Cerró los ojos mientras inhalaba con profundidad intentando relajarse unos segundos, para luego abrir los ojos, era inútil ese sentimiento seguia ahí, molestándola, haciendo la sentir extraña, dandole pensamientos que nunca antes pasaron por su cabeza y confundiendola a mas no poder.

— Reborn. — Llamo a su guarda espaldas mientras era atrapada en los brazos de este.

— Sabes esto se esta volviendo algo repetitivo ¿no crees? — Pregunto luego de la decima vez (ese dia) que atrapaba a la chica cayendo desde una gran altura.

— ¿que se supone que haces cuando no puedes dejar de pensar en alguien? — Le ignoró completamente tocando su pecho intentando concentrarse en ese sentimiento en un vago intento de descubrir de que se trataba. Por lo general su Tutor le abria golpeado por no escucharle pero acababa de escuchar algo interesante.

— Oh ¿ya llego la primavera para nuestro lindo cielito? — Se burlo notando la seria mirada de confusión que la chica le daba. — Espera ¿tu te has enamorado antes cierto? — La vio pestañear como si no entendiera la pregunta y evito gruñir. — ¿sexo? ¿una cita? ¿un beso? ¿lo que sea?

— Nada. — Contestó como si fuera lo mas natural del mundo.

— ¿No dijiste que tenías 18 años antes de morir? — Era una historia rara si, pero en un mundo con mafiosos con flamitas y cajitas mágicas todo podia ser posible.

— No veo tu punto. — Elevó una ceja y el Hitman suspiro bajandola y dejandola en el suelo.

— Bueno pensar en alguien mucho puede tener muchos significados ¿que mas te pasa?

— Yo... es un sentimiento extraño — Murmuró intentando encontrar las palabras que le ayudaran a describir ese sentimiento. — Es calido, como cuando Mama me abraza, y me hace querer estar con él todo el tiempo... pero mas que nada...— Susurro colocándo ambas manos sobre su pecho apretandolas un poco mientras una pequeña y sincera sonrisa se formaba en su rostro. — Quiero verlo sonreír. — Levantó su mirada para dejarle ver sus ojos donde un bello anaranjado como el atardecer se dejaba ver sorprendiendo al hitman.

— Tu... — Le vio un segundo sorprendido para luego resoplar pasando su mano por su cabello. — No puedo creer que haya perdido antes de comenzar. — Murmuró, como todo profesional sabia reconocer la derrota cuando la veía.

— ¿Perder que? — Preguntó curiosa y el mayor vio detras de ella sonriedo de lado.

— Te dire que es, pero a cambio de un precio. — Tomo su mano y antes de que Tsuna pudiera quejarse sus labios fueron callados por los del italiano que la sujetó de la cintura atrayéndola a si mismo.

Era su primer beso... No le interesaba, o al menos eso penso siempre, para alguien que no deberia existir, pedir mas de lo que ya recibia era ser demasiado codiciosa, ella no podia ser tal cosa, eso era un problema, y ella ya era uno. Cerro los ojos dispuesta a seguirle el juego a Reborn, pero en cuanto lo hizo unos ojos amatista aparecieron en su cabeza haciendo que mordiera los labios ajenos y le empujara.

— No hagas eso de nuevo. — Dijo con sus ojos brillando en naranja pero esta vez era ira lo que deslumbraba en ellos.

— Creo que ya tienes la respuesta. — Sonrio limpiando algo de sangre de su labio con un pañuelo.

— ¿que...? — Le vio sin entender hasta que aquellos hermosos orbes amatista volvieron a aparecer en su cabeza. ¿Acaso... acaso no quiso que Reborn le besara porque ...? — Pudiste simplemente decirlo. — Gruño y la sonrisa engreída en el rostro contrario le molesto.

— ¿Donde esta lo divertido en eso? — Pregunto con sorna haciendo a la chica rodar los ojos.

— No intentaré suicidarme mas por hoy, asi que te quiero lejos hasta nuevo aviso, y ni pienses en seguirme o le dire a Fede-nii del beso— Le amenazo viendo algo de duda en su rostro. Su Fede-nii si que estaba loco...

— Lo tomare como una noche libre. — Se bajo de hombros dejando a Tsuna por su cuenta. Para cuando recordo que quizas debería decirle que cierto amante de los malvaviscos vio su pequeño momento privado la chica ya estaba lejos. — Bueno, eso podria ser divertido. — Se dijo a si mismo pensando en como su cielito lidiaria con eso.

— Mamá ya llegue. — Informo encontrando una nota que decia que salio a comprar. — Oh bueno. — Se bajó de hombros yendo a su habitación encontrandose con el amante de los malvaviscos numero uno. — ¿Kuran-chan? — Pregunto con cautela notando un extraño brillo en su mirada y por mero instinto dio un paso atras.

— Dime Tsu-chan ¿que te dice tu intuición? — Pregunto en un tono demasiado serio y frío como para ser suyo, o al menos eso pensó la castaña.

— Me dice... — Huye. Siempre le decía eso, pero ahora... ahora realmente queria huir y sus piernas comenzaban a temblar, ¿que era este sentimiento? ¿miedo? ¿Porque alguie que quiere morir deberia sentir miedo? — Ire a buscar a Mama...

— No respondiste mi pregunta. — Escucho a su lado sobresaltandose. ¿en que momento se acercó tanto?

— ¿porque estas actuando asi? — Quiso saber y por unos segundos la confusión y el dolor dominaron en la mirada contraria.

— Pense que tu eras diferente. — Respondio acariciando su mejilla con suavidad, como si estuviera hecha de vidrio y fuera a romperse al mas minimo golpe. — Pero eres igual ... Debi encerrarte, alejarte de todos ellos. — Su mano bajo hasta su cuello causandole un escalofrío. — Pero aun así te encontrarían ¿no? — La irá y el dolor se dejaron escuchar y antes de poder preguntar de que hablaba la mano en su cuello comenzo a apretar este haciendo que respirar se volviera difícil. — ¿Porque tienes que ser de ellos? ¿Porque siempre ellos? ¡¿Porque?! — Estallo estrellando la contra la pared levantandola unos centímetros del suelo.

— Ku-Kuran-chan... — Logro decir con apenas el aire suficiente, en ese momento sus manos se movieron de forma involuntaria intentando quitar aquella mano de su cuello, pataleando también. ¿Peleaba para vivir? ¿pero no era esto lo que queria? ¿Lo que por años deseó? Sus pensamientos iban a mil por minuto hasta que unas lágrimas callaron su mente, no era sus lágrimas...

— ¿Porque ellos...? — ¿y no yo? Era lo que no dijo pero logró deducir.

Siempre observando a un lado, creando amistades o enemistades, en las sombras, interviniendo cuando era necesario (o cuando estaba aburrido); Pero en ninguna de las realidades, nunca siendo el escogido ¿así que porque intentarlo? El juego era el mismo, los jugadores tambien, el ganador variaba, pero nunca a su favor, un observador, eso era lo que era, Entonces ¿Porque ahora no pudo solo observar? ¿Porqué sintió como si le arrebataran algo que era suyo? ¿Porque su pecho dolia de esta manera?

El silenció le saco de sus pensamientos y una leve caricia en el rostro limpiando sus lágrimas lo hizo ver a la chica que ya habia dejado de luchar.

— I-Idiota. — Pestañeo por la sorpresa y no pudo evitar la bofetada que le desestabilizo haciendo que cayera al piso soltando a la castaña. Ah... ahora le tocaba el rol del villano ¿Seria el arcobaleno quien entraría por la ventana para terminar el trabajo? — Ya no quiero Morir. — Dijo de forma clara tirandose a sus brazos atrapando sus labios con los suyos antes de que pudiera reaccionar.

Era un beso torpe y bastante inexperto, pero era un beso suyo, no uno robado, o obligado, un beso solo para él y disfrutaria hasta el ultimo segundo de este.

— Quiero vivir... — Susurró sobre sus labios con sus frentes juntas. — Y es tu culpa, asi que es mejor que te hagas responsable. — Añadió con una ligera risa nerviosa al final que le pareció adorable.

— ¿Hablas en serio? — ¿Esto era una trampa? ¿lastima? ¿una maniobra para escapar? No lo entendía, su cerebro no lograba entender lo que pasaba.

— Quiero vivir. — Volvio a repetir y quizo volver a preguntar pero noto como ella bajaba su mirada uniendo sus manos — Quiero vivir. — Contigo... Susurró.

— Tu... — Pestañeo varias veces hasta que una sonrisa sincera se formo en su rostro para luego cambiar en una mas maliciosa propia de él. — No te dejare ir aunque ruegues.

— Lo se. — Rio ligeramente acomodandose un poco mejor dejando su rostro enterrada en su cuello. — Aun seguiré con lo del Suicidio.

— ¿Amor al arte? — Pregunto recibiendo un asentimiento. — Eso mantendra las cosas interesantes. — Rio ligeramente acariciando su cabello. — Mataré a tus guardianes si intentan alejarte de mí

— ¿Mis que? — interrogo ignorando la parte que prometía doloroso Homicidio.

— Es un secreto. — Contestó en un tono juguetón, se encargaría de ellos llegado el momento, ahora disfrutaria al cielo entre sus brazos.