. Cuando la depresión es particularmente mala, unos fuertes sollozos me doblan por la mitad; siento que me están aplastando, quemando y arrancando el corazón -todo a la vez; tengo una violenta necesidad de correr o gritar o golpear algo; mi alma se convierte en un globo que se llena de gruesas lágrimas hasta que está hinchado y estirado con el esfuerzo de contenerlo todo.
A veces estalla: exploto en inútiles trozos y un vacío marca el lugar en el que no existo; mi cuerpo, mente y alma se empapan de apatía; cada parte de mí se entumece. Esto me ha pasado unas cuantas veces y son ocasiones que me describen cuando estoy en mi punto más bajo -sin ganas de vivir, lista para una nada permanente con el letargo siendo lo único que evita que busque una salida.
Pero esta vez no.
Aunque la visita de Rosalie ha sido el catalizador, su confrontación solo ha acelerado lo inevitable. Llevo demasiado tiempo hundiéndome. Mi cabeza se ha mantenido sobre la superficie de las arenas movedizas tanto tiempo solo gracias a Edward. Su breve presencia en mi vida ha sido como un bálsamo, un sueño en medio de una pesadilla, un analgésico para un cáncer terminal. Él me dio alivio cuando más lo necesitaba.
Pero no ha sido una cura.
Mi remedio elegido es ser encontrada al fondo de un montacargas localizado en un molino de pienso. Está apartado de los caminos, aislado, en una zona rural y es lo suficientemente alto como para servir a mi propósito. Me lo encontré por accidente hace unos años, después de perderme de camino a una sesión del comité de expertos de una compañía. Cubre perfectamente todas mis necesidades.
Ya en la adolescencia decidí que me iría con un salto, en lugar de otros métodos. No quiero sufrir durante mucho tiempo, así que nada de abrirme las muñecas o tomar pastillas, y no puedo arriesgarme a sobrevivir, lo que pasaría en un accidente de coche o con un disparo mal dado en la cabeza. Saltar desde una altura extrema será simple y efectivo. Puede que el viaje de bajada no sea divertido, pero no durará mucho.
Es lo máximo que puedo esperar en una situación como esta.
Aunque mi cuerpo tiembla de forma violenta por el frío de finales de enero, la única razón por la que lo noto es porque mis manos tiemblan contra la helada escalera de metal que sube por un lado de la torre. Mi entumecimiento mental parece estar aplacando mi sensación física también. Es posible que sea algo bueno, considerando que está helando y lo único que llevo puesto son los finos pantalones de vestir de lana y el ligero jersey que he llevado al trabajo.
Peldaño a peldaño, mano sobre mano, mi ritmo se mantiene constante con el latido de mi corazón. No bajo la mirada, siempre hacia arriba, con los ojos puestos en mi destino. La intensidad del viento aumenta cuanto más subo y, en alguna ocasión, mis dedos pierden agarre o la suela de mi zapato se desliza por el gastado peldaño de la escalera.
Casi a mitad de camino, mi pie izquierdo no engancha bien al subir y se me cae el zapato. Durante unos segundos se oye un sonido metálico mientras salta entre la torre y la escalera durante la caída. Mi altura ya es lo bastante significativa como para no escuchar su colisión final con el suelo.
Encuentro esto como un alivio.
Quitándome de una patada el otro zapato, sigo subiendo. Cuando llego arriba del todo, mis extremidades están entumecidas por el frío y no soy capaz de estirar los dedos. La estructura sobre la que ahora estoy sentada se balancea con el viento.
Miro a la oscuridad, hacia los campos de cultivo desnudos, los terrenos residenciales de formas extrañas y las huellas del denso monte. Algunas luces de casas y farolas motean la tierra a mi derecha, y una serie de círculos blancos se mueve por negras franjas que serpentean hacia el brillo de la cercana ciudad. Mientras que algunas personas habrían encontrado la vista hermosa o conmovedora, yo solo recuerdo que todos esos puntos de luz representan a gente que no me conoce o a la que no le importa que esté a punto de acabar con mi vida. De los billones de personas que habitan el mundo, no estoy segura de que a ninguna le entristezca mi muerte. Ese angustiante pensamiento solo le da más apoyo a mi resolución.
Estás equivocada, susurra una pequeña voz en mi cabeza. Edward estará triste. A él le importará. Siempre.
―No. A él le importaba la persona que creía que yo era. Cuando lea ese correo electrónico, todo será diferente. Se alegrará de que tomase la iniciativa de terminar con la relación.
En el fondo no crees eso.
―Sí que lo hago. Tengo que hacerlo o... da igual, no importa. No puede salvarme de esto. No le voy a hacer caer conmigo. Es inútil. Yo soy inútil.
Puede, puede que no. Nunca has entrado en un programa de terapia intensiva.
―¡No puedo hacer eso! Perderé mi trabajo... todo el mundo lo sabrá... y, ¿qué pasa si no ayuda? ¿Y si no me sale bien? No puedo soportar pensarlo. Es demasiado. Preferiría no intentarlo que probar y fracasar en algo tan grande, tan importante.
¿Y si puedes con ello? ¿Y si no fracasas? O ¿y si lo haces pero aprendes a redefinir el "fracaso" como una oportunidad para crecer? ¿Y si Edward quiere quedarse a tu lado... y si él es una fuente de fuerza y apoyo durante todo el proceso?
―¡Cállate, cállate, cállate! ―grito en la noche, arañándome los lados de la cabeza―. He pensado esto mil veces ya. Me convenzo de tener esperanza, de creer que puedo mejorar, pero nunca cambia nada. Estoy harta de pasar por la misma mierda una y otra vez. ¡Una y otra y otra y otra vez! Me he decidido, me he cansado de vivir este infierno. Ya no más. ¡Se acaba ahora!
Me pongo de pie de un salto y voy hasta el borde del tejado. El viento ha parado en los pasados minutos y todo está en calma excepto por mi frenético corazón. Respiro profundamente varias veces para aclararme la cabeza. Si solo me quedan segundos de vida, quiero que sean buenos.
De forma espontánea, pensamientos de Edward llegan a mi mente. Sonrío. Igual que el paisaje de abajo, mi vida ha sido oscura, pero sí que ha habido puntos de luz. Edward ha sido el más brillante de todos, con su risa fácil y su personalidad buena.
Pienso en esos brillantes ojos verdes, como trozos de cristal suavizado por el mar, siempre claros y abiertos a mí, pacientes y cómplices. Esa es la imagen en la que me concentro, la que me llevaré conmigo.
Tomo aire profundamente una vez más y lo suelto. Mis ojos se cierran por voluntad propia. Mis manos forman puños. Mis músculos se tensan como preparación.
Doblo las rodillas, me inclino hacia delante y entonces...
Suena música.
Unas notas fantasmales en el viento. Una voz...
Mi cuerpo se sacude sobresaltado como reacción al sonido inesperado. El movimiento me hace perder el equilibrio y, durante un largo momento, me balanceo al borde de la torre, con los brazos moviéndose por instinto para intentar evitar la caída. Hay un instante en que me cierno sobre la nada y parece claro que voy a caer, y es el momento en que me enfrento a la realidad de mi muerte.
Y me doy cuenta de que no la quiero.
―¡No!
Usando la poca fuerza que tengo, echo mi cuerpo hacia atrás, lejos del abismo, lejos de la auto-destrucción, y hacia la seguridad del tejado. Mis piernas se deslizan debajo de mí y me caigo.
No estoy segura de si he hecho muy poco esfuerzo o si lo he hecho demasiado tarde.
El estremecedor impacto de mi coxis contra el borde de la torre hace que un terrible dolor suba por mi columna. Pierdo la sensibilidad por todo el cuerpo.
¿He rebotado por el lado? ¿Estoy cayendo? ¿Este es el final?
Pero mis sentidos comienzan a regresar lentamente y me permiten reconocer que estoy bien. Estoy tumbada boca arriba, con el alero del tejado clavándose en mis muslos justo sobre las rodillas, pero estoy bien.
Estoy bien...
Estoy bien...
Sin fuerzas para moverme, me quedo varios minutos en esa posición, con el pecho subiendo y bajando rápidamente por la adrenalina que recorre mis venas. Mi mente está benditamente silenciosa, así que aprovecho el respiro. Hay muchas cosas que debo considerar, muchas cosas que reevaluar pero, por ahora, no hago nada más que maravillarme por el imparable murmullo de mi corazón.
El ritmo va bajando hasta volver a la normalidad. Escucho atenta el sonido, ignorando mi dolorido cuerpo y el hecho de que estoy a 53 metros de altura. Es un ritmo pacífico, ancestral. Casi puedo oír las suaves notas de una conmovedora melodía llenando el aire como acompañamiento.
And there's no mountain too high, no river too wide
Sing out this song, and I'll be there by your side
Storm clouds may gather, and stars may collide
But I love you, I love you
Until the end of time
Come what may...*
Fascinada, apenas me atrevo a respirar hasta que la música se detiene de forma abrupta. Mis manos hinchadas se meten en los bolsillos de mis pantalones y rebuscan dentro. Mientras tanto, suena la alarma de un nuevo mensaje de voz, seguida rápidamente por la de dos mensajes de texto. Al final, mi mano derecha sale victoriosa y saca el teléfono que no puedo recordar haberme guardado ahí. La pantalla está rajada, pero aun así se ilumina cuando la desbloqueo.
Tres llamadas perdidas y seis mensajes de texto de Edward.
Llamadas de Edward... música... lo que he escuchado ha sido su tono de llamada, justo ahora, y antes... Come what may... I love you... come what may... I love you...
Con las lágrimas nublándome la vista, intento meter el código, pero la pantalla rota no registra mi huella. Aprieto los dientes frustrada y desesperada -nunca antes había deseado tanto escuchar su voz como ahora. Necesito escuchar su voz. Tengo que volver a mi casa. Tengo que hablar con él. Tengo que intentar arreglar las cosas.
Tengo que intentarlo. Lo haré.
Dándome la vuelta apoyada en las manos y las rodillas, me arrastro hasta la escalera y miro abajo por un lado. La noche está tan oscura como antes, todavía es imposible ver el suelo. Siento cómo el pánico sube de mi estómago hasta mi garganta mientras me coloco en los peldaños. No puedo creer que haya subido a tal altura. No estoy muy segura de mi habilidad para hacerlo al revés sin sufrir daños -o algo peor.
No puedo pensar eso. Ahora no. Todo es diferente ahora.
―Paso a paso, ―susurro, bajando un helado pie sobre el primer peldaño de metal.
Paso a paso.
*Fragmento de la canción Come what may, de la BSO de Moulin Rouge: Y no hay una montaña lo suficientemente alta, ni un río lo suficientemente ancho / Canta esta canción y estaré ahí a tu lado / Puede que aparezcan nubes de tormenta, y que las estrellas colisionen / Pero yo te amo, yo te amo / Hasta el final de los tiempos / Pase lo que pase...
¡Hola!
Todos esos capítulos anteriores que te ponen los pelos de punta desembocan en esto. Lloré como una enana al leerlo y tuve que tomarme un par de días antes de seguir leyendo.
Dicen que a veces tienes que tocar fondo para poder levantarte. Este capítulo es duro, pero creo que Bella necesitaba esta experiencia, estar al borde de una muerte buscada, para darse cuenta de que quiere vivir.
¿Qué pensáis vosotras? Estoy deseando leer vuestras opiniones.
Perdonad que haya tardado tanto en actualizar. He tenido problemas de conexión, así que no he podido hacerlo antes.
¡Nos vemos el martes!
-Bells :)
