— No necesitó que alguien me cuide.— insistió por el teléfono Tsu. — Ya tengo a Takeshi, Kyoya e incluso Kuran-chan para eso. — Añadio para hacer sus palabras mas creibles.
— Se que les tienes aprecio, pero no pasa el hecho de que aun son niño—
— Tienen 15 y 17 difícilmente califican como niños. — Le interrumpió bufando y rodando los ojos.
— Aun asi son jóvenes e inexpertos, necesitas a alguien que pueda cuidarte mejor. — Hablo Massimo de forma seria.
— No soy una niña, no necesito una niñera. — Protesto (suicidarse ya era dificil con Takeshi y Kyoya rondandola, no queria saber que mas dificil podia ser con alguien cuyo trabajo fuera mantenerla viva) — Si quieres que lo acepte ven y presentamelo tu mismo.
— Yo... tengo responsabilidades — Respondio pasando saliva.
— ¿Todos ustedes tienen responsabilidades? — Cobardes, todos ellos. Sabia perfectamente que ninguno seria capaz de negarle algo de frente, y por eso de repente estaban ocupados, ja como si eso los hubiera detenido antes.
— Por supuesto.— Decidiendo usar la carta definitiva. — Sorella... si algo te llegara a suceder de nuevo por nuestra culpa, ninguno de nosotros podriamos perdonarnoslo — Dijo haciendo a la chica suspirar, eso era un golpe bajo.
— No le cerrare la puerta en la cara cuando llegué. — Fue todo lo que dijo dando la conversación por terminada.
Cuando al dia siguiente un rostro familiar apareció en su puerta con una maleta en mano Tsu tan solo pudo verle en blanco.
— Debi haberte dejado desangrar cuando tuve la oportunidad. — Fue su saludo al Italiano que tan solo sonrio de forma maliciosa.
— Probablemente debiste. — Respondió de forma socarrona y Tsu pensó que era demasiado temprano para lidiar con el dolor de cabeza que la presencia del hitman prometia. — Mamá esta en la cocina, ire a despertar a Kuran-chan — Se retiró dejando a su invitado solo.
— Tsu-chan buenos dias. — La saludo el albino cambiandose de ropa mientras la chica se tiraba en su cama.
— Ya no me interesa la discusión filosófica sobre si es homicidio o no. — Dijo con su cara enterrada en una almohada. — ¿puedes solo matarme? por favor — Pidio en un suspiro ahogado.
— Por supuesto ¿como y cuando?
— ¿Deberia estar ofendida por la rapidez con la que aceptaste? Pense que me querias un poco mas como para dudar al menos un segundo. — Se quejó haciendo un pequeño puchero.
— Es porque te quiero que no dude. — Contesto con una sonrisa que no le gusto mucho a la castaña...
— Mi intuición dice que tome la lampara te golpee y huya, divertido, no me dice que huya con Reborn, aunque se supone que vino a cuidarme — Murmuro mas para si misma.
— oh el Arcobaleno ya llego — susurro por lo bajo dejando su sonrisa de lado por unos segundos dejando su mirada ensombrecerse.
—Asi que me quiero quedar aquí un rato más. — Sonrio de forma genuina estirando su mano para que el chico la tomara sin darse cuenta del cambio en su semblante.
— Siempre eres interesante de observar. — Dijo tomando su mano y acostandose a su lado dejando que la chica se acomodara a su lado cerrando sus ojos y sonriendo ante su dulce aroma.
— Me alegra ser fuente de tu entretención. — Hablo con sarcasmo abriendo sus ojos para ver al mayor unos segundos pasando sus dedos por los triangulos debajo de sus ojos con delicadeza.
— ¿Tsu-chan? — La nombrada pestañeo dos veces para luego retirar su mano.
— Tengo hambre y morir de hambre no me parece una buena forma de morir. — se sentó en la cama. — Ademas tengo que echar a un italiano de mi cocina, dije que le abriría la puerta nada mas.
— Quiero ver eso. — Sonrio tomando una bolsa de malvaviscos para seguir la a la cocina.
En cuanto llegaron a la cocina el olor al cafe lleno sus sentidos y Tsuna casi podía saborearlo, Dioses era el cielo...
— ¿Café? — Preguntó el italiano sosteniendo dos tazas y pestañeo ante la rapidez de la joven para quitarle una de las tazas.
— Puedes quedarte. — Contesto sentándose a disfrutar su café.
— ¿Ustedes tambien ven los pétalos? ¿y esos son rayos de sol? — Pregunto el hitman.
— Oh las margaritas cayendo en cascada son nuevas. — Comentó Kuran-chan sacando unas gafas de sol.
— Oh Tsu-chan se ve mas feliz de lo usual, sabia que Reborn-kun le agradaria. — Sonrio Nana trayendo el desayuno.
— ¿Te llamas Reborn? Tus padres debieron odiarte. — Dijo de forma honesta Tsuna, algunos nombres simplemente no deberían ser legales, eran como una clase de abuso infantil.
En el momento en que una vena se dejo ver en la frente del Hitman y Leon cambió de forma Tsu pensó que quizás tener a Reborn no seria tan malo.
