Capítulo 1: La vengadora.

La luna se alzaba sobre aquel oscuro y pútrido bosque. Cualquier tipo de animal cercano era instantáneamente absorbido por sus profundidades, mutando en alguna extraña y monstruosa criatura propia de cualquier demonio del abismo. Arboles tan resistentes y fuertes que parecían pilares de hierro creados por algún desquiciado. Nubes de gas tóxico, tan ácidos que eran capaces de derretir la mismísima roca y fundirla hasta no dejar más que una masa amorfa en el piso. Lagunas de color rojizo, formadas por la mescla de distintos tipos de materiales descompuestos y arrasados por el tiempo, pero completamente mortales para cualquier ser humano… excepto, para ella.

[LEVANTATE]

Desde lo más profundo de aquella oscura fosa. Desde el mismísimo centro del abismo aberrante y monstruoso que la propia humanidad había creado…

[ES HORA DE QUE REGRESES Y LES MUESTRES EL MAL QUE HAN CAUSADO…]

Aquel fluido viscoso comenzaba a moverse con una violencia tan bestial como jamás lo había hecho antes. Gruñidos de frustración podía oírse a lo largo y ancho de todo el bosque, haciendo eco en el inmenso vacío del lugar.

[ELLOS FUERON QUIENES TE TRAJERON AQUÍ, TE DESPRECIARON, TE TRATARON COMO UN MONSTRUO Y TE DEJARON MORIR COMO UN SIMPLE ANIMAL RABIOSO…]

La amalgama babosa de la cual estaba hecha aquella laguna forzaba fuertemente a la criatura dentro de su trampa mortal, como una mera trampa de arena atrapando a su insensata presa… pero ella no era nada parecido.

[DEPENDE DE TI, HONRRAR LA MEMORIA DE QUIENES CALLERON AL IGUAL QUE TU…]

Un poderoso rugido de guerra, le siguió a el sonido de la salpicadura de aquella baba roja impactando contra los arboles de la cercanía y fundiendo su corteza con su esencia.

[ASI QUE LEVANTATE, PUES YA NO ERES UN HEROE…]

Una figura femenina, sombría y oscura, llena de rabia y rencor frotaba sus dientes entre sí, haciendo un sonido estremecedor que solo resonaba con el eco del bosque y la hacía parecer aún más animal.

[YA NO PORTAS LA MALDICION QUE SE TE FUE OTORGADA CON TU LLEGADA A ESTE MUNDO, AHORA…]

Los residuos de aquella laguna quemaban su piel mientras se percudían sobre esta, fusionando su esencia con el odio de aquella persona que poco a poco se volvía más y más violenta y sedienta de sangre. El dolor que sentía, era inexistente en comparación con su determinación por completar su nueva misión.

[AHORA ERES MI VENGADORA]

Unas ropas de color rojo y negro comenzaron a formarse alrededor de su desnudo y herido cuerpo mientras las heridas eran rápidamente regeneradas y reducidas a nada más que un recuerdo. Ahora, lo que alguna vez había sido uno de los héroes del reino… se había extinguido para siempre…

[AHORA ERES LA VENGADORA CARMESÍ Y BUSCARAS SU SANGRE…]

Solo una cascara vacía sin alma, un monstruo sediento de sangre y lleno de odio era lo que quedaba. Finalmente, su cabello termino de teñirse de un rojo sangre, símbolo de su transformación final.

[LA SANGRE… DE LOS HEROES]

-¿?: Sangre… SANGRE… ¡HEROEEEEEE!

Un grito ensordecedor resonó por todo el bosque mientras la sangre que había emanado del cuerpo de la chica se concentraba en su mano, formando una espada completamente roja, tan afilada como la mirada que se mantenía en sus ojos.

[OBJETIVO PRINCIPAL: DESTRUIR A LOS HEROES DE LA LANZA, ARCO, ESPADA Y ESCUDO]

-.-

La carreta mercante de Beloukas se movía lenta y pacientemente por la sombre de los árboles que adornaban el camino central de aquel extenso y bello prado. La sonrisa del hombre había permanecido en esa misma posición por todo el viaje, cosa que perturbaba considerablemente al muchacho sentado en la parte trasera del vehículo, junto con algunas cajas y bolsas que no servían más que para adornar la carreta. Con su mirada fijada en aquel extraño artefacto, James recordaba su enfrentamiento con la bestia en aquel bosque.

"De alguna manera de que no lograba comprender, este pequeño juguetito me había salvado la vida… ese mensaje "Clock Tower Prision" había aparecido segundos antes de que aquel monstruo quedase suspendido en el aire. No puedo creer que realmente este considerando esto… pero dadas las circunstancias y lo vivido hasta el momento, no queda otra respuesta… fue magia."

-Beloukas: Señor James, ya casi llegamos a nuestro destino.

-James: ¿Aquí viven los héroes que mencionó?

-Beloukas: No como tal, pero si son de pasar bastante tiempo por aquí, así que deberías echar un vistazo.

-James: Hey, eso no fue lo acordado.

-Beloukas: Lo sé, pero es lo más cerca que puedo llevarte de ellos. Es imposible saber en dónde están en todo momento, pero deberías ir a hablar con el Rey si tu misión es tan importante.

"Pfff, debí adivinarlo. Como todo buen comerciante, su vena de estafador esta siempre latente. Aunque ahora que lo recuerdo, ese viejo dijo que el reloj me guiaría hacia mi héroe designado."

James miro detenidamente el artefacto sostenido entre sus manos, analizando minuciosamente su aspecto y características mientras presionaba cada parte de aspecto llamativo en busca de alguna respuesta.

"Creo que está roto…"

-James: Bueno de cualquier forma estaré un tiempo en este lugar supongo ¿Conoce alguna especie de estancia donde pueda quedarme?

-Beloukas: Hay algunos lugares muy buenos en la ciudad, solo hace falta buscarlos. Si te las ingenias puedes conseguir pasar un día con menos de una moneda de plata.

-James: Perfecto, eso quiere decir que tengo dinero para un tiempo, aunque debo buscar una forma redituable para sobrevivir.

"Tal vez consiga dinero con el héroe… o me preste, no sé."

El puente levadizo cayó frente al dragón terrestre que movilizaba la carreta, dejando ver el interior de la ciudad y permitiendo el paso del vehículo a sus profundidades. Casas lujosas y acogedoras, pero al mismo tiempo de apariencia tan antigua y poco agraciada que parecieran haber sido creadas con la mera temática del medievo. Personas con ropas extravagantes, armaduras y faldas que cubrían sus cuerpos completos, eso fue lo primero con lo que James se encontró al mirar a su alrededor.

-James: Genial, me metí en algún extraño cuento de hadas por lo que veo…

Susurro para sí mismo mientras volvía su mirada a la interfaz que se le presentaba delante de sus ojos, buscando cualquier tipo de interruptor o guía para su camino. De manera desprevenida, sus dedos se movieron hasta la opción interpretada por nosotros como "habilidades" demostrando un menú extraño y largo que se movía en todas las direcciones posibles y funcionaba a modo de telaraña, teniendo como inicio la única habilidad desbloqueada de James.

"Mmmm ya veo. Entonces esto fue lo que me salvó, bien será muy útil más adelante, puedo estar seguro de eso. Me pregunto de que servirán todas las otras…"

-Beloukas: Lo veo confundido señor James, ¿ocurre algo?

-James: No, no, está todo bien… por ahora.

-Beloukas: Bien, me alegra oír eso, puesto que tendré que pedirle que baje de la carreta.

-James: ¿Qué? ¿Porque?

-Beloukas: Mi negocio no termina de ser bien visto por la gente, ya sabe. No creo que quiera levantar falsas sospechas por parte de la gente.

-James: Falsas sospechas… bien, supongo que es todo. Por cierto, ¿por cuánto tiempo debo llevar esta cosa?

Cuestionó mostrando el huevo que había comprado antes del comienzo del viaje.

-Beloukas: Es difícil saberlo, pero le recomiendo que lo mantenga en un lugar cálido si quiere que realmente surja algo de él.

"Con cierto aire de dudas y desconfianza, me quite mi chamarra y envolví el huevo entre sus costuras, formando una especie de pequeño nido donde podría estar más cálido. Sigo teniendo como opción el comerlo, pero solo lo haré si es completamente necesario por el hecho de que podría enfermarme."

En cuanto el mercader se despidió, el cristal protector del artefacto de James comenzó a brillar y un mensaje apareció delante de sus ojos. Una encomienda clara, difícil de completar, pero tranquilizadora debido a su significado.

[MISION PRINCIPAL: ENCONTRAR AL HEROE DEL ESCUDO]

"Bueno eso no me dice demasiado, pero es un comienzo. Vamos a explorar, supongo…"

Las miradas de las personas se posaban rápidamente sobre el muchacho, susurrando ocasionalmente algún comentario grosero debido a su extraña ropa, casi desconocida para ellos más allá del mero rumor de él que los héroes del reino usaban esas mismas. Poca importancia le daba James, el chico no era el tipo de persona al que le importaba demasiado lo que opinaran los otros, sino más bien, prefería estar en paz consigo mismo y lo demás, pues ¿qué demonios importa? Tienda tras tienda, negocio tras negocio el muchacho buscaba de manera desesperada alguna señal o pista del paradero de su objetivo. Sin embargo todos los vendedores parecían siempre dar la misma respuesta. "No tengo idea, ¿porque me interesaría relacionarme con ese delincuente?"

"Comenzaba a pensar en que posiblemente el héroe del escudo no era la persona más querida de todo el lugar. O tal vez simplemente es alguna especie de costumbre tratar a los héroes de esa manera… o tal vez hizo algo que desagrado a toda esta gente."

-¿?: ¡Oye!

De repente, mientras el joven estaba caminando y sumergido en sus pensamientos, el llamado de un hombre alto, calvo y con un delantal marrón llamó rápidamente su atención.

-James: Wep! ¿Quién me llama?

-¿?: ¡Ven aquí!

Exclamo el extraño hombre mientras alentaba al muchacho a acercarse moviendo su mano en su dirección. James simplemente levanto sus hombros y camino lentamente hacia aquel sujeto quien parecía, al igual que todos los demás, extrañado por las ropas del chico.

-¿?: Escuche por ahí que estás buscando al héroe del escudo, ¿es eso cierto?

-James: No lo digo yo, lo dice la gente, pero es cierto.

-¿?: Eh… ¿eres amigo suyo?

-James: ¿Puedo preguntar lo mismo?

-¿?: Bueno…

Mirando a su alrededor, el vendedor pudo ver cómo la gente comenzaba a mirar de manera extraña al hombre, susurrando entre ellos y hablando a sus espaldas de una manera grosera y poco agraciada para su negocio. Rápidamente aquel hombre tomo a James del hombro y comenzó a jalarlo hacia adentro de su local, forzando a este a entrar.

-James: Hey, hey, hey, tranquilo, ¿qué demonios estás haciendo?

-¿?: Sigamos esta conversación adentro… no me gustaría causar un malentendido.

Cerrando la puerta detrás de sí, aquel sujeto soltó al relojero, disculpándose adecuadamente por su actitud mientras se dirigía calmadamente detrás del mostrador y mantenía una mirada de interrogación en el confundido muchacho.

-Erhard: Mira, disculpa por actuar de esa manera pero lamentablemente la gente ha estado muy tensa últimamente con el tema de las olas y todo eso. Mi nombre es Erhard y se podría decir que soy un amigo un tanto cercano del héroe del escudo.

-James: ¿Entonces podrías decirme dónde encontrarlo? El anciano que me trajo a este sitio dijo algo sobre encontrarlo y ayudarlo a vencer no sé qué locura.

-Erhard: Como suponía, no eres de por aquí.

-James: Bueno, es algo evidente ¿no crees? ¿Podrías ayudarme a encontrarlo? Si él es como yo, probablemente pueda darme alguna idea más clara de en qué estoy metido.

Suspirando mientras pasaba su mano sobre su rostro, Erhard susurro algunas palabras inentendibles. El hombre se veía claramente frustrado por la situación, tal vez porque simplemente no sabía cómo proseguir ante esta.

-Erhard: Escucha, el muchacho se ha hecho una reputación muy mala en este lugar… solo diré que tuvo un tropiezo muy duro cuando llegó. ¿Porque no buscas primero a los otros héroes?

-James: No puedo hacerlo, un mensaje me dijo que buscara específicamente a héroe del escudo. Supongo que no servirá si me encuentro con los otros.

-Erhard: Mi punto es que, el sujeto ha desarrollado una actitud un poco pesada por lo que tuvo que vivir. No es una mala persona, puedo asegurártelo, pero tiene un carácter un tanto duro.

-James: El hombre se hace respetar, es algo aceptable. Solo dime donde esta y me encargare del resto.

-Erhard: No vas a cambiar de opinión aunque siga insistiendo ¿verdad?

-James: Es bastante improbable.

La mirada de James se fijó por unos momentos sobre las armaduras que se exhibían en el lugar. Un destello de interés brillo en sus ojos mientras el chico frotaba su barbilla con su mano y escuchaba las palabras del hombre parado delante de él.

"Recuerdo que mi padre tenía muchas de esas cosas. Era un completo fanático, imagínate cientos de armaduras de distintos tipos, mitologías, diseños y colores, paradas una junto a la otra en un largo y extenso pasillo, reunidos como guardias protegiendo las puertas de un imperio… nunca me dejo jugar con ninguna de ellas, por cierto"

-Erhard: ¿Hermosas no es así?

Replico el vendedor con cierto aire negocio mientras sonreía de manera convencida. James solo asintió con la cabeza mientras se acercaba lentamente a estas para admirarlas de cerca.

-Erhard: Puedo venderte algunas si te interesa, pero por tu nivel actual dudo mucho que puedas usarlas.

-James: ¿Nivel actual?

Pregunto mientras dejaba salir una pequeña risa.

-James: ¿Dices que por el mero hecho de no tener nivel no poder ponerme una pequeña pieza de tela? Por favor hombre jajaja.

Luego de decir eso, Erhard simplemente lanzo un pequeño guante de cota de mallas a las manos del muchacho, causando que instantáneamente este caiga al suelo, presa del peso de la armadura. Aun siendo una simple y pequeña pieza de metal, era lo suficientemente pesada como para aplastar su mano en el suelo y no dejarlo mover.

-James: ¿Q-QUE DEMONIOS?

-Erhard: Escucha muchacho, este mundo es muy distinto del que tu vienes. Las reglas aquí son claras y debes respetarlas al pie de la letra. Si es no, es NO y punto, de lo contrario, serás aplastado por las consecuencias.

"Seguido de tal advertencia, Erhard pasó a retirar rápidamente el guante de mis manos, alzándolo con apenas unos dedos, como si de un pedazo de papel se tratase. Me había quedado más que claro lo que había ocurrido y a pesar de que me parecía lo más injusto del mundo, no podía hacer más al respecto sino hacer caso a aquel aviso del destino."

-James: Bien… entonces véndeme algo que pueda usar y dime dónde encontrar al héroe del escudo, por favor.

-Erhard: Bien, pero con una condición.

-James: ¿Que necesitas?

-Erhard: Dile que venga a hablar conmigo cuando lo encuentres, tal vez tenga algo que le interese.

Como consecuente el hombre dio la espalda a James, tomando rumbo hacia la parte trasera de la tienda trajo de regreso unos ropajes completamente grises, sin color o simbolismo alguno.

-Erhard: Esta es una armadura de nivel 1, es delgada y ligera como una ropa cualquiera, pero soportara algunos golpes.

-James: Genial, pero también voy a necesitar un arma.

"Instantáneamente luego de decir eso, un mensaje en letras grandes y rojas apareció ante mí."

[RESTRICCION DE ARMA LEGENDARIA: NO PUEDES LLEVAR NINGUN TIPO DE ARMA QUE NO SEA TU ARMA ELEGIDA]

-James: ¿Sabes qué? creo que estaré bien así…

-Erhard: En ese caso, serán solo 50 monedas de cobre.

-James: Guarda el cambio.

Exclamo haciendo entrega de una moneda de plata. Diciendo esto, James prosiguió a equiparse los ropajes que le habían sido entregados, aun desconfiando y refunfuñando por las extrañas reglas físicas de ese mundo. Nuevamente un mensaje apareció ante él, señalándole esta vez, una buena noticia.

[ARMADURA DETECTADA, ACTUALIZANDO ASPECTO VISUAL]

Un destello blanco comenzó a emanar de la ropa, ahora blanca como la luna y rápidamente comenzó a teñirse de un color verde azulado con retoques de negro y blanco. Como toque final, el reloj agrego a la armadura una pequeña capucha en la parte trasera del traje.

-Erhard: Vaya ¿estas lleno de sorpresas eh?

-James: Ni yo sabía que eso pasaría.

-Erhard: Bueno la verdad es que te queda muy bien.

-James: Gracias, ahora ¿Dónde puedo encontrar a ese tal héroe?

-.-

El carruaje de madera subía por la ladera principal, un camino que llevaba a un pequeño pueblo mercantil, muy poco poblado pero utilizado como punto de reposo para viajeros y vendedores ambulantes. Y este era el destino de James… Deteniéndose lentamente sobre un punto de corte entre la subida del camino y la continuación recta del mismo, el vehículo dejo en medio del campo a nuestro muchacho, quien usando su propia chamarra a modo de mochila, cargaba incesantemente el huevo que tanto había pagado.

-Conductor: Lo siento mucho mi amigo, pero hasta aquí llegamos nosotros. La pequeña no se siente muy bien y no quiero esforzarla demasiado en lo que queda del viaje. De igual forma, no queda demasiado para llegar al pueblo, solo tienes que seguir el camino y llegaras en algunos minutos, no hay pérdida.

-James: En ese caso no hay problema amigo.

-Conductor: Si le interesa puedo reembolsarle parte del dinero que gastó para llegar aquí.

-James: No hace falta, cárgalo a mi cuenta, tarde o temprano nos volveremos a ver.

Exclamo mientras enérgicamente comenzaba a trotar camino arriba, dejando atrás al conductor del carruaje y a su pequeño Filolial.

"Pajarracos gigantes que tiran de carretas como si fuesen caballos, este mundo es cada vez más extraño… Pero supongo que es interesante."

Afrontando la posibilidad de encontrar cualquier tipo de monstruo que pudiese interrumpir su camino, el joven había tomado la decisión de usar uno de los viajeros que ofrecían transporte fuera de la ciudad, gastando una pequeña parte del dinero que le quedaba con la esperanza de encontrarse finalmente con su objetivo. El problema ahora sería si su miedo de encontrarse con cualquier tipo de "enemigo de zona" se hacía realidad. No hay mucho que un sujeto portando un reloj pueda hacer, por mucho que el reloj pueda ralentizar a los enemigos.

"Comencé teniendo un muy buen ritmo, podía mantenerme corriendo un buen rato sin cansarme debido a las rutinas de ejercicio que realizaba frecuentemente, el problema real comenzó en cuanto la pendiente comenzó a hacerse cada vez más empinada y yo de ninguna manera estaba acostumbrado a correr sobre pendientes, por lo que comencé a perder aguante rápidamente."

Llegando a su punto de quiebre, James simplemente se dejó caer sobre su vientre, exhausto por el cansancio, respirando fuertemente por su boca y esperando que lo de "queda poco para el pueblo" sea más que solo un ánimo. Y entonces toda su energía simplemente se acabó en el momento en que, viendo sobre su propio hombro, pudo ver al carruaje que lo trajo hasta ahí, aun en su posición y observando su vago intento por subir la cuesta arriba del camino.

-Conductor: ¡No se rinda señor James! ¡Solo faltan unos pocos kilómetros!

"Maldije para mis adentros a ese condenado pájaro mientras lentamente me levantaba y retomaba la caminata, ahora tomándola con mucha más calma… en ese momento, me hubiese encantado tener cualquier tipo de bebida energizaste, por muy asquerosas que me parecieran en el pasado…"

Lamentablemente, lo que se había tornado en un viaje tranquilo, rápidamente amenazo con convertirse en una verdadera prueba de aptitud para el muchacho. En la lejanía, casi indistinguible más que por unos lejanos sonidos, podía oírse el frio y rígido impacto de dos metales moviéndose a gran velocidad. Por cada paso que James daba, se podía oír cada vez más fácilmente y se hacía evidente que se trataba de algo más que una simple idea suya.

-¿?: ¡VORPAL SPIN!

Un grito enrabiado, tan fuerte e imponente como el alguien guiado por la ansia de muerte, por el odio o por la mera locura de su ser, pudo oírse unos momentos antes de que se levantase una inmensa oleada de tierra alrededor de ambos combatientes.

Por un lado, una semi-humana de cabello castaño que portaba una espada recta, tal larga como su brazo y una armadura muy ligera, creada con el objetivo de favorecer la movilidad y la habilidad física más allá de la defensa. Y del otro, una chica de cabellos muy largos, ojos y ropaje conformados por el mismo color rojizo, muy parecido al de la sangre, portando una espada mucho más larga que la de la otra chica y además con una clara ventaja de nivel. Impacto tras impacto de los metales, ambas armas desprendían chispas a diestra y siniestra al compás de aquel baile mortal.

-Raphtalia: ¿Porque me atacas? ¿Qué es lo que quieres?

Retrocediendo unos momentos, la pelirroja mujer dio un pequeño espacio a la semi-humana mientras nuevamente se acercaba hacia ella, caminando de manera lenta y cuidadosa mientras arrastraba la punta de su arma contra el piso. Un gruñido estridente, como el de un animal salvaje que asecha a su presa podía oírse cada vez más fuerte a medida que la sádica y enloquecida dama se acercaba más y más a la pequeña niña.

-¿?: Héroe… ¿DONDE ESTA EL HEROE?

Poniéndose en guardia nuevamente, Raphtalia no dudo un segundo en responder a aquella pregunta.

-Raphtalia: Como si fuese a decírtelo.

Entonces, viajando a una velocidad impresionante, la chica blandió su arma en dirección a la semi-humano con todas sus fuerzas, con intenciones no solo de desgarrar su carne, sino arrasar con huesos, órganos y todo lo que estuviese delante. Rápidamente Raphtalia levanto su espada, realizando un choque contundente con ambas armas y agrietando su arma en el proceso.

-¿?: Sangre…mas… sangre…

Seguido a esto y como si estuviese usando un arma de juguete, la chica pelirroja comenzó a lanzar una tormenta de ataques consecutivos contra la semi-humana, abriendo cada vez más la grieta de su espada y empujándola rápidamente hacia atrás sin dejarla siquiera en una respuesta a sus golpes. No era como luchar contra otra persona, ni siquiera contra los monstruos del bosque, esta persona parecía una bestia salvaje, alguien sin límites a los que llegar y más importante… guiada por el odio. La espada de Raphatia cedió a los ataques, lanzando a la chica rápidamente hacia el suelo y dejándola a merced de su enemigo, quien rápidamente levantaba su arma nuevamente para acertar un golpe fulminante a su enemigo.

-James: ¡Clock Tower Prision!

Un aura verde azulada rodeo el cuerpo de la atacante, ralentizando sus movimientos y dejándola prácticamente inmóvil en su lugar, dando la oportunidad a Raphalia de reincorporarse. Entonces, un rápido ataque sorpresivo hizo que la chica cayera hacia adelante, lanzando su espada carmesí al suelo.

-James: ¡Rápido! ¡Conmigo!

Exclamo James mientras incitaba a Raphtalia a acudir a su siguiente movimiento. Sin pensarlo dos veces, la chica siguió la estrategia del muchacho posicionándose rápidamente en la parte delantera de la carreta de su amo y empujando fuertemente hacia adelante. Lanzando un grito de valor, ambos jóvenes liberaron al vehículo de su agarre y este rodó descontrolado cuesta abajo, llevándose por delante a la ralentizada asesina y aumentando la velocidad del viaje por cada segundo que pasaba hasta simplemente caer por la cornisa y hacerse mil pedazos contra el suelo.

-James: Wufff… ¿estuvo cerca eh? Jajaja… eso si fue loco.

Bromeo con una sonrisa en su rostro, confundiendo a la semi-humana en el proceso. Con cierto aire de desconfianza, Raphtalia pregunto.

-Raphtalia: Eh… ¿señor?

-James: Dime cielo ¿qué te acongoja?

-Raphtalia: Porque… ¿porque me ayudó?

-James: Estabas en problemas. A mí me encantaría que me ayudaran en un momento así, es por eso que está en mi deber hacer lo mismo… ah y… perdón por lo de la carreta.

-Raphtalia: Oh, no hay problema… bueno no creo que el amo se enoje si le digo que usted me salvó.

-James: ¿El amo?

Pregunto confundido por aquella respuesta mientras rascaba la parte trasera de su cabeza en señal de esto.

-Raphtalia: Si, vera…

-James: Da igual, no tiene importancia, debo irme. Se supone que debo encontrarme con un tal héroe del escudo o algo así.

-Raphtalia: ¿Héroe del escudo? ¡Lo conozco!

-James: ¿En serio? ¿Me llevaría con él? ¿No sabes si me prestaría dinero?

-Raphtalia: Emm… dudo eso último pero si lo conozco. ¡Él es mi amo!

Exclamo al final con una sonrisa que irradiaba felicidad y alegría.