Cuando asociarse con el amante de los malvaviscos no rindio los frutos esperados, nuevas medidas debieron tomarse, como jugar en el parque hasta altas horas de la noche. Lamentablemente cierto infame prefecto, se aseguró de que las calles que la pequeña animal, visitaba estuvieran libres de herbívoros molestos. Tsu enserio lamentaba haber conocido al carnivoro a veces. Aunque él no era el unico que le traia problemas o mejor dicho la sacaba de ellos, Takeshi paso a convertirse en un seudo caballero de brillante armadura que venía a su rescate cada vez que estaba en peligro, Tsk.

Esa noche en especial decidió que era hora volver ya que estaba aburrida, y le estaba dando frio, cuando vio una ¿lagartija?

La mire.Me miro.Nos miramos.Penso la chica al ver a la lagartija para luego ver como la lagartija se daba la vuelta y la miraba ¿Quería que la siguiera? Bueno, no tenía nada mejor que hacer, ademas su intuición le decía que se encontraria de frente al peligro si iba, asi que era ganar, ganar.

— Esto no era lo que esperaba. — Se quejó con la lagartija al ver a un hombre de traje sangrando de su hombro.

— ¿Quien eres? — Preguntó el extraño con Fedora apuntando un arma en su dirección.

— Oh ahora esto mejoro. — Asintio con sus ojos reluciendo naranja ante el peligro, pero antes de que pudiera hacer que le disparará este cayo de forma elegante sentado contra la pared. — Justo cuando se ponia divertido. — Suspiro sacando su celular.

— No hospitales... — Murmuró aun apuntando su arma a la niña. — Solo vete.

— ¿Quieres vivir o no? — Preguntó bajando su rostro para que la pistola quedará en su frente sin un apice de miedo en sus ojos.

— Quiero hacerlo. — Respondió sin dudarlo y la pequeña asintió.

— Entonces, callate. — Contesto llamando a emergencias. — Hu-Hubo un accidente... le... dispare... a Mi Papa... lo intente... llevar a emergencias pero se desmayo... ayuda por favor. — Comenzo a sollozar y el mayor debió admitir que tenía buenas habilidades actorales.

Un par de horas después despertó con la pequeña niña durmiendo a su lado algo sorprendido.

— Le dijo a los doctores que te disparo por accidente, y lloró, y lloró, hasta que los doctores y las enfermeras prometieron no llamar a los policías. — Le habló un adolescente con cabello albino y ojos violeta. Byakuran quién no creyo que la castaña se hubiera quedado en casa de Yamamoto, salio a buscar a la niña encontrandola en el hospital con el asesinó ensangrentado, bueno sin importar el mundo, esos dos siempre gravitaban uno cerca del otro.

— Kuran... — Murmuró la niña despertando al escuchar la voz de su amigo. — Oh estas vivo, felicidades. — Le dijo al italiano para luego bajarse de la cama. — Ya me voy a casa, buena suerte. — Caminó hasta el albino que la tomo en brazos.

— ¿Cual es tú nombré? — ¿Darle su nombre a un sospechoso extrañó potencialmente peligroso?

— Tsunange Sawada. — Respondió sin dudar. — ¿Como se llama él? — Señaló a la lagartija sobre la cabeza del mayor

— ¿Quieres saber su nombre y no el mio? — Preguntó curioso viendo a la chica bajandose de hombros. — León.

— Bye Bye León, cuida bien a tu amigo. — Se despidió con una pequeña sonrisa cansada.

Mas tarde cuando los chicos caminaban de vuelta a la residencia Sawada el albino no pudo evitar preguntarle a la pequeña porque le ayudo, si Tsuna en todos los universos (o en la mayoria) era un pan de Dios, pero esta Tsuna... No, Tsu era diferente, por lo que no se compraba que le hubiera ayudado por la bondad de su corazón.

— Nuestras vidas nos pertenecen, por lo que tenemos el derecho a elegir que hacer con ellas, ya sea morir y vivir. — Respondió bostezando. — Él queria vivir, asi que solo le di una ayuda, nada mas que eso. — Pensó un poco y suspiró.— Ademas, tengo gente que me importa y me gustaria creer que si estan en peligro alguien les ayudaría como yo le ayude.

— Probablemente no les ayudarían.— Dijo de forma fria viendo al frente.

— Probablemente no. — Respondió riendo mientras se acomodaba en el calido hombro del mayor.— Pero aun asi... No es un mal pensamiento.

— No, no lo es... — Sonrió suavemente.