Fenton subió corriendo las escaleras de la Boveda de McPato. La armadura de Patoaparato estaba siendo pilotada por su propia sombra, por alguna razón maligna que averiguaría después, y tenía que detenerla antes de que lastimara a alguien.
Su peor temor se materializó en el despacho de McPato.
- ¡Donald!
Fenton solo pudo ser testigo de cómo la armadura, con las cuchillas girando y los láseres listos, se lanzaba contra el otro pato. Para su horror, Donald se quedó dónde estaba, con expresión feroz, dio un grito y…
Tacleó la armadura.
En serio, la tacleó para derribarla. Se movió imposiblemente rápido sobre ella. Las cuchillas no conseguían alcanzarlo, y solo chocaban contra su propio metal, entre chirridos y chispas. Por fin, Donald vio un espacio donde meter la mano, y, aplicando cada gramo de su emplumada persona, jalo y arrancó una placa de metal entera. Después otra. La fue desarmando pieza a pieza con manos y furia. Continuó su rampante destrucción jalando cables y partiéndolos, indiferente a las descargas eléctricas.
"Alta tolerancia al dolor," pensó Fenton, admirado. Venía con el propósito de ayudar a alguien, y en ese momento no supo que hacer. ¿Debería aunque sea lanzar vivas?
Tras pelar la armadura por capas como una cebolla, Donald cerró la mano en torno al delgado cuello de la sombra que la pilotaba. Echó el otro puño hacia atrás.
Y se detuvo.
La expresión de la sombra era de terrible angustia. La furia de Donald dio paso a la sorpresa y la duda.
- ¿Fenton?
- Aquí estoy – respondió el otro pato, el real. Fue él quien le dio el puñetazo prometido a la sombra, con todas sus fuerzas, y la deshizo. Fue de puros nervios y confusión, porque estaba emocionado y aterrado a partes iguales.
"¡Hay que reconstruirla y tendrá que ser a prueba de Donald!"
- ¿Estás bien?
"¡No sé si Paperinik sería capaz de algo así!"
Entonces cayó en cuenta. ¿Dónde estaba Paperinik? ¿Peleaba contra su propia sombra? ¿Esta le había quitado el escudo como la suya tomó la armadura?
- ¿Fenton?
- Lo siento, es que estaba pensando en… un amigo. Me pregunto si está bien.
Donald asintió.
- Seguro que sí – dijo con tanta convicción que Fenton se tranquilizó -. Detengamos a Magica para que todo esto termine.
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Donald lo sacó a bailar.
Recién había conseguido recuperar lo que quedaba de su casa-bote, después del ataque de Magica, y ponerlo en la alberca de McPato otra vez. Era algo muy triste de ver, y Fenton no sabía que decir. ¿Qué tanto los restos como la cara de Donald le rompían el corazón?
Entonces Donald enderezó la postura y miró lo que quedaba del bote como si su estado fuera una ofensa personal.
- Voy a necesitar herramientas – dijo.
- Vamos – añadió Fenton, sin dudar, y Donald le dirigió una mirada de agradecimiento.
En el increíble garaje del señor McPato (Fenton consideró que valía la pena explorarlo a fondo), encontraron una caja de herramientas, y también, una vieja grabadora. Antes de ponerse a trabajar, Donald buscó en la radio, hasta obtener algo que no fuera estática. Fenton reconoció de inmediato lo primero que sonó con claridad.
Bachata. Huh.
Donald escuchó con atención por un momento. Después, se acercó a Fenton, y le tendió la mano.
Fenton dudó un poco, por la sorpresa, y Donald miró para otro lado, nervioso.
Para Fenton, darle la mano y dejarse guiar, fue muy emocionante.
Tan emocionante como que Paperinik lo tomara de la cintura y saltara de un edificio. Fenton se encontró con él por la noche para decirle que no podría ayudarlo, ni entrenar, porque la armadura iba a tardar en ser reconstruida.
Paperinik se rió.
- ¿Y eso te detiene?
Fenton se asustó mucho al principio, como es lógico cuando alguien te lleva consigo en una caída libre. Pero apretar el brazo que lo sostenía de la cintura le dio tranquilidad, así que abrió los ojos. En lugar de ver el duro pavimento acercándose, vio edificios pasando a toda velocidad. Paperinik había encendido su escudo.
- ¡Woo hoo!
Por supuesto que Fenton no era ajeno a la experiencia de volar, pero esto era diferente. Aunque no tenía el control, se sentía a salvo. Pudo saborear la adrenalina. Paperinik era muy fuerte. Lo sostenía como si nada. Y por un momento todo fue perfecto. Porque Fenton se acomodó para encararlo, y flotaron inmóviles sobre la ciudad, y casi podía escuchar una canción de Cole Porter en su cabeza, y en serio, en serio tuvo toda la intención de cerrar la distancia y besarlo. Y estaba bien, porque si era posible enamorarse de dos personas al mismo tiempo.
Ay.
- Bajemos – le dijo Papeinik en ese momento, repentinamente serio.
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Donald era el ser mas despistado del universo.
Por supuesto que estaba consciente de que Fenton le gustaba. Solo que no había caído en cuenta de que se estaba enamorando, si no hasta que le pidió un baile. No era nada más el entusiasmo de tener un amigo adulto por primera vez en años. Y que resultar ser alguien inteligente, amable y optimista, con quien podía hablar en español. Encima de todo, superhéroe.
Era imposible que no cayera redondo.
Al menos tenía una explicación a su propio comportamiento. Que le gustara tanto trabajar con él en el bote, que encontrara imposible hacerlo solo, que lo fuera a buscar al laboratorio con cualquier pretexto, que lo sacara a bailar. Debía estar haciendo el ridículo. Afortunadamente, Fenton no se lo tomaba a mal, ni sospechaba que ocurría algo extraño.
Aunque claro, la cereza del pastel fue llevarlo de paseo con el escudo. Y todo fue perfecto, hasta esa expresión en la cara de Fenton.
Donald estaba seguro de que habría un beso involucrado en ese punto, pero Fenton de repente se vio conflictuado. Como si hubiera recordado algo importante.
¿Ya salía con alguien? No se lo había comentado ni a Donald, ni a Paperinik.
O simplemente, Paperinik no le gustaba de esa manera.
Donald dio vueltas frente a los restos de su casa-bote, en la alberca de la mansión, con un martillo en la mano. Paperinik era su mejor versión. Modestia aparte, era un superhéroe, y bueno en lo que hacía. Fenton le había declarado su admiración. Y si ni con eso conseguía gustarle, como Donald (torpe, aburrido, propenso a perder la calma, agobiado, quien tras diez años y tres niños, con trabajo había conseguido juntar un frasco de centavos), no tenía oportunidad.
- ¡Donald! – se escuchó la voz de Fenton. Donald estaba tan concentrado en sus ideas depresivas y amor no correspondido que se asustó y aventó el martillo. No podía caer en otro lado que no fuera su pie.
- ¡Ack!
- ¡Donald! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¿Por qué me la vivo disculpándome contigo?
Con cuidado, Fenton lo ayudó a llegar hasta un banquito cercano, sin poder dejar de hablar.
- ¡Soy un desastre ambulante! ¡Una catástrofe!
- ¡Claro que no! – lo interrumpió Donald, reconociendo esa sensación de querer que la tierra te tragara -. ¡Eres grandioso!
Fenton cerró el pico de golpe.
- Eres muy listo… y valiente – Donald se paró firme y apretó los puños, porque iba a decir esto costara lo que costara y sin importar lo que le doliera el pie al apoyarlo -. Pero sobre todo eres amable, Fenton. Y créeme que lo valoro porque no me he topado con mucha gente así. Es lo que más me gusta de ti… ¡y me gustas mucho!
La última declaración retumbó en los oídos de Donald, y lo hizo sentir más torpe que nunca. Pero no podía forzarse a decir más. ¿Y si Fenton salía corriendo para nunca volver?
Pero Fenton no solo se quedó, si no que sonrió, esperanzado. Tras unos segundos, como sea, su expresión cambió.
- Donald, la verdad es que soy una persona horrible.
No le gustaba tener que decir esto, pero podría ver a Donald a la cara y ser sincero como mínimo.
- Tú también me gustas… más que eso, y ese es el problema.
Donald pasó por una fracción de segundo de euforia, y después se dijo que claro que había un problema. Él era un problema, desde siempre, y lo sabía.
- Estoy viendo a alguien más… digo ¡no precisamente viéndolo! Es decir, si nos vemos pero no así, lo veo como te estoy viendo a ti en este momento – en sus nervios, comenzó a alternar rápidamente entre el inglés y el español sin darse cuenta -. Y ustedes dos son tan… y yo solo soy yo y seguramente ninguno de ustedes me voltearía ver en otras circunstancias, y ni están interesados en mí, así que mis dudas no tienen caso.
- ¿Estás viendo… a quién?
- Tal vez no me creas - Fenton se encogió en si mismo y dijo con una mueca nerviosa-. Conozco a Paperinik.
- Ah… y… ¿él te gusta? – susurró Donald, moviendo la cabeza como indicándole a Fenton: "por favor, desarrolle el tema."
- Al principio era admiración. Y ahora que lo he conocido mejor, se está convirtiendo en algo más que un mentor para mí. Pero estando con él, he pensado en ti.
Si el pobre Fenton se ponía más colorado, Donald fácilmente lo podía confundir con un viejo amigo suyo.
- ¿En mí? ¿Estando con un superhéroe has pensado en mí? – preguntó Donald, incrédulo, en la bizarra situación de sentir celos de si mismo, en dos direcciones.
- ¡Claro Donald! ¡Por favor, solo mírate!
- ¿De qué hablas? ¡No he hecho nada de mi vida!
La declaración retumbó en la alberca, rebotando en la casa bote, y las paredes de la mansión.
- ¿Llamas a criar a tres hijos tú solo nada? – le preguntó, como si en la vida hubiera escuchado algo tan absurdo.
Donald indicó su casa con un gesto.
- Fenton, literalmente no tengo un metro cuadrado de tierra a mi nombre.
- ¿Y eso qué? Eres la persona mas tenaz que he conocido y no hay nadie tan trabajador como tú en toda la ciudad. Y sé que tus sobrinos están orgullosos de ti - Fenton lo tomó de las manos para evitar que mirara a otro lado.
- ¿Entonces… entonces… de verdad te gusto? – preguntó Donald por fin.
- Más que eso, pero…
Donald lo interrumpió antes de que volviera a conflictuarse y decir lo horrible persona que era. Le dio un toquecito en el pico.
- Espera aquí, entonces.
Entró con paso firme a la casa bote, y salió unos minutos después, llevando algo pesado en el brazo. Fenton lo miró extrañado, hasta que el metal reflejó la luz del sol.
- ¿Es-?
Sin palabras. Eso no le ocurría seguido.
Donald le sonrió.
Fenton, aliviado como si se le hubiera caído un gran peso de la espalda, no pudo evitar reírse. La risa de Donald pronto lo acompañó.
De repente, se escuchó un motor en el cielo. No era el "Cazador del Sol," el avión de McPato. Era mucho más grande. Donald y Fenton miraron hacia arriba, mientras la enorme nave seguía su camino a la ciudad.
- Piratas, me parece – murmuró Donald.
- Problemas.
- Sin duda.
Y los problemas no eran lo mismo para ellos que para el resto de la gente.
- Pasare a saludarlos – tenía que cambiarse primero. Pero todavía no quería dejar a Fenton. Si le dieran a elegir, por supuesto que prefería pasar el resto de la tarde con él, aunque fuera clavando tablas en la casa bote.
- ¿Puedo acompañarte? – dijo el otro pato -. No tengo la armadura, pero puedo ayudar.
- No lo dudo – respondió Donald, orgulloso.
Antes de entrar al bote por el resto de su equipo, tomó a Fenton de la cintura con el brazo libre, y por fin, le dio, largo y tendido, el beso que tanto se les debía a ambos.
A ese beso siguió otro. Que más daba. Los problemas podían esperar.
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¡Hola! Terminado el fic.
Gracias a Lucia-nami14, por la review. Si quiero escribir mas de Donald y Fenton, espero que se pueda. Aunque el siguiente que tengo planeado es sobre Pancho y Fenton :3
InvaderArinny, ya está el ultimo capitulo, gracias por la review. Donald y Fenton son mis personajes favoritos de DT2017, si quiero escribir mas sobre ellos XD.
