Muchos creerían que Tsu usaría sabiamente su super intuición para escapar del peligro, como cualquier persona normal haría, pero se debia recordar que Tsu no era una persona normal. Las personas normales no se suicidan y terminan en cuerpos extraños y las personas definitivamente no buscaban nuevos métodos de acabar con su vida con una sonrisa llena de maravilla en el rostro. Asi que obviamente Tsu no uso su super intuición de la forma en que una persona normal lo haría.
— Cada celula de mi cuerpo me dice que tome la piedra que esta en el piso, te golpe con ella y luego corra tan lejos y rápido como pueda. — Dijo la pequeña de ahora 12 años al chico de cabello blanco, con unos hermosos ojos lila, llenos de curiosidad y malicia.
— ¿y lo haras? — Pregunto curioso sin un apice de miedo en sus ojos, tan solo curiosidad por lo que la niña haría a continuación. Miéntras las alarmas en la cabeza de Tsu se volvían cada vez mas fuertes y claras "¡Peligro! ¡Peligro! ¡huye!" le gritaba desesperada su intuición.
La chica de ojos chocolate tan solo sonrio de forma amplia dejando ver un brillo anaranjado como el atardacer en estos, y las rosas florecieron a su alrededor, y esta vez incluso algunos lirios, se sumaron.
Esa tarde cuando Nana llego a casa encontrandose con su hija acompañada de un extraño chico albino tan solo pudo sorprenderse un poco ante las palabras de su hija.
— ¿Me lo puedo quedar Mamá? Por favor, por favor, Lo amo. — Y ya que su hija nunca le pedia nada no pudo mas que sonreir y preguntarle al chico si la habitación de huespedes estaba bien.
