La Forma de Mi Corazón.
Capitulo 2
Rating : T
Desclaimer : Los personajes son de exclusiva pertenencia de sus respectivos creadores, yo sólo hago uso de ellos para esta historia
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La casa en la que vivía estaba ubicada a orillas de la playa. Habían otras casas alrededor del camino, permitiendo que se vieran muy acogedoras y humildes para las persona que transitaban por el sendero. Su casa tenía segundo piso, y alguna de las ventanas tenían vidrios y otras simplemente puertas para protegerlas de las tormentas tropicales. Afuera de la casa tenía una letrina y un jardín que tenía una vista de la playa y del océano.
Cerró las ventanas y tomo el candelabro para subir las escaleras; suficiente lectura.
Se despojo de sus ropas y se alejo del mueble para recostarse en su cama que llevaba pocas semanas de haber sido comprada con el dinero que ahorro durante el tiempo que trabajo con el Sr. Thomas, y aunque la cama era vieja y usada, era espaciosa, permitiendo que Philip pudiera estirar a sus anchas sus fornidas piernas en cualquier dirección que deseara.
Soplando la vela, una vez vestido, se acostó en su cama y cerró los ojos recordando, como casi todas las noches el rostro de Syrena la ultima vez que la vio.
Despertó en la blanca arena recostado. Se enderezó y se preocupo en tocar el lugar donde estaba su herida encontrando solamente una cicatriz rosada en ella. Escucho varios metros detrás de él el casco de los caballos. Estaba cerca de alguna ciudad puerto, que buena oportunidad de buscar comida y trabajo.
Miro a sus pies, y fue su sorpresa hallar una hoja de palma y en ella comida. Era un par de pescados y frutas silvestres.
¿Quién sería el qu...
- Estas despierto - se dio vuelta y vio a una hermosa mujer desnuda gateando a su dirección. Se sonrojo y se alarmo en el estado que estaba la castaña.
Se levanto y fue caminando a zancadas a su lado para agacharse. Se saco el chaquetón que tenía puesto y lo paso por los brazos de la sirena.
- Ten - la levanto en brazos y camino hacia la playa. La sentó en sus piernas y la abrazo, aspirando el olor a mar y a sal de su cabello. - No deberías haber salido del agua, si un hombre te encontrará...- susurro gravemente y alarmado. Syrena sonrió apenada.
- Debía encontrar comida para ti - susurro a su rostro. Philip se conmovió y rozo su mano en su hombro desnudo.
- Eres muy amable, pero si alguien te hubiese visto ...en ese estado - cuando dijo lo ultimo ni desvió su rostro, pero sus palabras señalaban su cuerpo - te hubiera hecho...- Syrena poso sus dedos en sus labios, callándolo en acto.
- Lo sé, Philip. Pero quería ayudarte -
- Me has ayudado muchísimo, no sé como agradecerte. Me encantaría poder pagarte con algún favor...- Syrena negó con la cabeza, y tomo su rostro con delicadeza, posando sus manos en ambas mejillas de Philip.
- Con vivir nuevamente es suficiente para mi - sonrió la de ojos castaños. Philip beso su nudillos.
Philip asó los dos pescados y comió contento las frutas que había traído Syrena. Durante el resto de la tarde, permanecieron abrazados, bajo la sombra de las palmeras. Philip de vez en cuando, mojaba hojas de palmas con agua para dejarla encima del cuerpo de Syrena, ya que ella misma confesaba que la luz del sol la deshidrataba.
Philip le contaba anécdotas de su adolescencia; cuando era parte del coro de la Iglesia de su pueblo. Syrena le pidió que cantará alguna canción, lo cual el se negó avergonzado, justificándose que aún le dolía su herida.
- Será una deuda conmigo - sonrió acercando su nariz a la de él, jugueteando con él. Philip sonrió de forma nerviosa y contenta.
- Esta bien - le robo un casto beso lo que produjo una risa suave en ella.
- Ese robo aumentara la deuda - y se besaron nuevamente con mucha delicadeza por parte de Philip. No quería arruinar el hermoso momento con ella con sus caprichos pecaminosos que nacían en su mente.
¡Dios! aleja mis pensamientos impíos. No dejes que este momento se arruine.
...
La media luna iluminaba el rostro de Syrena que estaba a su lado. Él la tenía abrazada a su cuerpo por la cintura. estaban en silencio, disfrutando de la compañía del otro.
Philip escuchó un largo pesar en los labios de Syrena; giró su rostro y contemplo el rostro apenado de Syrena. Tenía las cejas decaídas.
- ¿Qué ocurre? - Levantó la barbilla de Syrena que con sus ojos brillantes y sus labios finos le observaban triste.
- Debo volver. Mis hermanas me están esperando - Philip apretó su abrazo.
- ¿Ahora? - ella asintió débilmente.
- Deben creer que estoy muerta, y además, las echo de menos - Philip trató de sacar los pensamientos mordaces que tenía sobre aquellas otras sirenas.
Sin corazón, frías, egoístas y asesinas. ¿Podrían guardar sus corazones algún sentimiento de cariño a otros que así mismas?
Syrena vio el ceño fruncido de Philip mirando en dirección al bosque.
- No todas son malas, Philip. Hay algunas que son como yo - Philip trató de creerle, de verdad trató pero es que el recordar como habían actuado las sirenas en la Bahía Whitecap, no lo convencían. Se zafó de responder de lo que pensaba.
- ¿Volverás? -
- No lo sé - aquello fue un escalofrío que se escabullo a sus huesos. Syrena estaba siendo honesta con él. Ninguna sirena estaba segura de volver a ver a un hombre luego de salvarlo, y es que en muchas ocasiones, los hombres comenzaban a tener una mejor vida y las olvidaban.
La levanto en brazos. Se dirigieron al agua. Ella estaba sujetada fuertemente de su cuello, escondiendo su rostro en su piel morena. Sus cabellos rubios le hacían cosquilla en sus gruesas pestañas.
Cuando las piernas de Syrena tocaron el agua, sus piernas se unieron por inercia haciendo que apareciera bajo de su tronco una exótica cola de pez naranja dorada.
A philip, el agua le llegaba a la cintura; siguió avanzando hasta que le llegará a la altura de los hombros.
Syrena se acercó a él con rapidez y se agarró a su cuello y hombros.
- No quiero que sea un adiós. - confesó la sirena triste. Philip apretó sus brazos entorno a ella.
- Yo tampoco - sus rostros estaban a centímetros, sintiendo el aliento y el respiro de los dos.
- Te quiero - susurro Syrena en los labios de Philip para darle un placentero beso en los labios. Philip pudo percibir un gemido de pena en la garganta de Syrena mientras la besaba. Él también estaba afectado por la partida de Syrena pero tenía la esperanza de que la volvería a ver.
- Te quiero, Syrena - juntaron sus frentes, absorbiendo una ultima mirada para que después, el misionero soltará el abrazo de Syrena y la dejará libre.
Ella nado sobre la superficie hasta unos tres metros para antes de sumergirse, lanzar una ultima mirada y perderse por las olas del mar.
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Segundo capitulo, segundo capítulo (con voz de burla)
Ya ven pues, acá está el segundo capitulo. Ven que apareció Syrena (¡siii! por fin ;u;) Pero, aunque sea en formato de Racconto, ella apareció en la historia, y aparecerá más adelante cuando sea el momento exacto.
¿Les ha gustado el capítulo? Es como me imagine el día siguiente después de haber sido salvado por ella. Él abandonado en la playa para después aparecer ella y mover el mundo de philip.
Espero que les guste
Se despide
ca211
