La forma de mi corazón.
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Capitulo 3
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- Buenos Días, Sr Swift - Philip se giro hacia el aparador y vio a una mujer con un atuendo de buena situación. Tenía puesto un delicado vestido color purpura que incrementaba lo ostentoso de su traje. Sus cabellos rubios estaban sujetos con horquideas, formando bucles en ellas. Estaba maquillada de forma suave, resaltando sus pómulos. Para los hombres de la pequeña ciudad puerto, ella sería un ángel para poder deleitarse a su lado. Habían varios que comentaban que era una sirena disfrazada. Pero para Philip era una simple mujer que se vestía bien, que era amable y tenía un buen gusto a la lectura.
- Buenos Días Señorita Sarah. ¿En que la puedo servir? - La mujer sonrió levemente para mirarle directamente a los ojos. Sarah tenía interés hacía Philip. Desde la primera vez que lo vio cargando aquellas cajas una calurosa mañana sin su camisa, lo vio tan guapo que se metió en sus pensamientos. Pero cuando lo conoció, siendo presentados por el fallecido Sr. Thomas, Sarah, vio en Philip no un hombre con el ego en las nubes por poseer tan hermosura, al contrario, era un fiel devoto a la biblia, humilde, inteligente, amable con ella y todos del pueblo, alojándose ya no solamente en su mente, sino en su corazón.
- Sería tan amable de buscar un mapa sobre las islas del Caribe - Philip no escondió una sonrisa amigable, intrigado de la petición.
- Perdone mi atrevimiento, pero, ¿Va a viajar a algún lado? - Sarah escondió una risa en su boca y con su abanico,agito el aire en su rostro, sonrojada.
- No hay necesidad de perdonar algo, Sr. Swift. Mi padre desea hacerlo. Dice él que desea explorar alguna de las islas misteriosas donde...- cerró su boca. Su padre la mataría si contase algo sobre el viaje. Philip entendió el silencio.
- No se preocupe, sólo era curiosidad. Si usted está en problemas en contar sobre aquello, mejor no lo haga,y menos conmigo-
- No quiero que me vea como una mala educada en no contarle pero...- Philip le estiró el mapa que sacó de su mostrador. Sarah sonrió avergonzada de dar tanto detalle.
- Son 5 monedas de plata - La joven sacó una bolsita de su cartera y le entrego la suma. Philip le sonrió complaciente.
Sarah era muy agradable con él. Sus conversaciones y sus visitas alegraban sus días cuando no tenía mucho flujo de clientes. Siempre, por lo menos dos veces a la semana, se aparecía con un canasto de comida para él.
- No puedo aceptarlo - decía Philip cuando Sarah llegaba con un canasto y lo dejaba encima del mueble, sonriente. - Ya son muchas las veces, la gente pensará que estoy abusando de usted -
- Esto es un obsequio. Me preocupa que no este bien alimentado, y como todo el día está trabajando en la tienda, despreocupa su alimentación...-
- Pero...- Sarah le levanto la palma para callarlo; hizo efecto.
- No debería ser tan terco, Sr. Swift. Piense que es el regalo de una amiga - Philip abrió los ojos al nominativo que se daba Sarah. Sonrió cansado. Ella a veces podía persuadirle.
Cuando observó nuevamente a Sarah que caminaba por los pequeño pasillos que le adornaban estantes de robles, Philip se preocupo de guardar las monedas de plata en su caja fuerte.
Sarah estaba nerviosa. Llegó el día en que debía dar el paso; si no era ella, él no lo haría... a veces pecaba de ser tan ingenuo e inocente. Pero aquello era lo que más encantaba a Sarah; tener un hombre de esa personalidad era muy difícil encontrar por estas zonas infectadas de militares, marinos y gente de mala clase.
- Sr. Swift, yo ...- se enderezó parada en el pasillo. Philip subió su rostro para escucharla, pero el sonido de la puerta de la tienda abriéndose, interrumpió el momento que hace meses le había costado a Sarah construir.
- Buenas Philip ¿Cómo esta...mos? - se calló al notar la presencia de una hermosa mujer de cabello rubio. La joven que estaba con Philip le miraba con molestia.
- Hola John, Buenos días - Philip sonrió al ver otro cliente en su tienda.
- Perdonen por interrumpir algo entre ustedes - Philip se altero por lo que pronunciaba John. Interrumpir...que ridículo.
- Que va, no interrumpiste nada, si ya la señorita Sarah se marchaba - Sarah estaba perpleja de que Philip le estuviera echando. Pero no iba a contradecir. No se quedaría con Philip, tratando de conversar, mientras un hombre estaría marchando por alrededor de ellos, que enfermante.
- Tiene razón, yo ya me marchaba Sr...-
- Sr. Bourne - Contesto el hombre de cabellos negros oscuros, ojos verdes y tez morena. Su traje evidenciaba que era marinero. Sarah hizo un mohín al saberlo. Un hombre del mar era hombre perdido.
Sarah se despidió con una reverencia y se marchó.
- Eres un sinvergüenza, Philip - río con júbilo. Philip le miro sin entender las palabras. - Anda no seas mojigato, se nota a la legua que esa jovencita está loca por ti -
- Estás equivocado, la Srta. Sarah es una clienta que visita menudamente la librería. -
- Claro...- se cruzo de brazos y sonrió con sorna.
John era un viejo amigo de Philip. Se habían conocido la primera vez que Philip se había unido a la tripulación de un buque mercante. John que era dos años mayor que él, le enseño todo lo básico de ser un buen marinero; trabajar duro, conocer las claves entre los navegantes, y finalmente sobrevivir entre hombres viejos maduros que le hicieron explotar durante su estadía en el barco. Luego, John se separó de Philip para volver a su país natal, Londres, para encomendarse a un viaje a las Indias. Al pasar los años, Philip siguió navegando en Barcos por el Mar del Caribe y Londres, hasta que cayera el barco en manos de Barbanegra. John sabía de la historia y la experiencia que vivió en tratar de buscar La Fuente de la Eterna Juventud. Como también supo, de un modo liviano, la situación que vivió con Syrena.
Entre las noticias que contaba John y sus aventuras, en el pequeño corazón de Philip crecía una locura de volver a la mar, pero prefería no decir aquello delante de John, ya que al saber, lo llevaría a rastras a un barco para navegar juntos, como en los viejos tiempos.
- ¿Alguna historia extraordinaria? - John entendía el fondo de aquella pregunta. Desde que sabía la aventura que vivió con la sirena; con la despedida que se dieron, Philip siempre preguntaba, luego de sus viajes por las islas del caribe, si habían vivido alguna experiencia con sirenas, teniendo la esperanza de que si lo hubieran hecho, pero John siempre negaba con la cabeza fatigado.
Pero está vez estaba con nuevas noticias; quizás no eran positivas pero si estaban relacionadas ellas.
- Si - El pecho de Philip se contrajo y su estomagó se endureció del nerviosismo. John le había dicho que si. Quizás, él habría visto a Syrena.
- Nos topamos con sirenas. Tenías razón, existen...- Philip fruncio el ceño.
- ¡Claro que existen! Pensabas qué estaba loco...-
- Pensé que habías tomado mucha agua de mar para enloquecer tu cabeza.- sonrió con burla.
- Bueno, y...¿Qué pasó? -
John se acerco a la mesa donde estaban almorzando.
- Una de ellas rapto a un hombre -
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Hi to everyone! :D acá estamos en el tercer episodio, a que está lindo no? ¡Siiii! ¡Personajes Nuevos! Conozcan a Sarah y a John, personajes propios inventados por mi. Son personajes secundarios, y aunque en este episodio se robaron la película y no hubo mucha intervención de Philip, trate de ser lo más concisa con sus historias, espero que lo entiendan.
En lo tanto a Syrena...¿Dónde estará la joven?...pero la veremos entrar en acción. Será espectacular.
Saludos
Se despide
Ca211
