Kyoko caminaba, a paso lento, a su próxima clase. Su aula estaba: bajando las amplias escaleras, que a sus costados estaban llenas de carteles anti-bullying, anti-suicidio y de ayudar a los cachorrillos de un albergue; cruzando el gimnasio, donde se hacían todos los años el acto de inicio de año; y en una esquina, casi abandonada del colegio, se situaba en total penumbra la clase de música. Entro al aula, y vio que todavía no había nadie, ni siquiera el profesor había llegado. Y con razón, todos deberían estar durmiendo en algún lugar del colegio, todavía faltaban ocho minutos hasta que volviera a tocar el timbre dando inicio a las clases. Se dirigió al comedor del colegio a comprar una manzana, pero en el transcurso de regreso al aula, una desgracia ocurrió.

—Pe...Perdón, no te vi, estaba distraída y...y —se disculpaba una joven de pelo castaño claro. La chica se había hecho una bolita en el suelo mientras se disculpaba

—Cariño, no hace falta llorar sobre la leche derramada, o en este caso té —dijo con una sonrisa irónica. Miró su falda unos momentos, y se agachó hasta donde estaba la bolita y le tendió la mano para ayudarla a levantarse. —¿Me recuerdas tu nombre?

—Marumi Maruyama, pero todos me dicen Rumi —dijo aceptando la mano que Kyoko le ofrecía —¿No estás enojada con Rumi?

—Claro que estoy enojada, me manchaste la pollera un lunes — dijo con cara inocente, acción que hizo estremecer a la más pequeña —pero no te preocupes, por ahora no haz hecho nada de gran importancia como para que te tenga bajo la mira, la poler la puedo lavar cuando llegue a casa. Pero cuídate, no valla a ser cosa... —dejó la crees sin terminar, para estresar aún más a Rumi. Ya se estaba llendo cuando recordó algo y le hablo a la chica —Ah Rumi, antes de que me olvide, dile al profesor que me ausentaré a su clase por este problemita —señaló la parte de la pollera que estaba manchada con la infusión, y antes de que la otra chica pudiera decir algo, siguió hablando —. También dile a Kaede que estaré en el mismo lugar de siempre.

La chica de cabellos cortos, se fue dejando sola a una muy confundida Rumi. Kyoko caminó a paso lento hacia el baño, para poder limpiarse la mancha de te, de su pollera, luego iría a su lugar especial. En el camino hacia el baño, se encontraba a las personas que iban hacia sus respectivas clases. Cuando llegó al baño, el timbre para el inicio de las clases sonó. Encendió la canilla, y lavo la punta de la pollera donde estaba manchada. Volvió a mojar sus manos y las paso por su pelo, peinándolo hacia un costado. Cuando terminó de arreglarse, sacó la cabeza por la puerta y miró a los costados, para ver si venía algún profesor. Salió del baño y se dirigió hacia la terraza del colegio, subió las escaleras, abrió la puerta y sentó en el piso, apoyando su espalda contra la pared. De a poco fue cerrando los ojos hasta caer en un sueño profundo.

Mientras tanto, en el salón de música, Kaede estaba preparando el violín de Kyoko, ya que había terminado de limpiar su flauta traversa. Pasaron los minutos y el timbre que daba inicio a la clase sonó, y con ello entró Marumi.

—Em...quien es Kaede —le preguntó a un alumno, el chico se congeló al por ese nombre. Temblando señaló a la pelinegra, que estaba afinando el violín —. Gracias —a paso lento se fue acercando a Kaede.

—Ka...Kaede-san —dijo tímida. La pelinegra la miró por un breve minuto y siguió en si tarea —Kaede-san, em...Mogami-san...dice que la espera en el lugar de siempre.

—Está bien, ahora largo de mi vista —dijo sacudiendo la mano para sacarla de su vista.

La pelinegra dejó el violín sobre la silla a su lado y se paró, para dirigirse a la salida del aula. Pero, cuando estaba abriendo la puerta, chocó con un gran pecho. —¿Donde se dirige Kotonomi-san? —dijo un chico alto con una sonrisa en la cara

—A buscar a Kyoko, asi que si me permite —trato de esquivar al chico, pero el hombre la tiro del brazo hacia dentro.

—En mi hora nadie sale. Ahora bien, me tengo que presentar con sus compañeros. —El hombre entro y se paró en frente del piano. —Mi nombre es Tsuruga Ren. Por lo que resta de año, estaré enseñándoles música. A su profesora se la ve afectada con el nacimiento de su hijo. Ahora, —dijo dirigiéndose a la castaña —Su nombre es Marumi Maruyama ¿no? — la castaña asintió un poco temerosa —¿Sabes tocar algún instrumento?

En el fondo, el murmullo incluía groserías al estilo de: 'bien que sabe de tocar las pijas de los profesores' y demás, todo de parte de los varones. Las mujeres simplemente se limitaban a ver hacia otro lado, excepto Kaede, quien reia junto a los varones, solamente para incomodar a la nueva.

—Ya que están todos tan charlatanes allá atrás, cuando termine con ella —dijo señalando a la castaña —¿podrían explicarme el funcionamiento del instrumento que tocan? Marumi, vamos de nuevo, ¿sabes tocar algún instrumento?

—Se...se algo de violín —dijo agachando la cabeza para no encontrare con la mirada del profesor.

—Muy bien, al lado de Kotononami-san hay un violín. Puedes usar ese.

La castaña a paso lento se acerco a Kaede, quien estaba tocando una simple, pero hermosa, melodía en su flauta traversa, y dijo —Kotonami-san, ¿puedo usar el violin?

—No —dijo alejando la flauta de su boca para que se la pudiera entender mejor —el violín es de Mogami.

—El violín puede ser de la tal Mogami, pero ella no esta aquí, así que Marumi, si puedes usarlo —dijo el profesor acercándose a las dos chicas.

Ren dio como iniciada la clase, y Kaede y Maruimi, tuvieron que tocar juntas dos canciones. pero para desgracia de Kaede, la castaña, no sabia tocar tan bien el violín, por lo cual, no son tan hermoso. Pasaron los cuarenta minutos de clase y toco el timbre para el cambio de clase. Kaede agarro sus cosas y las de su amiga, y cuando todos se fueron ella salió del aula y se encamino hacia su próxima clase. Al entrar al aula, estaba su amiga sentada en su asiento usual.

—La próxima trata de no faltar a la clase de música, si a ti te gusta esa clase. Además pensé que no ibas a venir a esta clase, así que te iba a ir a buscar en el descanso —dijo cuando llego al lado de Kyoko. Deposito las cosas de su amiga en el piso y se sentó a su lado.

—Ya se, pero la nueva me tiro te en la pollera y no podía ir así a la clase. En el descanso voy a ir a tocar el violín un rato —dijo. La pelinegro iba a agregar algo mas, pero la profesora de biología entro, y todos tuvieron que hacer silencio.