Como todo adolescente con problemas Xanxus decidio escapar de su casa, y ya que no quería ser encontrado tomo el primer vuelo al lugar mas recóndito y menos conocido que pudo encontrar. Nanimori Japón ¿que clase de lugar era ese? No lo sabia, pero mientras estuviera lejos de su familia estaria bien.
Pero lo que Xanxus no anticipo fue que la barrera del idioma le impidiera conseguir un lugar donde quedarse y terminara vagando por las calles sin rumbo, oh y como en toda escena cliche el clima se puso en su contra y termino escondiendose de la lluvia dentro de un juego de niños, oh Xanxus realmente queria matar a alguien ahora.
— Mierda, esto es culpa de esas basuras. — Se quejo en italiano mascullando todas las grocerias habidas y por haber, hasta que un relámpago (o trueno la autora no recuerda cual es el que produce el sonido) y un chillido lo sacaron de sus pensamientos.
— ¡Hiiiie! — Grito Tsuna y Xanxus por primera vez noto que no estaba solo, hizo ademan de sacar su arma, pero noto que su compañera no era nada mas que una niña de cabello castaño, que temblaba mientras sujetaba sus oidos.
El italiano se quedo quieto viendo a la pequeña, parecia un animal herido y escondiéndose de algun terrible depredador, con miedo... No, terror en sus ojos, sabia que muchos niños le temian a las tormentas (incluso él tuvo miedo cuando era mas pequeño) pero el panico que la niña parecia experimentar iba mas alla de un simple miedo infantil y lo podia ver en sus ojos.
— Basura, deja de chillar. — Le dijo como consuelo notando que finalmente se gano su atención y que ella se quedo congelada, para luego intentar limpiar sus mejillas y las lagrimas que corrieron por ellas en un intento desesperado de cubrir su miedo, fallando epicamente, al escuchar otro estruendo que la hizo volver a sollozar.
Tsu odiaba los relámpagos, odiaba las tormentas, desde que era una niña y su abuela la cuidaba en los dias tormentosos cuando su madre quedaba atrapada en el trabajo hasta que la tormenta pasara y ella (encerraba en una oscura habitación) se quejaba de cómo la vida de su hija hubiera sido mucho mejor si jamas se hubiera casado con su padre (y por extensión si ella nunca hubiese nacido). Ella lo sabía, por eso no se quejaba (Por eso se esforzaba en hacer a su madre orgullosa, en no causar problemas) y tan solo intentaba no molestar, pero aun asi no podía evitar asustarse, y querer que alguien, quien fuera la sacara de ese oscuro lugar y le abrazara diciendole que todo estaria bien, pero eso nunca paso, y su trauma creció e hizo de todo para ocultarlo del mundo.
— Yo... — Murmuró al extraño sintiendose patética, bueno al menos no habia riesgo de que alguien mas se enterara. — Lo siento... n-no¡hiiie! — Volvio a chillar abrazandose a si misma.
— Tsk eres una basura molesta. — Tomo a la niña de la muñeca y la atrajo hacia si misma abrazandola y cubriendola con su chaqueta. — Ningún relámpago te alcanzara mientras este aqui, asi que callate y dejame dormir.
— No...no me alcanzaranRespondio luego de que se saliera de su estupor acomodandose en el pecho del extraño que sin saberlo dijo las palabras que siempre soño con oir.
Para cuando el sol salio y las nubes se retiraron, Xanxus desperto ante el sonido de unos molestos gritos.
— ¡Xanxus! — Reconoció la voz de Massimo y se levanto notando un peso sobre él, cierto la pequeña basura. Intento quitarse la de encima, pero esta se aferraba a su camisa como si la vida le fuera en ello, como si le necesitará, pero eso no podia ser posible, nadie lo necesitaba o quería. (Su madre lo vendio, su padre queria mas a su trabajo y sus hermanos no se le acercaban)
— Ya dejen de ser molestos. — Se quejo con Tsuna en sus brazos ya que se nego a soltarle mientras despertaba de a poco.
— ¡¿estas bien?! ¡¿tienes idea del alboroto que armaste?! — Pregunto Enrico. Aunque no se acercara a su hermano menor, no significaba que no se preocupara por él o no lo quisiera era que solo que con su actitud temia presionarlo mucho si se acercaba y terminar alejandolo mas.
— Puedo cuidarme solo, no soy un mocoso. — Respondio haciendo una mueca.
— Ya tenemos que irnos, Papa esta como loco buscandote. — Añadio Federico.
— No pueden llevarselo. — Intervino Tsu logrando que finalmente los italianos repararán en su presencia bajandose de los brazos de Xanxus pero manteniendo un agarre en su manga.
— ¿quien es la niña? ¿de donde la sacaste? — Pregunto Massimo a su hermano menor.
— La encontre. — Contesto como si fuera lo mas normal del mundo.
— Lo siento pequeña, pero Xanxus es nuestro hermano y tenemos que llevarle a casa con nosotros.— Explicó Enrico intentando hacer entrar en razón a la niña, y Tsu entendia todo eso, pero eso no queria decir que lo aceptará.
— En ese caso, él tambien es mi hermano, asi que yo lo llevare a casa. — Lo abrazo del brazo y debia tomarse en cuenta que Tsu al jamas vivir una infancia normal habian momentos en que su comportamiento infantil la hacian hacer o decir cosas que sabia estaban mal. — No puedes solo decidir que sea tu hermano asi no funcionan las cosas...— ¿Xan-nii puede ser mi Hermano? por favor, por favor, lo amo. — Dijo con sus mejos ojos de cachorrito y un puchero adorable ¿y esos eran conejitos y gatitos en el fondo?. — Ya que ustedes son hermanos de Xan-nii tambien pueden ser mis hermanos... — Y el cuarteto de hermanos rapidamente descubrio que al igual que Nana, eran incapaces de negarle sus caprichos al cielito. Suerte para ellos que ella no solía pedir mucho, mala suerte para ellos que cuando lo hacia siempre traia un dolor de cabeza.
Nana no cuestionó mucho cuando su hija llego con cuatros jovenes diciendo que eran sus nuevos hermanos, tampoco el que su hija pareciera hablar italiano con demasiada fluidez para ser normal, no, ella solo lo acepto, porque ahora su pequeña tenia un compañero de tormentas y no volveria a esconderse de ella cada que estas ocurrieran, ademas la sonrisa alegre de su hija valia todo y tener cuatro hijos apuestos tampoco era malo.
En un mundo donde Tsu no ocultaba su temor a los relámpagos, jamas se habria encontrado con los hermanos Vongola e influido en su relación fortaleciendo la. No, en ese mundo habrian terminado separandose hasta que la búsqueda por poder los matara, y Xanxus intentará tomar Vongola a la fuerza dejando a Tsu como la unica heredera. Pero ese no era este mundo y Tsu no podia estar mas Feliz de tener cuatro hermanos con acceso ilimitado a armamento, gente peligrosa y conocimiento infinito sobre como matar a una persona (y en su caso de como suicidarse), a veces no era malo seguir su intuición.
— Oh este es un interesante cambió... — Murmuró Byakuran saliendo de su habitación con una bolsa de malvaviscos, al parecer tomo la decisión correcta en darle su espacio a Tsu...
